Harry dio vueltas mirando alrededor del lugar desconocido con los ojos muy abiertos y el corazón palpitando. Sus ojos estaban fijos en una calle vacía a unos metros de distancia.
-¡Caray, eso fue raro!- Dijo Ron- ¿No es cierto, compañero?-
Oyó un ruido a sus espalas y se giró para encontrar a su amigo perdiendo el almuerzo en un callejón sin salida entre dos edificios.
Hizo una mueca y se acercó a donde estaba Harry.
-Eh...¿estas enfermo?- Preguntó Ron con cara de preocupación.
Harry se limpió la boca y agarró a Ron por la parte delantera de su túnica. Estaba temblando.
-¡¿Estas loco?!¿Que estabas pensando al gritarle a un tipo que tiene una pistola apuntando a tu cara? ¡Podría haberte pegado un tiro! -Gritó Harry y Ron parpadeo sorprendido. El chico parecía estar más enfadado que cuando Ron se había llevado la comida de Dudley.
-¿Te refieres a la cosa que hacía ruido? ¿Cual es el problema? ¿Y que significa pegado un tiro?- Preguntó Ron.
-¿Estas bromeando verdad?- Preguntó Harry con incredulidad.
-Hey, yo vivo en el mundo mágico. No se mucho acerca de inventos muggles- Dijo Ron a a defensiva.
Harry respiro hondo y soltó la túnica de Ron, aunque seguía temblando. El calló durante unos segundos para pensar en la mejor forma de explicarle lo que era un arma.
-Un arma dispara balas- Dijo Harry finalmente- Las balas son pedazos de metal que van en las armas. Las armas hacen que las balas vayan muy rápido, tan rápido que pueden pasar a tráves de las cosas. Si el hombre hubiese disparado el arma cuando estaba apuntando a tu cabeza la bala te habría hecho un agujero en la cabeza y ahora estarías muerto.- Dijo en voz baja.
Los ojos de Ron se abrieron y de repente comprendió porque Harry estaba tan pálido. El palideció ante la idea de que había estado literalmente punto de ser asesinado
-Lo siento -Dijo Ron con sinceridad mirando al niño pequeño que parecía más pequeño que nunca estando asustado.
-Solo...ten cuidado- Dijo Harry perturbado.
Ron paso un brazo alrededor del muchacho y le dio un medio abrazo suave como hacía con su hermana cuando estaba molesta.
Harry se puso rígido como si esperara que Ron le diera un puñetazo. Ron sintió a tensión y soltó a Harry rápidamente.
Harry envolvió sus brazos alrededor de si mismo de forma protectora mirando con incertidumbre a Ron. No podía recordar la última vez en que alguien lo abrazó por lo que, naturalmente, no había respondido bien al afecto de Ron.
De hecho el en general estaba confundido acerca de Ron. Harry se tomo un momento para reflexionar sobre porque había confiado en este chico tan rápidamente. En realidad no debería haberlo hecho. Después de todo ¿No debería saber a estas alturas que que debía confiar en la gente? Nada bueno pasaba cuando lo hacía.
-Vamos a encontrar un lugar donde pasar la noche- Murmuró Ron haciendo señas a Harry para que lo siga pero teniendo cuidado de no tocarlo. No sabía que le pasaba a Harry pero sabía instintivamente que el chico necesitaba su espacio.
Harry asintió y siguió con curiosidad a Ron por el callejón.
A pesar de que eran a penas un poco más de las seis de la tarde la calle estaba prácticamente desierta, como el callejón Diagon fuera de temporada. Las tiendas suelen cerrarse en torno a la puesta de sol, permanecían abiertas hasta más tarde en verano cuando los magos más pequeños no están en la escuela, y cierran temprano en los meses de invierno, cuando hacía frío, por lo que no ocurría mucho en estos momentos.
No hay nadie alrededor para atraparnos, Ron pensó con satisfacción.
-Esto es increíble- Susurró Harry con sus ojos girando alrededor del callejón vacío lleno de tiendas que no tenían suficiente luz en las ventanas como para mostrar sus productos. Sus ojos se posaron en una tienda llamada "Suministros de calidad para Quiddich.
-Ron ¿Que es el Quiddich?- Preguntó Harry con curiosidad.
Ron miró a Harry...y el resto es historia. Y eso también fue su gracia salvadora ya que ninguna de las personas que deambulaban por el callejón les dió un segundo vistazo. Para los adultos a los alrededores no eran más que un par de niños traviesos hablando de escobas y Quaffles. Ron hablaba a mil por hora, mientras Harry escuchaba con una mezcla de facinasión y confusión. El niño todavía estaba tratando de entender lo que e pelirrojo estaba diciendo cuando cambió de tema para tratar de que Harry apoyara a los Chudley Cannos.
Harry vio la cara animada de Ron. El parecía feliz hablando con él, y Harry se preguntó si así era como se sentia tener un amigo.
La feliz caminata de los compañeros terminó abrupta mente cuando Harry señaló una ventana.
-Ron ¿Eres tú?- Susurró Harry.
Ron miró hacia arriba y vio un cartel con su cara en el.
Menor desaparecido: Ronald Weasley. Nueve años
Ron se horrorizó al leer la información que contenía. Su boca se abrió al ver allí información sobre el que incluso él no conocía, como su altura y peso exacto. También vio la historia de su desaparición en la parte inferior impresa para que todo el mundo la pueda ver.
-Vamos, hay que seguir caminando- Susurró Ron colando se la capucha de a túnica mientras arrastraba a Harry por las calles. Justo en ese momento una bruja anciana salió de una tienda con una túnica de pieles y cargando un enorme bolso.
Ron miro a través de la oscuridad, chilló y tiró a Harry detrás de unos barriles viejos de un callejón.
-¿Que pasa?- Preguntó Harry.
-Esa es mi tía abuela Muriel- Dijo entre dientes- Ella es mala por cada arruga que tiene y su boca es tan grande como el horrible bolso que esta cargando.
Los dos volvieron al callejón y Harry miró a Ron.
-No entiendo- Dijo Harry- ¿Por que te escapaste? Tu familia obviamente te esta buscando.
-Es...complicado- Dijo Ron, estaba sorprendido de que su familia pusiera volantes en las calles (después de todo, el había dejado una nota) pero estaba avergonzado de su razonamiento. Él no recibió tanta atención como lo habían hecho sus hermanos, pero tampoco lo habían maltratado y dejado que muriera de hambre como habían hecho los familiares de Harry con el.
No lamentaba su decisión de abandonar su casa. El había encontrado un amigo en su primera noche, un amigo que necesitaba su ayuda. A Ron le gustaba sentirse utíl por una vez. También se le ocurrió que si regresaba ahora el ministerio podría llevar a Harry de vuelta a os Dursley, y de ninguna manera el iba a dejar que eso suceda, incluso si tenía que estar en la clandestinidad hasta que el y Harry fueran mayores de edad.
-Mira, vamos a ir al callejón Knockturn- Dijo Ron y Harry lo siguió sin más preguntas.
Harry y Ron notaron de inmediato el cambió de atmósfera cuando entraron en el callejón Kockturn. Las cosas estaban mucho más oscuras, los edificios estaban un poco descuidados y a mayoría de las tiendas estaban abiertas aquí porque a la mayoría de la gente que compraba en el callejón Knockturn no les gustaba ir de día ya que podrían ser vistos.
Los dos dieron un paso en el callejón en silencio. Ron miraba a su alrededor con cautela, inconscientemente sintiendo la magia negra en el ambiente. El vio a una mujer llevar una bandeja algo lleno de sangre que probablemente utilizaría para pociones. Caminó con cuidado delante de ella asegurándose que había una buena distancia ente ella y Harry.
-Este lugar parece no ser de fiar- Susurró Harry con inquietud también detectando la magia negra en las tiendas cercanas, aunque no sabía lo que era.
-Es por que no es de fiar- Gruñó Ron.
Harry frunció el ceño pero no dijo nada. El tenía la sensación de que si hacía enojar a Ron el muchacho lo abandonaría en el horrible y aterrador callejón donde se encontraban. Duespés de todo, eso es lo que abría hecho Dudley.
-Vamos ahí- Susurró Ron mirando una pequeña tienda que parecía vender libros.
Tan pronto como abrieron la puerta vieron a una mujer de aspecto severo detrás de un escritorio. Era alta y tenía el pelo largo y negro ligeramente rizado, y una hermosa cara que estaba parcialmente cubierta por unas gafas. La tienda estaba llena de polvo y había libros por todas partes. Ron se detuvo para asimilar todo.
-¿Que están haciendo aquí tan tarde? ¿Donde están sus padres?- Preguntó la mujer.
-Estamos buscando un trabajo- Dijo Ron directo como siempre.
-¿Acaso luzco como una niñera? Son demasiado jóvenes y no tenga nada para ofrecerle a dos ratas menores de edad de las calles- Se burló la mujer.
Harry comenzó a irse pero Ron se mantuvo firme mirando el polvo y los libros desordenados.
-Me parece que te vendría bien tener a alguien para ordenar este lugar- Dijo Ron con altivez deslizando un dedo sobre la capa de polvo de como 10 cm para enfatizar su punto.
-¿Que dice mocoso? ¿Quien te crees que eres? ¡Mas te vale correr con tu mamá antes de hechice tu pequeño trasero!- Dijo amenazadora mente sacando su varita.
Ron agarró la manga de Harry y lo empujó a través de la puerta.
Ellos corriendo lejos de la tienda y siguieron derecho por la calle para mantener una distancia de la mujer enojada.
