Me costó horrores traducir este capitulo, así que espero que lo disfruten. :)


¡Ya he tenido suficiente!

Capitulo 8 parte 2.

-¡Mundungus! ¡Despierta pulga sin valor!.

El hombre se despertó.

-¿Que?- Su rostro barbudo y desalineado parecía confundido.

Harry y Ron se posicionaron detrás del marco de la puerta para que pudieran ver lo que estaba pasando sin ser vistos. Ellos fueron testigos de como un hombre de pelo blanco con una corpulenta estructura muscular y una mandíbula como una roca caminaba hasta el hombre que estuvo durmiendo. El hombre tenía el ceño fruncido y miraba de mala manera al hombre más joven.

-La Sra. Willows me detuvo y me dijo que la tienda estaba cerrada hoy cuando ella trató de recoger el elemento que le prometiste. Ella cree que estas tratando de engañarla, maldito fastidio- Dijo con dureza.

-¡Pero si es temprano para abrir la tienda todavía!- Dijo arrastrando las palabras el hombre en modo de defensa.

-¿Que es temprano? ¡Cabeza de estiércol es medio día! ¡Deberías haber abierto la tienda hace más de media hora!- El hombre estaba lívido y el tono de su voz hizo que Harry se estremeciera.

-¡Es la tercera queja que tengo sobre ti en dos semanas! ¡Debería dejarte en la calle!.

-Pero, tío Flecht, anoche estuve fuera consiguiendo más mercancía parala tienda- Protestó el hombre.

-Seguramente hiciste algo anoche, ¡Pero dudo que fuera para la tienda!- Dijo el hombre.

-¡No, mira!- Dijo Mundungus poniéndose de pie de forma descuidada y tambaleándose hasta la sala de almacenamiento.

Los chicos n reaccionaron lo suficientemente rápido cuando Mundungus se levantó y se congelaron cuando de pront se encontraron cara a cara con el hombre.

-¿Que?- Gritó y Harry retrocedió con miedo al reconocer el olor a alcohol en su aliento.

-¿Quien eres?- Preguntó el hombre- ¿Que están haciendo aquí?- Exigió.

Los chicos trataron de correr pero Mundungus agarró a Ron por el brazo.

-¡Suéltalo!- Gritó Harry golpeando al hombre.

-¡Ouch, tu-!

-¿Que es esto?- Bramó el hombre de pelo blanco entrando en la sala de almacenamiento.

-¿Que hacen un par de sucios mocosos aquí?- Exigió.

-Renette nos envió- Dijo Harry tomando la nota y dándosela al hombre.

El la tomó mirando a Harry con un resplandor. El rasgo el sobre y leyó la carta.

En el momento en que la termino su rostro estaba morado como el del tío Vernon en un mal día.

-¿Que es esto de que tenemos con Renette Trelawney una deuda?- Él gruño.

Mundungus se estremeció.

-Bueno, veras tío Fletch, ella tenía este libro increíblemente raro que contenía información que yo quería así que lo pedí prestado. Y bueno, les debía a unos duendes u poco de dinero y ellos se las apañaron para encontrarme, yo no tenía que darles así que les di el libro. Luego Renette se dio cuenta de que yo era quien se había llevado el libro así que...

El hombre sacó su varita en un pestañeo y sin dudarlo hechizó a Mundungus en la cara.

-¡Arrgg!- Gritó el hombre soltando a Ron, quien corrió despavorido y Harry lo siguió. Ellos estaban llegando a la puerta cuando un hechizo la golpeó, cerrándola.

-Cálmense mocosos, no estoy enojado con ustedes, estoy enjado con el idiota parado aquí- Dijo el hombre de pelo blanco.

Los chicos se voltearon y lo miraron pero no dijeron nada, solo se quedaron ahí con los ojos muy abiertos por el miedo.

El hombre miró a Mundungus.

-¡Le has robado un libro a Renette Trelawney!.

-No le robe.

-¡Si lo robaste! ¡Lo robaste y lo regalaste maldita sea! ¡Era un libro de dos mil galeones! ¡Encima hace un mes que le debes el dinero y sigues esquivándolo! ¿Sabes lo que dice la carta? Dice que ella tiene pruebas de que tu tomaste el maldito libro y si no pagamos la mitad del dinero de la deuda en los próximos tres meses y le encontramos a estos mocosos un trabajo y un lugar para dormir, ella va a implicar al ministerio. Si eso sucede, no solo van a notar la tienda a la que fui lo suficientemente estúpido como para ponerte como co-propietario también van a meter sus narices aquí y van a arruinar el negocio para ambos. Nadie quiere tratar con personas que tienen al ministerio en la espalda

Harry observó al hombre gritar con una mirada en blanco mientras Ron se encogía.

-¡Lo siento!-Grito Mundungus- ¡Lo siento!.

-Voy a enviar a Lisa para que se encargue de la tienda y cuando vuelva sera mejor que estes escondido en la posa ¿Entendiste?. Los furunculos son permanentes y no los voy a quitar hasta que averigüemos como salir de esta deuda.

El hombre se dio la vuelta.

-Ustedes dos, siganme.

Harry y Ron no lo siguieron, se quedaron apretados contra la pared mirando con cautela al hombre.

-Bueno, sino quieren el trabajo mejor, es un problema menos para mi- Dijo el hombre con un encogimiento de hombros.

Harry y Ron se miraron por un segundo antes de dar un paso hacia adelante.

El hombre puso los ojos.

-Bien, vamos enanos.

Harry y Ron siguieron nerviosos al hombre.

-¿Adonde vamos?- Preguntó Ron.

-A una posada al final de la calle, van a quedarse ahí hasta que pueda averiguar que hacer con ustedes.

Ron lo siguió tímidamente al igual que Harry.

-Ro-Hemlock, no creo que debamos seguirlo.

Ron dudo y miró hacia arriba cuando pasaron por la tienda de Renette. La mujer estaba arreglando los libros de la ventana, ella levantó la vista cuando pasaron y vio a los dos niños aterrorizados caminar detrás del anciano. Sus ojos se suavizaron y los saludó con una sonrisa que parecía decir: Vallan, van a estar bien.

Ron se relajó un poco pero Harry no lo hizo. Todavía podía ver en su mente al anciano hechizando a Mundungus.

-Esta bien, amigo- Murmuró Ron.

Harry siguió caminando.

Los chicos siguieron al hombre a uno de los tantos edificios oscuros que había y se detuvieron en el edificio con las ventanas que tenían un poco mas de polvo que el resto. El cartel que había decía: Fletch's Place.

Entraron por la parte frontal y rápidamente los chicos se dieron cuenta de que estaba desierta. Mientras caminaban vieron a un bar solo con un ejercito de sillas esperando por visitantes, había también un conjunto de escaleras que llevaban a la siguiente planta, pero el hombre llevó a Ron y Harry a una puerta que continuaba luego de estas.

Los niños fueron llevados a una pequeña oficina, que estaba mucho más limpia que la tienda de Mundungus , y a pararse frente a un escritorio.

Los niños estaban nerviosos cuando el hombre se sentó en la silla de la vacía oficina.

-¿Como se llaman?- Preguntó con severidad.

-Soy Hemlock y este es James- Dijo Ron.

El hombre levantó una ceja.

-Yo soy el Sr. Fletcher, sin embargo pueden llamarme Fletch- Dijo él, luego aspiró por la nariz y miró a los chicos.

-Entonces- Dijo el hombre- ¿Donde están sus padres?.

-Tu ya sabes - Dijo Ron- esta en la nota.

El Sr. Fletcher miró a Ron con astucia.

-Quiero que ustedes me lo digan.

-Somos huérfanos- Dijo Harry con tristeza. Él de verdad era huérfano por lo que podía sonar mucho mas sincero que Ron.

No había ni un rastro de simpatía en el rostro del hombre cuando miraba a los chicos.

-¿Y como un par de huérfanos como ustedes terminaron aquí?.

-Estamos buscando trabajo- Dijo Ron.

El hombre se echó a reír.

-¿Y que pueden hacer ustedes como para que yo los contrate?- Se burló- Los niños vienen por aquí todo el tiempo con una historia u otra diciendo que buscan trabajo porque están huyendo o algo así. ¿Que pueden hacer ustedes que valga a pena para contratar?

-Podemos cocinar y limpiar- Intervino Harry con nerviosismo, esperando poder irse. Este hombre me recuerda al tío Vernon ¿En que nos hemos metido?.

Sr. Fletcher resopló.

-¿Sin varitas? ¡Por favor! Ustedes harían un trabajo peor que el que hace a bruja que contratamos para limpiar el lugar- Dijo siendo poco amable.

Ron se devanó los sesos tratando de recordar lo que hacían los niños trabajadores del mundo mágico. Él lehabía preguntado a su padres sobre el tema cuando un articulo referido a eso salió en el Profeta.

-Podemos ir a partes de los bosques a las que ustedes no pueden ir, podemos conseguir ingredientes de las criaturas que no confían en los adultos pero que confían en los niños- Dijo con picardía.

Los ojos del Sr. Fletcher de repente se iluminaron con interes.

-Continua- Dijo Fletcher.

-Bueno, podemos hacer eso y uh... bueno esos ingredientes que son difíciles de conseguir cuestan más en el mercado ¿Verdad?.

Fletch sonrió de repente y Ron se preguntó si acababa de pasar algún tipo de prueba.

-Igual no puedo contratarlos- Dijo el hombre.

De repente, la cara de Ron se llenó de decepción.

-Pero Renette dijo...- Comenzó Ron.

-No puedo contratarlos- Dijo el hombre enfáticamente- Es ilegal contratar niños, la gente lo llama trabajo infantil. Solía ser diferente en los viejos tiempos, cuando yo era niño pero el ministerio se ha puesto más exigente en los últimos cincuenta años. Yo puedo tomarlos como pupilos como hice con el cabeza de estiércol, ustedes dos harían ciertas...tareas en la posadas para ganar el sustento y si ustedes ayudan a Mundungus con algunos de sus trabajos ustedes podrían recibir una especie de...subsidio, si entienden lo que digo.

-Podemos hacer eso, señor- Dijo Ron.

-¿Pueden?- Preguntó Fletch con una ceja levantada- Yo ya tengo un sobrino incumplidor, no necesito dos mas.

-R-Hemlock no es incumplidor- Dijo Harry en voz baja- y yo tampoco.

-Bien entonces, vamos a hacer esto- Dijo Fletch a regañadientes- si ustedes dos no resultan una buena ganancia rápido los voy a echar, sin importar lo que diga Renette ¿Vale?.

Los chicos se miraron con inquietud.

-Ahora quedenese aquí mientras arreglo el problema con el cabeza de estiércol.


En un momento diferente y en un lugar diferente, el auror Dennis acaba de llegar a su casa para decirle a su esposa que volvería tarde porque debía trabajar un poco más en el caso Potter. Él había abierto la boca para llamarla cuando sus dos hijas aparecieron, su hija mayor estaba persiguiendo a la más joven y tenía el brazo hacia atrás listo para lanzar algo.

-¡No lo creo señorita!- Dijo enojado arrebatándole la bomba fétida a la niña de diez años de edad.

-Papá...¿Que estas haciendo aquí?- Preguntó la niña con nerviosismo.

-¿Eres tu Hon?- Preguntó su esposa entrando en la habitación.

-Sí querida, acabó de llegar justo cuando tu hija estaba apunto de lanzar una bomba fétida a su hermana pequeña en tu bonita casa limpia- Dijo con una voz artificialmente agradable.

La mujer entrecerró los ojos.

-Sube las escaleras- Gruño- voy a encargarme de ti después.

-¡Pero, mamá!.

-Ahora- Dijo la mujer.

La niña hecho a correr y el hombre suspiró, metiendo la bomba fétida inconscientemente en su bolsillo para poder saludar a su esposa. cuando ella se acercó a él para darle un beso.


Horas más tarde, Ojoloco Moody entró en despacho de ministro sin ninguna advertencia.

-Moody no puedes simplemente...- Ladró Fudge pero se calló cuando el hombre golpeó un informe en su escritorio.

Fudge comenzó a leer las primeras lineas y a continuación, se puso blanco como la tiza.

-Mi teoría sobre los mortifagos no parece tan paranoica ahora ¿No, Cornelius?- Gruño Moody.

-¿Como-como se escapó?- Susurró Fudge mirando la foto de Sirius Black.


La fuga de Sirius Black fue un conjunto de circunstancias perfectamente alineadas, tanto que parecía que en todos sus años en azcaban la suerte se había estado acumulando y había explotado de una sola vez para hacerle un favor, que su escape se realizara era casi imposible pero el por milagro lo había logrado.

Cuando el auror Dennis le había arrojado el profeta a Sirius Black y le había exigido información, este pareció sorprendido, lo que no sorprendio realmente a los aurores, de hecho, lo habían previsto. Sin embargo, esperaron que el hombre tuviera alguna teoría por eso fueron con él aunque en un momento Dennis pensó que Black parecía horrorizado, incluso preocupado pero el se deshizo de ese pensamiento. Supuso que Black estaba molesto porque alguien pudo poner sus manos en el muchacho antes que él. En realidad, no estaba ni un poco cerca de lo que Sirius Black en verdad estaba pensando.

El mundo del hombre se desintegró, el siempre supo que era inocente, eso era lo que lo había hecho aguantar estar en ese lugar, al igual que saber que Harry estaba a salvo. Sus recuerdos felices ya casi había desaparecido por completo pero a veces, cuando recordaba de la desesperación que sufrió a encontrar a sus amigos muertos, también recordaba el llanto de un bebe. Eso le rompía el corazón, pero también lo hacia recordar que el niño estaba vivo.

Y ahora que estaba lejos de los dementores podía evocar imágenes de sus amigos, mientras miraba la portada del profeta se acordó de la cara de su adorable ahijado bebe, era difícil creer que había crecido tanto. Él sintió un dolor en el pecho mientras miraba la foto, el fecha del documento decía que el tendría alrededor de nueve años de edad. El se veía tan adorable como el Harry que él recordaba, pero el sabía que ahora la cara de esa foto podía estar grabada con dolor o miedo. Su cuerpo se llenó con el impulso de transformarse y escapar por pánico pero se acordó de su compañía y se detuvo en media transformación.

Ese era el momento, en ese momento todo calló en su lugar para Sirius. Sus nervios y su transformación parcial intensificaron sus sentidos, el podía oír a los dementores respirando fuera de las murallas, podía oler la colonia del auror, podía oler el estofado que otro había derramado sobre su camisa, podía oler el olor de una bomba fétida en el bolsillo-

Sirius hizo una pausa, luego se echo a reír. Sin embargo, no era una risa alegre, era un risa frenética, similar a la que había hecho cuando lo llevaron a azcaban hace tantos años. Era demasiado absurdo, un auror esta de pie en frente de él con una bomba fétida en el bolsillo interrogándolo. Era el tipo de cosa que él esperaría de James-

James.

Los recuerdos que habían comenzado a aparecer luego de que se alejara de los dementres se estrellaron contra él y lo hicieron abrir los ojos.

La puerta del dormirtorio de chicos se abrió y James pasó corriendo a través de esta.

-¡Chicos, no van a creer de lo que me entere!.

Su sonrisa podría haber dividido su rostro.

Lo habían descubierto hace tantos años cuando estaban espiando en Zonko, buscando ideas...

-¿Crees que esto es gracioso? ¡Enfermo hijo de- Gritó el auror Dennis.

...Ellos había descubierto que cada producto de Zonko tenía una clave de prueba.

Una idea se formo en la mente de Sirius. Él respiró hondo y miró a Dennis quien hablaba con enojo pero Sirius no podía oírlo, estaba demasiado concentrado.

-Activar bomba fétida a modo de prueba- Susurró.

-¿Que dijiste?- Exigió el auror Dennis.

-Juro solemnemente..

-¡Habla fuerte Black!- Dijo el auror blandiendo su varita amenazadoramente.

...Que mis intenciones no son buenas.

Él bolsillo del hombre explotó y este gritó de sorpresa.

Sirius utilizó la nube de gas para transformarse lo suficiente como para salirse de las cadenas. Luego de que lo hizo le robo la varita al auror Dennis, sorprendiendo tanto a él como a su compañero. Luego salió corriendo para transformarse en perro y seguir corriendo con la varita entre los dientes.

Los dementores lo dejaron pasar, confundidos. Ellos corrían por todo el lugar sin saber adonde se había ido el hombre mientras Sirius corría todo el camino que lo llevaba fuera de la cárcel.

Sirius saltó de la isla y calló en el agua, no había guardias humanos alrededor como para evitar que se vaya, solo dementores con sus sentidos confundidos.

Sirius nadó en el agua, la cual estaba fría pero no quería correr el riesgo de desaparecer antes de que estuviera fuera de vista.