12.-Plan de acción.
— ¡Julie! Mira lo que puede hacer Kayla. —Gritó Pippa corriendo hacia la chica, ella y Jack iban llegando al parque cuando un grupo de niños la rodearon.
—La luna me habló anoche. —Comentó Kayla acercándose a su amiga. —Parece ser que ellos no son los únicos que nos llaman guardianes humanos.
— ¿Qué puedes hacer?
—Soy la liebre de pascua. —Comentó subiéndose la capucha y sacudiendo la cabeza un poco, de un momento a otro su rostro cambió, se cubrió de un pelaje rojizo, su nariz, respingada, adquirió un tono rosa claro y sus ojos se ensancharon. Julie retrocedió un paso ahogando el grito que se había formado en su garganta, Kayla soltó una carcajada bajándose la capucha y permitiéndole ver a su amiga que le había vuelto a la normalidad el rostro. —La luna me eligió… —Murmuró al final volviendo la vista al cielo. —Me dijo que necesitaba guardianes que no fueran espíritus, pero que vivieran tanto como ellos. —Miró a su amiga esperando no herirla con lo que estaba a punto de decirle. —Me iré con Aster a la Madriguera, en Australia en cuanto termine el ciclo escolar.
Julie asintió instantes antes de abrazarla y murmurar. —Te echaré mucho de menos.
—Hey, vendré a verte. Lo prometo.
— ¿Qué le han estado haciendo a los niños? —Quiso saber Jack percatándose de que eran bastantes los que estaban reunidos en el parque.
—Nada. —Murmuró Caleb caminando hacia ellos. —Sólo les hicimos saber que venimos en representación del conejo de pascua y el hada de los dientes.
—Pero no pueden vernos. —Comentó Tooth pasando sus manitas frente a los ojos de Pippa.
—Niños. —Exclamó Julie parándose al centro del parque, Jack se situó a su lado, por lo que ella le quitó el bastón para subirse a él, en equilibrio, exactamente igual que como él hacía en algunas ocasiones. —Necesito decirles algo, pero quiero que estén atentos.
— ¡Julie está flotando! —Gritó uno.
—No, no lo estoy. Estoy parada sobre el cayado de Jack Frost.
— ¿De quién?
—Ya me había acostumbrado a eso. —Admitió el aludido colgando su peso en la curva del bastón.
—De Jack Frost, el que te congela la nariz si no te abrigas… No es mala idea. —Dijo al final mirando a Jack.
— ¿Es en serio?
— ¿Ves a alguno de éstos niños abrigado?
— ¿Las pijamas no cuentan como abrigo?
—No.
—Conste. —Murmuró haciéndole la seña de que se bajara. Julie aterrizó con gracia en lo que Jack hacía girar una vez el cayado sobre su cabeza. — ¿Sólo las narices?
—Sólo las narices. —Y de pronto, todos los niños tuvieron que cubrir su rostro con las manitas ante la sensación helada al centro, justo en la punta de la nariz, algunos soltaron exclamaciones de sorpresa, otros quejas y reclamos y unos cuantos más se acercaron unos pasos a Julie. Ella sonrió. —Y ahora que ya tengo su atención… cierren los ojos y piensen en algo que los haga felices. —Aunque la mayoría intercambió una mirada de inseguridad antes e obedecer, todos lo hicieron.
En un abrir y cerrar los ojos, un aura dorada envolvió a los niños y Julie sonrió aplaudiendo dos veces y admirando cómo una bruma grisácea salía por entre los párpados de los niños.
— ¡Listo niños! —Exclamó Jack sorprendiéndolos. —Ya pueden abrir los ojos.
—Jack Frost…
—Mira, el hada de los dientes.
— ¡Santa!
— ¿Y ése canguro quién es?
— ¡Canguro! —Exclamó Bunnymund mirando al niño que le había llamado así, Kayla se interpuso en su camino plantándole un beso en la punta de la nariz, y aunque el aludido retrocedió, primero le lanzó una mirada de desaprobación al pequeño. —Soy el conejo de pascua, ningún canguro.
—Vamos Aster, tienes que admitir que eres todo, menos un simple conejo.
—Hey, tengo un aviso que darle a los guardianes. —Exclamó Julie de nuevo sobre el cayado de Jack, ésta vez de pie, erguida en toda su estatura. —Niños, llamen a todos los niños posibles al parque. Es urgente.
Se dividieron en varios grupos antes de salir corriendo en distintas direcciones. En cuanto sólo quedó Jamie, Julie se bajó del bastón y miró uno a uno, los rostros de quienes la rodeaban.
—Siom hizo esto, logró hacer sólida la desilusión y ahora está haciendo que los niños sean incapaces de verlos, no importa si creen o no. Tenemos que dividirnos.
—Es tu batalla. —Comentó Norte señalándola con la espada. —Así que tú dinos qué hacer.
—Norte, necesito que tú, Kayla y Tooth vallan a tantos lugares como puedan donde los niños ya estén despiertos, Kayla será la emisora y ella se encargará de hacer que los niños crean, tienen que mantener la fe encendida en tantos corazones como puedan. Aster, te necesito con Caleb y Jack, Pitch seguramente estará cerca, merodeando o causando algún destrozo, estén alertas y búsquenlo si pueden. Meme, Sandy, ustedes deben ir a donde los niños aún duermen y mantener las pesadillas a raya, Meme, requiero que hagas un esfuerzo sobrehumano y los mantengas dormidos tanto tiempo como puedas. No sé si logre desintoxicar a tantos niños tan rápido.
— ¿Qué harás tú mientras tanto, Rosalie? —Inquirió Jack tomándole las manos y pegando su frente a la de la humana. —Mi deber es quedarme a tu lado, la luna me lo ordenó.
—Ésta es mi batalla, pero confía en mí. Estaré aquí, sanando a los niños.
Jack la besó tímidamente y luego dio dos pasos de espaldas.
—Sé dónde está la guarida de Pitch.
—Busquémoslo entonces. —Ordenó Aster. —Si no lo encontramos ahí, entonces volvemos para proteger a Julie.
Jack asintió soltando las manos de su novia y luego comenzó a correr en dirección del bosque, seguido por los otros dos guardianes.
— ¿Segura que estarás bien si te dejamos? —Inquirió Norte.
—Descuida, sé que Siom quiere tendernos una trampa, por eso no caeré en ella.
— ¡Ya la oyeron guardianes! Al trineo.
— ¡A dónde con tanta prisa! —Exclamó Aster mirando a Norte. —Aquí hay dos conejos que pueden moverse por túneles a la perfección. Así que, mayoría de votos…
—Yo quiero viajar en trineo. —Soltó Kayla antes de darse cuenta de que estaba hablando.
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— ¡Pitch! —Exclamó Jack lanzando otro rayo color cian, pero fallando ya que el coco se había desvanecido entre las sombras, Jack se estampó en una pared pero al despegar la mano de la misma, se percató de que una mancha negra impregnaba los ladrillos.
Sangre…
— ¡A dónde vas, pequeño desgraciado! —Exclamó Aster golpeándolo con el boomerang y haciéndolo rebotar contra uno de los pilares. El ruido seco, sordo que hizo al rebotar hacia el suelo consiguió que Jack se estremeciera, y justo cuando Caleb iba a tirar la estocada final, Jack se interpuso con su bastón lanzando a ambos guardianes lejos.
— ¿Qué te pasa, Frost?
— ¡No, espera conejo! —Jack se agachó sobre la deprimente figura de Pitch y luego de tocar su espalda y descubrir que en efecto estaba cubierta de sangre, le mostró ambas manos a sus compañeros y murmuró. —Alguien llegó antes que nosotros. Pitch… Pitch ¿Quién te ha hecho esto?
—No te va a responder. —Afirmó Caleb.
—Si… Si…
— ¿Sí?
—Siom. —Escupió antes de perder por completo el conocimiento.
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Aquel truco, por sencillo que le pareciera a Aster, impresionaba a los niños, así que instantes después de que Kayla volviera a la normalidad su rostro, podía ser visto por los pequeños que presenciaban aquel truco de metamorfosis.
Norte no pudo evitar soltar una carcajada cuando vio a los niños señalando el trineo y saltando al tratar de subir a los renos.
—Supongo que los niños…
— ¡Hay problemas en Burguess! —Exclamó Norte.
—Volvamos.
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Sandy y Meme miraban los sueños con cierta preocupación, preguntándose si serían capaces de proteger aquello, cuando una enorme ola de arena gris se estampó a sus espaldas, se separaron unos instantes pero en cuanto lograron deshacerse de aquella pegajosa oscuridad, se reunieron en lo alto del cielo. Sandy tenía cubiertas las manos de lo que había creído arena, sin embargo se dio cuenta de que se trataba de algo más, algo pegajoso y húmedo. No sólo las pesadillas que Pitch había pasado tanto tiempo perfeccionando, algo más, y casi no tuvieron tiempo para defender los sueños que habían creado pues miles de pequeñas pesadillas se dividieron de aquella enorme masa atacando sus sueños.
Ambos sintieron la apremiante necesidad de correr de regreso con el resto de sus amigos pues sabían que algo no andaba del todo bien, pero también sabían que si abandonaban aquella lucha, todo estaba perdido. No fue necesario más que intercambiar una mirada para que Sandy entendiera que tenía que irse y dejar atrás al hombre de los sueños, al hombre de sus sueños; el pánico la invadió, pero al alzar la vista y ver la luna llena, una sensación de promesa, un "todo estará bien" le llenó los sentidos y ella sólo depositó un tímido beso en sus labios antes de salir disparada hacia el otro lado del mundo.
Meme se permitió ver a su adorada ensoñación alejarse antes de formarse unos látigos de arena y hacerlos sonar en el aire, no sabía cómo enfrentaría aquello solo, no sabía cómo haría para volver sano y salvo, sólo sabía que antes de alba estaría de nuevo al lado de su guardiana. Y con esa resolución se lanzó a la batalla.
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Han pasado tantas cosas últimamente en mi vida que había decidido alejarme de éste precioso foro, sin embargo me topé con HTTYD y volví a escribir, no puedo creer todo el tiempo que dejé esta historia abandonada y espero no hacerlo de nuevo, estoy planeando los últimos capítulos, aunque no sé cuánto será eso. Espero que los disfruten y que puedan perdonarme.
