-Bueno, eso salio bien- Dijo Ron sarcásticamente- Hay que inentarlo de nuevo, seguramente alguien mas nos contratara- Dijo y en ese momento un par de adolescentes salieron de la tienda de la que el y Harry había sido expulsados.

Eran un chico y una chica. Ambos estaban completamente de negro y descuidadamente vestidos. Ron pensó que parecían tener la edad de Bill pero su presencia en el callejón indicaba que probablemente eran recién graduados.

-Así que ustedes muchachos están buscando un trabajo ¿Eh?- Preguntó el chico y su ropa y boca olían a Whisky de fuego.

Harry y Ron les prestaron atención esperanzados y vieron a la pareja mirándolos de reojo.

-Si- Dijo Ron.

La mirada que la chica tenía hacía que Harry se sintiera incomodo.

-Bien-Dijo la muchacha inclinándose hacia abajo y pasando sus manos por el cabelo de Harry- estos cabellos tuyos irían de maravilla en la poción en la que estoy trabajando- Dijo con despreció con su aliento también apestando a alcohol.

Harry se estremeció y Ron o saco fuera del alcance de la chica.

-Ahora, no seas grosero- Ella ronroneó- no es como si te haya pedido sangre...aunque podría utilizarla para otra poción por la que estoy muriendo por probar- De repente sus dedos se encontraban apretando la muñeca de Harry.

-¡Suéltame!- Harry gritó luchando.

Los chicos se rieron. Ron corrió hasta a chica y la pateó en la pierna tan fuerte como pudo antes de alejarse esperando el contra ataque.

La chica jadeó de dolor y Harry se soltó para correr hasta Ron. El chico mayor rápidamente levantó su varita con una terrible expresión en su cara.

-¡Expeliarmus!- Gritó una voz indignada.

Harry y Ron se voltearon y vieron a la mujer de la tienda. Sus ojos no mostraban nada mas que ira mientras su varita cortaba el aire. El chico y la chica chillaron cuando las maldiciones os golpearon. La mujer les envió maldición tras maldición y los chicos apenas se tomaron el tiempo de recuperar la varita caída antes de que salieran corriendo con ronchas saliendo les en todo el cuerpo.

-¡Y no vuelvan a aparecer cerca de mi tienda, sucios gamberros!- Gritó la mujer. Esta contuvo la respiración mientras los dos delincuentes desaparecían de la vista y luego se volvió para prestarles atención a los chicos.

-Y ustedes ¿Que están haciendo aquí tan tarde?.

-Ya se lo dijimos- Dijo Ron poniendo una mano en el hombro de Harry (El chico parecía estar en estado de shock después de la vista repentina y violenta de la magia - estamos buscando trabajo.

La mujer suspiro con exasperación.

-Son demasiado jóvenes, ni siquiera pueden hacer magia todavía. Y no es seguro que anden husmeando en el callejón pidiendo trabajo ¿Crees que estos dos son los únicos así? Hay un montón de locos por ahí que tratan de conseguir sangre de magos menores de edad para sus pociones ¿Acaso no oyeron sobre los asesinatos de Grimrick el año pasado? Un mago mato a dos brujas menores de edad para usarlas en un vil ritual. No se por que piensan que necesitan u trabajo y no me importa. ¡Ustedes dos deben acabar con esa idea estúpida y volver a casa -Espetó ella.

-No tenemos una casa adonde ir- Dijo Ron con firmeza, un poco intimidado por la mujer, pero sabía que su mama era más aterradora cuando estaba enojada, así que se mantuvo firme.

Ella los miró.

-¿Que quieres decir con que no tienen casas?- Preguntó.

-Soy huérfano- Dijo Harry honestamente dejando de lado el hecho de que el había huido de su tío y su tía.

La mujer estaba apunto de interrogarlos más a fondo cuando el estomago de Ron rugió. Ella estudió al par de niños y se dio cuenta de que Harry estaba temblando un poco, la noche se estaba poniendo fría.

-Oh, por el amor de dios, singanme- Dijo girando y pisando fuerte hasta entrar a su tienda.

Ron y Harry se lanzaron después de ella, el primero con entusiasmo y el segundo con cautela. Aún estaba conmocionado por el duelo que acaba de presenciar y no le gustaba la idea de confiar en la hospitalidad de un extraño especialmente en el lugar en que se encontraban.

Aunque, ella nos salvo de hervir en un caldero, pensó, y se estremeció cuando su mente salto al cuento de Hansel y Gretel. El había leído el libro en la biblioteca de la escuela y recordaba lo mala que había sido la bruja que intentó comerse a dos niños pequeños. Al parecer la historia no estaba tan alejada de la realidad en algunas partes.

Tal vez por eso me odian los Dursley, quizás piensen que voy a terminar siendo así.

La mujer agitó su varita y Harry quedo boquiabierto al ver como las persianas de las ventanas se cerraban y los libros volaban a los estantes. Ron tuvo que tirar de su manga para que dejara de ver la increíble vista y siguiera a la mujer por un escalera y una puerta que abrió con su varita para mostrar un departamento con poco mobiliario.

-Siéntense- Les espetó señalando la mesa.

Los chicos se sentaron y la observaron explotar en la cocina, estaba quejándose acerca de mocosos idiotas y murmurando palabras que ambos chicos sabían que nunca tenían que decir.

Harry observaba los movimiento gráciles de la varita de la mujer mientras hacía que alguna clase de jugo se sirviera solo en vasos y que una montaña de papas comenzara a pelarse sola. El agua hirvió inmediatamente al comando de ella y los cuchillos comenzaron a cortar amablemente gruesas tiras de carne en pedazos mas pequeños.

-¿Como se llaman?- Preguntó la mujer bruscamente, sacando a Harry de sus pensamientos, mientras seguía cocinando.

-Me llamo Hemlock- Mintió Ron, solanto impulsiva mente el nombre del guardián de los Chudley cannos- y el es...

-Soy James- Dijo Harry rápidamente antes de que la mujer pudiese notar la vacilación de Ron.

-¿Y como son sus apellidos?- Preguntó.

-Winging- Harry soltó el nombre de la calle inmediatamente.

Miró a Ron.

-El mio es igual-Respondió.

La mujer levanto una ceja. Sin siquiera mirar agitó la varita y las cosas de la cocina empezaron a volar.

-Somos hermanos- Mintió Ron.

La mujer se rió de ellos por la obvia mentira.

-¡Es cierto!¡Somos hermanos! Lo que pasa es que no nos parecemos mucho por que tenemos diferentes mamas- Dijo Ron indignado. Había visto a los gemelos mentir durante tantos años como para sonar sincero.

La mujer los miró y negó con la cabeza. Decidió tomarse todo con humor ya que no estaba segura de si debía creerles.

-Renette Trelawney- Dijo rodando sus ojos.

-¿No hay una profesora llamada Trelawney en Hogwarts?- Preguntó Ron con curiosidad. Recordaba que alguno de sus hermanos mayores a había nombrado.

-¿Como unas ratas callejeras saben quien enseña en Hogwarts?- Preguntó la mujer con astucia.

Ron se sonrojó.

-Escuchamos a algunos estudiantes hablando de ella. Escuche que era muy buena- Dijo Ron aunque nunca había oído a nadie decir tal cosa.

-Ahora se que estas mintiendo- Resopló la mujer- Sybill no tiene ni una pizca de clarividencia. Ella ha esta actuando de vidente desde que se entero que nuestra abuela era una. Ha estado tratando de sacar a relucir el nombre de Trelawney pero en verdad solo lo esta embarrando- Dijo con rudeza la mujer.

Los chicos no respondieron nada y la mujer continuo cocinando con un mal estado de animo. Los chicos se sentaron en silencio, ambos poniéndose más y más nerviosos hasta que la mujer rompió la tensión colocando un poco de guiso en dos platos y sirviendo los a los chicos.

Harry vaciló, pero al momento en que Ron pobró un bocado empezó a comer con voracidad, colocando un brazo sobre la mesa, un reflejo inconsciente que bloqueaba las manos que podían quitarle su plato.

Renette comió con ellos en silencio y luego de darles a ambos chicos un segundo plato de guiso y más jugo de calabaza los miro a los dos de forma severa.

-Dudo mucho de que ustedes sean quienes dicen que son pero eso no importa mucho en este lugar. De hecho, nada importa aquí, ni la dignidad, ni el honor, ni ningún tipo de decencia, es por eso que los estoy recibiendo aquí esta noche. No estarán seguros en ningún lado.

Ella los miró.

-Quiero que mañana se vallan. Si intentan quedarse llamare al ministerio y yo odio al ministerio, ahuyentan a mis clientes. Así que si me hacen llamarlos voy a maldecirlos a ambos ¿Quedo claro?.

-Sí, señora- Dijeron ambos al unísono.

-Bien- Ella contestó.

Mientras Renette preparaba las camas de los chicos intentaba recordar donde había dejado su set de ajedrez o su tablero de gobstones, creyendo que los chicos tendrían demasiada energía como para dormir en ese momento.

Para su sorpresa, cuando los muchachos llegaron se fueron directo a las camas. Con un encogimiento de hombros Renette se fue a arreglar el lío que había dejado la cena. No le pudo haber tomado más de diez minutos, pero al llegar a comprobar como estaban ambos dormían profundamente. Ella los miró con ojos preocupado, preguntando se que es lo que les había pasado como para que recorrieran el callejón Knockturn y estuvieran tan tranquilos luego de ser atacados por dos magos oscuros.

Negando con la cabeza Renette se fue a a cama decidiendo resolver los problemas más tarde.

Y así es como Ron y Harry encontraron una cama en su primer noche valiéndose por si mismos.

Antes de que se quedara dormido Ron pensó que, considerando lo ocurrido, se las había arreglado muy bien sin sus padres hasta el momento.


Gobstones es un popular juego mágico con piedras especiales. similar al juego muggle los marbles

El juego de los gobstones se practica con unas piedras especiales, que arrojan un desagradable líquido cuando un jugador pierde. Existen distintas modalidades de modalidad tradicional consiste en sacar más gobstones del círculo que el rival. Hay trece gobstones en el centro del círculo. El lanzamiento no cuenta si el gobstone del jugador se sale del cí modalidad consiste en un agujero rodeado por tres círculos y cada jugador dispone de cinco gobstones de lanzamiento. Gana quien más cerca los deje del agujero, sin que caigan al interior.

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