¡Buenas tardes preciosas criaturas! espero que estén teniendo un hermoso termino de semana y si no, alégrense que el fin de semana ya comenzó.
mi semana termina todos los miércoles! ya que sólo tengo clases hasta ese día (Dios bendiga el sistema de opción de horarios)
creo que ya vieron el capitulo de Free! me rompió el corazón el hecho de que Haru no estuviera cuando Makoto le pidió la toalla, hubiera sido una hermosa escena.
Bien a lo que nos concierne, lamento mucho la demora! no quería demorar tanto, enserio.
no tengo nada que explicar, me disculpo por los errores como siempre.
Disfruten de su lectura!
Después de haber pasado una de las noches más trágicas en el bosque Aokigahara, los preciosos nadadores decidieron tomarse un día de descanso y hacer absolutamente nada, simplemente respirar y disfrutar de las comodidades que se le entregaban en el hotel donde se estaban hospedando. Nagisa y Aiichiro se encontraban gozando de su premio y comían como unos verdaderos cerditos mientras que Rei junto a Rin sólo los miraban algo molestos, decían molestos pero la verdad es que era envidia muy mal camuflada. En cuanto a Makoto y Haruka, este par de tórtolos se encontraban en su habitación pasando un tiempo de calidad a solas.
—Ah, se siente tan bien —Decía Makoto en un suspiro disfrutando de los toques de su novio.
— ¿Enserio? —El pelinegro se sentía alagado por las palabras del más alto.
—Sí, eres el mejor en dar masajes —El chico orca se encontraba acostado en la cama, boca abajo con el pelinegro encima de él dándole masajes en la espalda.
—Estás muy tenso —Haruka podía sentir las miles de contracturas musculares que tenía en la espalda su amado esposo.
— ¿Qué esperabas? No sé cómo no me dio un ataque cardíaco en ese bosque.
—Deberías relajarte —El delfín bajo sus manos de los anchos hombros hasta la cintura del menor, vio su gran moretón que manchaba esa preciosa piel, hizo presión en él sin poder evitarlo.
— ¡Haru! ¡Ya te dije que dejaras de hacer eso! —Se quejaba el menor.
—Lo siento… Es que… Es como si me estuviera mirando —Decía el pelinegro sin despegar sus ojos del moretón.
—Ah —Suspiró— Si sigues presionándolo nunca sanará.
—Descuida, no lo haré —Y el delfín volvió a su trabajo— Makoto… Enserio estás demasiado tenso.
—Ya lo sé —Murmuró contra la almohada— Estoy tratando de relajarme.
—Yo conozco una forma —Las manos de Haruka ascendieron nuevamente a los hombros del menor— Para que puedas relajarte y liberar toda esa tensión.
— ¿Haru? —Makoto se volteó a mirar a su novio y comprendió inmediatamente a lo que se referían sus palabras— Yo… No lo creo.
— ¿Por qué no? —El adolescente de orbes oceánicos besó la nuca de la orca— Lo vamos a disfrutar —Le susurró en el oído.
—Creo que me estoy poniendo más tenso —Decía nervioso el menor.
—Entonces debemos empezar ahora —Haruka comenzó a besar la espalda de su novio provocando que este se estremeciera.
—Haru… Enserio yo no…
—Bien —Dijo el pelinegro molesto mientras se acostaba al lado de su esposo. No entendía por qué Makoto se negaba tanto a tener contacto más íntimo, si tan sólo supiera cuanto le costaba tratar de provocarlo sin que su vergüenza terminara por matarlo.
—Lo siento, Sé que quieres… Bueno, hacer… —Makoto no podía evitar sonrojarse al hablar del tema, eso era lindo, pero molesto a la vez para el delfín.
—Está bien —Desvió los orbes azules a un lugar donde los esmeralda no los pudieran encontrar. No se trataba de que sólo uno quisiera, ambos deberían querer hacerlo; era así como funcionaba el amor ¿No? Querer estar juntos hasta convertirse simplemente en uno. Al menos eso pensaba el mayor.
—Te amo —El precioso adolescente de cabello oliva acarició la mejilla del más bajo haciendo que sus miradas se conectaran. Haruka se perdió entre esos bosques, que tal vez le estaban ofreciendo una disculpa por no estar listos para dar un paso más en su relación, o sencillamente sólo le estaban entregando amor, no lo supo descifrar muy bien, ya que su mente estaba ocupada en el deseo de querer besar esos labios que le sonreían.
Makoto pudo leer las intenciones de su amor a la perfección, así que no lo pensó dos veces para acortar esa distancia que los separaba. Haruka cerró los ojos sintiendo por fin los labios de su novio, eran suaves y dulces, su sabor era tan embriagador que no ser adicto a ellos era imposible, soltó un suspiro al que el menor aprovechó para profundizar el beso; ahora con sus lenguas tocándose de forma desesperada pero lenta, los corazones de los dos adolescentes empezaron a palpitar con desenfreno. No importa cuántas veces se habían besado, ni si se trataba de los besos más puros o los más sucios, la intensidad que sentían cada vez que sus labios se unían, siempre era la misma. Se separaron porque sus pulmones se lo exigían, de no ser así, jamás se hubieran apartado. Los océanos y los bosques se encontraron en un momento donde las palabras no eran necesarias para saber lo que sus corazones transmitían. Haruka soltó un suspiro mientras miraba a su novio que le daba una sonrisa, no se había dado cuenta hasta ahora, de cuanto extrañó el toque de esos labios.
— ¿Quieres ir con los demás? —El adolescente de orbes esmeralda se levantó para ponerse una camiseta, para el muy pesar del pelinegro.
—No —Contestó tirando del brazo al menor para que volviera a su lado. Makoto sólo rio mientras revolvía las hebras oscuras— Le pregunté a Rei si le gustaba Nagisa.
— ¿Enserio? ¿Qué dijo?
—Dijo que no le gustaba —Haruka comenzó a jugar con los dedos de su esposo— ¿Estás seguro de que hay algo entre ellos?
—Sí lo hay, Rei debe estar confundido —Aseguró el más alto levantándose nuevamente— No te preocupes, hablaré con él.
—Hoy no —El delfín volvió a tirar a su amor a la cama.
—Está bien, está bien —El nadador de estilo espalda besó la frente del más bajo— Hoy seré completamente tuyo —Haruka no pudo evitar sonrojarse por las palabras de la orca y pensó, Makoto debería ser suyo todos los días, no uno solo.
Rei se encontraba mirando un folleto de los distintos lugares para visitar en el monte Fuji, todos ofrecían vistas hermosas y experiencias únicas, a las que el nadador de estilo mariposa estaba dispuesto a experimentar.
— ¿Qué ves, Rei-chan? —Preguntó Nagisa después de haberse dado su festín de comida.
—Los lugares que podríamos visitar —Contestó sin despegar su mirada del folleto.
— ¿Qué tal si vamos a la región de los cinco lagos? —Sugirió el pequeño pingüino— Estamos al lado después de todo.
—Suena bien —Dijo Rin que estaba sentado junto a Ai, acariciando sus hebras plateadas.
—Estos días empieza la semana de Obon, podríamos quedarnos hasta que termine el festival —El chico mariposa nunca había participado de estas ceremonias y le llamaba mucho la atención. La semana de Obon o festival Bon, se trata de una antigua tradición, en la que los japoneses le dan la bienvenida a los espíritus de sus familiares difuntos y antepasados; se cree, que estos vuelven para reencontrarse con los vivos y reunirse con la familia.
— ¡Sí! ¡Será increíble quedarnos y disfrutar del festival! — Decía Nitori con una sonrisa.
— ¡Entonces que no se hable más! —Nagisa se levantó del asiento con entusiasmo— Mañana partiremos a la región de los cinco lagos y luego al festival Bon —Se dirigió hacia donde se encontraba la cocina del hotel.
— ¿A dónde vas? —Le preguntó Rei mirándolo con recelo.
—Le diré al chef que me prepare un postre de chocolate —Contestó con una sonrisa.
— ¡De ninguna manera! ¡Ya es suficiente azúcar! —Lo regañó el chico de gafas.
—No eres mi madre Rei-chan, Sólo eres el amigo cercano de la familia.
— ¿Qué? —Rei miró confundido al más bajo.
—Mako-chan es la madre, Haru-chan el padre, Rin-chan el tío, yo y Ai-chan somos los hijos de Mako-chan y Haru-chan…
— ¿Yo también? —Aiichiro alzó una ceja ante las palabras del rubio.
—Y por último Rei-chan, tú eres el amigo cercano de la familia.
— ¿Por qué sólo soy el amigo cercano? —Reclamaba el peliazul.
Rin suspiró mientras miraba a sus dos amigos discutir, sintió un peso extra en su hombro; miró a su novio quien descansaba su cabeza en tanto ahogaba un bostezo. El tiburón sonrió sin dejar de acariciar las hebras plateadas, después de esa horrible noche, no quería separarse de su pequeña presa. Aiichiro se relajó ante el toque del mayor, estaba totalmente cansado y lo único que quería era ser mimado por su depredador.
— ¿Estás agotado? —Rin murmuró oliendo el dulce aroma del chico.
—Sí, pero estoy cómodo así —Nitori cerró los ojos y sonrió. El pelirrojo lo estrechó entre sus brazos y besó la frente del menor.
—Molestas a Mako-chan y Haru-chan por ser muy melosos, pero tú eres igual o peor que ellos —Interrumpió el momento romántico el pequeño rubio. Rin se sonrojó y maldijo por lo bajo, se había olvidado de que no estaban solos.
—Rin-san es un romántico —Rio Rei. Ai miró a su novio encogiéndose de hombros mientras también reía por lo avergonzado que estaba el tiburón; lo habían atrapado.
—No molesten mocosos —Dijo supuestamente enfadado el mayor— Hablando de idiotas ¿Dónde están Haru y Makoto?
—En su habitación —Contestó el nadador de estilo mariposa— Desde que llegaron no han salido de ahí.
—Deben estar divirtiéndose —Decía Nagisa de forma sugerente. Rin sonrió ante esto, de seguro Haruka había seguido sus consejos y ahora estaban revolcándose de placer en la cama, definitivamente le preguntaría más tarde como le fue con la orca.
Lo que no sabía el depredador, era que nada de lo que se imaginaba estaba pasando. En realidad, ese par de tórtolos se encontraban juntos en la cama, pero durmiendo de la forma más inocente posible. Makoto había caído primero, tantas emociones sufrió su corazoncito que no aguantó mucho estar despierto, Haruka se le había quedado mirando mientras dormía, preguntándose si algún día tendría sus clases prácticas, después de unos minutos también fue arrastrado por los brazos de Morfeo.
Era un nuevo día, el sol estaba más alto que nunca y los seis adolescentes se encontraban en la base del monte Fuji listos para su viaje por la región de los cinco lagos. Los cinco lagos, fueron creados gracias a las erupciones del volcán, esta región es uno de los lugares más turísticos de Japón incluso hay uno de los lagos en que en una de sus orillas está rodeada solamente de hoteles para los turistas.
—Estamos cerca de Tokio, podríamos terminar nuestro viaje ahí —Decía Rin mientras esperaba junto a Haruka, Rei y Aiichiro a los otros dos adolescentes que estaban en una oficina turística concordando todo el asunto.
—Pero yo quiero ir al acuario Churaumi —Ai hizo un tierno puchero al que el tiburón tuvo que aguantar sus ganas de besarlo en ese mismo momento.
—El acuario queda en Okinawa, son muchas horas de viaje —Rei parecía estar haciendo unos cálculos mentales— Contando los días que nos quedan de vacaciones, podríamos ir a Okinawa y terminar en Tokio para volver un día antes a Iwatobi.
—Bien, entonces hagámoslo así, en cuanto termine el festival Bon partiremos a Okinawa para poder visitar el acuario —El tiburón miró a su novio quién asentía con una hermosa sonrisa.
—Yo no iré a Tokio —Sentenció Haruka bruscamente alejándose de los nadadores para ir con su esposo. El trío de adolescentes se les quedó mirando en silencio. Rei y Ai miraron a Rin confundidos, pero este sólo se encogió de hombros, él no podía leer a su amigo como lo hacía Makoto.
Ahora con todo arreglado, el grupo de amigos se subieron a una barca para recorrer el lago Kawaguchi, el lago más conocido de los cinco y de más fácil acceso, desde este lago se puede obtener una excelente vista del monte, aunque a veces se veía opacada por las nubes que lo tapaban, también era un buen lugar para pescar, así que los muchachos aprovecharon para intentarlo.
—Me pregunto si habrá caballa —Decía Haruka mientras ponía la carnada en el anzuelo.
—No lo creo… —Makoto desvió la mirada para evitar mirar cómo su novio incrustaba una lombriz en el filoso gancho.
Rin miraba preocupado a su lindo chico, en cuanto subieron a la barca y esta se puso a andar, Ai se mareó sin poder evitarlo y ahora se encontraban en la cabina del capitán, con el pobre adolescente abrazado a un balde.
—Lo siento Rin-senpai, no tienes que quedarte conmigo —Se disculpaba el menor que estaba algo pálido, si es que se podía ser más blanco.
— ¿Estás seguro? —El tiburón no quería dejar a su novio solo.
—No te preocupes por tu amigo, yo me quedaré con él —Dijo el anciano capitán sentándose frente al más bajo— Ahora ve con los demás, te estás perdiendo una gran vista —Rin asintió en silencio y le dio una última mirada a su novio antes de salir.
—Gracias por dejar que me quede aquí —Nitori le sonrió al anciano.
—Tú no durarías ni un día en la marina —El hombre decía con tono arrogante— Debes sentirte honrado por mi compañía, estuve a punto de ser almirante general de uno de los navíos más importante de todos los tiempos. Todo comenzó en una fría mañana de abril, habían pasado años de la segunda guerra mundial, pero Japón apenas se estaba levantando de los estragos de esta; yo era un joven apuesto en busca de aventuras… —Empezó a contar la historia sin si quiera preguntar si el menor quería escucharla. Ai sólo pudo suspirar intentando mantener todo lo que había comido en su estómago, este iba a ser un largo día.
Makoto miraba a su alrededor disfrutando de la fresca brisa, todo estaba tan tranquilo, que le sorprendía el hecho de que Haruka no saltara al agua, tal vez se estaba volviendo más considerado, cosa que agradecía infinitamente, miró al delfín, este parecía concentrado mirando el agua, esperando expectante que algo se moviera. Dirigió su mirada al otro par que se encontraba detrás de ellos, este puede ser el momento exacto para hablar con Rei y poder ayudar a esos dos tórtolos para que comenzaran un lindo noviazgo, estaba pensando en eso cuando el tiburón se acercó.
— ¿Cómo está Nitori-kun? —Preguntó el más alto con una amable sonrisa.
—Igual, aunque ahora se quedó descansando en la cabina —Contestó sentándose al lado de la orca— ¿Ya has pescado algo?
—Nada, todo está muy tranquilo —Makoto volvió a mirar a sus dos otros amigos, ahora Rei se encontraba solo, ya que no veía a Nagisa por ninguna parte, bien, esta era su oportunidad— Rin ¿Puedes tomar mi lugar? Tengo algo que hablar con Rei.
—Seguro —El depredador tomó la caña de pescar de la orca y se sentó junto a Haruka quien miraba como su novio se dirigía hacia el chico mariposa, de inmediato supo que era lo que tramaba su amor— Hey Haru —Llamó la atención del pelinegro— ¿Me vas a decir lo que pasó ayer? —Haruka levantó una ceja sin comprender lo que le decía, el tiburón rodó los ojos, ¿Por qué siempre tenía que ser directo para que ese chico entendiera lo que hablaba? —Con Makoto, ayer estuvieron todo el día en su habitación, apenas salieron para comer. No me vayas a decir que no hicieron nada.
—No hicimos nada —Contestó simplemente mientras volvía su atención a su pesca.
— ¿Qué? —Rin frunció el ceño sin creer las palabras del nadador— No es cierto —Haruka se encogió de hombros ante las palabras del tiburón— Pero… ¿Enserio no hicieron nada?
—Ya te lo dije, no pasó nada entre nosotros.
— ¿Ni siquiera un toqueteo indecente? —El adolescente de infiernos escarlata parecía incrédulo.
—No… —Se preguntaba qué estaba pasando por su cabeza el momento en que decidió contarle sus intimidades a Rin.
— ¿Hiciste lo que te dije? ¿Encontraste su punto débil? —Rin no podía comprender, si él hubiese sido Haruka, Makoto hubiera amanecido con el cuerpo lleno de marcas sexys.
— ¿Cómo quieres que lo encuentre si ni siquiera me deja tocarlo? —Frunció el ceño, bien lo admitía, se sentía frustrado sexualmente.
— ¿Por qué? —Para el tiburón este era un caso curioso, no quería decirlo pero Haruka era un chico muy lindo, y su naturaleza ya era seductora por sí sola, así que el hecho de que Makoto se resistiera tanto a estar con el delfín, era algo interesante, de seguro debía haber algo que entorpecía el camino al amor entre esos dos.
—No lo sé —Resopló molesto— Él simplemente no quiere estar conmigo de esa forma —Haruka sintió que algo picó el anzuelo, pero por estar hablando con el depredador, reaccionó muy lento, cosa que lo molestó más.
—Tal vez sea por falta de confianza —Dijo pensativo el pelirrojo. El adolescente de orbes oceánicos lo miró realmente ofendido ¿Falta de confianza? ¿Entre ellos? Eso era absolutamente imposible, Los dos eran un libro abierto; él no le ocultaba nada a Makoto, y Makoto no le ocultaba nada a él, de repente su corazón se detuvo ¿Y si su precioso chico no confiaba del todo en él? ¿Si se estaba guardando cosas para sí mismo? No sería la primera vez que el adolescente de cabello oliva le ocultaba algo, pero sí sería la primera desde que estaban saliendo. Y de un momento a otro, Haruka se dio cuenta de que su relación, no era tan perfecta como él pensaba.
Al mismo tiempo en que Rin y Haruka comenzaron su conversación, Makoto inició la suya con Rei.
— ¿Dónde está Nagisa? —Por un instante, se le pasó por la mente que el pequeño pingüino había caído al agua, pero lo descartó rápidamente al ver la tranquilidad del peliazul.
—Le fue a preguntar algo al capitán —Rei miraba maravillado la majestuosa vista que le ofrecía el monte.
—Es lindo ¿Verdad? —El adolescente se unió a la admiración de aquel espectáculo de la naturaleza.
—Realmente hermoso —El chico mariposa se había prometido, que antes de morir, subiría hasta la cima del monte y vería el amanecer en todo su esplendor.
—Nagisa también es lindo —Makoto miró de soslayo al menor.
—Sí… Quiero decir ¿Qué? —El menor le dio una mirada extraña al más alto.
— ¿Acaso no encuentras que es lindo? —La voz de Makoto se escuchaba tan pura que Rei no pudo ver la doble intención de sus palabras.
—Bueno… —Un leve sonrojo subió a sus mejillas ¿Por qué le estaba preguntando eso? Se sentía igual como cuando Haruka le pregunto si le gustaba el rubio— Yo… Creo.
—Sería un novio perfecto, de esos con los que nunca te aburrirías —Decía con una sonrisa el mayor. De repente el interruptor dentro de Rei se encendió, ¿Será que Makoto le estaba diciendo que le gustaba Nagisa? Definitivamente eso no podía ser, después de todo, la orca estaba saliendo con el delfín.
—Makoto-senpai… —¿Y si la relación entre sus superiores no andaba bien y Makoto se estaba enamorando del rubio? Esto sonaba completamente a una absurda tontería, pero Rei lo estaba creyendo así. Ahora lo entendía, el por qué el pelinegro la había preguntado eso y el por qué el más alto le decía esas cosas. Todo estaba claro, Haruka quería que él comenzara a salir con Nagisa, y así Makoto dejaría de fijarse en el pingüino y volvería a mirar solamente a su novio. Entonces se dio cuenta de la situación, estaba siendo involucrado en una especie de triángulo amoroso y eso no le gustaba. Lástima que estas suposiciones estaban muy alejadas de la realidad.
—Fuimos emboscados por un barco de traficantes de opio que venía desde China, nosotros teníamos que evitar su paso fronterizo, pero ellos fueron más rápido y nos acorralaron —Decía el capitán. Ai escuchaba atento, su mareo se había pasado y ahora sólo se encontraba ahí junto a Nagisa quien había entrado hace un rato y como no quiso interrumpir al anciano, se sentó a escuchar de la emocionante historia— Mis ojos hicieron contacto con los del teniente antes de que los chinos lo tomaran como rehén, yo apenas había sido ascendido al rango de soldado, pero me dije… Hotaru… Este es tu momento de gloria —La historia del hombre parecía que no tendría término, pero a los dos adolescentes no les importaba, estaban demasiado absortos en ella.
Rin seguía intrigado con la situación de Haruka, ese par de idiotas no necesitaban un pequeño empujón, sino uno bien grande, y es que no podía creer que con la gran tensión sexual que han tenido desde hace años, siguieran tan puros e inocentes; pero podía sentir la frustración del pelinegro y se sentía mal por él. Puso una mano sobre el hombro del adolescente de profundos mares haciendo que este lo mirara.
—No te preocupes Haru, yo te ayudaré con Makoto, verás que terminará cediendo por completo a todo lo que tú quieras —Sonrió arrogante.
Haruka se le quedó mirando con recelo, no sabía si podía confiar en las palabras de Rin, tal vez era buena idea, como también podía ser una muy mala, sólo lo sabría si lo intentaba; pero tenía cierta inseguridad, ya que en cosas como estas, podía ganar mucho o simplemente perderlo todo, y esto último… No lo podía permitir.
Qué les pareció?
un capitulo con muchos enredos, espero se arreglen pronto.
pobre haru, algún día tendrá sus clases prácticas.
bien debo irme, trataré de actualizar pronto.
¡No había agradecido sus comentarios! ¡Muchísimas gracias por comentar, hacen a esta chica feliz!
Hasta entonces se despide, su servidora.
Airi.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
