La Luz.

-¿Hola?-Pregunte poco segura. Todavía no sabia si lo que acababa de ver era producto de imaginación.- ¿Hay alguien?-

-Si.- Contesto una vos desde la oscuridad.- ¿Estas bien?- Era una vos tan aterciopelada, tan suave y dulce que casi me derrito al oírla.

-Si.-Conteste como pude.-Pero no veo nada.-"Claro que no ves nada: no hay luz genio." Me dije a mi misma.

Me pare y estire mis brazos para no chocar con nada, ya era bastante torpe por mi misma y era peor sin luz. Pero estaba más cerca de lo que creía, toque su pecho por encima de su camiseta y sentí la electricidad correr por todo mi cuerpo.

-Lo siento.- Dije y por supuesto me sonroje, agradecí a la falta de luz por que no pudiera verme.

Escuche una disimulada risa y no pude evitar sonreir.

-Por cierto, soy Edward, Edward Cullen.-

-Hola Edward. Soy Bella.-Despues de unos insoportables minutos en silencio no pude evitar preguntar-¿Qué hacemos?-No estaba segura de poder caminar hasta la salida así.

-Esperemos a ver si la luz regresa, no creo poder llegar hasta la puerta.-Dijo pensativo.-Ven, siéntate conmigo.-

No pude evitar sentarme de un tirón patéticamente junto a el. No podía verlo, pero tener a alguien con quien hablar definitivamente era mejor que quedarse sola en la oscuridad mirando a la nada.

-¿Qué estabas leyendo?- Me reí cuando pregunto. Le dije de que se trataba pero tuve que confesar que no tenia idea del titulo.

-¿Y tú?-Pregunte curiosa.

-Cumbres Borrascosas.-

-Con razón no lo encontraba. Me sacaste el gusto de leer mi libro preferido.-Dije fingiendo indignación.

-Bueno en mi defensa también es mi preferido.-Dijo con esa risa tan angelical.

Y nos reímos un buen rato juntos. Definitivamente me caía muy bien ese completo desconocido. Estuvimos un buen rato hablando de libros, de cuales nos gustaban y cuales no. De cual era el mejor y el peor, de los que el otro no había leído.

Nos reímos mucho, cada vez estábamos uno más cerca del otro, pero no me molesto. Sentía la necesidad de acercarme mas a el. Quería abrazarlo y ponerme entre sus brazos. Me ruborice nuevamente al pensar en eso, ni siquiera lo conocía."Por Dios Bella contrólate."Pensé.

El tema fue cambiando lentamente, me pregunto si tenia hermanos o hermanas, a lo que respondí negativamente. El tenia 2, Emmett su hermano mayor y Alice su hermana menor. Me reí al imaginarlo como hermano sobre protector con su hermanita pequeña con respecto a los muchachos.

-¿Eres el típico hermano sobreprotector que no deja que nadie se acerque a su hermanita?-Pregunte divertida con la idea.

El rio conmigo.-No exactamente, tiene novio, Jasper.-No parecía molesto en absoluto.-Y no se lo diría a el pero es un buen chico.-

-¿Y Emmett?-

-Es una historia graciosa. Emmett conoció a Jasper y se hicieron amigos. Pero luego conoció a la hermana gemela de Jasper , Rosalie, y se enamoro de ella. Casi al mismo tiempo que Jasper conoció a Alice. Solo ahora me doy cuenta de lo confuso que es.-

-¿Y tu?-Dije con el corazón en la garganta y una extraña sensación de vacio en mi pecho.

-No.-Dijo serio.-Supongo que no encontrado a nadie ¿Qué hay de ti? Eres muy linda para estar sola.-Tuve que reprimir un suspiro de alivio e intentar que mi sonrisa no sea demasiado notoria.

-No, tampoco. Nunca me ha gustado demasiado nadie como para ser novios. Supongo que yo tampoco eh encontrado a nadie.-Omití la parte de que nunca nadie me había entendido del todo, y que yo era un bicho raro que no prestaba atención a nadie en el área sentimental. Que prefería mis libros donde las cosas eran mejores, donde la gente era mas profunda y mas seria. Era un poco deprimente, las únicas personas que me entendían o eran escritores muertos o personajes ficticios.

Se izo un silencio.

-Debo volver a casa, seguro es tarde.-Dije recordando a mi madre que probablemente estaría pensando donde demonios estaba.

-Si.-Se limito a decir. Me levante con dificultad y mire mi bolso temiendo que me faltara algo. Tardamos un rato en encontrar la salida pero lo hicimos.

Una vez afuera pude ver mejor. El era definitivamente mas alto que yo. Tenia el cabello rubio cobrizo despeinado despreocupadamente y unos hermosos ojos color esmeralda. Labios carnosos y tez muy pálida. Era muy pero muy lindo, parecía un Adonis pero en vida.

Me compare con el, yo una muchacha flaca, de pelo negro y ojos chocolate. Casi se podía decir enana, pálida, con labios finos: aburrida.

-Te acompaño a tu casa.-Me dijo sacándome de mis pensamientos. Asentí, distraída.

Recorrimos las calles que nos separaban de mi casa en silencio. Solo se escuchaban nuestros pasos contra el asfalto. No tardamos mucho en llegar hasta la puerta. Era el momento de despedirse. ¿No sabia que debía hacer debía besarlo o…?

Sus labios contra los míos interrumpieron mis pensamientos. Correspondí mi boca a la suya sin pensarlo. Se sentía tan bien besarlo. Tenia los labios muy suaves, y dulces. Cuando el beso acabo por falta de aire, me miro a los ojos. Los suyos brillaban en un fuego esmeralda.

-¿Te veo mañana en la biblioteca a la misma hora?- Pregunto.

-Si- Dije muy bajito pero estaba segura de que el me escucho.

La despedida fue un beso más corto pero igual de maravilloso que el primero. Lo seguí con la mirada hasta que estuvo tan lejos como para que no pudiera verlo, cuando se habia ido entre con un suspiro. Y fui a mi cuarto.

Hola son las 11:50 de la noche y estoy acá. Perdón por tardar pero mi inspiración me abandono por algunos días, bueno espero que les guste.