¡Holis!
Lamento la tardanza, iba a terminar de traducir este capitulo y subirlo el 27/9 pero justo ese era el día del cumpleaños de mi mamá y resulta que mi papa se re olvido y se dio cuenta recién ese día a la tarde después de que mi hermana le mandara como 30 indirectas, y bueno mi como es obvio mi mama se re enojo asique era un griterio (El hobby mas grande de mi mama es gritar xD) por lo que no me pude consentrar, y luego durante los días siguientes me olvide de que tenía que traducir.
De regreso en la madriguera, la cocina de los Weasley estaba llena de energía y movimiento. Los Weasley lograron mandar los informes al ministerio y conseguir un asentimiento de las personas que se necesitaban para iniciar la busqueda justo después del amaneces, y ahora las cosas estaban en pleno apogeo a pesar de ser solo las ocho de a mañana.
-Bill ¿Qué tienes?- Arthur le preguntó a su hijo mayor mientras caminaba por la puerta.
A pesar de que Bill, que ya era mayor de edad desde el año pasado, estaba en su ultimo año en Hogwarts, y que Charlie estaba recién comenzando su quinto año Artur los saco de la escuela durante el fin de semana para que los ayudaran a buscar a Ron. Si algo le había enseñado la guerra a Arthur, era a no subestimar a los magos jovenes, y sabía que sus dos hijos mayores serían de gran ayuda a pesar de ser magos completos todavía. Bill, por ejemplo, tenía varios contactos útiles en el Banco Gringotts que había hecho durante su pasantía. Él había pasado las ultimas par de horas llamando a estos contactos.
-Unos cuantos Duendes de Gringotts han estado codiciando el anillo que herede del tio Billious durante un tiempo, así que lo ofrecí como recompensa para cualquier persona que traiga a Ron sano y salvo. Dos de ellos me dijeron que empezarían a seguirle la pista inmediatamente. Las noticias se propagan rápidamente por lo que habrá mas duendes tratando de adelantarse a los otros en la competencia.
-Buen chico, Bill- Dijo el Sr. Weasley apretando el hombro de su hijo en señal de gratitud. Estaba lleno de orgullo por cómo su hijo mayor se había ofrecido voluntariamente a renunciar a su posesión más preciada, sin ni siquiera un estremecimiento.
El mismo Bill no pensó dos veces sobre entregar el anillo, estaba demasiado preocupado por Ron. Bill nunca lo admitiría a nadie más que a sí mismo, pero él era mucho más protector con Ron que con sus otros hermanos. Después de todo, el niño había sido traumatizado de por vida con las arañas, casí murio por hacer un juramento inquebrantable, y tuvieron que llevarlo al medico una vez por un agujero en la lengua, todo por culpa de las travesuras de los gemelos.
Su madre siempre estaba tan ocupada que. a menudo el se encargaba de cuidar de Ron cuando ella estaba muy ocupada o muy distraída. La idea de Ron corriendo solo en el frío sin uñas lo molestaba más de lo que podía expresar con palabras.
Bill fue sacado de sus pensamientos de preocupación por su hermano Charlie que sacaba la cabeza del fuego de la chimenea.
-Acabo de hablar con mi amigo de la reserva de criaturas mágicas en la que me ofrecí para trabajar el verano pasado, bueno, me dijo que tiene un par de búhos de seguimiento a los que ha estado entrenando y estuvo de acuerdo en enviarlos a buscar a Ron. También me dijo que su novia tiene un criatura que puede ayudar. Él no me quiso decir lo que era, así que creo que es uno de sus cruces ilegales, pero me prometió que es inofensivo.
-¡Excelente!- Dijo el Sr. Weasley, -¿no tienes más contactos?.
Charlie negó con la cabeza tristemente.
-Él era la última persona que pensé en llamar.
-Está bien- Dijo el Sr. Weasley, -Ojoloco quiere algunos recuerdos de la familia. ¿Crees que podrías darle algunos? Quiere ver como Ron actuaba cuando Molly y yo no estábamos presentes, eso le dará una idea de como piensa Ron.
Charlie asintió con la cabeza y se dirigió hacia las escaleras porque Ojoloco estaba esperando arriba.
Arthur sorprendió a sus compañeros del ministerio por no solo conseguir la ayuda de Dumbledore para encontrar a su hijo, sino que también logro que Ojoloco saliera de su retiro para también Sr. Weasley no fue un miembro oficial de la Orden del Fenix durante la primera guerra, el debía ser más sutil ya que tenía una horda de niños indefensos y un esposa en su casa, pero de todos modos se las arreglaba para ayudarlos a escondidas lo que le hizo ganar muchos aliados utiles.
La Sra. Weasley pasó junto a él con el pelo ondeando salvajemente.
-¡No puedo creer que me olvidé de los Lovegoods-exclamó la mujer pelirroja que había pasado las últimas dos horas movilizando a un pequeño ejercito de sus compañeras amas de casa para que buscaran a su hijo menor. Sin duda esas mujeres chismosas y entrometidas informarían a todo el resto de Inglaterra sobre la situación, que era exactamente lo que querían lo Weasley. Cuanta más personas buscaran a Ron, mejor.
-Nos estamos quedando sin polvos flu. Bill, ¿Puedes ir al Callejon Diagon y conseguir un poco más?- Pidió la Sra Weasley por encima de su hombro.
-Lo haré-Dijo Bill, saliendo por la puerta para poder desapaecer.
-¿Papá?- Ginny tiro de la túnica de Arthur.
-Ah, ahí estás, Ginny. Ojoloco quiere hacerte una entrevista sobre la última vez que hablaste con Ron- Dijo el Sr. Weasley, acariciando distraídamente la cabeza y tomándola de la mano para llevarla al piso de arriba, pero Ginny se resistió. Él la miró.
-¿Por qué están todos corriendo dentro de casa?- Preguntó confundida.
-¿Perdon?-Preguntó el señor Weasley.
Ginny le frunció el ceño, lo miraba como si creyera que él muy estúpido.
-¿Por qué están todos corriendo dentro de casa cuando Ron esta fuera? ¿No podemos simplemente salir a buscarlo? Tal vez este en el bosque o en el campo, o en Hogwarts, o en el callejon Diag...-
-No es así de simple- Dijo Arthur con tristeza. -Podría estar en cualquiera de esos lugares, pero podría estar en cualquier otro lugar también. Lo mejor que podemos hacer es correr la voz acerca de Ron lo más que podamos y tratar de encontrar alguna pista que nos ayude.
-Bien, pero vamos a ir a ver si esta en el arroyo después de que habla con el tipo con el ojo que asusta- Se quejó. Los dos salieron de la habitación, dejando a la señora Weasley arrodillada delante del fuego llamando a la casa de los Lovegood.
-¿Señor Lovegood? ¿Señora Lovegood?- Gritó a señora Weasley con fuerza. Al principio, ella pensó que no había nadie en casa, pero de repente una niña rubia mas o menos de la edad de Ginny apareció.
-¡Ayuda, por favor ayuda!- La niña gritó desesperadamente a la señora Weasley con lágrimas corriendo por su rostro. Molly conocía a los Lovegood bastante bien, dado que su hija solía jugar con la suya, debido a esto ella supo de inmediato que si la niña feliz que parecía sacada de un cuento estaba llorando, era porque algo estaba mal, muy mal.
Momentáneamente olvidando la razón por que los estaba llamando, la Señora Weasley se forzó a pasar a través de la chimenea y llegar a la casa de los Lovegood. Luna tomó la mano de la señora Weasley y corrió con ella, hacia una escalera que bajaba a otra habitación.
La señora Weasley se quedó sin aliento ante lo que vio. La esposa de Xenophilius estaba en el suelo, convulsionando. La sangre estaba goteando de su boca y ella jadeaba. Parecía que estaba siendo torturado por un mortífago invisible.
La señora Weasley no dudó un segundo, subió a luna a su cintura y se apoderó de la mano de la Señora Lovegood. Hubo un atisbo de pausa mientras la Señora Weasley aclaraba su mente, y de repente los tres desaparecieron y aparecieron en el Hall de apariciones de emergencia de San mungo.
-¡Necesitamos un sanador!- Gritó la señora Weasley mientras Luna estaba en shok por la brusca aparicion.
Un mago corrió hasta ellas y alzó a la Señora Loveggod con un ecanto de levitación. El corrió hasta una de las puertas y otra bruja corrió hasta la Señora Weasley.
-¿Qué pasó con ella?- -preguntó con calma, pero con firmeza.
-No sé, yo la estaba llamando por los polvos flu cuando Luna entró- Dijo señalando a la niña horrorizada acurrucada a su lado. Luna dejó escapar un sollozo y la señora Weasley la alzó con sus brazos y la puso en su regazo.
-Tranquila, querida, esta bien, esta bien- Dijo Molly con dulzura.
La sanadora sacó una botella más pequeña de su túnica.
-Es una pequeña dosis de poción calmante- Le dijo a la Señora Weasley -Voy a necesitar que la tome.
La señora Weasley asintió y ayudó a la bruja a lograr que una aturdida Luna trague la poción. Una vez que termino la poción los parpados de Luna comenzaron a caer y ella parpadeo lentamente.
-¿Que le paso a tu madre, querida?- Pregunto la bruja.
-Ella estaba practicando un hechizo, un hechizo de nuevo. Ella estaba tratando de inventar un nuevo encanto para respirar bajo el agua. Ella dijo algo que no me acuerdo, entonces ella empezó a respirar de forma rara y sangre salía de su boca y...-Luna comenzó a llorar en silencio - Yo no sabía que hacer, y entones oí a la señora Weasley.
La bruja lanzó rápido patronous y lo envió a buscar al asistente que estaba cuidando a la madre de Luna para transmitir la información.
-Voy a tener que examinarla- Dijo la sanadora a Molly- Puede haber sido afectada por haber estado cerca de un hechizo tan violento. Usted tendrá que ir a la sala de espera y llenar un reporte.-
Molly asintió.
-Voy a contactar a su padre-Dijo
Con eso, la Sanadora llevó a la triste, dócil, Luna a una ala diferente que la de su madre.
Molly giró y se alejó, lo que acababa de pasar comenzaba a ponerse al día con ella y sentía ganas de olvidar todo y llorar en el suelo. Primero su hijo, y ahora esto, todo era demasiado; pero ella no iba a llorar, tenía cosas más importantes que hacer. La señora Weasley entró en la sala de espera con la mandíbula apretada para enviar una lechuza al señor Lovegood, y llenar un informe para el hospital. Ella tenía ganas de sentarse después de hacer todo, estavaba muy abrumada, pero también tenía miedo de que si lo hacía no se iba a levantar de nuevo.
La adrenalina de la búsqueda de su hijo y la crisis súbita en la casa Lovegood finalmente la había alcanzadó y se sentía agotada. Aún así, imaginó la cara de su niño pequeño en su mente y esto le dio la fuerza suficiente para apretar los dientes e ir a buscar una chimenea.
-Arthur- Gritó, con la cabeza en la chimenea de la madriguera. Bill se asomó a la cocina, echó un vistazo a el fuego, y salió corriendo a buscar a su padre.
Arthur Weasley corrió a la cocina, confundido en cuanto a por qué su mujer estaba llamando en lugar de volver a casa para hablar con él.
-Arthur, llame por polvos flu a los Lovegood. ¡Oh, Arthur! ¡Fue horrible! Luna gritaba-
La mandíbula de Arthur se abrió y el se puso en cuclillas en el suelo delante de su esposa para hablar con urgencia.
-¿Luna? ¿Estaba gritando? ¿Que paso?-
-La Sra. Lovegood estaba trabajando en un encanto y le salió mal, muy mal. ¡Er-era horrible!. Las traje a las dos a San mungo, todavia estoy aqui. Ya me he puesto en contacto con Xenophilius, creo que deberíamos hacer que Charlie o alguien más lo espere aquí...-
-No, Molly- Dijo Arthur con firmeza mientras sus pensamientos giraban en su cabeza. -No, debes quedarte tu, el va a querer hablar con alguien que haya visto lo ocurrido y va a necesitar a alguien que pueda ofrecer un consuelo adecuado.
-Pero, Ron...- Dijo la Sra. Weasley desesperada.
-Ya lo se Molly, pero ya has hecho todo lo que podías hacer por el momento, te lo juro, no sera productivo que vuelvas a casa ahora mismo. Ahí te necesitan, te avisaremos si hay alguna noticia de Ron.
-No, tengo que estar allí, tengo que-
-Molly, hoy le hemos pedido favores a casa mago, bruja y duende de Gran Bretaña. Hay un monton de personas buscando a Ron, pero tu eres la unica persona que puede estar en estos momentos para ayudar al Sr Lovegood. Piensa en lo que tu querrías si estuvieses en sus zapatos.
Molly casi lloró al imaginarse a su marido en el suelo sangrando igual que Marigold Lovegood y a Ginny pidiendo ayuda a gritos como Luna. Ella saco la imagen de su mente y suspiro.
-Tu tienes razón, lo sé ...- Sus ojos se llenaron de lagrimas- pero es que estoy muy preocupada por el-
-Sé que lo estas, querida, todos lo estamos, pero no hay nada más que podamos hacer ahora mismo. Ve, ayuda a los Lovegood-
La señora Weasley miró el rostro cansado de su marido y asintió a regañadientes.
-Si te enteras de algo, envía a uno de los chicos a avisarme enseguida, ¿esta claro?- Exigió la señora Weasley severamente.
-Por supuesto, querida.-
En ese momento un escandalo comenzó en la habitación de al lado y la voz inconfundible de Xenophilius hizo eco en la habitación de al le estaba gritando a alguien.
Molly y Arthur se miraron sorprendidos, pero Arthur se recupero primero.
-Ve, Molly.-
Molly sacó la cabeza de la chimenea y se apresuró en ir a la habitación contigua.
La Sr Weasley se enderzó los hombros y fue a tratar de calmar al enfurecido director del Quisquilloso que actualmente estaba gritándole a la pobre mujer de detrás del escritorio. El hombre no se parecía en nada a la persona pacifica que ella conocía desde hace casi una década, pero después de todo, la crisis podía llenar de firewhisky el alma de cualquiera.
-No me importan sus regulaciones sin sentido, me vas a dejar ver a mi esposa e hija o de lo contrario voy a infestar tu casa con nargles, y-
-¡Xenophilius!-Gritó Molly.
El hombre se dio la vuelta, se olvidó por completo de la recepcionista a la que había estado aterrando y corrió hacia ella.
-¡Molly! Escuché que estabas allí, ¿Qué pasó? ¿Qué pasó con mi esposa y mi pequeña Luna? ¿Dónde están?-
-Luna debe estar bien- Dijo la Sra. Weasley con calma. -Ella está muy conmocionada, pero a demás de eso parece estar bien. El sanador tuvo que llevarla a examinar solo por si acaso, creo que la única que resulto herida fue tu esposa- Termino.
-¿Que paso?¿Como resulto herida?¿Que paso?- Exigió el Sr. Lovegoog.
-Luna me dijo que Marigold estaba creando un encanto para respirar bajo el agua pero no salió muy bien-
-¿Crees que estará bien?- Preguntó el hombre frenéticamente.
Molly miró a los ojos del hombre, apretó los dientes y se obligó a decir la fría y terrible verdad.
-No lo sé. Estaba muy mal, Xenophilius. Parecía como si hubiera sido maldecida, pero todavía respiraba cuando la traje. Ella tiene una oportunidad, aunque yo no sé qué tan grandes son sus posibilidades.
El Sr. Lovegood cerró los ojos y cayó rápidamente y con fuerza sobre sus rodillas.
La señora Weasley se arrodilló junto al hombre cuando este comenzó a sollozar. Ellla tenía ganas de unirse a él, este era uno de los peores días de su vida, primero se despertó para encontrar que su hijo había desaparecido, y la evidencia de su fracaso como madre se encontraba en una carta pegada en un reloj que decía Mamá, y luego descubrió a Marigold prácticamente muerta...
Molly saco esos pensamientos de su cabeza, invoncando a su valentía Gryffindor. Ella ayudo a Xenophilius a levantarse y lo sentó en una de las sillas de la sala de espera.
El Sr. Lovegood inclinó la cabeza y saco un pañuelo de color naranja brillante de su bolsillo para presionarlo en su nariz , que estaba empezando a llenarse de mocos. Después de unos instantes, doblo el pañuelo y metió un de sus manos en el bolsillo. El sacó un cuaderno y se lo dio a Molly. Ella lo miró con curiosidad.
-Esto es lo que estaba haciendo cuando ocurrió- Dijo con voz cansada- Ella me dijo que quería probar un nuevo hechizo, ella estaba muriendo por probarlo. Yo siempre estoy siempre allí para protegerla contra cosas como - Xenophilius se frotó los ojos y negó con la cabeza.
-Sin embargo, yo no estaba allí hoy en día. Le dije que tendría que esperar , que tenía que conocer a un hombre que tenía algo más de información sobre nargles . Resultó ser un viaje de dos días . Ella estaba tan emocionada por este hechizo, yo podría haber ido a casa aunque sea por una hora , sólo para que lo pruebe probarlo. Pero no lo hice yo-
El Sr. Lovegood agarró el libro y lo arrojó al otro lado de la habitación.
-¡Yo estaba demasiado ocupado tratando de conseguir algunos datos estúpidos sobre unos malditos nargles!- Él gritó .
Una sanadora llegó con un frasco de poción para calmarlo , ya que la primera dosis evidente que no funciono lo suficientemente bien .
-¡No! -Dijo Xenophilius enojado- No quiero pociones , ¿me oyes ? Quiero ser consciente de lo que está pasando. Mi familia me necesita ¡me niego a tener una niebla en la cabeza- Gruñó.
Los ojos de la sanadora se estrecharon. La señora Weasley cogió Xenophilius por el hombro.
- Escúchame- Murmuró , manteniendo un ojo en el curandero amenazante- Sé que es difícil, pero si no te calmas van a hacer que tomes cualquier poción que ellos consideren sea buena para ti , te guste o no. Puedo hacer que se vaya , pero necesito que bajes la voz y tienes que dejar de tirar las cosas- Le dijo ella con rapidez.
Xenophilius apretó los puños , pero asintió con la cabeza . La Sra. Weasley volvió su atención al sanador.
-Está bien, de verdad que está bien ahora- Le aseguró la señora Weasley.
El sanador no parecía creerle a la señora Weasley en absoluto, pero no discutió.
-No más explosiones- molesta a los otros visitantes.
Hizo un gesto hacia las otras tres personas en la sala de espera.
-¡Accio!- El cuaderno que Lovegood había lanzado de repente estaba en la mano de la sanadora que luego lo arrojó sobre el asiento junto al Sr. Lovegood , - y deja de tirar basura en el hospital. - Ella se alejó después de eso.
Molly sintió la tentación de lanzar una maldición a la mujer , pero se contuvo .
Se quederon en silencio durante un rato después de eso. Por un momento, Molly penso en decirle a su amigo acerca de la situación con Ron, pero sabía que sería un error . Como dijo Arthur , que tenían toda una horda de personas en busca de su hijo, pero en ese momento Xenophilis sólo la tenía ella. Ella tenia que ayudarle a salir de la situación antes de que pudiera pensar en pedirle ayuda. Aun así, no podía dejar de preocuparse por su bebé. Arthur dijo que había perdido sus uñas ¿Podría estar herido en otro sitio? ¿Y si else apareció en medio de un océano? ¿O de un volcán activo? Se le revolvió el estomago.
El Sr. Lovegoog no notó la angustia de la señora Weasley porque su enfoque estaba en un sanador que se acercaba a ellos.
-¿Señor Lovegood?.
El hombre se levantó y siguió a Molly , secándose una lágrima de su ojo.
El Sanador era alto y delgado , con el pelo rubio brillante y ojos marrones.
-Tu hija está lista para verte- Dijo haciendo un gesto para que lo siguiera.
Sr. Lovegood se apresuró a seguirlo, prácticamente estaba pegado a los talones del hombre, deseoso de ver a Luna tan pronto como sea posible.
- ¿Cómo está?- Xenophilius preguntó.
- Está bien. El hechizo no la afecto. La dosis de poción calmante que le dimos le sigue haciendo efecto, así que ella esta muy somnolienta, pero aparte de eso esta completamente normal en todo.
El Sr. Lovegood asintió y el trío vio un destello de cabello rubio mientras se acercaban a la puerta abierta. Xenophilius se apresuro en pasar a Molly y a el sanador y tuvo a su hija en sus brazos antes de que pudiera registrar lo que estaba pasando.
- ¿Papá? -preguntó adormilada.
-Mi Luna, Oh , mi Luna . Me alegro de que estés bien-Dijo Xenophilius.
-¿Mamá está bien? -preguntó Luna, con el ceño fruncido- los curanderos no me dicen nada.
-Ellos no me van a decir nada tampoco, pero estoy seguro de que estará bien-Dijo el señor Lovegood , sosteniendo a su hija en un fuerte abrazo para que no pudiera inclinarse hacia atrás para ver la preocupación y el miedo en su cara.
Luna se acurrucó en su papá. Sabía que algo estaba mal , sabía cómo eran las cosas horribles , pero la poción bloqueado mucho de lo que estaba sintiendo. La sensaciónla confundía , pero ella ni siquiera podía comenzar a arreglar las cosas , sus pensamientos eran demasiado vagos por el momento. Lo mejor que se le ocurrió hacer fue abrazar a su padre e ir a dormir . Sr. Lovegood acarició el pelo de Luna como su respiración se niveló . La depositó suavemente en la cama del hospital y acercó una silla. Se sentó y apoyó los brazos en la cama después de la barbilla se apoyaba en su brazo izquierdo mientras observaba a su hija dormir.
Unas horas en el futuro y a millas y millas de distancia, dos chicos finalmente llegaron a la estación de trenes después de pedir instrucciones en cinco lugares diferentes y caminar por el frio de la noche durante horas. Y de regreso en Privet Drive Petunia Dursley estaba teniendo un maravilloso momento siendo el centro de atención, ya que la policía compro su historia de madre preocupada, y los vecinos se reían de la pobre Petunia y su sobrino descontrolado.
Un gato salió corriendo de entre los arbustos de en frente de la casa Dursley entroy a través de la gatera de la casa de la señora Figg. Momentos más tarde, una llamada por polvos flu se hizo a la oficina de Dumbledore, donde sus instrumentos de plata se volvieron locos.
