3.-Ok, lo admito, te veo ¿Qué sigue?
Aunque Jamie había ido a la escuela, Julie tenía fiebre. Su madre se la adjudicó a estar patinando en el lago, frío de por sí, y rodeado de árboles cubiertos de nieve, sin embargo ella creía que tenía que ver más con su pie. La lesión había desaparecido pero aún dolía un poco, entonces ella agradeció que su madre no la hubiera hecho ir al colegio.
—Julie. —Llamó la mujer entrando al cuarto de la chica. —Voy a llevar a Sofie a la escuela. De ahí me paso a trabajar.
—Sí mamá.
—Te dejé comida caliente en el microondas.
—Sí, muchas gracias.
—Descansa por favor y duerme un poco, llevaré tu justificante a la escuela el día de hoy.
—Yo puedo llevarlo cualquier día. No te preocupes.
—Insisto. Se lo entregaré a todos tus profesores y me aseguraré de que lo firmen todos.
—Bueno, muchas gracias mamá.
La mujer le planto un beso a Julie en la frente y salió de la casa, la chica por otro lado se dirigió a su refugio y sacó un libro para seguir leyendo tranquilamente. Al menos eso se proponía hasta que el golpe del cayado de Jack contra el cristal de su ventana la hizo sobresaltarse.
— ¿Puedo entrar?
—No. —Dijo sin levantar la mirada de su libro.
—Por favor, quiero preguntarte algo.
— ¿No tienes una ventisca qué crear o algo así?
—No.
Julie perdió la vista al frente unos segundos y luego miró a Jack, sonreía apenado por lo que ella no pudo evitar sonrojarse, y tras pensarlo unos minutos, quitó el pestillo. Rápidamente, Jack levantó la ventana, entró flotando de espaldas y echándole una ojeada al cuarto de la chica, silbó. Todo el piso era color arena mientras que, al igual que las cortinas, las paredes eran azules. Los muebles eran blancos y en la esquina que se encontraba la cama había pintado un árbol blanco en la pared. Las ramas parecían tener escarcha y varios copos diminutos estaban distribuidos a lo largo de toda su cabecera. Algunos eran de tamaño real, tan pequeños y bien sombreados que costaba trabajo creer que fueran falsos.
— ¿Tú lo hiciste? —Inquirió Jack posando su mano sobre los copos más pequeños y detallados.
— ¿Qué? —Preguntó Julie sin levantar la mirada del libro.
—Esto, el arte de tu cuarto. ¿Tú lo decoraste?
—Sí.
— ¿Y tú pintaste esto?
—Yo lo pinté todo.
—Vaya… es impresionante.
—Gracias. —Dijo la chica bajando el libro hasta el suelo y encarando al guardián. — ¿Qué querías preguntarme?
— ¿Desde cuándo puedes verme?
—De pronto todos parecen muy interesados en saber eso.
— ¿Todos?
—Jamie preguntó lo mismo.
—Bien, responde.
—Siempre te vi.
— ¿Por qué no me hablabas?
— ¿Con qué fin? Siempre estabas ocupado creando algún caos. De todos modos yo no tenía tiempo para tratar de convencer a otros niños de creer en ti. No me habrían hecho caso de todos modos.
— ¿Por qué no?
—Creían que soy rara… Tal vez sí lo sea. Yo qué sé.
Jack se sentó frente a Julie sin llegar a invadir su espacio personal. —Tú crees en mí. —Afirmó mirándola a los ojos con intensidad contenida. —No muchas personas lo hacen. Y mi mito solo es un dicho. Pero tú podías verme. ¿Cómo es eso posible? Me imagino que alguien tuvo que haberte hablado de mí.
—Cuando era muy pequeña, más que Sofie, mi mamá nos llevó al lago. Ella repetía mucho ese dicho en aquel entonces "Abrígate bien o Jack Frost te congelará la nariz"… Estaba patinando por primera vez yo sola, mis primeros patines artísticos… ¿Te imaginas mi alegría? —Jack recordó aquel día, estaba sentado en las ramas más altas de un árbol y al ver a la pequeña dar traspiés por el hielo sonrió enternecido. Había formado algunos copos de buen tamaño y había hecho que rodearan a la pequeña. Y entonces recordó otra cosa.
Una sombra.
La pequeña Julie del recuerdo de Jack miró hacia arriba, casi en su dirección pero cuando él estuvo por detenerse a ver si ella era capaz de verlo, una sombra pasó frente a él y la curiosidad lo hizo perseguirla.
—La historia que contabas. La de Siom y Rosalie. ¿Es real?
—Supongo que es tan real como tú.
Jack asintió pensativo. — ¿Entonces siempre me viste?
— ¿Otra vez lo mismo?
—Perdón, es solo que… bueno, no es precisamente alentador enterarme de que alguien me veía y no me lo había dicho. No sé si sepas todo lo mal que la he pasado los últimos trescientos años creyendo que solo los otros guardianes podían verme.
—Lamento desilusionarte. —Reclamó ofendida. —Pero yo también tenía demasiadas cosas de qué preocuparme.
— ¿No salirte de la rayita al colorear? —Replicó sarcástico.
—No, parecer normal. Tal vez yo no sepa lo que es pasar trescientos años en el olvido, pero tú no sabes lo que es ser marginado diecisiete años de tu vida, que te vean y finjan que no estás ahí; me encantaría haber pasado así mi infancia, en el olvido en lugar de ser señalada como una frikki desubicada solo por ser hábil para más cosas que el resto.
— ¿Qué clase de habilidades?
—Ah, de pronto te importo tanto. —Dijo con el doble de sarcasmo del que Jack había utilizado y recuperando su libro. —No me estés dando lata, no te quiero aquí.
—Pues lo siento mucho, aquí es donde me voy a quedar. —Comentó poniéndose en pie y avanzado hasta la cama, donde se tiró con ambas manos metidas debajo de la cabeza y el cayado a su lado.
—Pues quédate. —Replicó ofendida y poniéndose unos aparatosos audífonos inalámbricos, mismos que sacó de uno de los cajoncitos de debajo de ella, y poniendo la música a todo volumen. Estaba tan molesta que esperó que su reproductor no la traicionara y comenzara con algo pesado de las aproximadas siete mil canciones que tenía; en efecto, apareció una canción que le pareció bastante oportuna. (YouTube* watch?v=CdhqVtpR2ts) Una abrumadora sensación de pesadez llenó el cuarto por completo y la desilusión no se hizo esperar.
Jack miró a Julie sorprendido, estaba escuchando la canción aún a pesar de que ella tenía audífonos pero lo que lo sorprendió fue que su expresión se mantuvo impasible a pesar de que a él lo había embargado la desolación. Se sentó sintiéndose ofendido y herido pero luego volvió a recostarse a sabiendas de que no lo escucharía con la música a ese volumen.
Decidió cambiar de táctica puesto que empezar a la ofensiva no había resultado la gran cosa. Concentró su poder en la punta de su cayado y apuntó a la ventana, donde en los vidrios apareció un letrero que decía: "¿Me perdonarías por favor?"
Julie sintió frio y luego vio un copo caer sobre su nariz así que volteó la vista a la ventana para asegurarse de que estuviera cerrada, lo que vio la hizo sentirse culpable por estar ignorando al guardián de aquella manera así que bajó el volumen a algo apenas perceptible para ella y cambió la canción.
— ¿Julie? —Llamó apenado, sentado cruzadas al centro de la cama con las piernas. — ¿Te importaría mucho decirme qué fue lo que pasó contigo? ¿A qué te refieres con lo de ser frikki y eso…?
—No es nada, Jack. —Dijo tratando de quitarle importancia.
—Lo es. Siempre estás tan solitaria… te ves tan triste. Salvo cuando patinas, entonces eres feliz ¿No es verdad?
— ¿Me has estado espiando? —Preguntó incrédula, él la miró sonrojado, negando con la cabeza y luego sonrió.
—Paso mucho tiempo con Jamie y los niños… al igual que tú… Debo admitir que eres muy buena pretendiendo que no estoy.
—Son los años de práctica. —Bromeó sacándose los audífonos y sonriéndole.
Ambos soltaron unas risas flojas pero luego Jack cambió su expresión por algo más taciturno, cierta preocupación embargaba su aura y parecía indeciso de si hablar o no hacerlo. —Lamento no haber podido protegerte… ¿Cómo está tu pie?
—Mejor, no te preocupes por eso. De todos modos no había mucho que pudieras hacer. Fue mi culpa.
— ¿Tu culpa? ¿Qué quieres decir con eso? —Dijo confundido. —Tú no podías saber que alguna pesadilla podría andar cerca, ni que el lago… el… El lago… —Dijo entendiendo la expresión de Julie. Ella por su lado bajó la mirada escandalizada, consciente de que acababa de meter la pata en un lío grande. —"El poder sobre el frío ya causado" A eso se refería la luna ¿Verdad? Tengo que ver a Norte… Tenemos que verlo. Julie, tenemos que ir a verlo cuanto antes. —Exclamó poniéndose en pie.
— ¿De qué hablas?
—De Norte ¿Cómo que de qué?
— ¿Norte? —Repitió aún sin entender.
—Ah… perdón, así le decimos. Ustedes lo llaman Santa Claus. Tenemos que ir a su taller en el polo para que puedas…
—No voy a ir al polo Jack. ¿Quién te crees? Estoy enferma, tengo gripa y una lesión menor en el pie. No voy a llegar más allá de la esquina.
— ¿Y si te llevo en mi espalda?
—No. No hay manera de que tú me lleves al polo. Olvídalo, simplemente no…
—Ya entendí. No iremos al polo… hoy.
—No lo entiendo Jack. ¿Para qué quieres llevarme al Polo?
—Para que Norte te conozca y vea lo que puedes hacer.
— ¿Y qué se supone que puedo hacer?
—Ah, no, no juegues a la inocente conmigo. ¡Descongelaste el lago entero!
—No lo hice a propósito… —Ambos sintieron cómo la densidad que había aparecido en el aire antes se esfumó como si hubiera salido disparada por la ventana, ambos temieron que se tratara de Siom, sin embargo ninguno de los dos dijo nada, perdieron la vista en el cielo blanco por las nubes y luego Julie siguió hablando. —No lo hice conscientemente. No domino esto.
— ¿Entonces sí puedes afectar mi trabajo?
—Nunca he intentado hacerlo por gusto.
— ¿Quieres que te enseñe? —Exclamó sentándose de nuevo junto a ella.
—Puedes tratar.
—Bien, comencemos por algo fácil.
—No demasiado fácil. —Dijo con fingida altanería. —No me vallas a aburrir.
Jack soltó una risita apenas audible y apareció un copo de hielo del tamaño de su palma, era bastante sencillo pero igual se lo mostró a Julie. — ¿Sabías que nunca he hecho dos copos iguales?
— ¿Ah, no?
—No, nunca se repiten los diseños. Podrán ser increíblemente similares pero nunca son iguales.
— ¿A qué se debe?
—A la forma original.
—No entiendo.
—Mira. —Dijo formando un hexágono de menos de un centímetro en su otra mano. Le ofreció el primer copo y luego de que ella lo tomara, hizo que pequeñas virutas de nieve de distintos tamaños aparecieran a su alrededor como una nevada personal. Con la mano libre comenzó a llevar algunas de ellas hacia el hexágono y se fueron pegando hasta formar un nuevo copo. —Los fragmentos de hielo que se pegan son los que deciden la forma, yo solo propicio que pase.
—Es hermoso. —Murmuro embelesada con el fragmento de hielo que se acababa de formar.
—Trata de hacer uno tú.
— ¿Qué? ¿En serio?
—Sí. —Exclamó Tomando las manos de Julie y apareciendo fragmentos diminutos de hielo en ellas. —No olvides que debes pegarlos, si no, no funcionará.
Julie miró los fragmentos y tratando de seguir el ejemplo de Jack, comenzó a darle forma a una idea, consiguiendo un copo sencillo pero hermoso.
Sonrió mirando al guardián y le enseñó el resultado de su trabajo por lo que él también sonrió ampliamente.
Un presentimiento horrible se apoderó de Jack, quien tomó a Julie en brazos y la alejó de la ventana justo a tiempo dado que los cristales estallaron. La silueta de Siom se materializó flotando a unos metros de la ventana y levantó una mano hacia Julie, amenazándolos a ambos. Sin embargo, un boomerang la golpeó en el costado deshaciéndola como si fuera humo.
—No hemos terminado.
Jack sentó a Julie en la cama y se asomó a la ventana para confirmar sus sospechas. —Hola niño. —Dijo una voz profunda a sus espaldas.
— ¡Conejo! —Exclamó Jack girándose y viendo al conejo de pascua recargado contra la puerta de Julie con el boomerang en la mano. —Qué gusto verte.
—No puede ser posible. —Murmuró Julie en un tono que no dejó claro si estaba feliz o molesta. —Jack Frost y el conejo de pascua en mi cuarto.
— ¿Ésta es ella? —Inquirió el conejo mirando a Jack.
— ¿Norte te contactó?
—Sí.
—Sí, era de esperarse. Claro, ella es.
—Señorita. —Dijo en tono cordial mirándola.
—Supongo que no vienes a dejarme huevos de pascua. —Dijo ella irónica.
—No, no vengo a eso. Jack, Norte nos necesita.
— ¿A todos?
—No, solo a ti y a mí.
Jack miró a Julie un momento y luego asintió.
.
¿Qué dicen? ¿Muy Rápido, muy lento, muy malo, muy bueno? ¡Espero sus comentarios con los brazos abiertos!
A propósito. ¡Spoiler alert! Les incluyo un dibujo de la Julie Bennett que yo tenía en mente, el vestuario que está utilizando lo usará más adelante, aunque por obvias razones, no les diré cuándo. Si quieren verlo adelante, no contiene nada que les valla a quitar mucho de la historia.
El link es de Deviantart: art/Julie-Bennett-360907442
