6.-Zanahorias y otras debilidades.

Jack dio otra vuelta en el aire con mucha violencia, estaba claro qué trataba de hacer; estaba creando una de las peores tormentas que se hubieran visto en aquel lugar para mantener a Jamie y Julie en su casa. Es decir, ¿Quién en su sano juicio mandaría a la escuela a niños o adolescentes cuando estaba granizando hielo?

Jack por su parte no se iba a arriesgar a ponerlos en peligro permitiéndoles salir a la escuela, al menos no aquel día después de haber visto cómo Pitch en persona había atacado a Caleb, el más reciente amigo de Tooth, un joven de veintidós años capaz de verla, oírla y hasta tocarla. A todos ellos.

Se acercó a la ciudad esperando que los televisores de las tiendas ya estuvieran encendidos y comprobar que su "Día nevado" estuviera dando resultado. Se complació mucho al ver que no muchas tiendas estaban abiertas y se acercó a un local de comida china a ver el microscópico televisor en blanco y negro. Sonrió al escuchar que comenzaban a hablar de su trabajo.

"Sin duda alguna esta es una de las peores tormentas que hemos visto en éste lugar por no decir que la peor. Todas las primarias y kínder-Garden están anunciando que será imposible abrir hoy, esperamos la confirmación de las demás escuelas. Aunque pocos se atreverían a salir con éste clima.

Una bola de hielo del tamaño de una pelota de golf aterrizó al lado de la reportera consiguiendo que esta diera un brinco del susto. Miró al camarógrafo y se acercó unos pasos a la cámara.

Es algo… peligroso andar en la calle. Sería un milagro que la tormenta pasara, es de suma importancia que se suspendan todo tipo de actividades y se queden en casa. El hielo que está cayendo es suficientemente grande como para descalabrar a alguien aunque extraña y afortunadamente, ningún automóvil ha sufrido daños aún. Jack sonrió.

"Pasando a otras noticias, un camión se volcó esta mañana a causa del hielo. Al escuchar aquello, el guarán sintió el estómago írsele a los pies. El conductor, ebrio completamente, está vivo y a salvo y no ha chocado contra otra cosa que árboles; se le multará fuertemente por conducir en ése estado…

—Suficiente para mí. —Comentó el guardián lanzándose hacia las nubes. Esperaría a que al menos fueran las nueve de la mañana para hacer parar la tormenta.

Aburrido de estar dando vueltas entre el interminable mar de grises y preguntándose qué estarían haciendo los hermanos Bennett (Reacio aún de admitir que se preguntaba en realidad, qué estaría haciendo Julie), decidió ir a su casa y asegurarse personalmente de que no hubiera ningún ente maligno cerca.

Al menos esa era la escusa en aquel momento.

Cinco para las nueve, Julie seguía dormida profundamente. Darse cuenta de que no iría a clases aquel día había el equivalente a un regalo de navidad para un niño.

No había pasado una noche precisamente agradable por las pesadillas. Estaba casi segura de que Siom estaba detrás de aquello aunque dudaba ciertamente que pudiera hacer tal cosa.

Por otro lado, ahora estaba con fiebre de nuevo así que no tenía grandes ganas de hacer gran cosa, al menos no aquel día. Se limitaría a descansar y comer mucha sopa de pollo. Las fuerzas no le daban ni para querer leer.

Jack entró a su habitación cerrando la ventana tras de sí y sacando tanto frio como pudo de la habitación para no empeorar la situación de Julie, la miró dormida, lucía encantadora.

—Tal vez… sí me gustas más de lo que yo creía.

—Esa voz me gusta. —Dijo Bunnymund llegando a la habitación de Julie.

— ¡Conejo! —Exclamó tan en voz baja como pudo. — ¿Nunca te han dicho que no espíes las conversaciones ajenas?

— ¿Por qué? ¿A ti sí? —Jack lo miró ciertamente ofendido, molesto pero lo ignoró y se sentó en el refugio de la chica. —Escucha amigo… sé que quieres protegerla. Yo también tengo a alguien a quien quiero proteger contra todo peligro, y lo voy a hacer, pero para protegerlas primero tenemos que ser completamente sinceros con ellas…

Y tras dejar correr casi cinco minutos, Jack murmuró. — ¿A qué te refieres?

—Tenemos que enseñarlas a usar nuestros poderes y los suyos.

— ¿Qué se llama la Janeth que te gusta?

—Janeth Smith.

—Es la mejor amiga de Julie. —Dijo con una sonrisa en el rostro. —Qué ironía.

Bunnymund miró pensativo en dirección a la ventana aun sabiendo que no vería la luna a causa de las nubes. Luego le sonrió a Jack sentándose a su lado y murmuró.

— ¿Crees de verdad que la luna haría algo al azar?

Jack miró a sus espaldas, al mismo punto que había visto el conejo, segundos atrás y respondió divertido. —No.

—No. —Corroboró el conejo sonriendo. — ¿Por qué no podemos llevarnos así siempre?

— ¿Sabes qué? Quiero terminar contigo. —Dijo Jack con fingida tristeza. —No hemos hecho otra cosa que discutir desde que nuestra relación inició. ¿Cuándo fue? ¿Pascua del 68?

Bunnymund no pudo evitar reírse consiguiendo con el ruido que Julie se agitara incómoda en la cama. Ambos guardianes tensaron los hombros y miraron a la humana para que luego el conejo mirara a Jack y murmurara. —Salgamos de aquí.

—Sí.

De dos golpes en el suelo, un túnel se abrió y por el entraron ambos guardianes, encontrando la salida del mismo en la cocina de Jamie a espaldas de su madre.

—Señora Bennett. —Bromeó Jack saludando.

— ¡Jamie a desayunar!

—Voy mamá.

—Te dejo, tengo algunas cosas qué hacer. Por cierto ¿Cuánto más durará esta tormenta? No siento las patas.

Jack rió un poco. —Solo unos días. Quiero mantener a Julie en casa.

—Y a Jamie, ¿No? —Inquirió bromista.

—Sí, también a él. Y a todos los niños de Burgess.

—A propósito, ¿Desde cuándo vives en su habitación? Te dije que no lo hicieras.

Jack soltó una carcajada y luego trató de golpear al conejo con su bastón. —Ya, largo canguro. Suficientes burlas.

El conejo desapareció en uno de sus túneles pensando en dirigirse a la madriguera pero en lugar de eso tomó una canasta de huevos sin pintar y se dirigió a la superficie. Al parque.

Subió con agilidad a las ramas de un enorme y viejo árbol y se sentó a pintar a mano aquellos huevos. Les dedicó tiempo, paciencia y sobre todo amor, pensando en que los entregaría quince días después. Sabía bien que Janeth Smith lo vería ocultarlos así que le dedicó especial cariño a los que tenía en las manos esperando que ella los encontrara primero que nadie.

El grupo de amigos de Jamie llegó corriendo con Jack con ellos, iniciando una guerra de nieve, Sofie por otro lado estaba con Pippa y Cup-Cake haciendo una especie de fortaleza de nieve. —Jack, se nos acaba el material. —Exclamó Pippa con fingida preocupación.

—A la orden, señorita. —Exclamó dando vueltas sobre ellas y creando una mini-ventisca.

El conejo sonrió admitiendo para sus adentros que no sabía lo que era un día nevado para los niños. No pudo evitar sentirse culpable al recordad la manera en la que le había hablado el año anterior al recordarle que nadie lo veía y se adsorbió tanto en sus pensamientos que el pincel que usaba se le resbaló de las manos cayendo hasta el suelo.

Suspiró a sabiendas que debería bajar por él pero sonrió al ver que Janeth lo tomaba y miraba en su dirección.

—Hola Aster.

—Janeth. —Respondió en tono amable.

— ¿Qué te trae a la superficie? —Dijo encajando el pincel en su cabello y comenzando a saltar de rama en rama mejor que una liebre hasta quedar a su lado.

—Los niños. Jack nos hizo ver que estábamos tan ocupados trabajando para ellos que no les prestábamos atención. Entonces se me ocurrió que podría venir a verlos jugar un rato mientras pinto un par de huevos.

—Pensé que la madriguera estaba en Australia. ¿Qué te trajo aquí?

—Tú. —Dijo tratando de quitarle importancia y sacándole el pincel para seguir trabajando. Janeth, completamente sonrojada, miró al conejo y sonrió.

— ¿Yo?

—Una muchacha que puede verme no se ve todos los días, y menos en Australia.

—Dime la verdad, conejo. —Pidió sentándose frente a él, ligeramente inclinada hacia adelante y con las manos recargadas en la rama, de manera que las clavículas se le marcaron definidamente. ( mao-kyoku-kon. deviantart art/Bunnymund-y-Kayla-363049916?q=gallery%3Amao-kyoku-kon&qo=1)

— ¿Qué verdad quieres escuchar?

—No lo sé, la que tengas para decirme. Sincérate conmigo Aster.

El conejo bajó la mirada al huevo pensando en que aquellas palabras se las acababan de decir a Jack, y luego siguió pintando. Janeth por su lado tomó un huevo en blanco y revisó las pinturas en la canasta viendo si de pura casualidad habría otro pincel. Cuando no encontró ningún otro, se levantó y puso una mano sobre el tronco del árbol haciendo crecer ahí una rama perfectamente recta y pulida, luego de arrancarla, sacó un cúter de su bolsillo y ahuecó uno de los lados de la rama. Después, se cortó un poco de cabello e hizo brotar algo de sabia del espacio donde antes había estado pegada la ramita, solo unas gotas fueron suficientes para fijar el mechón de cabello y darle así forma al pincel. Conforme con su trabajo pero no con el diseño del mismo, comenzó a labrar un poco el cuerpo del pincel hasta darle una forma más estilizada y bella.

—No sabía que podías usar tus habilidades tan a conciencia. —Murmuró el conejo sorprendido.

—Ya vez. Soy una caja de monerías.

—Quiero ese pincel. —Dijo casi como una orden.

— ¿Por qué?

—Me gusta, es todo.

—Te lo doy si me das el tuyo.

El conejo miró su pincel, no tenía nada de extraordinario, era hecho a mano pero lo había comprado antes de ser guardián, le había dado cierto valor al ser su primera herramienta como "E. Aster Bunnymund, el heroico y legendario conejo de pascua" pero estaba dispuesto a intercambiarlo por aquella obra de arte.

— ¿Por qué quieres mi pincel?

—Porque me gustas. Y quiero tener algo tuyo.

— ¿El pincel o…? —Tartamudeó viéndose abruptamente interrumpido por la chica.

—Tú, no el pincel. No es como si no fuera lindo. —Rectificó mirando la montura de madera y las hebras gastadas. —Pero me gustas más tú.

El conejo se aclaró la garganta y luego miró el pincel. —Fue el primer pincel que usé como Aster Bunnymund. —Confesó. —Me lo dieron a cambio de unas monedas hace mucho tiempo cuando la aldea en la que vivía fue destruida… No sabía para qué podría usarlo pero la persona que me lo ofreció…

— ¿Lucía desesperada por alimentar a sus hermanos?

—Sí.

—Se llamaba Ariadne. Le salvaste la vida. —Dijo dándole su pincel y sentándose sin muchos ánimos. —Aunque lo hubiera querido, nunca te volvió a ver.

—Yo a ella sí. —Dijo en tono triste y observando el pincel. —Me eligieron guardián casi inmediatamente después, le dejaba huevos cada año y… ¡Un momento, un momento! Estoy loco. ¿Por qué sabes esto? —Gritó, pero luego hablando en murmullos casi como para sí mismo, preguntó. — ¿Por qué te estaré compartiendo esto? ¿Por qué no puedo simplemente guardarlo como siempre?

— ¿Sabías que he fabricado pinceles casi todas mis vidas?

— ¿Tú eras Ariadne? —Dijo más como una afirmación que como una pregunta.

—Alguna vez lo fui.

El conejo miró su viejo pincel y lo comparó con el nuevo, la hechura era bastante similar pero la técnica estaba claramente perfeccionada, sonrió encajándole el pincel viejo en el cabello a Janeth y siguió pintando. La chica tomó el pincel con una sonrisa y comenzó a pintar un huevo un poco más rápido que Bunnymund.

—Janeth.

— ¿Qué pasa?

— ¿Cuál ha sido tu nombre favorito?

—Hum… —Murmuró pensativa. —Kayla, definitivamente.

— ¿Te puedo llamar así?

—Claro.

— ¿Por qué ese nombre, por cierto?

—Porque así me llamaba la primera vez que te vi como guardián. —Bunnymund suspiró ante aquella afirmación y luego miró a la chica. Janeth le devolvió una mirada dulce, interrogante pero comprensiva. —Mi huevo es más lindo que el tuyo.

—No es verdad.

—Lo es. —Dijo poniéndolo a la altura de su rostro y agitándolo. El conejo vio el estampado de colores que tenía y luego lo comparó con el suyo. Ambos eran muy bellos pero el suyo era claramente más llamativo.

—Es más impresionante.

—Es más lindo.

—Como tú.

Janeth compuso expresión de sorpresa y no pudo evitar sonrojarse. —No digas tonterías Aster.

—No son tonterías, Kayla. —La mención de su nombre solo hizo que la chica se sonrojara aún más. Sin embargo había algo que no la permitía desviar la mirada, por algún motivo no podía dejar de ver al conejo a los ojos, así que cuando se dio cuenta, ya solo estaba a centímetros de él.

—Aster…

— ¿Sí?

— ¿Tú querías volver a verme?

—Por supuesto que sí.

— ¿Por qué?

—Porque también me gustas.

—Era lo único que necesitaba saber. —Murmuró antes de lanzar su rostro al frente y besarlo. Aunque su primer impulso fue retroceder, Bunnymund apresó a Janeth por el cuello y le siguió la corriente.

.

El espejo de Siom estalló ante el grito de la chica, Pitch retrocedió riendo por lo bajo cuando algunos fragmentos de vidrio aterrizaron cerca de sus pies y luego miró a la infantil desdicha. —Todo te está saliendo al revés ¿No Siom?

—Eres un imbécil. ¿Por qué Caleb no está muerto?

—Porque el entrometido conejo no lo permitió.

— ¿Sabías que la humana tenía esos poderes?

— ¿Quién, Kayla? No, ni idea.

—Ahora será más difícil hacerles algo. Y ese estúpido Frost…

—Ah, sí, el que admitió estar enamorado. Creo que ya nunca será tuyo, Siom.

— ¡CALLATE! —Gritó estirando cada letra.

—Siom ¿Cuál es tu punto? ¿No se supone que deberías estarle quitando la ilusión a todo el mundo?

— ¿Y no deberías ser tú lo único en lo que creyeran los niños?

—Auch.

—Esto es una venganza personal. Contra Rosalie. No se trata solo de la ilusión o no ilusión, es acerca de Rosalie y yo.

—Y Jack Frost no tiene nada que ver.

—Cuando me deshaga de Rosalie verá el alance de mi poder y no le quedará de otra que ser mío.

—O te odiará el resto de la eternidad. Las posibilidades son amplias.

—En ese momento no lo serán.

.

Caleb se sentó en una banca del parque a ver jugar a los niños y sonrió más ampliamente al ver al guardián del que Tooth le había hablado. Janeth llegó a su lado y se sentó en silencio por unos minutos.

— ¿Cómo te va con el conejo? —Inició Caleb.

—Bien, le gusto. Y me besó.

—Como dices tú: Iiiuuu.

—Tonto. —Murmuró sonriendo y golpeándole el brazo a su amigo.

— ¿Qué se siente besar a un animal?

—No empieces. Mejor dime cómo vas con Tooth.

—Mal. —Dijo cambiando su ánimo de golpe. —Dijo que era mejor no vernos a menudo, que ella es una guardiana inmortal y que yo merecía una vida normal y próspera al lado de una humana.

— ¿Sabe que estás solo en el mundo?

— ¿Qué, el accidente en el que mis padres murieron? No, no pude decírselo. Es decir, yo podría ser un guardián si me lo propusiera y la luna me eligiera.

—Serías el ratón de los dientes. —Y tras decirlo comenzó a mover la nariz y a imitar el ruido de un ratón.

— ¿De la división Latina? No gracias. No se me dan ciertos idiomas y acentos.

—De todos modos llevas las de ganar, serás un dentista reconocido.

—Eso no me asegura el amor de Tooth.

— ¿Por qué será que vinimos a enamorarnos de dos de los guardianes legendarios? ¡Hay de nosotros!

—No seas melodramática. Siempre puedo hacerle caso a Tooth. Vivir una vida normal y eso.

— ¿El que sabe cuántos dientes bajo almohadas hay en su manzana quiere una vida normal? Eso es muy extraño.

Caleb soltó una carcajada. — ¿Crees que no debería rendirme con Tooth?

—No, conquístala. Eso les gusta a las mujeres. Supongo que a las hadas y a los colibrís también. No sé.

Caleb soltó otra carcajada y abrazó a Janeth de lado. —Eso de tener mejores amigas mujeres no está nada chido. Te contradicen y te ponen en un camino completamente distinto al que habías elegido originalmente. No se vale.

—Mujeres, mujeres, mujeres. ¿Qué harían los hombres sin ellas?

—"Nosotras" ¿No?

—No, "ellas"; yo soy una liebre. —Dijo subiéndose la capucha del chaleco, misma que tenía anexadas orejas de conejo.

—Una medio ridícula. Sí me lo preguntas.

—Nadie te preguntó, hado de los dientes.

Una bola de nieve le aterrizó en la nariz al chico y Janeth soltó una carcajada; al levantar la mirada y ver a Julie lanzándole otra a ella, rápida como liebre, Janeth esquivó la bola y comenzó a contraatacar contra ella y Jack con Caleb por aliado.

—Pensé que tenías fiebre.

—Ya no. Quería salir con mis amigos. —Exclamó golpeando a Caleb con otro ataque de nieve.

—Que tierna. —Gritó el chico lanzándole una bola a ella pero atinándole a Jack.

Caleb se detuvo de golpe y exclamó. — ¡Pippa perdió un diente!

Todos miraron en dirección de la niña y ella levantó triunfal en colmillo.


Lamento muchísimo la tardanza, es solo que mi trabajo me tenía demasiado abstraída, en fin, espero actualizar pronto y cambiaré a los miércoles como día de submit story. Espero disfruten éste capítulo y quiero leerlos, ¿Que les parece la historia? Gracias por seguirla.