Copyright: ni LoL, ni ninguno de sus personajes me pertenecen, de ser así, tendría a Rengar ronroneándo en mi sala.

Chapter 2: Compañeros...

¡ASESINATO TRIPLE! - Vociferó emocionado el locutor, luego que Nidalee asesinara a Vayne, Nami y Heimerdinger, en ese orden, gracias a la ayuda de Rengar y Draven.

Pero su invocadora quería más, y ella también. Miró a Rengar y él asintió con una sonrisa en los labios, luego miró hacia su izquierda, y Draven le guiñó un ojo. Tendría su apoyo.

¡ASESINATO CUÁDRUPLE! - Gritó con euforia la voz masculina, dejando en evidencia la reciente muerte de Riven, a manos (o mejor dicho, garras) de Nidalee. Usó su Arrebato Primitivo (E) en ella misma, luego cambió a puma y saltó hacia el Único sobreviviente: Kha'Zix. Ella y Rengar (ya que Draven se había marchado pues estaba muy débil) bajaron con rapidéz su barra de vida. Nidalee evitó dar el último golpe, pues sabía que su compañero era rival a muerte de Kha'Zix, pero este ignoró su ofrecimiento, y Nidalee acabó con el Jungla enemigo de un solo Zarpazo (E).

¡PENTAKILL! - Gritó a más no poder. - ¡EXTERMINIO! - Se apresuró a agregar.

Luego de semejante muestra de poder y coordinación entre fieras, derribaron la última torreta de Mid, seguida del inhibidor, y siete minutos después, habían ganado la partida.

Una vez todos los campeones aparecieran en la sala de descanso, posterior a las batallas en la Grieta, comentaron lo increíble y salvaje del combate recién librado, elogiaron a Nidalee por su asesinato quíntuple y también a Nami, por los excelentes "ultis" que había ejecutado durante la partida.

Ese fue el primer juego de la semana de Nidalee y Rengar, aunque le siguieron ocho, y todos terminaron de manera parecida: ella o él muy, pero muy "feed". La sinergia entre ellos iba de perlas, sin mencionar que sabían perfectamente las habilidades del otro, y hasta los segundos de enfríamiento que tenían, y el daño que provocaban.

- Ha sido una buena semana, ¿verdad, compañero? - Ronroneó cerca de su oreja la chica, sin darle demaciada importancia a la última palabra, todo lo contrario de Rengar: compañero, para él, era algo muy importante.

- Así fue, mocosa. - Respondió él, ahora bastante serio. Aquella palabra poseía muchos sentidos y no se la había podido sacar de la cabeza desde que habían almorzado juntos y Nida le había comentado el deseo de su padre de que encontrara un compañero (que en éste felino caso/contexto, significaba encontrar un cónyugue con el cual compartir su vida para siempre). - Has mejorado últimamente tus habilidades...

- ¡Qué gusto que lo notaras, Ren! - Le dió un sorpresivo abrazo a su amigo/rival y comenzó a explicar que había estado entrenandose arduamente, para poder estar a su altura y no desteñir el potencial de Rengar. - ¡Entrené dos días en Freljord junto a Udyr! ¡Es increíble su capacidad de aguante! - Los ojos de Nidalee brillaron llenos de admiración mientras relataba su travesía junto al Cambiapieles y la Criofénix, Anivia.

Rengar tensó la mandíbula. ¿Su Rival y aquel humano bruto? ¿Solos, en medio del frío? ¡¿En serio?! Apretó fuertemente sus puños al imaginar a ese humano durmiendo a pocos centímetros de Su Rival. Pues Anivia era un animal al igual que él, y no se metería demasiado en asuntos humanos.

- Oye Nida, vamos a practicar Tryndamere y yo, ¿te gustaría unirte? - Gritó el guerrero al otro lado de la puerta de la habitación que Nidalee compartía con Rengar.

- ¡Por supuesto! - Respondió animada y jovialmente. Despidiendose de Rengar con un movimiento apresurado de mano y saliendo ágilmente de la habitación.

Si preguntan ¿cómo es que esos dos comparten habitación? La respuesta es simple: Rengar era considerado un animal (y lo es), así que podía compartir habitación con cualquier campeón de la Liga, siempre y cuando este no fuera una hembra de su especie. Al igual que Anivia compartía la habitación con Tryndamere, Cho'Gath con Irelia, Kha'Zix con Riven, etc. Además, las otras campeonas de la liga se sentían un tanto intimidadas con la imponente presencia del Acechador Orgulloso.

Volviendo a la habitación de los cazadores (que estaba adornada con variadas pieles, cueros y dientes de muchas de las presas que habían cazado ambos campeones), hay un enorme gato albino gruñendo solo en un rincón de la habitación, aún impregnada de aquel aroma, que lo ponía un más gruñón.

- Estúpida e inocente mocosa... - Murmuró molesto el cazador. Estaba sentado en un rincón (como mencioné antes), en posición fetal. Cualquiera de los campeones que lo viera, no pensarían que es el feróz luchador que provocaba estragos en los campos de la Justicia. ¿Cómo se atrevía aquella híbrida a provocarle celos al Gran Enemigo del Vacío? Interrogó para sí mismo. Y él hubiese estado toda la tarde gruñendo solo en su cuarto, si no es por que el Curador de las Arenas entra en la habitación sin tocar y se lo lleva arrastrando al bar de la Liga.

Rengar era uno de los campeones solitarios, al contrario de Nidalee, que era amiga de todos los yordles de la Liga (sí, incluso de Veigar), y de varios otros campeones. Se sentó junto a Nasus en la barra, y ordenó el trago más fuerte que había a dispocición de los campeones: la Cerveza que Gragas inventó. Le lanzáron su jarra y le dió un largo y desesperado trago.

- Amigo mío... - Empezó a hablar Nasus, pues era un perro viejo y muy sabio, por lo que no había pasado por alto aquel cambio en la personalidad de su amigo. - ¿Es posible que tú estes metido en un problema de faldas? - Interrogó un poco confundido, pues Rengar jamás había estado interesado seriamente en una chica.

- Has dado en el clavo, cachorrito... - Confesó, provocando que un par de chicas sentadas al lado de ellos esbozaran complacidas sonrisas.

- La mejor solución para un problema de faldas no es beber, es... - Empezó a decir Soraka, mientras ponía su mano derecha en la rodilla izquierda de Rengar. - ...algo un poco más divertido. - Concluyó, haciendo subir su mano por el muslo del Acechador Orgulloso, provocando un escalofrío muy conocido en el cazador.

- Tienes toda la razón, Hija de las Estrellas. - Comentó Nasus, sonriéndo de manera cómplice. También era amigo de Soraka, y esta le había comentado que Rengar le atraía bastante, y esta era una oportunidad perfecta para que la chica mitad cabra saciara su curiosidad, y para que Rengar olvidara un poco su problemita. El Cazador se límito a terminar por completo su jarra de cerveza, por lo visto, esta noche no dormiría solo.


Nidalee se dirigía a las duchas, luego de una ardua tarde-noche de entrenamiento junto con la Arquera del Hielo y el Rey Bárbaro. ¿Serán todos los hombres humanos así de rudos? Se preguntó para sí misma, mientras sonreía. Casi entrando a las duchas, sus finos sentidos captaron unos ruidos inusuales. Ella sabía que la curiosidad la mataría uno de estos días, pero valía la pena arriesgarse.

Se transformó en puma (pues así era más fácil acechar), y se dirigió hacia donde provenían aquellos sonidos: el espeso bosque que rodeaba la Liga. Una vez bastante cerca reconoció los sonidos: gemidos y suspiros bastante sensuales. En aquel instante no supo por qué continuó avanzando, sería el morbo de ver a un par de compañeros en una situación adulta y bochornosa, que además era desconocida para ella, quizás. Así que, agazapada, se acercó. Aunque asegurándose de que no pudieran verla en absoluto.

- ¿Asustada, Hija de las Estrellas? - Inquirió una voz demasiado familiar, pero usando un tono seductor que era desconocido para ella. - Aún es tiempo de que salgas corriendo. - Sugirió, juguetón.

- Oh, vamos. - Respondió la chica, recostada en el suave césped, debajo de la bestia. - ¿No vez acaso lo imposible que es escapar de tí? - En un movimiento, quitó la parte de arriba de la armadura de su acompañante. Hundiendo sus manos en el gran y musculoso torso del Acechador.

Rengar sonrió y lamió el cuello de Soraka, para luego quitar lenta y cuidadosamente el vestido de la chica, dejandola tan solo en una diminuta tanga. Sonrió satisfecho al ver el curvilíneo cuerpo de la Hija de las Estrellas. - Nada mal, presiosa. - Comentó, al tiempo que llevaba uno de los pezones de la chica hasta su boca, provocando que un sonóro gemido saliera de la boca de la muchacha, que a su vez, sacó del trance en el que estaba la joven espía.

Nidalee se empezó a sentir extraña, su cabeza era un remolino de emociones y su cuerpo no reaccionaba, y su corazón se aceleró. Ella jamás pensó que Rengar fuera capaz de hacer cosas eróticas, siempre lo vió como a un cazador frío y solitario, que sólo pensaba en como acabar con su próxima presa. Por lo que este descubrimiento le dejaba perpleja. Sin mencionar el molesto y doloroso dolor en el pecho que le provocó saber que iba a tener sexo con una mujer hermosa... Y sensual. Siempre tuvo la ligera esperanza de que Rengar se fijaría en ella, pero Soraka era muy diferente, por lo que pensó que ella no era de su gusto, después de todo, ella tenía el autoestíma por los suelos. Y este descubrimiento servía para enterrar el autoestima que le quedaba: a Rengar le gustaban las chicas sexys y delicadas, todo lo contrario a ella. Era una salvaje sin modales, que corría semi-desnuda por la jungla de Kumungu, además de ser su Rival. Su auto-reproche fue interrumpido por el orgasmo de la Hija de las Estrellas, tenía frente a ella la imagen de Rengar lamiendo la intimidad de Soraka.

Una húmedad desconocida, acompañada de un calor palpitante invadió su entrepierna. ¿En qué momento se había transformado? Y... ¿Cuándo había comenzado a llorar?


Todo iba normal, fue increíblemente fácil llevar al clímax a mi acompañante. Pero de pronto, un aroma embriagante y dulce lleno mis sentidos, exitándome. Pero, al contrario de como pensé en un principio, no se trataba de Soraka. Era el aroma que me estaba atormentando desde tiempo atrás, solo que mucho más intenso, mezclado con un leve toque a sal.

Es imposible, pensé. Seguramente mi inconciente me estaba atormentando con su recuerdo. Sonreí con pesar y me relamí los labios, quítandome el néctar de la Hija de las Estrellas. Bueno, si lo pensaba mejor, no era un tormento, era un placer. Me sentí un poco culpable por tocar a Soraka pensando en mi Joven y Hermosa Rival, pero a ella parecía no molestarle.

Luego de dos orgasmos, haciéndolo de la manera "tradicional", me sentí aburrido, además el exquisito olor de Nidalee ya no llenaba mis sentidos, así que decidí terminar como a mí me gustaba: la tomé por las caderas y la volteé. Entré en ella bruscamente, mientras decía mi nombre una y otra vez, suplicandome que subiera el ritmo, y así lo hice.

Terminamos casi al mismo tiempo, Soraka se durmió primero que yo. Medité si marcharme o dormir un rato. Mientras lo hacía me entró el sueño, así que simplemente me dormí, con su nombre en mi boca... "Nidalee"

Desperté a las cuatro de la mañana, Soraka se había marchado a las dos. A esta hora segurmante no habría ningun campeón rondando por allí, así que no me puse la armadura, limitándome a quedarme en taparrabos. Caminé pesadamente a nuestro dormitorio...

Pero persiví su olor. ¿Sería una clase de broma de mal gusto? ¿Era acaso que mi subconciente me hacía una jugarreta hiriente? No, estaba vez estaba seguro de que era real.

Sentí un terror absoluto ¿y sí ella se había internado en el bosque a hacer lo mismo que yo? ¿sería capaz de contenerme de no matar a Udyr o con quién sea que ella estuviera? ¿Interrumpiría, quizás? ¿estaría ella... desnuda? Toda duda desapareció cuando pensé en que había una pequeña posibilidad de encontrar a mi joven Rival sin ropa alguna, verla así era uno de mis más profundos y oscuros deseos, casi tan imperativo como matar a Kha'Zix, o incluso más.

La encontré fácilmente, pues conocía su olor a la perfección, estaba a medio kilómetro de donde estabamos Soraka y yo, adentrándose a la parte más profunda del bosque. Suspiré aliviado al notar que estaba sola. Olí con persistencia, buscando el aroma de otra persona, pero no había nada reciente, solo un deje de olor a Teemo, quien seguramente había explorado este sitio.

Tenía caminos de lagrimas en sus mejillas, estaba hecha un ovillo y tenía rastros de aquel delicioso aroma. Entonces caí en cuenta de lo que había ocurrido: Nidalee me había espiado. Casi podía visualizar la escena, seguramente se acercó sin hacer ruido, nos vió y naturalmente, se exitó un poco (dado que era una mocosa virgen), pero ¿Por qué había llorado? ¿Había acaso sentido celos? La sola posibilidad me hizo sonreír como un adolescente enamorado.

Me incliné hacia ella, sintiendo su acompasada respiración. Abrió la boca y susurró mi nombre. Yo me congelé ¿se había despertado acaso?

- Rengar... Ren... - Decía en tono de súplica. - Yo... Te quiero... - El Acechador Orgulloso estubo a punto de morir por la impresión. La Cazadora Salvaje le había confesado que lo quería. Aquel embriagador y dulce aroma volvió, y ahora podía persivirlo mejor, ya que no se mezclaba con el de Soraka.

Nidalee se puso boca abajo, mostrando completamente sus hermosas y largas piernas, y casi todo su bello y boluptuoso trasero. Rengar se arrodilló sobre ella, la tomo por la cintura y besó con delicadeza su cuello. No pudo ni quizo contenerse de tocar aquel puro y casto cuerpo, es decir ¿qué clase de hombre no flaquearía ante semejante belleza?

Su mano recorrió su cintura, bajando hasta sus muslos, clavó sus uñas ligeramente, apretando con suavidad su trasero, mientra que con la otra mano, subía por el costado derecho y alzaba ligeramente su cuerpo del suelo, para después subir hasta llegar a su seno derecho. Allí sintió como la chica temblaba un poco, pronta a despertar. Pero Rengar no la soltó, estaba dispuesto a recibir la peor paliza de su vida a cambio de seguir tocando aquel bello cuerpo.

- ¿Rengar? - Preguntó la muchacha, de apenas 18 años, a la bestia albina de más de un siglo de vida.

- ¿Qué sucede preciosa? - Contestó, aprovechando que seguía somñolienta. La chica se volteó y lo miró, se colgó de su cuello, dandole un abrazo.

- No te vallas nunca... - Susurró, suplicante. - Prometo no volver a cazar una de tus presas...- Decía la muchacha, mientras soltaba algunas lágrimas. Rengar se dió cuenta de que la chica pensaba que seguía durmiendo, así que, astutamente se aprovechó.

- Claro que no voy a dejarte, mocosa. - Eso lo dijo en serio. - ¿qué otra chica sería capaz de gritarme y tirarme el pelo? - Argumentó sonriendo, mientras secaba sus lagrimas con sus manos enormes.

Nidalee le sonrió desde abajo, apoyando su espalda en el césped. Tembló un poco. - ¿Tienes frío? - Preguntó preocupado.

Ella asintió tímidamente, y el contesto con una sonrisa pícara. Seguido de esto, la tomó por las caderas y en un movimiento rápido, los volteó a ambos, quedando ella sobre él, con las rodillas a los lados de las caderas del macho. Nida se sonrojó furiosamente, Ren sonrió y le acarició la espalda con una mano, mientras que con la otra acariciaba provocatibamente su pierna derecha. - ¿Mejor? - Interrogó coqueto, ella sólo asintió rápida y nerviosamante.

Nidalee se inclinó hacia él y tocó con la punta de sus dedos el parche que cubría su ojo malo. - ¿Puedo? - Preguntó, ansiosa.

- Adelánte. - Afirmó el cazador, mientras se le ocurría una muy buena idea.

La Cazadora Salvaje retiró con delicadeza el parche, encontrandose de lleno con una profunda cicatriz en diagonal. La muchacha acarició la zona con suma delicadeza, absorta en sus pensamientos. Mientras tanto, Rengar subió ambas garras hasta la espalda de la Cazadora, tocando la punta del top que usualmente llevaba puesto Nidalee.

- ¿Puedo? - Preguntó, ansioso. La muchacha crispó los músculos, por un momento el Acechador pensó que le diría que se fuera al Demonio, pero asintió despacio, muy sonrojada.

El Acechador Orgulloso retiró con delicadeza el sostén de la chica, topandose con dos hermosos, grandes, redondos y perfectos senos. Nidalee, al sentir la penetrante mirada de Rengar en sus pechos, se cubrió con ambos brazos. Muy avergonzada.

- Y-yo Nun-nunca había hecho nada así. - Dijo, nerviosa, sin mirar el ojo celeste del macho, por temor a que la mirara con desaprobación. El felino se conmovió (y esto era muy raro), y posó una de las manos en la mejilla de la chica (aunque su mano cubría todo el costado de la cara de Nidalee), y con suavidad, la obligó a mirarlo a la cara.

- Oye, supongo que sabes que puedes confiar en mi, mocosa... - Empezo a decir, acariciando su rostro con inusitada delicadeza. - También creo que sabes que puedo volver a poner eso en su lugar... - Comentó, señalando al top de Nida, que estaba sobre la armadura del cazador. Se irguió, dejando a Nidalee en su regazo, mirándola fijamente. - Pero por sobre todo, creo que tienes claro que yo jamás te dañaría, a menos que estubieramos combatiendo...

La chica, al oír aquellas sinceras palabras, descubrió lentamente sus senos, y acarició el torso de Rengar, palpando la piel más suave que sus dedos habían tocado, sin mirarlo a los ojos. - Rengar... - Susurró, subiendo despacio su mirada, chocando un zafiro con un par de puras esmeraldas.

- Nidalee... - Musitó, contrariado. ¿Qué significaba que ella se mostrara ante él, casi completamente desnuda? ¿qué significaba aquella mirada tan intensa que estaba sonteniendo con él? Bajó lentamente su mano, posicionándola en la espalda de Nidalee, mientras que con la restante, deshacía el moño de su Joven Rival.

La acercó más a su cuerpo, y ella no puso resistencia alguna. Rengar comenzó a ronronear justo cuando Nidalee rascó cariñosamente su cuello. La muchacha, muy divertida por la actitud del Acechador, usó su otra mano para intentar acariciar su melena, pero no alcanzaba a llegar. Ren lo notó, y se inclinó hacia ella, completamente sumiso, entregándose a las caricias de Nidalee.

La joven olvidó por completo todo pudor: si él se comportaba como un gatito gordo y mimado solo para hacerla sentir mejor, ella no le escondería su cuerpo. Rengar de verdad parecía un lindo gatito enorme, hasta había cerrado su ojo. Su ronroneo parecía el motor de un auto nuevo, potente pero muy suave. Estrechó a la chica contra su cuerpo, y se echó hacia atrás.

Nidalee rió bajito, y sigió con su tarea: mimar al Acechador Orgulloso. Tembló ligeramente cuando sintió como la cola de Rengar se enrollaba en su muslo, cerca de su entrepierna. Rengar atribulló el temblor como frío, así que rodeó el esbelto cuerpo de su acompañante con ambos brazos (cubriéndola casi por completo, ya saben, Rengar es GI-GAN-TE).

Y en aquella cariñosa y cómoda posición se durmieron ambos. Felices, satisfechos, acompañados. Completamente agenos a lo que el futuro les tenía preparado.


Holaaaa~ Gracias por leer amigos, amigas, transexuales, bisexuales, zoofílicos/as, necrofilicos/as, invocadores, pervertidos/as, profesionales, vagos/as (cómo yo) y otros/as (?).

Estoy muy emocionada con este fic, de esta pareja tan crackera e inusual (me recuerdan a la Bella y la Bestia, mi película favorita de Disney), quiero promocionar el fic de un amigo (Derechos y Acuerdos reservados, emm... Bla, bla, bla), llamado Juntos por Shurima, de Azir x Sivir (y tiene un poco de Nasus x Fiora sdaddadsada Crack 4ever).

Sientanse libres de tirarme tomates (aunque prefiero las naranjas como Gangplank :v), y también tengan libertad de pedirme fics de parejas de LoL o Vocaloid/Utauloid/Fanloid y todos los "loid's". (Siempre y cuando no odie la pareja asdadsada, sí, necesito madurar).

También puedo leer sus fics, siempre y cuando me digan cual (por favor, los fics de LoL en español escasean, y me aburre leer sólo de Riven y Yasuo, aunque me encante la pareja)

Voy a subir pronto un fic de Lee Sin y Sona (mi supp favorita al igual que Tresh), por si les interesa.

Cuidese, respete para que lo respete y que Dios nos Ampare (?) Buenas Noches/Tardes/Días/Crepúsculo (?)