¡Ya he tenido suficiente!
Capitulo 9 parte 2.
Era lunes por la mañana y los gemelos estaban en el desayuno junto con Percy, mirando hacia arriba y hacia abajo en toda la mesa para encontrar a Bill y Charlie. Ellos debían volver a clases hoy, pero ninguna de las idénticas cabezas había podido encontrar a sus parientes.
-¿Que pasa si ellos no vuelven?- Preguntó Fred
-Después le pedimos a McGonagall que nos deje usar su chimenea para llamar a casa- Dijo Percy.
-Ella no nos la prestará-Dijo George- Perderíamos clases, si llega a dejarnos usarla va a ser cuando acabe el día.
-Si no nos deja vamos a ir a Hogsmeade y vamos a usar allí un chimenea- Dijo Percy mientras su expresión se tornaba oscura y decidida.
Fred y George se miraron entre si, y luego a su hermano. El bueno, perfecto y de zapatos lustrados Percy ¿Estaba realmente diciendo lo que creían que estaba diciendo?.
Percy ignoró las miradas sorprendidas de sus hermanos menores y miró su plato. ¡No podía creer que su hermano había huido!.
Su corazón se rompía cada vez que recordaba la carta que su hermano había escrito. El Sr Weasley les había enviado una copia de la carta a cada hermano para ver si encontraban algo que el y la Sra Weasley no había visto. El se había sentado obedientemente a analizar el texto, en busca de alguna pista, de algún indicio. No había logrado descubrir nada, lo único que logró fue grabar las palabras en su memoria.
Pensé que querías que todos fuéramos como Percy. ¿Que hice mal? No entiendo porque te enojaste cuando intentaba ser como él.
Las palabras le enfermaron. Siempre le había dicho a Ron que estaba siendo malo, o que tenía que esforzarse más. Siempre fue culpable de reprender a Ron mucho, y el no era el único.
Los gemelos le decían a Ron que tenía que aceptar las bromas y que debía tener sentido del humor, Ginny le decía que era molesto y que debía ser mas genial, Charlie le decía que debía vencer su miedo a las arañas. Incluso Bil lo reprendía por cosas tontas. Por no mencionar que su madre siempre estaba ocupada como para reconocer las buenas acciones de su hijo, solo reconocía las cosas malas.
Nosotros hicimos esto, pensó Percy. Era una afirmación desagradable,pero era cierta. Todos ellos ignoraban a Ron mientras imaban a Ginny, porque Ginny era la bebe, Ginny era la chica. No se habían detenido a pensar en que el pequeño Ron era solo un año más grande que ella y que debía recibir tanta atención como Ginny.
No estuvo bien, el lo sabía. Probablemente lo sabía desde siempre, y no había querido pensar mucho en ello. Como cuando sus compañeros comenzaron a burlarse de él, "el perfecto Percy", por tener una mascota no permitida y él había decidido que tenía que deshacerse de Scabbers. No quería perder sus posibilidades de ser un prefecto por culpa de una rata y pensó que darle la rata a alguno de sus hermanos más pequeños era lo mejor. Su mente inmediatamente pensó en Ron, a quien le encantaría tener su propia mascota. El sonrió al recordar hacer algo que hiciera que Ron se sintiera importante.
Mirando hacia atrás, se preguntó como es que no le había molestado que Ron no se sintiera importante antes.
P/D: Me voy a llevar a Scabbers. Percy me dijo que cuidara bien de él y no puedo cuidar de el si lo dejo atrás.
Percy se preguntó como un chico como Ron iba a poder cuidar de una rata y de él mismo cuando estaba solo sin familia o amigos.
-¡Percy!-Dijo Fred.
Percy miró hacia arriba y vio a Bill de pie en la entrada del Gran comedor. Él saludó a sus hermanos antes de deslizarse por la puerta.
Los tres muchachos se levantaron de sus asientos y fueron en dirección a donde había ido el mayor de los hermanos. Tan pronto como dejaron el gran comedor vieron a Bill y a Charlie esperándolos.
-Vengan con nosotros, vamos a contarles- Dijo Charlie con aspecto cansado.
Todos procedieron silenciosamente a entrar a un aula vacía cerrando la puerta detrás de ellos. Todos fueron a distintas mesas y una vez que todos estuvieron ubicados Bill habló.
-Mamá no quería que les dijéramos nada pero son lo suficientemente grandes como para averiguar lo que sucede con el tiempo.
Los hermanos se pusieron tensos y esperaron a que Bill hablara.
-¿Ya saben que Harry Potter desapareció recientemente?- Preguntó.
Percy, Fred y George asintieron con la cabeza.
-Toda la escuela a estado hablando de eso- Murmuró George- pero no entiendo q...
-La desapareción de Harry es un caso de alta prioridad- Dijo Charlie y sus hermanos pudieron ver la ira en su rostro- es de tan alta prioridad que han puesto a los que ellos llaman casos de "menor prioridad "en espera.
Fred y George lo miraron confundidos, pero Percy había entendido lo que les estaban diciendo.
-¿Me estas diciendo que ya no estan buscando a Ron?- Percy preguntó en voz baja.
-Según los papeles lo están haciendo- Dijo Bill gravemente- pero papá a oído suficiente en el trabajo como para saber que no lo están haciendo.
Bill y Charlie habían esperado que los gemelos se enojaran y comenzaran a despotricar, y que Percy estaría molesto pero calmado. Ellos pensaron que dado que Percy estaba tan enamorado de la idea de trabajar e el ministerio se vería frustrado a aceptar que el gobierno trabajaba así a veces.
Eso es lo que esperaban, pero recibieron lo contrario.
Los gemelos abrieron los ojos y quedaron sorprendidos sin palabras y Percy...Percy explotó.
-¡Son unos malditos estúpidos! ¡Solo porque somos pobres y papá trabaja en una pequeña oficina deben ignoraran a Ron! ¡¿Quien fue el idiota que escribió la politica de dejar casos a un lado porque un niño famoso desaparece?! Quiero decir, bueno, el es Harry Potter, pero MI hermano es Ron Maldito Weasley ¡y su caso debe ser igual de importante!.
Bill y Charlie se miraron con sorpresa, mientras que los gemelos asintieron con la cabeza, con el rostro cada vez más enojado con cada palabra de Percy.
Los chicos ni siquieran tuvieron oportunidad de responder, porque la puerta se abrió y la profesora McGonagall entró en la habitación.
-¿Que es todo este griterío?- Preguntó con enojo analizando la escena con la mirada.
-Esos idiotas del ministerio no están buscando a Ron- Dijo Percy tratando de controlarse por la presencia de la profesora- AL parecer, Harry Potter es más importante.
La profesora parpadeó, no esperaba el descaro que había recibido. Ella sacudió la cabeza y su mirada se suavizó un poco en simpatía.
-Lamento escuchar eso-Dijo tratando de calmar a los chics enojados- tengan en cuenta que no solo el ministerio lo busca, sino que también tienen amigos de a familia en que están en busca de tu hermano. Lo encontraremos, pero hasta eso debo pedirles que mantengan la calma.
-¡Voy a calmarme cuando tenga a mi hermano!- Dijo Percy. El se detuvo de pronto, sorprendido de que realmente había usado ese tono con u profesor.
-Mmm...lo siento profesora-
La profesora McGonagall lo miró fríamente.
-Si me disculpan, debo preparar mi clase. Espero verlos allí- Dijo señalando a Fred y George.
Ella salió de a habitación y cerró la puerta tras ella.
La sala quedo en silencio hasta que Fred dejó escapar un silbido.
-No sabía que tenías eso en tí Percii-Dijo.
El muchacho hizo una mueca, sintiéndose avergonzado ahora que su ira disminuía.
-Creo que canalicé a mamá por un momento- Admitió.
-Es es eufemismo- Dijo Bill- Pero McGonagall tiene razón, hay más gente aparte del ministerio que busca a Ron y debes estar loco si crees que papá no hace nada. Él dejó su trabajo en la oficina de Uso indebido de Artefactos Muggles para que lo reasignen al caso de Ron. Obtener apoyo toma tiempo, pero Moody esta trabajando con el porque piensa que tal vez los casos de Ron y Harry están relacionados.
-Moody, él es el auror famoso ¿Verdad?- Preguntó Percy.
-Si- Dijo Bill.
En ese momento la puerta se abrió de golpe y Lee Jordan entró en la habitación, sosteniendo un periódico.
Él tragó saliva mientras miraba a los chicos con inquietud.
-¿Que pasa Lee?- Preguntó George con su estomago hundiéndose al ver la expresión de su amigo.
-Le robé este periódico a una chica junto a mí-Dijo- Lo siento compañero, pensé que deberían saber...
Sirenas de alarma sonaron en la cabeza de Bill y el se arrojó sobre Lee y tomó el periódico.
Él lo miró fijamente y color fue desapareción poco a poco de su rostro. La palidez de su rostro le recordaba a Charlie las fotos de victimas de vampiros en sus libros de texto.
-¿Que pasa?.
Fred preguntó lo que ninguno de ellos se animaba a hacer.
Bill no dijo nada. Percy y Charlie se miraron y fueron detrás de su hermano a leer el titular. Al leerlo Charlie se desplomó en la mesa, aturdido.
-¿Que pasa?- Preguntaron Fred y George juntos, aterrorizados.
-Hubo un escape en Azkaban. Un hombre llamado Sirius Black anda suelto- Dijo Lee- Esta detrás de Harry Potter, asíq ue no creo deban preoucuparse mucho acerca de Ron, pero-
-¿No dijo Moody que creís que los casos de Ron y Harry se conectaban?- Preguntó Percy con las manos temblando.
Los ojos de Lee se agrandaron.
La cocina de la madriguera estaba en silencio. El ministerio le había ordenado a Moody que no le dijera nada a los Weasley acerca del escape de Azkaban hasta que el diario el profeta fuera publicado. No debían saber nada antes que el resto de publico. Sin embargo, Ojo loco no confiaba en el criterio del ministerio, en especial con cosas importantes como esas. Él se escabulló tan rápido como pudo y tocó la puerta de la madriguera dos horas antes de que el Profeta saliera. Ojoloco estaba dispuesto a perder su otra pierna antes de dejar que un par de padres se enterara de una cosas así por un periódico.
Era temprano, solo un poquito después de las cuatro de la mañana, pero había luces encendidas en la madriguera. Molly abrió la puerta un segundo después de que Moody golpeara y luego de darle una mirada a su cara fue a a chimenea a llamar a la oficina de su marido. Arthur salió de una sola vez y la pareja se detuvo a mirar a Moody.
-¿Que paso?- Preguntó Arthur, convocando al coraje.
-Ha habido un escape en azkaban- Dijo Moody con solemnidad.
Luego procedió a explicar con seriedad como Sirius Black había escapado y su posible conexión con el caso. Cuando el terminó los dos Weasley lo miraban fijamente. Moody se preguntó mentalmente si debería seguir hablando o esperar a que la inevitable explosión se produjera.
-Bueno- Dijo el señor Weasley con voz cansada-No-nos-nosotros simplemente- Entonces se detuvo ahí, y sin previo aviso, se encaminó hasta el mostrador de la cocina y tiró todos los artículos al suelo que había ahí.
-¡Esos malditos imbéciles!-Rugió cuando se escuchó el ruido de los platos romperse. Las lagrimas corrían por la cara de hombre mientras este tomaba una taza y la arrojó contra la pared- ¿Como dejaron que esto ocurra?- Preguntó, empujando una lampara al suelo.. Un fuego causado por esta se extendió la miendo las maderas. MMoody lo apagó con calma, esperando a que el hombre se tranquilizara. Él estaba maldiciendo desde lo más profundo de sus pulmones al mismo tiempo en que tiraba todo lo que encontraba.
Molly simplemente estaba parada allí, observando. La mirada de Moody cambió y vio a dos niñas asustadas mirando la escena desde la puerta de la habitación al costado de la escalera. Decidiendo que era mejor dejar a la pareja a solas por un momento se acercó a las niñas. Ginny se encogió al verlo, pero Luna se mantuvo como siempre.
-¿Por que el Señor Weasley esta tan enojado?- Preguntó ella con naturalidad.
-Por que un hombre malo escapó de la cárcel- Dijo Moody bruscamente. Nunca vio el punto en mentirle a los niños, sin importar la edad de estos. Después de todo, ¿Como iban a estar alerta si se los mantenía en la oscuridad?.
Los ojos de Ginny se abrieron.
-Pero no te preocupes, ahora niñas vayan a la cama.
Ginny parecía vacilante pero Luna la agrró de la mano con una sonrisa.
-Vamos, Ginny. Tengo sospechas de que tu padre tiene Nargles rondando le la cabeza, será mejor que lo veas luego cando estos se vayan.
Ginny siguió frunciendo el ceño.
Moody vio a las chicas irse antes de reingresar a la cocina justo a tiempo para ver al señor Weasley romper una ventana con su puño. Ver la sangre chorreando del brazo de su marido pareció despertar a Molly quien rápidamente se movió hacia adelante y agarró el brazo de su marido.
-¡Arthur!¡Arthur! ¡Escuchame!- Le rogó mientras luchaba contra el.
-¡Lo matare! ¡Si ese hombre toca a mi bebe lo mataré!- Rugió Arthur.
¡Arhtur, mírame!
Molly tomó el rostro de su esposo entre sus manos y lo miró intensamente.
-Vamos a traerlo de vuelta, quizas sea la ultima cosa que hagamos pero vamos a traerlo de vuelta.
Arhtur tomó una respiración más antes de dejar caer la cabeza en el hombro de su esposa, respirando con dificultad.
Moody miró la mano del hombre.
-Repairo-Dijo con voz ronca.
Arhut dio un gritó ahogado mientras fragmente de vidrio que estaban en su brazo regresaban al marco de la ventana. Molly llevó a Arthur hasta un silla de la cocina y lo sentó, para sanar lentamente su mano mientras Moody se paseaba por la habitació diciendo Reparo y Scourgify en voz baja. Una vez que la cocina quedó como antes Moody se sentó frente a la pareja.
-Escuchen ustedes dos- Dijo con gravedad- no les voy a endulzar esto. Esta no es una buena situación, pero no es tan mala como podría ser- Se acomodó en su silla y los miró desapasionadamente.
-Si los mortifagos tienen a los chicos lo más probable es que no los maten. Son demasiado valiosos. Harry es valioso porque el derrotó al señor oscuro, cualquier seguidor lo suficientemente inteligente de este probablemente crea que el va a volver. Esto significa que lo van a mantener con vida para el Señor oscuro pueda hacer so de el más adelante- Ambos ojos de Moody estaban fijos en la pareja y sus deformes manos apoyadas en el mostrador.
-Pero nuestro Ronnie, ¿De que sirve para el señor oscuro? - Preguntó Molly.
-Si mi teoría es correcta, lo utilizaron para ayudar a secuestrar a Harry. Eso es suficiente para asegurarlo de los mortifagos, añádanle su afinidad por aparición y lo van a valorar muy positivamente en verdad- Dijo Moody.
-Sin embargo, somos traidores de sangre- Murmuró el señor Weasley mientras se limpiaba los ojos.
-Ustedes son traidores de sangre- Lo corrigió Moody- Teniendo en cuenta sus habilidades y su estado de sangre, Ron es lo suficientemente jóven como para ser salvado a sus ojos. No todo esta perdido, es más, la fuga de Sirius hará más facil encontrar a los chicos.
-¿Como?-Preguntó Molly desesperadamente.
-Mientras más personas hay implicadas en una operación encubierta, más posibilidades hay de que haya un error en alguna parte. Sol hay que esperar a que comentan algun error. Vamos por ellos, solo hay permanecer vigilantes.
Arthur asintió, limpiandose los ojos una vez más antes de levantarse.
-Entonces voy a volver a la oficina. Si lo que dices es cierto, debemos estar preparados.
-Voy contigo- Dij Moody- Podría lograr que vuelva algo de atención al caso de Ron con este nuevo desarrollo.
Molly también se puso de pie.
-Voy a enviarle un búho a Xenophilius. Si Marigold esta mejor quizas pueda cuidar de la niñas para que yo pueda unirme a la búsqueda- Dijo con determinación.
Arhut asintió secamente.
-Nos vemos pronto, Molly,
Y con eso desapareció en llamas color esmeralda.
En otro tiempo, en otro lugar...
Petunia vio al coche de policía con expresión preocupada. En el momento en que se dio cuenta de que su sobrino había desaparecido hizo lo mas responsable y llamó a la policía. Ella podía despreciar a su sobrino, pero sabía intelectualmente que el era solo un niño, y ella no era tan cruel como para deleitarse de del hecho de que se había ido. Ella sabía la clase de hombres que rondaban por ahí y ella no deseaba que ningún niño fuera raptado por uno de ellos, ni siquiera un monstruo como su sobrino.
Petunia suspiró y entró en la cocina, y se sentó a pensar. Ella tuvo que pasar todo el día en la estación de policía luego de que se dio cuenta de que su sobrino no estaba en el parque o en la casa, y luego ellos vinieron a la casa. Ella lloró mucho en ese momento, en especial porque esa fue la reacción que ellos esperaban que tuviera. Ella sentía remordimientos, sí, pero una parte de ella tenía la esperanza de que el se hubiese escapado y que nunca volviera.
Ella tuvo mucha suerte al poder hacer pasar el armario como una casa de juegos. Un oficial levantó una ceja al ver la cerradura, pero ella dijo que era para evitar que Harry y Dudley abrieran la puerta y entraran donde estaban los productos de limpieza que guardaba allí cuando eran bebes. Ella fue capaz de hacerse pasar por la madre cariñosa perfecta, por supuesto que fue capaz, después de todo ella era una madre maravillosa...incluso se preocupaba por ese estúpido monstruo, ella era una buena cuidadora.
Petunia aplastó la punzada de culpa que crecía en su interior. Ella nunca hubiese dejado a Dudley jugando solo en el parque...¡No! No, eso no importaba. El niño probablemente se había escapado y estaba escondido en alguna casa vacía o en un edificio comiendo dulces robados y riéndose de todos mientras ellos corren como ratones frenéticos. Chico estúpido.
Petunia suspiró cansadamente mientras escuchaba a su hijo jugar juegos de videos.
El esta realmente destrosado por esto...Le dijo a la policía cuando su hijo no mostró preocupación por el paradero de su primo, el esta en shock. Harry es como un hermano para el. Han estado juntos desde bebes. Ella continuó repitiéndose esto a si misma. Dudders era un chico dulce, el se preocupaba, realmente lo hacía. Él no entendía que Harry estaba en verdadero peligro...
Vernon salió a dar una vuelta en el auto para buscar al chico. El también odiaba al muchacho, pero él, al igual que Petunia, sabía que no podían dejarlo fuera en el frío.
Petunia fue sacada de sus pensamientos por el sonidos del timbre.
Ella abrió la puerta y dos de sus vecinas estaban ahí., Linda Polymore y Tillie Duncan eran jefas de la asociación de los dueños de casa y tenían una gran fuerza en el barrio.
-Hola,Petunia. Vimos los coches de policía fuera y queríamos ver si todo estaba bien- Dijo Linda.
Si había algo en lo que Petunia era buena, era en ser dramática. A pesar de que sus sentimientos iban de levemente preocupada a levemente incomodo, ella se las arregló para romper a llorar en el momento justo, tal como lo había hecho en la comisaría.
-¡Oh, es horrible!-Se lamentó-¡Mi querido Harry ha desaparecido!
Sus vecinas jadearon.
-¡Que terrible! Déjanos entrar, tomemos un té y cuéntanos con detalle lo que sucedió.
Les permitió a las dos mujeres entrar y pasar a la cocina. Su cocina estaba tan organizada que a Tillie no le costó nada encontrar las hojas de té y la tetera. Petunia volvió a contar su historia, enbelleciendo esta para que pareciera lo más buena posible.
-Yo estaba haciendo mandados. Estábamos pasando por el parque de juegos y el me pidió que lo dejara ahí. Le prometí que regresaría en 10 minutos y le dije que se quedara en el parque, pero cuando volví, ¡No estaba!- Llorró Petunia.
Había un montón de niños de su edad ahí y muchas madres, ¡Pensé que estaría a salvo! ¡Solo me fui diez minutos!.
-¡Pobre de ti!-Dijo Linda- ¡Es terrible! No te preocupes, estoy segura de que va a estar bien. Probablemente se distrajo por un vendedor de helados y se alejó.
Petunia continuó fabricando lagrimas falsas mientras absorbía la atención y la simpatía como una esponja. A Petunia le encantaba ser el centro de atención, incluso en situaciones como esa.
-¿En que parque lo dejaste?- Preguntó Tillie, y Petunia estuvo agradecida de que lo dejó en un parque periurbano, si esto hubiera ocurrido en un parque de la ciudad si podrían haberla culpado por el fiasco.
-¡En el que esta cerca de Wisteria!- DIjo Petunia.
Tillie se puso de pie con un suspiro dramático.
-¡No puede ser! ¿El de aquí? Dios, me tengo que ir. ¡Mi Abigail y Peter fueron a jugar ahí!- Tillie se precipitó hacia la puerta mientras Linda tenía una cara sombría.
-Pensar que algo así puede ocurrir en nuestro vecindario. No te preocupes Petunia. No te preocupes Petunia, les diré a todos los miembros de la asociación barrial que no lleven a sus hijos al parque de juegos sin ningun adulto y voy a hacer algunos volantes con la cara de Harry. ¿Tienes alguna foto de el?.
-A Harry no le gusta ser fotografiado realmente- Dijo Petunia, utilizando la escusa que le había dado a la policía cuando preguntaron porque solo tenía fotos de Dudley. -Lily, mi hermana, era igual que él, así que trato de respetar sus deseos.
-Seguramente tienen al menos una foto- Dijo Linda con el ceño fruncido.
-Sí, por supuesto- Dijo Petunia con una carcajada, ella recordaba haber pedido algunas fotos de la escuela del niño el año pasado cuando comenzaron a sospechar del tratamiento de Harry en casa.
¿Donde las puse?.
Petunia se levantó y rebuscó en un cajón de la cocina hasta que las encontró al fondo.
-Aquí están- Dijo ella suspirando con alivio.
Ella eligió una en la que el chico estaba más presentable y se la entregó a Linda.
-¿Esta sirve?.
-Si, esta va a servir muy bien- Dijo Linda con un gesto serio- No te preocupes, voy a hacer los volantes ahora y avisaré a los vigilantes del vecindario. Volveré a verte pronto.
-Gracias- Dijo Petunia aceptando rigidamente el abrazo que Linda le dio.
La mujer se fue y Petunia fue a beber un poco de agua. Después de todo, el llanto era agotador. Cuando se dio vuelta ella gritó y dejó caer el vaso. Este se rompió en el suelo de baldosa y fragmentos se vidrio golpearon la piel de un hombro con una larga barba blanca. Petunia se congeló cuanto este la miró, él llevaba ropa purpura y gafas con forma de media luna que escondían una mirada seria.
-¡Tu! ¿Que estas haciendo en mi casa? ¿Como entraste?.
-Por la puerta principal-Dijo el hombre- Tengo formas de saber cuando algo no esta bien con Harry y fui alertado de la falta de el esta tarde. La casa estaba vacía cuando llegué y he investigado lo suficiente como para saber que el armario debajo de las escaleras no es una casa club y que Harry nunca durmió en la segunda habitación como le dijiste a la policía.
-¿Como lo sabes?- Preguntó Petunia, palideciendo.
-Vamos, Petunia. Tu hermana podía volar en escobas y transformar teteras en peces globos, ¿De verdad crees que los magos no podemos observar sin ser vistos?.
-¿T-tu, has estado espiando?-Exigió Petunia y se encontró con que estaba llena de rabia por esta idea. ¿Como se atrevía?.
Ella cogió una taza de té y arrogó el liquido en la cara de Dumbledore.
Dumbledore dejó que el liquido lo golpeara y miró desapasionadamente a Petunia antes de levantar poco a poco su varita. Petunia se quedó sin aliento yse encongió de miedo cuando él sacó el tubo largo de madera. Sin embargo, Dumbledore no le prestó atenció. Él simplemente utilizó la varita para limpiarse el té de la ropa y de su cara. Petunia lo miró con la boca abierta y Dumbledore hizo a un lado el brazo, aunque no guardo la varita. Petunia se encontró con los ojos pegados en el hombre cuando este habló.
-Ahora, tu y tu hijo, van a sentarse aquí y van a decirme que fue exactamente lo que sucedió en el parque.
-¡No te acerques a mi Dudders!-Gritó Petunia saliendo de su asombro.
-Cuanto antes hable con él, más rápido me iré. Vos no me quieres aquí cuando tu amiga regrese , ¿Vedad?.
Petunia palideció antes la idea de que el viejo mago se quedara más tiempo de lo necesario en su casa, pero Dudders...
-Solo si guardas esa, esa cosa- Dijo Ella con firmeza.
-No voy a sacar mi varita si no me atacas-Dijo Dumbledore con calma.
-Esta bien. ¡Pero bajo ninguna circunstancia vas a usar magia en mi Dudley!
-Le doy mi palabra- Dijo Dumbledore.
