¡Buenas tardes preciosa gente!
Debo decir que lamento mucho la demora, en sí, no tengo excusas por eso.
Aún estoy sensible por el capitulo de la semana pasada, realmente me arrancaron el corazón y lo patearon mil veces, no sé como aun sigue latiendo.
Entiendo a la perfección a Haru, pero también entiendo lo difícil que fue para Makoto decirle todo eso. En fin, mi otp está sufriendo, y yo sufro con ellos.
No he visto el capitulo de hoy y no sé si me gustará. Bien dejando de hablar de mis impresiones, les traigo capitulo nuevo! debo decir que no escribí lo que tenía planeado, pero eso siempre pasa.
Hermosas criaturas dejo de darles la lata.
Muchísimas gracias por todos los comentarios, los amo!
Perdonen los errores, como siempre.
Disfruten de su lectura!
Los tripulantes de la barcaza del capitán, esperaron pacientes a que el bote llegara con ellos, Rin aún seguía compitiendo con el anciano para ver quién pescaba más peces, Ai junto a Rei y Nagisa, contemplaban la hermosa vista que les estaba entregando el monte Fuji del atardecer y el par de esposos se encontraban sentados uno al lado del otro donde Haruka estaba aliviando el dolor de espalda de Makoto.
—Es increíble lo hermoso que se ve el volcán desde aquí.
—Rei-chan, el volcán está al otro lado —Le decía Nagisa mirando entretenido a su amigo— ¿Qué le pasó a tus gafas?
—Se me cayeron al agua —Rei hizo su peculiar gesto de ajustarse sus lentes, pero recordó que no los tenía.
—Disculpe, no soy Hazuki-san —Ai le dio una sonrisa al pobre chico que no podía ver nada.
—Ah— Suspiró el adolescente de orbes esmeralda mientras observaba el bote que ya había llegado a ellos— Estuvimos todo el día en este lago y no pudimos ver los otros cuatro.
—Mañana podremos recorrer los que nos faltan —Haruka cepilló suavemente las sedosas hebras de su novio.
—No lo sé, también quería pasear por Fujiyoshida y visitar el santuario Fuji-Sengen —Makoto hizo un tierno puchero provocándole escalofríos al mayor. Fujiyoshida era una ciudad que estaba entre uno de los bordes del monte y sus cinco lagos, esta ciudad es conocida por el santuario Fuji-Sengen, en el que veneran al dios del monte.
—Decide donde quieres ir primero —El pelinegro contempló su reflejo en el agua, aquella que se movía tranquila y naturalmente… Y sexymente, deseosa de que la poseyera, de que su cuerpo la tocara de una forma obscena pero elegante, como sólo él sabía hacerlo. Desabrochó los primeros botones de su camisa, hipnotizado por esa musa silenciosa, pero se detuvo; no podía hacerlo, le había prometido a su esposo que no se sacaría la ropa… Aunque si lo meditaba bien, le dijo que no lo haría si se encontraba con una pileta, así que esa promesa no incluía ni lagos, ni piscinas o cualquier cosa que tuviera agua y que no fuera una pileta. Desabrochó otro botón, pero ¿Qué pasaría si Makoto se enfada? Volvió a abrocharse el botón; tenía que ver su condición actual, que era muy difícil. Su orca estaba sensible por el estúpido moretón, si se lanzaba al agua ahora, tal vez se alteraría más, pero si sólo se zambullía y salía de inmediato puede que no pasase nada, Dios… Realmente se encontraba en una encrucijada, elegir entre su novio y su amante no era una tarea fácil. Dirigió sus preciosos orbes oceánicos al tiburón que se encontraba ayudando al capitán, las palabras del pelirrojo estaban muy presentes en él, así que desistió de caer en la telaraña líquida de su amante y prefirió quedarse con el chico a su lado, después de todo, tenía que "ser lindo".
Después de haber reabastecido la barcaza, los seis adolescentes y el anciano se dirigieron a tierra firme. Rin y el capitán se habían vuelto amigos, y ahora se encontraban navegando juntos la barcaza.
—Así que quieres ser un nadador profesional —El capitán se detuvo a mirar por última vez en ese día, el monte— Cumplirás tu sueño, eres ambicioso igual que yo.
— ¿Usted hizo realidad sus sueños Hotaru-san? —Preguntó Rin mirando curioso al anciano.
—Mi sueño siempre fue pertenecer a la marina, así que supongo que lo hice —Rio con nostalgia— Lástima que duró muy poco, bueno como todo los sueños lo son —El hombre de mayor edad se dio cuenta de que el adolescente no había entendido lo que quiso decir— Cuando entré a la marina, me di cuenta que mi sueño ya se había cumplido y que en ese instante se había acabado, así que empecé a tener otros sueños, hasta que esos se cumplían y comenzaba con otros nuevos. Lo que quiero decir, es que todos los sueños se acaban en el momento en que se hacen realidad, así que para no perder la motivación que te mantiene vivo, debes tener siempre otros por cumplir.
—Puede que tenga razón —Dijo el depredador pensativo— Entonces ¿Tiene algún sueño que cumplir ahora?
—Muchacho —Suspiró— Lo que ves aquí no es ni la sombra del hombre que solía ser, ahora sólo soy un viejo que apenas puede andar y el único sueño que tengo, es poder reencontrarme con mi madre allá arriba —Miró hacia el cielo que estaba oscureciendo lentamente— Y si al llegar no está, por Dios que me decepcionaré.
Rin también dirigió su mirada al cielo, la primera estrella apareció, siempre era la más brillante del manto nocturno. Su padre le había dicho que cuando aparecía la primera estrella, había que pedir un deseo, pero en ese momento, Rin no tenía ninguno.
Los seis adolescentes se despidieron del capitán y se dirigieron al hotel en el que se hospedaban, en el camino, Rei tropezó con personas, postes, árboles, y bueno con todo lo que se le cruzaba, el resto de los nadadores decidieron que el chico mariposa no podía seguir sin ver nada por el mundo, así que mañana irían a comprar gafas para él. Cuando llegaron al hotel, cenaron tranquilamente, la verdad es que habían tenido suficiente acción por el día y ahora sólo querían descansar, bueno a excepción de Nagisa, quien miraba las fotos que había tomado del día.
Makoto se lanzó sobre la cama, enterrando su rostro sobre la almohada, estaba más bien adolorido que agotado, Haruka se metió a la bañera para darse un relajante baño de tres horas. Cuando salió, le extrañó el hecho de que la orca no lo fuera a sacar de la bañera, pero no se sorprendió al encontrarlo dormido, estaba algo desilusionado, tenía su cabello mojado y Makoto tenía el trabajo de secarlo, ahora tendría que hacerlo él mismo. Se acercó a su novio para besarle la cabeza y quitarle los zapatos, el menor se veía muy lindo a los ojos de Haruka cuando dormía, se acostó a su lado, esa noche no se acurrucaría para no tocar su tan adolorida espalda, pero sabía de sobra que mañana despertaría con un par de brazos abrazándolo.
Cuando Haruka abrió los ojos, todo estaba oscuro, se había despertado por la incesante lluvia que caía sin piedad, se levantó y dirigió al ventanal, se encontraban en un hotel de Fujiyoshida, y la lluvia estaba invadiendo la misma ciudad en la que unas horas antes era inundada por los rayos del más radiante sol.
— ¿Haru? —Makoto se despertó al sentir el lado de su novio vacío.
—Lo siento —El pelinegro volvió a su lugar en la cama.
—Está lloviendo muy fuerte —El chico orca abrazó al más bajo por la cintura— Espero que se detenga antes de que amanezca.
—Sí… —Los profundos mares se conectaron con los mansos bosques. La orca sin preguntar ni nada, atacó la boca del delfín, este no hizo ningún intento de defenderse, simplemente se dejó devorar. Los latidos del corazón se volvían más rápidos en tanto el beso se volvía más apasionado, sus lenguas luchaban por dominar, pero ninguna lo conseguía. Haruka amarró sus brazos al cuello del más alto para tener un contacto más íntimo, sus caderas se encajaron a la perfección, el adolescente de cabello oliva se separó en busca de aire, pero fue sólo pos unos segundos antes de que el mayor volviera a unir su boca con la de él.
—Haru… —Jadeó de una forma tan sensual, que logró herir un poco la cordura de su novio. La sangre y el calor del pelinegro bajaron hasta centrarse en su entrepierna, y sabía que eso iba ser un problema— Espera, no… —El nerviosismo acompañado del miedo, atacó a Makoto en el peor momento, y ahora lo único que quería era parar.
—Tranquilo —El nadador de estilo libre pudo ver el miedo en los ojos de su amor, ni él mismo estaba seguro si debían seguir— Está bien.
—Pero tú… —A pesar de la oscuridad que habitaba en el dormitorio, el delfín podía apreciar perfectamente el intenso sonrojo de la orca.
—Estaré bien —Susurró juntando su frente con la de su esposo, Makoto suspiró en el delicado gesto.
—Lo siento, tenía ganas de besarte, pero yo… No sé qué pasó, Yo realmente no… —El chico de orbes esmeralda trataba de darle una explicación a Haruka, pero simplemente no podía crear una oración coherente.
—Vamos a dormir —Y estas fueron las últimas palabras que se escucharon en esa habitación. Cuando Makoto se quedó profundamente dormido, el adolescente de orbes oceánicos salió de la cama directamente al baño, a deshacerse de su molesto problema. Suspiró pensando en el menor, siempre lo hacía pensando en él, pensando en que ya llegaría el momento en que sus cuerpos se unieran, rogando en que no demorara tanto, porque no sabía cuánto más podía aguantar.
Un nuevo día llegó, pero a diferencia del anterior, el día de hoy era bastante frío. La lluvia había parado en la madrugada, pero aún estaba todo muy húmedo. Los seis adolescentes emprendieron su viaje, específicamente en busca de una óptica donde Rei pueda conseguir gafas nuevas.
— ¿Por qué está tan frío? —Makoto se frotaba los brazos tratando de darse algo de calor— Estamos en pleno verano.
—Esta región tiene un clima muy cambiante Makoto-senpai, y en cuanto a lo de anoche, pudo haber sido una lluvia de verano —Le explicaba el chico de hebras azules al mayor.
—Soy Haruka —Suspiró cansado de que Rei lo confundiera todo el tiempo con Makoto, dirigió su oceánica mirada hacia el de hebras oliva, no habían hablado sobre lo ocurrido anoche, bueno no sabía si debían hablar de lo que pasó, pero podía sentir la incomodidad de su novio.
— ¡Lo siento mucho Haruka-senpai! —Se disculpó el menor totalmente rojo.
—Haruka está al otro lado —Habló Rin divertido por la vergüenza del nadador.
— ¡¿Enserio?! Dios, no puedo creer que mi vista esté tan mala.
—Tranquilo Rei-chan, ya tendrás tus gafas nuevas, mira llegamos a la óptica —El pingüino apuntó a una heladería, Rei confiando en su amigo iba a entrar, pero Makoto lo detuvo.
—Es por aquí —El mayor regañó con la mirada al más bajito mientras llevaba a Rei del brazo.
Los seis nadadores entraron a la tienda llena de lentes de todos los tipos, Rei y Nagisa se acercaron al mesón para pedirle ayuda a uno de las personales a cargo de la óptica, en tanto los otros cuatro, se paseaban por la tienda, viendo los distintos diseños de las gafas.
— ¿Puedes ver algo con estos? —Decía la chica que se encontraba ayudando a Rei en busca de sus gafas.
—No… —El adolescente miró al pingüino que estaba a su lado, y sólo podía ver una mancha amarilla.
—Tu vista no estaba tan mal antes —Nagisa dijo preocupado— ¡Después te quedarás totalmente ciego!
—Claro que no, sólo empeoró un poco…
—Prueba con estos —La muchacha le pasó otro par de lentes.
— ¿Y, Rei-chan? —Rei entrecerró los ojos, al menos ahora sabía que estaba mirando a Nagisa, pero aún no podía ver bien del todo.
—Sólo puedo ver un poco —Contestó desanimado.
—Descuida, encontraremos las gafas perfectas para ti —Dijo con entusiasmo la chica, que tenía el cabello de color castaño claro y ojos pardos.
— ¡Sí Rei-chan, así que anímate! —Apoyó el rubio, Rei sólo pudo suspirar ante esto.
— ¿Crees que deba cambiar mis gafas también? —Decía Makoto mientras se probaba un par de lentes.
—Me gusta los que tienes —Haruka se encogió de hombros, estaba interesado en hablar de otras cosas, como por ejemplo, el por qué cada vez que su relación física avanzaba a algo más, a su precioso novio le invadía el miedo.
— ¿Y estos no te gustan? —Makoto se probó unos lentes con marcos de color azul.
—Da igual cuales te pongas, te seguirás viendo lindo —Y estas palabras, no las dijo el pelinegro, sino uno de los encargados de la tienda, era un chico de la misma altura de Makoto, de cabello azabache y orbes dorados. Se acercó al adolescente de cabello oliva, tomó un par de lentes de marco verde y se los puso— Estos combinan con tus ojos, que de por sí tienen un color precioso
—Oh, gracias —Le sonrió dulcemente al encargado. El otro adolescente sonrió también y arregló unos mechones rebeldes del menor, cosa que culminó la paciencia del nadador hidrofilico.
—Suficiente, esperaremos afuera —El delfín tomó del brazo a la orca, devolviéndole bruscamente las gafas al idiota que se atrevió a tocar a su novio.
— ¡¿Haru?! ¡Espera! —Pero el mayor no lo escuchó, sólo lo arrastró fuera de la tienda— ¿Por qué te pusiste así?
— ¿No lo entiendes? —Haruka se volvió para enfrentar al más alto— Estoy cansado de que cada imbécil que se te cruce, te coquetee y que tú lo dejes. Incluso también les empiezas a coquetear.
—Yo no hago eso —Se defendió la orca— Además, él sólo estaba siendo amable.
—Sí lo haces —Lo miró molesto— ¿Y por qué lo estás defendiendo?
—No lo estoy defendiendo —Frunció el ceño sin entender la actitud de su esposo— Le estás dando mucha importancia a un asunto absurdo.
—No es absurdo, y no es la primera vez que pasa —Y en cierto modo era verdad, cada vez que el par de tórtolos salía, siempre se encontraban con alguien, por lo general hombres jóvenes, que querían seducir a Makoto y quitárselo a Haruka. Lo peor es que con la personalidad de la orca, parecía que le estuviera coqueteando a todo el mundo, el pelinegro siempre se quedó callado, mirando molesto estas situaciones, pero su paciencia tenía límites.
—Haru ya déjalo ¿Por qué te molesta tanto?
—Porque no me gusta que piensen que pueden tener algo contigo y que te miren o hablen de esa forma —Llámenlo posesivo, no le importaba, pues lo era.
—Haru… —Makoto estaba procesando las palabras del nadador.
Mientras todo esto ocurría afuera de la tienda, unos oídos que se habían dado cuenta de la situación, estaban atentos a lo que estaban diciendo el par de esposos.
—Rin-senpai, no creo que debamos estar escuchando, son problemas de pareja —Le susurró el chico de hebras plateadas a su novio.
—Pues, esa pareja es mi problema —Rin se sentía bastante involucrado ahora que estaba ayudando a Haruka con su amor— Ahora silencio, Haru está a punto de decirle algo a Makoto.
Ai sólo suspiró, y se quedó escuchando de la pelea entre los mayores, la verdad es que estaba algo interesante.
—Makoto soy tu novio, no tu amigo, pero parece que no puedes ver la diferencia en eso —Desvió la mirada, estaba cansado de hablar. El adolescente de orbes esmeralda parpadeó un par de veces antes de sonreír.
—Sí la puedo ver, y también puedo ver que estás celoso —El chico orca sonrió aún más al ver el sonrojo del mayor.
—No lo estoy —Una cosa, era que fuera celoso, la otra, es que lo admitiera.
— ¡Sí lo estás! —Makoto rio, la verdad es que le alegraba que su novio sintiera celos— Eso es muy lindo.
—No lo es —Haruka no encontraba lo divertido de la situación— Estás siendo molesto, deja de reírte.
—Lo siento —El más alto abrazó al mayor provocando que diera un pequeño salto por el repentino toque— No tienes que ponerte celoso, yo soy tuyo y siempre te perteneceré —Con cada palabra que decía el adolescente más joven, el sonrojo del pelinegro aumentaba cada vez más.
—Promete que no dejarás que los idiotas sean muy amables contigo —El nadador de estilo libre puso una mano en la cadera del otro, en un gesto de posesividad.
—Lo prometo —Besó la frente de su amor— ¿Ahora podemos entrar? Hace frío aquí.
—Bien —Haruka esbozó una imperceptible sonrisa y entró a la tienda, topándose con Rin y Ai, que se estaban probando unos lentes de sol, aunque parecían algo nerviosos.
— ¿Cómo me quedan estos? —Preguntó el tiburón dándole la espalda al par de esposos.
—Muy bien Rin-senpai… ¡Oh Nanase-san y Tachibana-san! ¿Habían salido? Ni siquiera nos dimos cuenta de que estaban pe… —Ai no pudo decir más, ya que el pelirrojo le tapó la boca. Los otros dos adolescentes sólo se miraron confundidos.
Mientras todo esto pasaba, Rei por fin había encontrado las gafas perfectas, y ahora podía ver todo con absoluta claridad, miró a Nagisa y vio que tenía una mancha en la comisura de sus labios del chocolate que estaba comiendo en el camino. Sacó un pañuelo de su bolsillo y le limpió con suavidad, susurrando lo descuidado que era a la hora de comer, este acto provocó que el pequeño pingüino se ruborice y desviara la mirada.
—Entonces ¿Qué color vas a llevar? —Los interrumpió la chica. Rei se disculpó y miró los distintos diseños que le mostraba, hasta encontrar unos que eran exactamente como los que tenía antes.
—Llevaré estos —Dijo el adolescente tomando el par de gafas.
—Pero Rei-chan, esos son iguales a los que tenías —Alegó el rubio por la elección de su amigo— Tienes que cambiar de estilo.
—Este color, combina a la perfección con el de mis ojos —Explicó el más alto— Si te das cuenta, crean un contraste hermoso.
—No es hermoso, es aburrido —Se quejó Nagisa haciendo un puchero— Yo elegiré por ti.
Nagisa le probó distintos modelos, habían muchos de diferentes colores y diseños, incluso había un par en el que el marco tenía diseño de vaca, el rubio dijo que debía quedarse con ellos, pero Rei se negó rotundamente, diciendo lo poco hermoso que era.
—Me gustan estos —El pingüino había elegido unas gafas exactamente igual a los que tenía el nadador antes, pero los marcos eran de color naranjo.
—El color no me viene para nada —Decía el peliazul mirándose al espejo.
—Se ven muy bien, Rei-chan —Insistió el más bajo— Cómo tú dices, son hermosos —Dijo imitando a su amigo.
—Tú novio tiene razón, te quedan muy bien —Las palabras de la muchacha hicieron que los dos adolescentes se sonrojaran totalmente.
—Nosotros… Sólo somos amigos —Aclaró el chico mariposa avergonzado.
— ¡oh, lo siento mucho! —La chica también se avergonzó por su error.
—Está bien, no nos molesta ¿Verdad? —Nagisa miró sonriente a su amigo, este asintió de igual manera. Siempre estaban confundiendo su relación con la de novios, al pingüino no le molestaba, y al parecer a la mariposa tampoco.
Makoto observó la escena desde su lugar, dejó de prestarles atención a sus amigos y novio, cuando Haruka y Rin comenzaron a discutir sobre lo estúpido que el tiburón se veía con las gafas de sol, y sobre que en realidad, el delfín sentía envidia del depredador, por ser demasiado sexy. El precioso adolescente de orbes esmeralda, pudo ver el sonrojo que había atacado a las mejillas de los menores; ahí sólo había amor, lo sabía, las pruebas estaban puesta en evidencia. Sonrió mentalmente, a esos dos sólo les faltaba la iniciativa, y él los ayudaría.
—Haru —Interrumpió la gran discusión de su novio— ¿Nos disculpan? Debo hablar en privado con él —Le decía el chico orca a los otros dos adolescentes, antes de sacar al delfín afuera de la tienda.
— ¿Qué pasa? —Preguntó con expresión aburrida el mayor.
—Es sobre Rei y Nagisa —Haruka rodó los ojos en cuanto escuchó los nombres de sus amigos.
— ¿Sigues insistiendo con eso? —El pelinegro quería que su novio se centrara en su relación, no en la de otros, estaba claro que tenían un gran problema en la cama.
—Tienes que hablar con Rei, estoy seguro de que se abrirá más contigo, lo intenté ayer pero no resultó. Yo hablaré con Nagisa —Le sonrió al mayor que sólo resopló molesto, la única persona que Haruka quería que se abriera a él, era su novio.
—No lo haré, es mucho esfuerzo —Se cruzó de brazos mientras desviaba la mirada.
—Haru… —Y aquí iba de nuevo, el nadador de orbes oceánicos conocía a la perfección ese tono de voz, estaba usando esa técnica mortal otra vez, pero definitivamente no lo miraría, no caería en el jueguito de los ojos de cachorro bajo la lluvia con hipotermia y neumonía— Por favor…
—Dije que no —No cedería, se había preparado todas las noches antes dormir, hoy sería el gran día, en que Nanase Haruka se negaría a…
—Está bien, no puedo obligarte —Dijo simplemente el menor— ¿Sabes? Creo que si me llevaré esas gafas con marcos verdes, o tal vez puedo decirle al chico que me ayude a elegir otros, después de todo es muy amable, incluso podríamos ser amigos e intercambiarnos los números de teléfono…
—De acuerdo lo haré —Haruka no lo podía creer, su precioso novio, el supuesto ángel que era la orca, estaba usando sus celos en su contra. Makoto tenía un lado oscuro después de todo— Así que no te atrevas a acercarte a ese idiota.
—Haru-chan es tan posesivo —Rio el menor acariciando las hebras oscuras.
—Y tu un manipulador —Decía molesto el delfín, siempre terminaba haciendo lo que Makoto quería, siempre— Además, te he dicho muchas veces que dejaras el "chan"
Makoto sonrió y le dio un beso rápido al pelinegro antes de volver a la tienda; Haruka se quedó esperando afuera, pensando en que complacería a su novio en todo lo que quisiera, ya que eso era parte de "ser lindo" pero que después, Makoto tendría que decirle el por qué se negaba tanto en tener clases prácticas con él. El menor no podía estar huyendo del tema todo el tiempo, y si tenía que obligarlo a hablar, pues lo haría, porque se le estaba volviendo insoportable compartir la cama con aquel chico, sin tocarlo como él quería.
Eso es todo!
sobre las dudas de si Makoto es uke o seme, pues debo informarles que...
¡No lo sabrán! Muajajaja... ok no XD
Enserio... No les diré.
Bien creo que es todo, espero actualizar pronto, quiero escribir tanto, pero el tiempo no es mi amigo.
Hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
