Sólo para aclarar... el tiempo aquí es distinto del manga.
Y en otras noticias, con sinceridad desde el fondo de mi corazón, me motivaron los reviews que leí ;u; ¡Gracias, chicas! ¡Gracias, chicos!
¿Cuánto tiempo habrá pasado? Algunos días, semanas quizá… La realidad difiere de lo se cree. A duras penas sólo han pasado cinco días desde que Kaneki le confesó a Amon que esperaba un niño de él, y lo más decepcionante; no ha querido explicar cómo sucedió todo… Explico: en relación al precio de engendrar un bebé, no a su asqueroso acto carnal humano. ¿Una equivocación durante el trasplante de órganos? Debe de haber algo más que esté ocultando…
―Kaneki-kun, necesitamos hablar…
―Corrección, tú quieres hablar conmigo, ¿no es así? ―. Salió de la ducha con su desteñido cabello mojado, lucía como si hace veinte minutos que comenzaron a sonar las gotas de agua cayendo, no hubiera dejado de meditar algo; sus ojos se asemejaban a la de una flor a punto de marchitarse. ―Me cambio y me dices lo que quieras, me incomodaría hablar desnudo de la cadera para arriba contigo.
―Creo que ya nos entendemos mejor. ―miré con picardía su pecho al mismo tiempo que reía por lo bajo, ignoró mis subliminales intenciones. ―Por supuesto que te incomodaría, te devoraría con la mirada sólo verte así ―uno de mis dos acompañantes me miró extremadamente disgustado, sonreí con más fulgor―. Con la toalla alrededor del cuello, se encaminó a su habitación pacientemente, se notaba desanimado ese día… No, desde hace tiempo atrás; desdichado era la palabra correcta.
Pocos minutos pasaron desde que bajó, pero esta vez con una camisa tapando sus músculos. ― Muy bien. ¿Qué es de lo querías hablar? ―se sentó enfrente de nosotros con una mirada seria y a la vez tranquila.
―Verás… Me he preguntado, disculpa, nos hemos preguntado acerca de cómo crees que obtuviste el "poder" de crear vida, y…
―No les incumbe, menos a ti, Hinami.
―Pero, pero… –la pequeña florecilla estaba al borde de las lágrimas. Nunca se enteraba de nada porque Kaneki así lo quería, mas insistió tanto en hablar con su hermanito mayor que Banjou no pude decirle que no. –¡No seas egoísta! Ahora somos como una familia y las familias no esconden secretos. Sólo queremos saber si tienes alguna idea de porqué estas así…―sin embargo, no fue tan mala idea después de todo―. Los cuatro callamos, Banjou no apoyó a Hinami en nada, yo sólo permanecí en silencio mirando las reacciones del futuro padre. No estoy seguro, pero creí notar unos ojos llorosos de alegría. Él no se encontraba solo.
Al final, pudo sacar algo de información. "Equivocación durante el trasplante"… Lo supusé. Hinami terminó dormida y acurrucada en los brazos de Kaneki, él se ofreció a llevarla a su cama, pero Banjou se la arrebató con delicadeza. –Ahora debes pensar por dos.
―Gracias ―agradeció con una simple sonrisa tras verlo irse de la sala. La incomodidad duró unos segundos, él seguía en la misma posición y yo también. Tenía que romper esa tensión con la verdad que acechaba en lo recóndito de mi mente, no creía abrazar otra oportunidad así.
―¡Suficiente! Ambos sabemos que es para un propósito más oscuro. ―me miró amenazante. No lo quería oír, lo sabía, pero no hizo nada para detenerme; una mirada no me iba a lastimar, por consiguiente, un golpe suyo sí, pero no importaba. ―Aquellos dos no pudieron ver más allá de lo que tú escondías y yo tampoco, lo cierto es que soy más realista. Me tendrás que escuchar no importa nada, no pienso que un doctor injerte feromonas u órganos femeninos ―estoy siendo lo más suave posible por no ser tan grotesco― a un hombre por equivocación, o porque se le dio la gana, o porque le divierte, o porque sí. Sabes lo que te intento decir… Estoy totalmente seguro que quieren un hijo tuyo para manipularlo sin importar si vives o no, ¡exacto, ni siquiera sabemos si morirás o sobrevivirás!
―Cállate, Tsukiyama. Hazlo ahora o arrepiéntete.
―Jamás ―me acerqué a él en busca de establecer autoridad, se veía tan indefenso aunque no lo pareciera. ―Sus planes se verán arruinados ahora, si querían un niño nacido de híbrido y ghoul, estás perdido. Harán todo lo posible por abortar al feto que llevas dentro.
Ese fue el detonador de la bomba. Cayó de rodillas mirando el suelo tapando su cara con sus manos, el agua se asomó entre sus dedos dando a conocer su fatídico estado, hasta acá llegó su hipócrita fortaleza.
―Tienes razón… ―su voz se distorsionaba con cada palabra que salía de sus labios― Ahora estoy… estoy más indefenso que nunca. No quiero perder más personas cercanas sabiendo que son inocentes incluso si me han abandonado. ―Y ahí va, ese maldito amante suyo―.
―Que deplorable…―Hace tanto tiempo que no disfrutaba ver sufrir a mi comida como en este momento, uno de los más gloriosos de hoy en día. Me agaché junto a él, elevé su mentón y… ah… simplemente un gran manjar para mis pupilas gustativas. ―¿Te digo algo? Yo podría protegerte a ti… y a tu adorado bebé―. No controlo lo que sale de mis cuerdas vocales, no estoy consciente de que le propongo puesto que razono después de hablar.
Sus hombros dejaron de temblar igual que sus leves sollozos, no le disgustó mi beso. Me aprovecho de él como nunca antes lo hice cuando lo conocí. Algo dentro de mí se removió, imagino que de regocijo, espero que sea eso…
―Hagamos un trato, yo me haré cargo de ustedes dos si me dejas ser el padre del niño y que me aceptes como pareja. ―Un minuto de silencio… Ya van dos, tres… Suspiré, claro que no aceptaría. Estaba a punto de ponerme de pie, cuando me jaló de las mejillas y me volvió a besar.
Lo único que percibí fue un sí en sus ojos abiertos. Sabía que ese beso no transmitía absolutamente nada, sólo era una manera de desahogarse con algo y ese algo, o más bien dicho alguien, era yo.
―Acepto.
Para ser sinceros, me causó gracia que dijera eso en vez de "trato hecho". Mi corazón palpitó, no me reconocí; no era producto de risa, sino de ilusión.
