8.-Verdades incómodas.
Julie hacía una vuelta de águila de espaldas en el hielo cuando Jack tomó sus manos y luego la hizo encararlo con un mohawk, patinaron un poco más así, con los brazos bien extendidos y mirándose a los ojos fijamente hasta que Jack rió un poco por lo bajo y preguntó — ¿Estarías lista para un Split-twist?
— ¿Qué sabes tú de piruetas de patinaje artístico?
—Lo suficiente tras haber visto a Jamie y a ti verlas en las olimpiadas de invierno. El año que ganaron tus favoritos, los canadienses aquellos, te la pasaste diciendo cómo se llamaban los movimientos, y aunque Jamie estaba aburrido, a mí me tenías pegado al televisor.
— ¿Quieres averiguarlo?
—Sí, por supuesto.
—Bien. —Jack la giró de modo que quedara de espaldas a él, le tomó la cintura y comenzó a patinar a su lado para tomar vuelo, una vez que sintió la velocidad suficiente, sonrió, tomó con más fuerzas la cintura de Julie y la lanzó hacia arriba en el aire, haciéndola dar media vuelta para luego atraparla de nuevo y ponerla en el hielo. Ambos quedaron ligeramente nerviosos por unos segundos y frenaron, hasta que vieron que no había pasado nada malo y luego sonrieron abrazándose.
—Hay que hacerlo más a menudo.
— ¿Por qué? —Inquirió Julie mirando a Jack a los ojos.
—Nunca me abrazas así.
Julie se aclaró la garganta retrocediendo un poco y bajando la vista. —No debería ¿No? Se supone que no existes. —Dijo tratando de bromear.
—Se supone… El conejo está muy contento de que se acerque la pascua. Está ansioso de ver a Janeth.
—Ahora la llamamos Kayla.
— ¿Ah, entonces sí le gusta?
—A ella sí. ¿Al conejo también? Digo, ¿Es normal eso? Que un guardián…
—Sí. No pasa muy a menudo pero… Los guardianes también pueden enamorarse, incluso de un humano.
—Entiendo.
—A todo esto. ¿Qué haces sola en el lago? Deberías estar con los otros guardianes humanos.
— ¿Ahora también tú nos llamas así? —Bromeó la chica un poco más tranquila y comenzando a patinar de espaldas.
— ¿Ya haces cruces? —Preguntó imitándola.
— ¿Qué tramas? Es decir, normalmente, incluso desde que supiste que puedo verte y eso, pasas más tiempo con los niños que conmigo. Si lo que estás haciendo es cuidarme por orden de Norte o de la luna, dímelo por favor. No me molestaré.
—Bueno… —Dijo pensativo patinando de espaldas. Recordó lo que Aster le había dicho acerca de ser sincero con Julie y sonrió llevándose una mano al bolsillo de la chaqueta. —Al principio sí, era así… pero…
— ¿Pero? —Animó la chica patinando a su lado.
—Pero no sé si quiera permanecer a tu lado solo por mandato de la luna o porque de verdad quiera hacerlo. Es decir, mi deber de guardián en este momento es protegerte de Siom, y también defender los sueños de los niños, su diversión, que nunca falte. Y mi corazón normalmente me dice que debo estar con los niños, haciendo travesuras y ayudándolos a hacerlas, pero no sé. —Dijo sentándose sobre el cayado, perfectamente equilibrado sobre el hielo. —En éste momento, mi corazón me dice que mi lugar es a tu lado, me grita que quiero estar contigo y que no es precisamente por la tarea del hombre de la luna. —Julie agradeció que Jack tuviera la mirada perdida en el horizonte y no viera que ella estaba sonrojada hasta lo imposible. Patinó de espaldas a él tratando de serenarse. — ¿No dices nada?
— ¿Qué puedo decir?
—No lo sé. Qué opinas al respecto, si te molesta o… algo.
Ambos lo escucharon, la diferencia fue que Jack lo escuchó claramente mientras que para Julie aquello fue solo un suspiro en su oído.
—La luna… —Murmuró el guardián. —Tú y yo tenemos una charla pendiente, así que ni se te ocurra olvidar lo que te dije. —Ordenó antes de salir disparado hacia el cielo y perderse entre las copas de los árboles.
Julie soltó todo el aire que había retenido al mismo tiempo que soltó los hombros, un poco más relajada. Sin embargo, saltó de la impresión cuando Caleb le puso una mano al hombro y saludó alegremente.
— ¡Hey Juls!
— ¡Caleb! No entres al hielo sin hacer ruido.
— ¿De qué hablas? —Exclamó Kayla indignada. —Si hubiera hecho menos ruido, no lo habrían oído en Rusia.
— ¿Qué?
—Me caí. Y Kayla soltó una carcajada y le grité. Y tú ni volteaste.
—Ah… lo siento es solo… —Julie miró en dirección a donde acababa de desaparecer Jack y sintió el pecho encogérsele. ¿Aquello había sido una declaración de amor? Si lo era, había sido confusa, si no lo era ¿Qué significaba? —Kayla… ¿Qué significaría… si un chico me dijera que su corazón le grita que quiere estar en mi compañía y protegerme… deliberadamente de sus obligaciones?
— ¿Eso dijo Jack? No te andes con rodeos, yo sé que te gusta tanto como a mí me gusta Aster.
—Dijo que su corazón le grita que quiere estar conmigo aparte de que la luna le pidió que me protegiera.
—Está enamorado. —Murmuró Caleb tanteándose un anillo que llevaba colgado al cuello.
— ¿Qué es eso? —Inquirió Julie mirando a Caleb.
—Ah es… una copia del primer diente que se me calló y se lo quiero obsequiar a Tooth, aunque apuesto que ella tiene el original. —Reconoció sonriendo.
— ¿Tú lo hiciste?
—Sí, en las clases de odontología nos mandan hacer modelos de dientes en base a las imágenes o medidas que nos den los profesores. Quise practicar con la ampliación de una foto que me tomaron de niño con éste diente en la mano. Y parece que me salió bien, será cuestión de preguntárselo a la experta en dientes.
(YouTUBE/ watch?v=oepSl1rDV30)
— ¿Cuándo la vas a ver? —Quiso saber Kayla pero Julie le arrancó un cabello y lo congeló, llamando su atención.
—A lo que venimos. —Y dicho esto, giró sobre las puntas de sus patines creando una ventisca que lanzó a sus amigos unos metros atrás en el hielo. —No pasé quince días perfeccionando mis habilidades con el hielo para que no hagamos nada.
Caleb sacó algo parecido a una cajita de hilo dental de un bolsillo y usó el hilo a modo de látigo, tratando de atacar varias veces a Julie, quien se defendió usando el hielo. Kayla, aprovechando la distracción de sus amigos sacó de la mochila que llevaba, un par de huevos de pascua que les lanzó a sus amigos.
—Coloridos. —Inició Caleb, pero no pudo terminar dado que estos explotaron al llegar a su lado, Julie fue un poco más inteligente ya que se lanzó en una corriente de viento tan lejos de los huevos de Kayla como pudo en dos segundos. Confiada, bajó la guardia un momento y al levantar la vista descubrió el pie de Kayla en su nariz. La humana había saltado casi ocho metros en el aire y el vuelo que llevaba, la ayudó a impulsar a Julie otros tres de espaldas, estampándola contra las ramas de los árboles y dejándola atolondrada unos momentos.
Julie miró a su alrededor tratando de encontrar algo con lo qué sostenerse para poder ponerse en pie y descubrió una vara atorando su bufanda. Era, por decir algo, un cayado perfecto para ella, no perfectamente liso pero si bastante recto, lo tomó y al momento de hacerlo sintió cómo el frio que su cuerpo emanaba, se dirigió a la madera y hacia afuera. Una idea loca vino a su mente y ella, sacándose los patines a patadas para quedar descalza, saltó en dirección a Kayla y Caleb, que peleaban él con una especie de espada y ella con un boomerang que era bastante más largo de un lado que del otro. Al alcanzar la posición en la que estaban, usó el cayado para crear una ventisca desde su lugar hasta lanzarlos de nuevo lejos de ella.
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Los cinco guardianes estaban en el taller de Norte esperando las indicaciones de la luna, sabiendo que aquella batalla podría llegar a ser casi tan grande como la que habían librado contra Pitch. Cuando la luna centró su rayo de luz sobre Jack, Tooth y Bunnymund, ellos no pudieron evadir que eran los guardianes humanos a los que estaban apegados, quienes tendrían que librar la batalla y ellos no podrían hacer nada al respecto.
—Pero… —Comenzó Tooth insegura. —Me alejé de Caleb para que él no tuviera que pasar por esto. ¿Por qué si yo…?
La figura de Siom apareció delineada en sombras al centro de los símbolos de los guardianes, entonces Jack comprendió aquello.
—No se trata de nosotros, se trata de ellos.
— ¿Qué? —Inquirió Norte al no haber escuchado nada.
—Guardianes… —Dijo una voz potente y profunda que los llenó de tranquilidad un momento. —No podemos intervenir hasta que los guardianes humanos nos lo pidan. Es su batalla, no la nuestra.
—Pero Moon, Julie está en peligro y…
—No es tu batalla, Jack Frost. Julie Frosne (Se pronuncia casi Frshine) debe decidir si pelearás en ella o no.
—Moon, no me puedes hacer esto. Ella podría salir gravemente herida…
—Y de ser así, le pediré que sea mi guardiana, si no es así, ella vivirá una vida larga y próspera… —Jack ya no pudo refutar aquello así que bajó la mirada y luchó con todas sus fuerzas contra el miedo que sentía en el estómago justo en aquellos momentos. —Jack. —Dijo en tono amable consiguiendo que el guardián se sintiera completamente acogido. — ¿No venciste ya a Pitch una vez? ¿No probaste que somos más fuertes? Ella estará bien.
—Eso espero...
—Hay uno al que sí le pediré ser un nuevo espíritu. No hay marcha atrás. Es a Caleb.
Toothiana sintió el estómago írsele a los pies.
—Pero sus amigos, su familia…
—Es un precio que estará dispuesto a pagar… dependerá de ti qué corazón quieres romper por eso.
La luna cortó toda comunicación con los guardianes y tanto Norte como el conejo entendieron que era el momento de retirarse.
—Permiso. —Murmuró Aster en un suspiro apenas audible para otro conejo y perdiéndose en uno de sus túneles, llevándose a Meme consigo. Norte por otro lado salió de aquella sala para dejar solos a Jack y a Tooth.
El hada de los dientes miró al guardián más joven y trató con todas sus fuerzas de no llorar.
—Tooth, te quiero, muchísimo más de lo que podré expresar jamás, sin embargo no se parece en nada a lo que sentí por Rosalie alguna vez; ya encontré a Julie, y quiero estar con ella…
—Jack… —Murmuró llorosa cuando las lágrimas ya no pudieron quedarse en sus ojos. —No hagas esto por favor. Tú sabes que yo te quiero, que yo…
Jack le cortó el diálogo plantándole un beso poco apasionado, más bien desesperado, ella le siguió la corriente suspirando pero no por eso menos tensa. Al alejarse de ella, Jack descubrió una expresión de confusión total. —Dime a los ojos que sentiste exactamente lo mismo que la primera vez que hice eso. Jura que no han cambiado las sensaciones y te doy mi palabra de que me olvidaré de Julie para quedarme a tu lado.
Tooth lo miró a los ojos planeado mentir con todo su ser, planeando convencerlo de que había sentido lo mismo pero al ver los ojos, infinitamente azules de Jack, expectantes, tiernos, tristes, sus alas dejaron de moverse y ella cayó al suelo abrazándose el vientre y bajando la mirada. —No puedo hacértelo a ti.
—Nunca dudes que te quiero…
—Pero no me amas.
—Pero hay alguien que sí. Yo en mi vida nunca usé hilo dental y hay alguien que lo usaba solo por el placer de complacerte.
Tooth sonrió limpiándose las lágrimas de los ojos y luego abrazó a Jack retomando el vuelo. Sin embargo volvió a pararse sobre sus propios pies y miró al guardián. —Le dije que se alejara de mí, que se olvidara que yo existía y que viviera una vida normal.
—Si te quiere la mitad de lo que yo a Julie, ignorará esas palabras.
—Esperemos que tenas razón… un niño perdió un diente…
— ¿En dónde?
—El edificio… de Caleb. —Admitió sonrojada.
—El destino es caprichoso.
— ¡No van a creer lo que está pasando! —Gritó Bunnymund saltando de uno de sus túneles.
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En el horizonte, el sol apenas era visible, eso jugaba en contra de Caleb ya que él no tenía ningún apoyo luminoso que lo ayudara a diferencia del (recién adquirido) cayado de Julie, que emanaba rayos azul cian de vez en cuando, o los huevos explosivos de Kayla, que le iluminaban el camino cada que lanzaba un ataque.
Un túnel de conejo se abrió bajo los pies de Caleb haciéndolo caer sobre Bunnymund; sin percatarse de ese hecho y creyendo que había sido Kayla la responsable, salió de un salto del mismo y se lanzó a atacarla.
— ¿Qué está pasando? —Gritó Jack saliendo del túnel y viendo cómo sus amigos peleaban entre ellos haciendo uso y alarde de sus poderes de guardianes. Esperó un par de segundos para asegurarse de que en realidad estuvieran peleando entre ellos y no contra alguna invisible Siom, o pesadillas de Pitch incluso, sin embargo no era así, estaban peleando entre ellos, atacándose ellos.
El boomerang de Kayla golpeó a Julie en el hombro interrumpiendo su salto y lanzándola al suelo de nuevo, el cayado cayó a tres metros de ella y ella parecía inconsciente ya que no se movió durante algunos segundos.
Jack, presa del pánico se lanzó hacia su cuerpo para protegerla del boomerang, que había sido desviado por Caleb en dirección al cuerpo inmóvil de Julie, sin embargo, instantes antes de que ambos llegaran a su destino, Julie se levantó de golpe y levitó en medio de una corriente de viento recuperando su cayado, desviando el Boomerang y lanzando a Jack.
Bunnymund y Tooth vieron cómo, desde tres puntos distintos, los guardianes humanos se lanzaron a un punto en el centro, como si prendieran atacar y derrotar a los otros dos de un solo golpe; al llegar a su encuentro ya no pudieron ver nada por las nubes que dejaron los huevos de Kayla, y durante unos segundos, todo fue muy confuso pues en la nube negra que quedaba como estela, se vieron destellos azules, violetas y rosas y después… los tres guardianes salieron disparados en dirección al lugar del que habían llegado con sus ataques.
— ¡Julie/Caleb/Kayla! —Gritaron los guardianes corriendo a asegurarse de que los humanos estuvieran bien. Mientras que Bunnymund tomó a Kayla en brazos y subió a lo alto de un árbol, Jack se llevó a Julie a la entrada de su guarida y Tooth se arrodilló al lado de Caleb con las manos en la boca.
A tiempos diferentes, se levantaron demasiado adoloridos; Caleb fue el primero en dar señas de vida puesto que se sentó soltando una carcajada y buscando con la mirada a sus amigas. —Julie, pegas duro.
La aludida levantó el brazo mostrando un pulgar arriba y luego lo dejó caer de nuevo, sin energía para mantenerlo arriba ni tampoco muchos ánimos.
— ¿Qué pasó aquí? —Inquirió Bunnymund.
—Entrenábamos. —Mustió Kayla como si nada. —Yo no sabía que Caleb sabía usar espadas Shaolin. —Exclamó sentándose y buscando con la vista a su amigo.
—Pulgares arriba. —Exclamó sin levantar las manos y recostándose de nuevo en la nieve. —Está helando horriblemente.
— ¡La hora! —Gritó Julie. —Prometí estar temprano en casa.
—Sube. —Dijo Jack dándole la espalda y agachándose. —Yo te llevaré.
N/A De verdad, de verdad, DE VERDAD lamento muchísimo la tardanza. Sé que no tengo cara para venir a disculparme y que me he tardado un horror para actualizar, y lo siguiente tal vez sea una excusa pero han pasado tantas cosas desde dolorosas hasta maravillosas que no había podido editar esto para subirlo.
¿Merezco un Review acaso?
De no ser así, al menos espero que disfruten mucho de éste capítulo pues yo he disfrutado mucho escribirlo. Espero esta oleada de inspiración no me abandone como ya hizo en dos ocasiones y pueda seguir actualizando. Los amo, gracias a los que son fieles a la historia y me mandaban mensajitos preguntando por el siguiente capítulo. Lamento no haber respondido antes.
