¡Buenas noches mis amores!
Finalizo/comienzo la semana con un nuevo capitulo! Lamento como siempre la demora XD
Oficialmente en mis tierras, es el cumple de Mako! así que felicidades a mi orquita! (Aunque en Japón ya fue)
Hago unas pequeñas aclaraciones del capi
El obi es el cinturón o faja que llevan las yukatas y kimonos.
Corté el capitulo o si no me demoraría mucho más en actualizar.
No está revisado, así que esperen los monstruosos errores y perdonenlos XD
Es todo! Muchísimas gracias por todos los comentarios!
Disfruten de su lectura!
— ¡Haru espera! —Makoto se levantó rápidamente, tomó a Haru-chan entre sus brazos y fue tras su novio, esto debía ser una cruel broma, pensaba a cada segundo que daba un paso— ¡Haru, por favor! —Detuvo al pelinegro de la muñeca, haciendo que se volteara. Puso al gato en el suelo para poder sujetar al más bajo de los hombros— Escucha…
— ¡No quiero escucharte! —Espetó Haruka soltándose del agarre del menor— ¡No quiero que me des las mismas explicaciones de siempre! —Tenía su mirada baja, no quería hacer esto, absolutamente no quería terminar su romance con su mejor amigo, pero tampoco podían seguir así— Tienes que admitir que nuestra relación no va bien…
—Lo sé… Lo sé Haru —Ahora tomó las manos de su amor entre las suyas, porque realmente necesitaba tener contacto con aquel precioso chico— Pero podemos solucionarlo juntos.
— ¿Qué crees que he estado haciendo todo este tiempo? —Dijo en voz baja, ya que si la alzaba estaba seguro de que se quebraría— Ni siquiera te has dado cuenta de que he intentado arreglarla.
—Sé que te has estado esforzando… Yo… Lo siento tanto… —La verdad es que el adolescente de hebras olivas no sabía qué decir, tenía conocimiento absoluto de que el culpable de todo esto era él— No sé qué decirte… Sólo no me digas que volvamos a ser amigos porque no vamos a funcionar igual que antes —Su dulce voz hacía estragos en el interior del pelinegro, por supuesto que no podían actuar como los mejores amigos que eran antes de ser novios, muchas cosas habían pasado entre ellos como para dejarlo en el olvido.
—Estoy molesto… —Haruka suspiró mirando por fin directamente a los ojos esmeralda— Necesito tiempo para pensar… —Esperó una respuesta del chico orca quien asintió en silencio— Y… Necesito estar lejos de ti por un rato…
—Pero Haru…
—No me presiones —Interrumpió cualquier protesta del menor— Realmente necesito pensar sobre todo esto y contigo cerca no puedo hacerlo
—Está bien… —Contestó resignado el más alto dándole un leve apretón a las manos ajenas, bien sabía que de vez en cuando debía darle espacio al adolescente de orbes oceánicos—Pero… No romperemos ¿Verdad? —Makoto no podía evitar que su voz sonora temblorosa, tenía demasiado miedo de que Haruka terminara con él— Ha-Haru… Yo te amo mucho —Besó tiernamente las manos del más bajo.
—Tenemos que alcanzar a los demás —Haruka se separó del nadador rápidamente, si se quedaba por más tiempo con Makoto no lo soportaría más y caería rendido a sus brazos, retrasando más el problema y tal vez agravándolo al no ser solucionado lo más pronto posible.
El chico de cabello oliva exhaló todo el aire que tenía contenido, su precioso amor no le había dado una respuesta y la inseguridad lo estaba carcomiendo por completo. Fijó sus vastos bosques en el felino, los ojos azules que lo miraban no eran los que él amaba, pero por lo menos le entregaban algo de consuelo a su afligido corazón que no soportaba la angustia de perder al chico que era dueño de todos sus sueños y fantasías, como también de todo su ser.
Caminó unos cuantos pasos detrás del pelinegro, con los pasos de los años, el menor había aprendido muchas cosas sobre su mejor amigo, una de ellas era su forma de caminar; cuando Haruka estaba decidido por algo o molesto, caminaba de forma recta y dando pasos algo apresurados, cuando se encontraba en armonía consigo mismo y con su entorno, caminaba más pausado y con una expresión serena en su rostro, pero cuando estaba herido, cuando alguien lo había lastimado emocionalmente, su mirada siempre era pegada al suelo y su posición algo encorvada. Él lo había herido y simplemente no podía perdonarse por ese fatal crimen.
Al llegar a la tienda de yukatas y kimonos, ninguno de los cuatros nadadores preguntaron qué había pasado entre el par de esposos, cada uno de ellos sabía que no debían inmiscuirse en sus problemas, pero no podían evitar preocuparse; en especial Rin quien se había involucrado un poco más en aquella relación. Fue el primero en que se dio cuenta de que algo había ocurrido entre ellos cuando vio a Haruka entrar sin su novio al lado; en su rostro no se apreciaba nada, estaba apacible como siempre a excepción de sus ojos, cualquiera que conociera a profundidad al chico de orbes oceánicos, sabía que la parte más expresiva de su cuerpo eran sus ojos y en ellos, el tiburón logró ver un atisbo de dolor, ¿Había peleado con Makoto? Se preguntaba sin dejar de observarlo, quería preguntarle para aclarar su duda, pero no sabía si debía acercarse, pues él no era la orca que sabía cómo actuar sobre Haruka. Makoto entró después y fue entonces en que el pelirrojo comprobó sus preocupaciones, a mucha diferencia del delfín, el adolescente más alto era un manojo de expresiones, su ceño levemente fruncido en signo de angustia, su labio inferior siendo mordido ansiosamente y sus orbes esmeraldas que brillaban como si estuviera al borde de las lágrimas, decían mil veces más que unas cuantas y burdas palabras. Ahora su pregunta era quién de los dos había causado todo esto, en un principio y con algo de prejuicio si no conociera tanto a sus amigos, diría que el culpable fue Haruka, pero Makoto no era libre de todo pecado, y él también podía cometer errores. Suspiró cansado, esa pareja era demasiado problemática y realmente no quería meterse entre ellos, pero tampoco podía hacerse el ciego y decir que no le importaba lo que les pasara, porque si era sincero consigo mismo, sí le importaba y mucho, sin embargo optó por abstenerse de toda acción, pues esperaría a que lo resolvieran solos.
Las yukatas eran una prenda tradicional japonesa y se usaba en verano, era la vestimenta preferida para los festivales de la estación y aunque es más popular entre las mujeres, los hombres también suelen llevarla. Una de las diferencias básicas entre las yukatas y kimonos era la tela, mientras que la de las yukatas era algodón, la de los kimonos era de seda; otra es que el kimono tiene una confección más compleja, llevaba más prendas por debajo de él y se usaba comúnmente para ocasiones formales dada su elegancia. La yukata era mucho más simple, pero eso no quitaba la belleza de los diversos diseños de telas que se podían encontrar.
— ¿Puedo ayudarlos? —Una chica se acercó al grupo de adolescentes con una sonrisa amable.
— ¡Queremos comprar yukatas! —Explicó el pequeño pingüino con entusiasmo. La chica que tenía su cabellera del mismo color aunque algo más clara y que le llegaba un poco más debajo de sus hombros, asintió con alegría.
—Entonces yo los asesoraré —Decía mientras dirigía sus orbes de un tono acaramelado en los turquesa del otro nadador— ¡Tú! —Se acercó al chico tomando sus manos y mirándolo con brillo en los ojos— ¡Eres muy lindo!
—Gra-gracias —Ai se sonrojó un poco, nunca fue bueno hablando con mujeres, la muchacha era un poco más alta que él y la verdad es que lo hacía sentir algo intimidado.
— ¡Tu piel es tan blanca! —La rubia estaba fascinada, nunca habían entrado chicos tan guapos en su tienda— Tengo unas telas que te quedarían preciosas —Luego se dirigió a Rei con el mismo entusiasmo— ¡Tú realmente eres atractivo!
—Gracias, me siento halagado, aunque yo preferiría el término "hermoso" la verdad —Contestó el peliazul ajustando sus lentes.
— ¡Dios! ¡Todos ustedes son tan guapos! —Decía apreciando a los seis nadadores con deleite— ¡Tú eres demasiado sexy! —Le dijo a Rin quien sonrió e infló su pecho al ser alimentado su ego— Y tú… —Ahora se fijó en Makoto— ¡Santo cielo! ¡¿De qué caja de bombones saliste?! ¡¿Y vienes con un gatito incorporado?! ¡Debes ser edición limitada!—Las palabras de la chica hicieron que el adolescente de hebras olivas se sonrojara totalmente y también provocara la risa de los demás, bueno menos de Haruka. La muchacha se dio cuenta de que el pelinegro la estaba mirando, así que se acercó a él— Tus ojos son hermosos —El delfín desvió rápidamente la mirada, algo incómodo por la invasión de su espacio personal, la rubia sólo rio por lo bajo— ¡Bien! ¡Déjenlo todo en mis manos!
— ¡Espera! ¿Por qué yo fui el único que no recibió elogio? —Preguntó Nagisa haciendo un puchero.
—Bueno… Te pareces mucho a mi hermano menor —Explicaba encogiéndose de hombros, la chica que al parecer sólo era un poco más mayor que ellos— Mi nombre es Cho y seré su guía experta en moda por hoy ¡Así que vamos a empezar!
La muchacha recorrió toda su tienda, mostrando las distintas yukatas y telas que tenía, les dio a cada uno unas diez yukatas para que se probaran, realmente estaba disfrutando de esto. Cho era alguien muy amable y alegre, provocando que su buen humor se les pegara a los adolescentes, incluso a Makoto y un poco a Haruka, quienes no se habían cruzado palabras ni miradas desde su discusión. Ahora se encontraban en prácticamente un desfile de modas, siendo Cho y Haru-chan, quien se encontraba muy cómodamente en su regazo, el público.
—Bien, ¿Están listos? —Preguntó la chica con entusiasmo. A los pocos minutos de su pregunta, los nadadores corrieron la cortina de sus probadores. El primero en mostrar su yukata, fue Ai.
—Cho-san… —El adolescente de hebras plateadas se acercó a la rubia totalmente rojo— ¿Por qué me dio sólo yukatas de mujer? —Ai llevaba una yukata de color coral con diseños de flores blancas.
— ¡Te ves tan lindo! —Cho se levantó de su asiento y miró con detenimiento al chico frente suyo— Cualquiera que te viera diría que eres una niña —Decía sonriente.
—My God, Ai te ves increíble —Rin vestía una yukata de color vino con diseño de algunas líneas negras que formaban unas especies de telarañas, él quería usar unos con diseños de "animal print", pero la muchacha se opuso totalmente, ya que al depredador no le venían para nada.
—Pero Rin-senpai, es de mujer… —Reclamaba el más pequeño avergonzado.
—Aun así Ai-chan —Los colores de la yukata de Nagisa, eran entre blanco y crema, con el dibujo de un dragón en la parte inferior de la prenda, de tonos rojos y negros— Cho-chan tiene razón, realmente pareces una chica ¿Verdad Rei-chan?
—Sí, aparte de que la contextura fina de Aiichiro-kun lo favorece bastante —Ahora era el turno de Rei para lucir su yukata que era más sobria y elegante, según él. Ésta era de un morado oscuro, con estampado de pequeñas mariposas doradas, que provocaban un contraste perfecto entre la seriedad y la seducción, además tampoco creaba un gran impacto a la vista, más bien lograba causar un interés disimulado pero potente en el observador… Bueno, esas eran las excusas que había dicho, ya que a él sólo le gustó por las mariposas, pero simplemente no quería decirlo en voz alta.
— ¡No parezco chica! —El nadador de orbes turquesas miró a su novio para que lo defendiera.
—La verdad Ai, es que cuando te vi la primera vez antes de conocernos, pensé que eras una chica sin pechos —Decía el depredador divertido de ver el bello sonrojo en su pequeño novio.
— ¡Rin-senpai! —Ai quería enterrarse en un hoyo y simplemente morir de la vergüenza.
—Ya no molesten a Nitori-kun —Los regañó Mamá Makoto, quien vestía su yukata de color negro con detalles verdes bordados en sus mangas y costuras, mientras que en la espalda había un dibujo de una rosa, también bordada de color verde.
Todos se veían espectaculares ante los ojos de la chica, pero aún le faltaba uno para desfilar y era el delfín. Ni siquiera había salido del probador, los cinco adolescentes también estaban esperando a que el pelinegro saliera, pero no había señales de vida.
— ¿Te encuentras bien Haruka-kun? —Cho se dirigió al probador de Haruka y abrió un poco la cortina para asomar su cabeza descaradamente— Ya veo, tienes problemas con el obi, déjame ayudarte —Entró al probador cerrando la cortina para que ninguno de los nadadores viera. En el silencio de la tienda, se podían oír las quejas de Haruka diciendo que él podía solo y también las de Cho que le decían que dejara de moverse tanto; después de unos minutos de forcejeos y quizás qué otras cosas que pasaron dentro de ese probador, la chica salió arrastrando al adolescente de orbes oceánicos con ella— ¿Qué tal?
La yukata de Haruka, era de un hermoso azul, casi tan igual como el de sus ojos, en la parte inferior iba en degradante hacía unos tonos más suaves, sus mangas y costuras también estaban bordadas como las de Makoto, pero de color blanco, que sólo hacían que se destacara más el azul. Todos quedaron embobados en cuanto vieron al mayor, se veía realmente muy lindo, definitivamente el azul le favorecía. Haruka estaba bastante avergonzado por los elogios de sus amigos, pero no había recibido ninguno de Makoto; a pesar de estar molesto con él, se moría de ganas por preguntarle al de orbes esmeraldas cómo se veía, y al parecer Nagisa pudo darse cuenta de eso, así que decidió preguntarle a Makoto por él.
—Mako-chan, ¿Cómo crees que se ve Haru-chan? —El aludido se había quedado hipnotizado apreciando a Haruka y sólo despertó de su ensimismamiento al escuchar la voz de su bajito amigo. Dirigió sus orbes esmeraldas a los oceánicos que lo miraban algo inquietos.
—Te ves precioso… Haru —Le sonrió con un profundo amor.
Haruka desvió la mirada algo sonrojado sintiendo cómo su corazón daba un fuerte vuelco, el chico orca no tenía idea de los estragos que le provocaba con tan sólo esos simples gestos. Rápidamente volvió al probador, se sentía expuesto frente a Makoto; estaba muy sensible con la discusión, sabía que si lo seguía mirando a los ojos se pondría a llorar y eso era algo que le molestaba, porque él no era alguien sentimental ni nada por el estilo, pero sus sentimientos por el hermoso adolescente de hebras olivas eran tan intensos, que una simple fisura en su romance le causaban un agonizante dolor. Los seis adolescentes decidieron comprar las yukatas, Ai cambió la suya por algo más masculino, aunque Rin no lo dejó comprar una de hombre, así que de igual manera tuvo que llevar una de mujer, pero los colores por lo menos no eran tan obvios. La rubia estaba bastante feliz, no sólo por su negocio, sino que también por haber tenido la oportunidad de conocer a chicos tan lindos; Makoto estaba pagando su yukata cuando Haruka llegó a su lado, obviamente no lo estaba mirando a los ojos.
—Si quieres puedo comprártela —Decía mirándolo con ternura.
—No gracias —Contestó secamente.
—Vamos Haru, déjame hacerlo —Insistió el nadador de espalda. Cho presenciaba la escena en silencio y con curiosidad.
—Puedo pagarla por mí mismo —Haruka no caería tan fácil en los encantos del menor, si Makoto quería que lo perdonara, tendría que esforzarse más.
—Quiero regalártela —El pelinegro se estaba haciendo el difícil y Makoto lo sabía, pero no se iba a rendir— Haru…
—Si me la regalas no me la pondré —La verdad es que parecía una pelea de niños, ninguno de los dos quería perder.
—Disculpen… —Interrumpió la muchacha— ¿Son novios? —Makoto iba a contestar de forma automática que sí, pero recordando las palabras del delfín ya no estaba seguro de qué responder.
—Sí… —Dijo Haruka con su monótona voz, el más alto se le quedó mirando con algo de esperanza.
—Eso explica tus chupones —Rio la chica haciendo que el menor se sonrojara— ¿Por qué no aceptas que tu novio te la regale? —Dirigió su mirada al pelinegro— Me gustaría tener uno igual al tuyo y que me regalara cosas.
—No quiero que me regale nada —El adolescente de orbes oceánicos se cruzó de brazos obstinado.
—Entonces, ¿Puedo regalártela yo? —Se acercó al nadador hidrofilico con entusiasmo.
—No… —Frunció el ceño retrocediendo al estar tan cerca de la rubia.
— ¡Por favor! —Rogaba la chica tomando las manos de Haruka— ¡Con ver lo hermoso que te veías en ella, ya me pagaste por completo!
—Yo… —Haruka se sentía ahogado con la personalidad de Cho, además de que ella no conocía algo llamado "espacio personal". Miró a la orca, se preguntaba si estaba celoso por lo cariñosa que era la rubia con él, pero en el rostro del más alto, ni siquiera había una pizca de celos, eso le enojó más— Bien… —Suspiró resignado.
— ¡Genial! —Dio un pequeño salto al saber la respuesta del nadador.
El grupo de adolescentes se despidió de la chica, para ir y prepararse para el festival. Los seis muchachos se encontraban en sus respectivas habitaciones, alistándose ya que la noche ya había llegado. Haruka en cuanto llegó se encerró en el baño, Makoto no podía dejar de preocuparse por su amor, necesitaba redimir sus errores y conseguir que el pelinegro lo perdonara por ser el peor novio del mundo. El adolescente de hebras olivas aburrido de esperar al mayor, golpeó suavemente la puerta del baño, pero no recibió respuesta, sólo podía escuchar el agua de la ducha correr, indicando que el delfín se estaba bañando, él también quería usar la ducha, pues estaba repleto de pelos de gato; si Haruka no estuviera enojado con él le hubiera sugerido que se bañaran juntos, pero por desgracia eso no pasó. Se sentó en el suelo apoyándose contra la puerta, su novio se estaba demorando a adrede, lo sabía muy bien.
—Haru… Si no quieres ir, puedo quedarme contigo y hablar de nosotros —Sugirió suspirando cansado— Vam… —De repente la puerta se abrió provocando que el menor se cayera de espalda.
—El baño es todo tuyo —Dijo el más bajo con una toalla sobre su cabeza y otra amarrada a su cintura.
Makoto desde su posición en el suelo, que la podía llamar privilegiada, miraba con gran fascinación como las gotas de agua descendían sensualmente por las largas y blancas piernas del mayor, incitándolo a que las tocara y recorriera con sus manos, no pudo evitar sonrojarse por sus pensamientos "pecaminosos", debía pensar en qué hacer para que su precioso chico dejara de estar enojado con él, no en querer tocarlo de la manera en que su mente le estaba proponiendo. Haruka se había dado cuenta de esto obviamente, y la verdad es que se sentía algo emocionado por ver que había provocado un poco a la orca. Por un momento pensó en decirle "Makoto, ¿Quieres tocarme?" pero no podía dejar de estar molesto y dolido por lo ocurrido en su no tan espectacular cita, así que alejó rápidamente ese pensamiento sexy.
Mientras el nadador de espalda se estaba bañando, Haruka se encontraba luchando para poder amarrar el obi en tanto reflexionaba sobre su amorío. Hasta ahora, había hecho una infinidad de cosas para despertar ese lado oculto de su novio, pero las había estado haciendo, siendo él muy dominante, tal vez era eso lo que intimidaba a Makoto más que nada, tal vez tenía que dejar que el menor tomara las riendas, pero si esperaba a que eso pasara, nunca tendría sus clases prácticas. Debía encontrar la manera de que el adolescente de orbes esmeralda reaccionara a sus supuestos encantos. Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que su esposo ya había salido del baño y ahora se encontraba detrás de él.
— ¿Necesitas ayuda? —Preguntó tomando ambas puntas del obi.
—Puedo hacerlo yo solo —Contestó alejándose de él— Es mejor que te vistas, estamos tardando mucho —Decía sin mirarlo, porque si lo hacía, se quedaría embobado igual que el menor con él anteriormente. Makoto sólo frunció el ceño, preguntándose sarcásticamente de quién era la culpa de que se estuvieran tardando tanto.
Los minutos pasaron, y el nadador hidrofilico seguía sin poder atar el obi, Makoto estaba sentado en la cama, observando cómo su amor hacía todo lo posible para que quedara perfecto, suspiró aburrido y se acercó al más bajo arrebatándole el cinturón.
—Déjame atarlo por ti —Haruka lo miró molesto, no quería la ayuda del menor, él podía hacerlo solo.
—Makoto devuélvemelo —Extendió la mano en espera del muchacho.
—No… Haru deja de ser tan obstinado y deja que te ayude —Trató de razonar con el chico de orbes oceánicos.
—Ya te dije que no —El más bajo intentó quitarle el obi a su novio, pero este alzó el brazo sobre su cabeza para dejarlo fuera de su alcance— ¡No hagas eso! —Le reclamó intentado alcanzar el cinturón, pero como Makoto era más alto que él, le era imposible— ¡Makoto!
—No te lo daré —El chico de orbes esmeralda estaba disfrutando secretamente de los intentos de Haruka por quitarle el obi, ya que se veía muy lindo— Por favor Haru, nos estamos retrasando más de lo debido.
—Entonces devuélveme el obi —Se quejó el mayor, encontrándose ahora de puntillas para tomar el cinturón, pero sin tener éxito alguno.
— ¿Qué se supone que están haciendo? —El par de tórtolos se voltearon a mirar a Rin quien había entrado a la habitación— Los estamos esperando.
—Ah, lo siento Rin —Se disculpó el más alto, el pelinegro aprovechó su descuido y finalmente le quitó el obi— Es sólo que Haru no sabe atar su obi y no quiere aceptar mi ayuda.
—No quiero tu ayuda —Haruka volvió a luchar con el cinturón, Rin rodó los ojos y se acercó al más bajo.
— ¿Por qué no quieres la ayuda de Makoto? —El pelirrojo tomo ambas puntas del obi y comenzó a pasarlas por la cintura del nadador. El adolescente de orbes oceánicos no dijo nada y ni siquiera se quejó, cosa que le molestó un poco a Makoto, él no podía ayudarlo, pero ¿Rin sí?
—Los esperaré con los demás —Dijo la orca dando un suspiro resignado, Haruka lo miró de reojo sin decir nada.
—Hey… ¿Pasa algo entre ustedes? —Al pelinegro le dio un pequeño escalofrío al sentir la voz del tiburón detrás de él.
—Nada… —Se apartó del chico de infiernos escarlata.
—No te muevas —Rin no le creía absolutamente nada al nadador de estilo libre, se había dado cuenta en la tienda que algo había sucedido entre ellos— Y no me digas que no pasó nada, porque es obvio que no es así, ¿Sucedió algo en su cita? —Decía mientras trataba de terminar de amarrar el obi.
—Yo… Le dije a Makoto que tal vez deberíamos volver a ser sólo amigos —Confesó un poco avergonzado.
— ¡¿Qué?! —El depredador ajustó más el cinturón al escuchar las palabras de su amigo— ¿Por qué le dijiste eso?
—Porque… Estaba molesto… Sigo Molesto… —Haruka bajó la mirada, nuevamente el dolor le estaba punzando en su corazón— Me estás apretando demasiado.
—Eso no me dice nada —El tiburón soltó un poco el agarre— ¿Puedes ser más claro? —Dijo frunciendo el ceño, a él no le gustaba andar con rodeos.
—A Makoto no le importa nada de lo que hago —La voz del más bajo se escuchaba severa y también con un ligerísimo temblor— Da igual lo que haga, él no reacciona.
—Pero… Ustedes ya lo hicieron… o ¿No? —Rin sonrió al terminar su tarea con el obi— Quiero decir… Las marcas en su cuello…
—No sucedió nada —No le gustaba hablar sobre estos temas con el tiburón, pero siempre lo hacía.
— ¿Has intentado ponerlo celoso? —El pelirrojo se alejó del nadador y se sentó en el borde de la cama.
—Makoto no es celoso como yo, del único que podría tener… —Haruka se detuvo a pensar, por supuesto, el único que le provocaba celos a Makoto era Rin; siempre que estaba cerca del tiburón, la orca se sentía incómodo— Rin, debes poner celoso a Makoto.
— ¿Yo? —El depredador alzó una ceja sin comprender— ¿Por qué?
—Porque hace tiempo atrás, Makoto creía que yo estaba enamorado de ti —Rin sonrió ante esto, no culpaba al hermoso chico de orbes esmeralda por creer eso, él era uno de los pocos privilegiados con el don de la belleza en este mundo, o tal vez era el mundo el privilegiado por tener a alguien como él pisando sus tierras— Realmente lo encuentro estúpido, nunca me fijaría en alguien como tú.
— ¿Qué quieres decir con eso? —Lo miró molesto y ofendido— Y no le daré celos a Makoto —Se cruzó de brazos— Te recuerdo que tengo novio y no quiero meterme en problemas por ayudarlos a ustedes.
—Explícaselo, él lo va a entender —Insistió el pelinegro, realmente le urgía que el nadador de espalda reaccionara de una vez, y realmente ya no sabía que hacer— Rin… —Fijó sus profundos mares en los infiernos escarlata, era bastante incómodo tener esa mirada encima, así que la desvió al gato que dormía plácidamente sobre la cama— Rin… —Volvió a decir el delfín ejerciendo más presión en su voz.
— ¡Ah, de acuerdo! —Contestó exasperado mientras se revolvía sus rojizas hebras— No puedo creer las cosas que hago por ti.
—Gracias —La verdad es que estaba algo ansioso, nunca había explorado los celos de su novio, así que no tenía idea de cómo reaccionaría el menor si los provocaba. El punto de discordia era que la persona quien se los provocaría sería Rin, y eso le preocupaba, ya que Makoto aún era muy sensible e inseguro con respecto a su relación con el tiburón, a pesar de que le ha dicho mil veces que entre ellos lo único que hay es una amistad; el adolescente de hebras olivas siempre sentía algo de congoja. Así que realmente no sabía si lo que estaba a punto de hacer era lo correcto, pero ya estaba en sus límites, necesitaba provocar el amor que Makoto tenía por él.
¿Qué les pareció?
preciosas criaturas, en el próximo capitulo pasarán varias cosas, pero advierto, tal vez no les guste lo que ocurrirá.
Bien debo irme a dormir, tengo clases muy temprano en la mañana XDD.
Hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
