Hola!
Gracias a todos los que se tomaron tiempo para comentar esta historia, y me alegro de no ser la única que casi llora al leer la carta de Ron
La historia no es mia y Harry Potter tampoco, esto es una traduccion.
La historia pertenece a SpritelyGryffindor
¡Que tengan una buena lectura Larchos! :D
Harry Potter se agitaba en sus sueños y abrió los ojos, no tenía ni idea de qué hora era pero, a juzgar por la oscuridad de su armario, supuso que era o muy tarde por la noche, o muy temprano por la mañana. Harry no tenía idea de por qué pero se sentía de repente muy despertó.
Sabiendo que tía petunia lo levantaría temprano al día siguiente para ir a la escuela Harry se dio media vuelta y trato de dormir. Para su desconcierto, cuanto más trataba de volver a dormirse, más sentía que debía levantarse. Finalmente, un frustrado Harry se rindió y salió, deslizándose, de su armario agradecido de que tía Petunia tuviese una tendencia a dejar la puerta abierta durante la noche.
Harry camino silenciosamente a la cocina, el decidió arriesgarse a prender la luz de la cocina y se subió a un cajón para poder llegar a la alacena, el creía que algo de té podría ayudarlo a dormir, así que puso la tetera de su tía en la estufa, con un poco de agua y un sobrecito de té, a hervir. Él destapo la tapa de la tetera para que el vapor escape, sabía muy lo que podría pasar si la tetera silbara y despertara a todos los Dursley.
Harry metía su mano en la alacena otra vez y saco dos tazas Espera…¿Dos? Harry agarro una de las tazas para guardarla de nuevo pero descubrió que no le gustaba laidea.
¡Esto es ridículo! ¿Qué voy a hacer yo con dos tazas? Él iba a guarda una de vuelta pero una vez más encontró que no le gustaba la idea. Culpando a un extraño impulso por culpa del cansancio, Harry decidió dejar la taza extra tanquila solo por un momento y ver que podía comer sin que los Dursley se den cuenta.
Harry Potter caminaba por el interior del número 4 de Privet Drive sin tener idea de que había un chico de su edad escondido en el exterior de la casa
Ron Weasley estaba adolorido, cansado, y completamente perdido, él había pasado los últimos cinco minutos hurgando en este lugar Privet Drive tratando de averiguar dónde estaba. Por desgracia para él, no había encontrado nada que no sean ventanas oscuras y casas que eran todas iguales. Ron pensó que debía de estar en un pueblo Muggle porque nunca había visto a los magos copiar sus casas así, sin embargo, no había nada en esa calle que le fuera de utilidad. Estaba a punto de irse de esa calle para buscar en otra parte cuando vio una luz en la casa de al lado.
La luz provenía de una ventana en la parte trasera de la casa que estaba al lado de Ron, así que él camino silenciosamente hacia el patio y miro con cautela a través de la ventana.
Había un niño con ropa ancha y gafas moviéndose en la cocina, él era del tamaño de su hermanita Ginny así que Ron supuso que él tenía un año o dos menos que él. Observo al muchacho hacer té y de repente se dio cuenta de que estaba sediento. Ron se preguntó si los muggles eran exigentes a la hora de las visitas, si ellos no lo eran, tal vez, podrá tocar la puerta de la cocina y pedirles una bebida.
El estaba pensando en eso cuando el niño se repente miro hacia el y se alarmó. Ron abrió la boca y se agacho de bajo de la ventana para esconderse, se puso de cuclillas en el césped sin atreverse a moverse. Después de unos tensos segundos, oyó una puerta abrirse y un hilo de voz resonó en la noche.
-¿Hola?
El dueño de la voz sonaba asustado e intranquilo y Ron se sentía exactamente de la misma manera pero él sabía que estando ahí sentado toda la noche no iba a hacer ningún bien, asique se armó de valor y le respondió, después de todo, él no tenía por qué temerle a un pequeño y enano chico Muggle ¿cierto?.
–Hola- Gruño Ron.
Ron oyó un grito y un rostro pálido se asomó por la esquina de la casa.
-¿Q-quien e-es?- Dijo el chico pálido, parecía que todo lo que quería hacer era esconderse de nuevo en la casa.
–Mi nombre es Ron, ¿Quién eres tú?- Preguntó Ron poniéndose de pie.
El chico pareció darse cuenta de que la persona que estaba hablando en su patio tenía su misma edad porque se alejó de la puerta de la casa aparentando mas confianza.
–Soy Harry- Dijo el niño simplemente- ¿Por qué estabas mirando por la ventana?-Preguntó mirando con recelo a Ron.
Ron jugueteo nerviosamente con sus manos, pero se detuvo rápidamente. Sus dedos todavía le dolían un montón.
–Estoy un poco perdido- Admitió Ron nerviosamente- Necesito un poco de ayuda para saber dónde estoy y…- Ron trato de no ser grosero y directo, pero su boca parecía realmente hablar sin su permiso.- Tengo mucha sed, ¿Me das un poco de te?
El muchacho lo miró con extrañeza, y parecía estar considerando algo, el tiraba de la parte inferior de su camisa, dudando. Unos segundos más tarde, se ajustó las gafas y nerviosamente dijo:
–Umm… puedo traerte un poco de té, pero necesito que esperes aquí, y por favor quédate muy, muy tranquilo. Si los Dursley se enteran de que estas aquí y que yo estoy hablando contigo voy a estar en un montón de problemas-
–Esta bien- Dijo Ron, un poco desconcertado por ver la expresión de miedo y aprensión en el rostro del niño más pequeño. Harry fue a la cocina a terminar de hacer el té pero Ron no lo observo en estos momentos, él estaba preocupado por lo que el muchacho le había dicho.
¿Quiénes son los Dursley? ¿Los Dursley son muggles, cierto? ¿Porque ellos van a estar enojados porque yo esté aquí? ¿Estos Muggles no son amigables? ¿Es que a los muggles no les gustan las visitas? ¿O es que se van a enojar por ya es muy tarde por la noche?-
Los pensamiento de Ron fueron interrumpidos por Harry cuando él se acercó hasta el con los pies descalzos y llevando una bandeja con dos tazas de té y una bolsa.
Harry dejó la bandeja sobre el césped, se sentó y abrió la bolsa.
–Encontré algunos pretzels en el fondo de la alacena. Tía petunia los compro hace unas semanas porque Dudley amenazó con lanzar una rabieta si no lo hacía, pero se ha olvidado por completo de ellos. Estaban en el fondo de la alacena así que no creo que tía Petunia se dé cuenta de que faltan.
Harry parecía muy satisfecho consigo mismo cuando le ofreció la bolsa a trato de agarrar la bolsa que contenía algo llamado Pretzels, pero uno de sus dedos lastimados golpeo el plástico de la bolsa y el alejo sus dedos de la bolsa, siseando de dolor. Los ojos de Harry se abrieron como platos al ver las manos de Ron, no había mucha luz, pero él podía ver la sangre.
–Estas herido-Dijo Harry
Ron asintió
–Mis uñas fueron arrancadas- murmuró
-¿Cómo?- Preguntó Harry con sorpresa y repulsión.
–Me escindí- Dijo Ron miserablemente.
–Eh, ¿te escindiste?- preguntó Harry.
–Si, deje una parte de mí mismo atrás cuando me aparecí- Explicó Ron.
- ¿Qué es aparecer?- Preguntó Harry, ahora completamente confundido.
Ron no dijo nada. Ahora estaba seguro de que, sin lugar a dudas, este chico era un Muggle y él no quería romper la… ¿Cómo era que su papa la llamaba? ¡Ah!, la ley de estatuto secreto.
–Te voy a traer unas curitas- Dijo Harry, decidiendo no insistir más. Los Dursley odian cuando les hago preguntas, ¿Tal vez, a este muchacho también le molesta?, pensó. Harry estaba muy confundido acerca de este extraño muchacho, y él tenía todavía mucha curiosidad por saber cómo las uñas podían ser arrancadas todas a la vez.
Ron tomó un sorbo de té procurando agarrar la taza con sus manos en lugar de los dedos, el saboreo la bebida cuando Harry entró a la casa. Cuando regresó, estaba sosteniendo una caja con algunas toallas de papel, y una misteriosa botella marron.
Harry se dejó caer delante de Ron.
–Voy a ponerte un poco de esto en los dedos- Dijo sosteniendo la botella marrón.
-¿Qué es eso?- Preguntó Ron.
–Es un desinfectante- Contesto Harry, y al ver la mirada confusa que tenía Ron en la cara dijo – es para limpiar tus heridas.
Ron dejó que Harry ponga un poco de esa cosa en sus dedos y gritó cuando el contenido de la botella marrón le golpeo la piel.
Harry puso una mano en la boca de Ron para silenciarlo.
-¡Silencio! ¡Vas a meterme en problemas!- Siseó
–Es que esto duele- Gimió Ron, pareciendo estar a punto de llorar.
–Sí, pero si te lo pones no vas a agarrarte una infección- Protesto Harry.
–¿Estas bromeando? ¡Eso duele!, ¿no puedes usar otra cosa? ¿No tienes algo que haga que mis uñas vuelvan a crecer?- Preguntó Ron.
-No-dijo Harry mirando a Ron como si estuviera loco.
Ron iba a protestar de nuevo cuando Harry lo interrumpió.
–Mira, esto es lo que tengo, y si no quieres caminar con los dedos así deberías dejar que te ayude.- Su tono era firme, pero amable y lo miraba con preocupación. Ron miro con recelo a la botella marrón y luego a la cara de Harry, el suspiro y levanto las manos en un acuerdo silencioso.
Así que Harry limpió los dedos de Ron y puso una curita en el final de cada uno. En el momento en que todo termino los ojos de Ron estaban rojos por contener las lágrimas de dolor y sus dedos estaban palpitando, pero al menos se sentía un poco mejor, incluso fue capaz de maniobrar sus dedos lo suficiente como para comer algunos Pretzels que Harry le había dado, ellos estaban bastes ricos. Luego Harry dejo a Ron a su suerte de nuevo para poder guardar los suministros médicos. Cuando regreso, Harry cogió un pretzel y miro a Ron con una expresión sería en su rostro.
–Entonces- Dijo, olvidando por completo su idea de que Ron pudiera odiar as preguntas igual que los Dursley - ¿Qué estás haciendo aquí a estas horas de la noche?.
Ron tragó saliva, tratando de decidir si confiar o no en este chico.
Bueno, Pensó Ron, él me ha estado ayudando todo este tiempo a pesar de que esto va a hacer enojar a esos tales Dursleys.
Ron tomó aire y dijo:
–Me fui de casa, vine aquí y no sé en qué ciudad estoy.
–Estas en Little Whinging- Dijo Harry - ¿Viajaste mucho? Tú debes haberlo hecho si no sabes en que ciudad estas, pero ¿Por qué no llevas equipaje?.
–Es una larga historia- Dijo Ron incómodamente- Umm, ¿Dónde está Little Whinging?
–Surrey- Dijo Harry lentamente e hizo una pausa -¿Me estas tomando el pelo o algo así? Quiero decir, no puedes haber viajado mucho sin equipaje-
–No, no. Yo tenía equipaje pero lo perdí, uhh- Ron trató de pensar en un método de transporte, desde el punto de vista de un Muggle, para excusar su presencia aquí. ¡Hombre que era difícil!. Una imagen del expreso de Hogwarts vino a la mente de Ron y una idea se formó en su cabeza.
–¡Y-yo tome un tren! Sí, un tren, y me dormí y cuando me desperté estaba en la última parada y me hicieron bajar. Las personas del tren me dijeron que habían perdido mi equipaje y yo estaba tan molesto que me fui sin saber dónde estaba- Mintió
Esa es una bueno excusa, bien echo Ron, pensó.
–Ohh- Dijo Harry, luego hizo una pausa y dijo –pero, ¿A dónde ibas a ir?
–Londres- Dijo Ron, eso no era una mentira, el, en realidad, había estado planeando ir en dirección hacia Londres. Él había planeado ir a una tienda mágica que había a unos pocos kilómetros de su casa y pedir usar la chimenea, iba a ir al callejón Diagon y conseguiría un disfraz. Pero ahora no tenía dinero, ni provisiones, y él estaba en un pueblo Muggle sin polvos flu. Sin, embargo Harry le hizo una pregunta a Ron antes de que el pudiese empezar a preocuparse por su situación.
-¿Por qué decidiste ir a Londres- le pregunto a Ron.
–He oído que en algunas partes de Londres los niños de mi edad pueden conseguir puestos de trabajo. Si consigo uno podría ganar dinero y vivir por mi cuenta. Dijo Ron con cuidado, asegurándose de dejar de lado el hecho de que la parte de Londres a la que se refería era el Callejon Knockturn.
Harry lo miró pensativamente.
-¿De verdad vas a ser capaz de conseguir un trabajo y vivir por ti mismo?- Se preguntó.
-¡Por supuesto!- dijo Ron.
–Pero, yo pensé que la gente no puede contratar a los niños- Dijo Harry frunciendo el ceño.
–Buueenoo…- Ron parecía incomodo- Se supone que ellos no tienen que contratarme, pero realmente necesito un trabajo.
-¿Y crees que alguien va a contratarte?- Preguntó Harry escépticamente.
–Conozco un lugar en Londres donde la gente contrata niños- Dijo Ron- ellos lo hacen todo el tiempo, no les importa, siempre y cuando los niños mantengan la boca cerrada-
–Hmm- Dijo Harry pareciendo interesado en el nuevo concepto pero aun un poco escéptico.
-¿Cómo vas a llegar?- Preguntó Harry.
-N-no lo sé-, admitió Ron, pareciendo nervioso.
-¿Tienes dinero? Podrías tomar un tren.- Dijo Harry
–Mi dinero estaba en mi equipaje, todo lo que tengo son mis túnicas y Scabbers- Dijo Ron con tristeza.
-¿Túnicas?- pregunto Harry confundido- ¿Cómo las que usan los magos?
-¿Tu sabes sobre los magos?- Pregunto Ron, dejando caer su Pretzel por la sorpresa.
–Umm.., Sí- Dijo Harry inseguro pensando en el libro de cuentos que había leído en la biblioteca de la escuela-
–¡Genia!- Dijo Ron sonriendo.- Pensé que esto era un pueblo Muggle, ¿Cuántos magos viven aquí? ¿Crees que alguno me dejara usar sus polvos flu? Espera…- Ron miró a Harry y luego sus ojos se dirigieron a la cicatriz que tenía en la frente.
-¡Tú eres Harry Potter!- Ron grito.
-¿Cómo sabes mi apellido?- preguntó Harry totalmente confundido.
-¡Todo el mundo sabe tu nombre, eres Harry Potter, eres famoso!-
-No, no lo soy-, dijo Harry arrugando su entrecejo.
–Si, tú lo eres. ¡Tú derrotaste al innombrable cuando eras un bebe y pusiste fin a una guerra enorme!
-¿El innombrable- Exigió Harry ahora completamente perdido.
-¡El innombrable! ¡El mago más malvado de todos los tiempos!- Dijo Ron con incredulidad. Él sabe acerca de los magos, pero ¿no sabe nada del innombrable? Pensaba Ron.
Harry lo miro confundido hasta que comprendió todo y llego a una conclusión. Él se apartó de Ron y lo miró con frialdad.
-Dudley te metió en esto ¿no es así?-le preguntó en voz baja.
-¿Quién es Dudley?- preguntó Ron.
Harry se puso de pie.
-Buen intento, Ron, pero todo el mundo sabe que no hay tal cosa como la magia- susurró. El aire alrededor de los muchachos estaba demasiado tensó.
–Pe-pero dijiste que sabías acerca de los magos- Dijo Ron mirándolo confundido.
–Si los conozco, son la gente que puedes leer en los libros de cuentos- Harry Gruño- Estas tratando de meterme en problemas ¿no?, estas tratando de hacerme creer que existen os magos para que la gente pienso que soy algo más que un monstruo. Bueno, pues no me estas engañando- Dijo Harry agarrando a bandeja de té.
-¡Pero los magos son reales!- Dijo Ron desesperadamente, confundido por a súbita ira del niño -¡Eres un mago! ¡Tus padres también lo era!-
-No hables de mis padres!- Harry gruñó y una de las tazas de té en la bandeja de repente estalló.
Harry y Ron se quedaron mirando el lugar donde antes había estado la taza, se hizo silencio mientras el té se derramaba en a bandeja y el suelo. Harry y Ron se miraron el uno al otro de nuevo y Ron vio cómo Harry se asustaba.
-Si no hay tal cosa como la magia, entonces ¿cómo sucedió esto?- preguntó Ron en voz baja.
-Y-Yo- tartamudeó Harry molesto.
-Vamos, Harry - dijo Ron. -Esta no debe ser la primera vez que has hecho algo así.
-¡Pero yo no hice nada! ¡No fue mi culpa, sólo, solo... pasó! Harry insistió.
Ron lo miró, pensando él fue el que, sin duda, hizo estallar la taza ¿Por qué no lo admite?¡La magia accidental es genial, ¡Es como ser un mago sin varita! Pero, si él no sabe nada de magia, entonces tiene que vivir con muggles y papa dice que algunos muggles tienen miedo a la magia.
Tal vez si le cuenta sobre mi magia accidental, él no se sienta asustado sobre hablar de ella. Ron se mostró satisfecho con esta idea y habló.
–Cuando yo tenía siete años, yo estaba de pie en el techo de mi casa porque Fred me reto, me tropecé y me caí. Nuestra casa era muy alta y yo estaba muy asustado, quería que papa viniera a salvarme, cerré los ojosy cuando los abrí estaba en el cobertizo de mi padre, sentado a su lado- Dijo Ron -¿Te ha pasado algo así alguna vez?- le preguntó.
Harry, a pesar de sus sospechas, se encontraba asintiendo con la cabeza.
Un día Dudley y su banda me perseguian, y de repente yo estaba en el techo- Dijo
Ron asintió a sabiendas –Una vez me lastime cuando estaba fuera con Percy. Mi brazo estaba sangrando un montón, y yo tenía que caminar por un largo rato para llegar a casa; cuando llegue allí mi brazo ya se había sanado.
–¡Lo mismo me pasó cuando Dudley me dio un puñetazo en la cara y mi nariz sangraba! –Exclamo Harry- ¡me dolía tanto, pero luego se sentí cosquillas, arrugue la nariz, me agache y la sangre se detuvo!
¡Hice desaparecer las verduras de mi plato! –Intervino Ron con entusiasmo.
– ¡Yo hice que un suéter feo se encogiera para que no me entrara!- Dijo Harry, contagiándose de la emoción de Ron en contra de su mejor juicio.
Ron sonrió –¡Cuando yo tenía siete años hice que las túnicas de Percy se pusieran de color rosa porque estaba siendo molesto!
-¡Volví azul la peluca de mi profesor!- Exclamó Harry.
-¿En serio?- Preguntó Ron –¡Wow!, ¡eso es incluso mejor que hacer que la ropa de alguien sea rosa!
Los dos chicos se rieron al imaginarse la peluca de un maestro poner azul, pero, después de un tiempo, el silencio se instaló entre ellos.
Harry vio a Ron bostezar y de pronto recordó lo tarde que era, él se preguntó a donde podía quedar a dormir por la noche un niño fugitivo como Ron. Fue entonces cuando se le ocurrió una idea. Era una locura, una idea estúpida, pero por alguna razón desconocida para él, la expreso sin dudarlo.
–No estarás pensándolo que yo creo que- Ron abrió la boca para discutir, pero Harry sigió hablando, ahogando el comienzo de la frase del otro chico.
–Mago o no, tú no tienes a donde ir-
Ron asintió con la cabeza, nervioso ante la perspectiva.
-Tengo un plan, pero tienes que prometerme que harás exactamente todo lo que te diga, si no vamos a estar en un montón de terribles problemas, y créeme, yo no uso ese término a la ligera.- Dijo Harry, mirando a Ron con una mirada sorprendente mente seria.
–Está bien- Dijo Ron incomodó -¿Cuál es el plan?
–Bueno- Dijo Harry- puedes dormir conmigo esta noche, los Dursley nunca vienen a ver como estoy. Por la mañana el tío Vernon se va a levantar para ir a trabajar y la tía Petunia me despertara para ir a la escuela y yo voy a ir me mientras tú te quedas escondido.
-Tío Vernon va a ser el primero en irse, y luego tía Petunia me llevara a mí, y a mi primo, a la escuela. Entonces, cuando la casa este vacía, tienes que salir de la casa e ir al patio de recreo de mi escuela que queda a unas cuadras de aquí, te veré allí después de la escuela y vamos a ver que hacer- Termino Harry con decisión.
-¿Tu tía te va a dejar estar en el patio de recreo cuando terminen las clases?-Pregunto Ron.
Harry frunció el ceño y se puso una mano en él labio inferior, pensando
–Nooo...- Dijo lentamente- pero… - una sonrisa hizo su camino lentamente a través de la cara de Harry- pero creo que se cómo puedo convencerla-
Si tengo algun error, por favor, avisen.
