14.-Batalla sobre el hielo.

Julie se enfrentaba directo con Siom, peleaban entre ellas lanzando rayos helados, golpes de látigos de pesadilla, bolas de hielo cubiertas de picos y sin fin de golpes y patadas que se tiraban cada que estaban suficientemente cera. Pitch se las había arreglado para salir de la cueva de Jack y admiraba la batalla desde lejos, rechinando los dientes al ver que Siom en efecto había logrado quitarle las pesadillas, y en ese momento recordó la historia contada a sus enemigos.

Dijo que había encontrado la manera de hacer que los niños dejaran de creer de una buena vez, y dijo que sólo necesitaba algo de mi cooperación, me apuñaló por la espalda y lamió la sangre del cuchillo, y sólo eso fue suficiente para que mis pesadillas la obedecieran a ellas, no sé qué hizo para mezclarlas con su desilusión pero lo hizo. ¿Qué más quieren que les diga? Es todo lo que sé. NO me dijo cómo hizo para sumir a los padres al sueño eterno. Yo no sé

Y no importando qué hiciera, no pudo recuperar el poder sobre sus pesadillas.

Julie y Jack se encontraron en la espesura de las ramas, de alguna manera se habían librado de sus respectivos enemigos y ahora que Sandy estaba cerca, apoyando a la lucha, las cosas parecían haberse inclinado en su favor.

Sin embargo estaba la cuestión de los niños. Estaban al centro del lago protegidos por Áster y Kayla y rodeados del hielo que Jack había formado. Estaban a salvo por el momento, pero no duraría para siempre.

—Tengo que hacerlo Jack. Si no la derroto, los adultos no despertarán jamás.

—No puedes matar a un espíritu.

—Entonces haré que se arrepienta. Y que dé marcha atrás. ¡Siom! —Gritó subiendo a la copa de los árboles. — ¡No te escondas, aquí estoy!

Jack se dirigió a toda prisa hacia los niños, para poder protegerlos también, mientras que Julie se envolvió en una nueva pelea.

— ¡No creas que me vencerás igual que la vez anterior! No dejaré que me tiendas una nueva trampa.

—Descuida, no lo haré. Te quiero derrotada.

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Moon encaró la oscuridad.

— ¿Ya viste lo que hizo a Pitch? Será tu mejor arma, pero pronto podría volverse incluso contra nosotros. Y sabemos que no podemos permitir que eso pase. Siom es más peligrosa para ti que para mí. Y lo sabes.

—Sí, lo sé. Todo el drama de los padres llegó demasiado lejos, y Julie le está dando buena batalla, pero tu guardiana más nueva no puede ganar.

— ¿Entonces aceptarás mi propuesta?

—Creo que ésta vez puedo estar de acuerdo contigo.

—Gracias…

—No lo hago por ti ni por tus guardianes. Es supervivencia.

—Lo sé. Pero nunca está de más ser agradecidos.

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— ¡Rápido niños, caminen hacia mí! —Gritó Kayla deslizándose a la orilla, todo su rostro era el de una liebre y el pelaje comenzaba a cubrir sus manos para cuando Pippa comenzó a caminar hacia ella. Áster saltó a enfrentarse a nuevas pesadillas dejando a los niños desprotegidos, ahora Jack se encontraba peleando contra Pitch y cuando Julie y Siom cayeron a ambas orillas del lago, todo se frenó un momento. Julie, ahora descalza, corrió al encuentro de Siom cuando ésta hizo aparecer una enorme hacha y golpear el hielo, retándola a acercarse, y aunque poco a poco la arena de las pesadillas de Siom fue cayendo a la nieve, ninguna de las dos fue consciente de aquel hecho, se enfocaron demasiado en su pelea. Pitch logró sostener a Jack contra la piedra y lo sujetó ahí con sus pesadillas, por más que el guardián gritó, pataleó y luchó contra la arena recuperada, no logró nada.

Siom tenía minutos escuchando una voz susurrándole en el oído, pero no prestó atención, era más importante vencer a Julie, y cuando vio que el lago se cuarteaba y ella estaba demasiado nerviosa como para resanarlo, soltó una carcajada mirando a Jamie, el último niño que saldría del lago…

Avanzaba torpemente por el hielo, que se fragmentaba bajo su peso, y sólo podía seguir avanzando gracias al ánimo que le daban sus amigos, pero cuando Siom lo miró, se quedó paralizado, implorando un milagro.

—No te atrevas. —Ordenó Julie, aunque más sonó como una súplica que como una orden, Siom soltó una nueva carcajada y levantó unas cuantas pesadillas a sus espaldas, lanzó las manos hacia adelante emitiendo una orden de ataque y no se necesitó más antes de que Julie se lanzara a interponerse. Pero las pesadillas nunca llegaron a su destino.

Julie se quedó con los brazos abiertos y los ojos apretados unos instantes antes de percatarse de que no había pasado nada, y al abrir los ojos se topó con la figura de Siom, mirando sus manos confundida por lo que acababa de pasar. Ignoró aquel hecho cuando escuchó la superficie crujir de nuevo y giró lentamente al percatarse de las grietas que rodeaban sus pies y los de Jamie.

—Tengo miedo Julie.

—Yo también. —Admitió con una sonrisa enorme.

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Por un momento, Julie supo que lo que estaba a punto de hacer sería sumamente difícil, pero también sabía que el mundo sabría salir adelante, todos sabrían superar la pérdida y al final verían que no había sido un acto egoísta, sino una hazaña.

¿Qué importaba eso? Ella quería ver a su hermano a salvo.

— ¿Qué hacemos?

—Confía… —Con cuidado se sacó la bufanda del cuello y le lanzó un borde a su hermano, que lo tomó escuchando otro crujido bajo sus pies. —Jamie, ¿Recuerdas la primera vez que patinamos aquí?

—Sí, tomaste tu bufanda y me hiciste girar.

— ¡No…! —Murmuró Jack entendiendo lo que pasaba, sintió fallarle las fuerzas para gritar pero Pitch lo escuchó, y eso fue suficiente para hacerlo redoblar la seguridad con la que retenía al guardián contra la roca.

—Y giramos tan rápido que te estampaste contra las piedras. —Continuó Julie riendo un poco.

—Y mamá te regañó.

—Y luego te dijo que no debías haber aceptado… —Sintió lágrimas correr por sus mejillas y luego supo que si se demoraba más tiempo no tendría el valor para actuar. —Qué bueno que traes patines… —Comenzó a girar, primero lentamente temiendo que el hielo no resistiera bajo su peso, pero luego cobrando velocidad pues sabía que no tenía mucho tiempo. — ¡Mírame Jamie! E imagina que tenemos la edad de aquel año. ¿Recuerdas cómo reíste a carcajadas? —Gritó con mucho esfuerzo.

—Sí. —Gritó lleno de miedo al ver la superficie cada vez más delicada.

—No es tan diferente. —Exclamó antes de fingir una carcajada que se volvió natural. Jamie le siguió la corriente y de pronto se encontraron auténticamente felices, Julie recordó cada momento a su lado, cada día jugando solos en la nieve, cada vez que habían prometido esperar despiertos para ver a Norte o a Tooth hacer su trabajo, y cada momento en las guerras de nieve con Jack. Y luego no pudo evitar pensar en sus padres y en sus amigos, en todas las cosas bellas que había vivido y por un momento se dijo a sí misma Así que es verdad que vemos la vida pasar frente a nuestros ojos… —Jamie… Te quiero.

—Y yo a ti.

Y en un giro violento, levantó al niño del suelo un par de vueltas más y soltó la bufanda, confiando en que según sus cálculos, caería cerca de Áster, en un montículo de nieve.

— ¡No! —Bramó Jack liberándose de las pesadillas, pero Pitch lo retuvo personalmente y ni Sandy llegó a tiempo para apoyar, pues nuevas pesadillas salieron disparadas del bosque a detenerlos a todos.

Julie apenas tuvo tiempo de ver a Jamie levantar la cabeza sacudiéndose la escarcha pues ya se hundía en el hielo, la sensación de frío era familiar para ella, Rosalie había muerto así, así que decidió que mejor que luchar, que tratar de salir, quedarse ahí era una buena opción. Después de todo, Siom ya no era un peligro.

No sabía cómo lo sabía, sólo sabía que la pequeña desdicha había perdido todos sus poderes, sus padres y todos los adultos despertarían en cualquier momento y todo sería una pesadilla, tal vez incluso ella despertaría en su cama, pero sabía que no sería así. Escuchó ruidos sordos en la superficie, golpes contra el hielo y golpes contra todo. Escuchó el grito agudo de Siom y la batalla entre Jack y Pitch, y a Sandy y Meme pelear contra las pesadillas y a Kayla y Áster forcejeando, seguramente Kayla había tratado de entrar al agua, los gritos de los niños, los gritos de Jack y por último un silbido agudo, un zumbido en los oídos seguido del latido de su corazón, que bombeó sangre una, dos… tres… cuatro… cuatro veces más antes de detenerse. Solamente cuatro veces… Ya viviría otra vez para encontrarse con Jack.

En la superficie la historia era otra. La capa de hielo se había formado con una dureza impresionante, la furia de Jack había hecho del clima algo feroz y aunque los niños estaban a salvo, la batalla que llevaban a cabo los guardianes contra Pitch era sanguinaria.

— ¡Yo no la maté!

— ¡Pero no le permitiste a Jack salvarla! —Gritó Tooth atacando con todas sus fuerzas. Odiaba a Pitch, odiaba el daño que había hecho, lo odiaba todavía más que a Siom. Y no dejaría que aquello pasara de largo.

El coco soltó una carcajada siniestra y luego se desvaneció entre las sombras. Jack bajó la vista al hielo y aunque quiso lanzarse a buscar a Julie, las manos de Áster lo detuvieron.

—Basta amigo, es tarde…

—No, no puede ser.

—Julie se fue, ya no la siento. —Admitió Tooth mirando la superficie cristalizada.

Jack se soltó y se dirigió al hielo a toda velocidad, estampó el cayado ahí una, dos, tres veces apenas logrando rasguñar la superficie y tras varios minutos de intentos, se dio por vencido. Siom por su lado se acercó sigilosa y se arrodilló frente a Jack.

—Sólo quedo yo. Julie se ha ido. Ya no la siento.

—Ése es tu problema, no el mío.

—Jack…

— ¡Lárgate! —Gritó tan fuerte que su voz retumbó por todo el bosque. Jack levantó la vista a los niños, quienes aún no terminaban de asimilarlo todo, temiendo haberlos asustado a ellos, sin embargo a la que miraban asustados era a Siom, posiblemente era la primera vez que la veían y ése pensamiento golpeó a Jack con fuerza. —Ellos…

—Los llevaré a salvo. —Murmuró Áster acercándose a Jamie y poniendo sus manos sobre sus hombros.

—Julie… —Murmuró el niño azorado.

—Vamos Jamie.

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Siom caminaba por el helado bosque en busca de la ciudad cuando Pitch apareció a su lado.

—Parece que la oscuridad te abandonó, Mara.

—Eso parece.

— ¿Qué harás ahora?

—Buscar un buen lugar para morir, ya no tengo nada qué hacer aquí.

—Los padres están despertando. ¿Me dirás cómo hiciste eso?

—Sólo usé la magia de la arena de pesadillas y la desilusión, era un letargo temporal, eventualmente habrían despertado.

—Ya veo… Mucha suerte Mara… —Murmuró Pitch en tono malicioso frenando en seco y permitiendo que la niña se alejara entre el blanco.

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Jamie entró en casa seguido de Áster, quien había prometido quedarse con él tanto como quisiera. El niño subió corriendo las escaleras a la habitación de sus padres y al verlos mirar confundidos en todas direcciones, saltó a su cama llorando desconsoladamente.

—Jamie… Cariño, ¿Qué pasa?

—Julie…

— ¿Qué ocurre?

—Fuimos al lago, éramos sólo nosotros, y queríamos patinar, y había otros niños y el hielo estaba roto… Julie dijo que daría unas vueltas para asegurarse de que estuviera firme el hielo. La orilla estaba bien, pero me empujaron, una niña horrible, hacia donde el hielo estaba roto… —Jamie odiaba mentir a sus padres, pero sabía que había cosas que no podías decirle a un adulto. Áster observó la escena en silencio, esperando a que el niño terminara de hablar.

— ¿Jamie, dónde está Julie?

—Ella… Ella ya no va a volver a casa…

Y las lágrimas que siguieron a aquella afirmación tomaron a Áster desprevenido, los padres abrazaron al pequeño con fuerza y Sophie llegó corriendo hasta ellos, sin entender porqué lloraban, Áster puso su mano sobre la coronilla de la pequeña, arrodillándose a su lado y conteniendo las ganas de llorar, prefirió apoyar a la niña a subir a la cama para luego sentarse en una esquina a mirar a la familia.

Y permaneció ahí en silencio hasta que Jamie lo miró y asintió, como si autorizara su partida. Él también asintió y se alejó con un solo pensamiento.

Tenía que encontrar a Jack.

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Penúltimo capítulo y gran final el próximo.