Hoooliss!nuevametne, capitulo 2, y gracias al beteo de mi sensei Higurashi... espero que sea de su agrado
Capitulo 2
Nuevo Curso… Nuevos Problemas
La preparatoria de Konoha, asentada en una de las más concurridas calles del centro había estado más concurrida esta mañana de lo que podía vérsele en días posteriores.
El primer día, el inicial del semestre siempre conllevaba a la fastidiosa saturación de pasillos, salones y por supuesto, la cafetería. El blanco recurrente para el almuerzo, el cotilleo común con el tema "sucesos y citas en las vacaciones de verano", y por excelencia, el mejor lugar para hacer nuevos amigos –de manera amistosa o no-amistosa-; el mejor lugar, luego del patio de la entrada, claro.
La tensión era enfocada para los novatos, caso que Sakura Haruno habría preferido eludir aquella mañana. El pasillo central estaba abarrotado, estudiantes iban y venían y las mesas estaban completamente llenas.
Mal momento para haber perdido de vista a Ino, el único rostro familiar que había visto hasta la hora del receso.
…ah claro… y Sasuke.
Sasuke Uchiha, que por coincidencias fortuitas del destino, había ido a parar también a su mismo grupo. Claro, que eso no aseguraba que el mustio y serio muchacho le dirigiese la palabra… apenas y respondió escuetamente con un "hmp" al cohibido saludo de ella, por la mañana.
—Ojalá hubiese podido hablar más con él —se lamentó en voz alta.
—Bueno, es un comienzo…—la voz de Ino la sacó de sus pensamientos, llegando a sus espaldas y con una cara de fastidio.—uff… ¡que espanto de fila! ¿Qué acaso solo esta atendiendo un empleado o qué? –enarcó con una sonrisilla ufana.
—Pues acabas de llegar… —murmuró Sakura, mirando de reojo y haciendo equlibrio con la bandeja de almuerzo—dudo que mejore. A este paso terminaremos comiendo en las escaleras.
Apenas avanzaron un par de pasos, llegando hacia la sección de bebidas. La rubia tomó inmediatamente una soda de dieta, la abrió y le dio un trago hondo. Miró indiscriminadamente hacia un lado y hacia otro. Una de las mesas que daban junto a la entrada pareció desocuparse. La rubia se lanzó hacia ella como un águila hacia su presa, seguida por Sakura quien sólo había tomado una orden simple de rollo de carne y una botella de jugo de arándanos.
—¡Vaya primer día! ¡Y este calor no ayuda en nada!
—Tus quejas tampoco ayudan, Ino-cerda –rió Sakura por lo bajo.
La rubia le lanzó una mirada inquisitiva.
—Pues prefiero quejarme, que enmudecerme frente al chico que me gusta… ¿por cierto, que rayos dices que estaba haciendo cerca de tu casa anoche? –atizó antes que la pelirrosa tuviese siquiera oportunidad de defensa.
Esta se quedó callada por fracción de segundo.
—Según él… "solo pasaba por ahí" –respondió Sakura.—Pero se que suele internarse solo en el bosque, a saber porqué…, sólo lo sé porque su madre lo comentó el día que recién llegamos. Y no le había visto hasta entonces.
—Raaaaaaro –canturreó Ino, en un intento por imitar el tono del programa Twilight Zone.
Sakura se alzó de hombros en ademán complicente. La mano derecha se pasó sobre el dorso de su cuello inconscientemente.
—¿Otra vez? –inquirió Ino.—¿Tienes alguna alergia o qué?
—¿Eh?
—¡Has estado rascándote toda la bendita mañana, "frentesota"!
Sakura miró distraídamente hacia el brazo, completamente blanco y sin ninguna muesca de enrojecimiento… y el mismo escozor persistente. Se reacomodó el cuello de la blusa.
—Posiblemente… sólo sea el calor.
Oyó a Ino responder de soslayo y cambió el tema de la conversación cambiar al fin de semana pasado. Sakura sólo escuchaba. Algo en su mente se había desdoblado… y el barullo de la cafetería había acrecentado en sus oídos… apenas y podía escuchar a la rubia, como si su voz disminuyera en medio del constante parloteo del resto de los muchachos en la cafetería. El ofuscado escozor continuaba, el pulso se tornó menguado y…
…¿sentía una brisa que abatía su nuca?
Estando en medio de la muchedumbre estudiantil y a metros de distancia siquiera de una ventana, continuaba oyendo el siseo de un viento tan helado como el de ésa recurrente imagen que le había despertado. Aire, sabía que era aire y que parecía emerger como si hubiese estado corriendo en ese preciso instante; las palabras iban y venían, los sonido externos se incrementaban y los aromas…
¿Quién demonios estaba comiendo Udon? …¿Y porque con tanto condimento?
"Odio el Udon…y esa salsa…que peste…"
—Sakura… –la cara impávida de Ino emergió de la bruma confusa.
El muchacho de cabello negro sólo parpadeó un par de veces, emulando el fútil sobresalto debido al grito del rubio.
—¿Qué?
—Qué si me estas oyendo...—Ino movía la cuchara sobre la bandeja del almuerzo con un continuo chasquido; una y otra vez.— nah, que importa, solo que creí que andabas en otro lado, ... y no hablaba de nada importante, sólo de la fiesta de bienvenida que organizarán las chicas de segundo semestre…
—Te oigo. No tienes que gritar.
—No estoy gritando –la rubia agitaba más y más la inocente cuchara.
El sonido era fastidioso, como oírlo a nivel estereofónico.
¡Suelta esa estúpida cuchara!
La pelirrosa le miraba y parecía que Ino infligía más fuerza al ruido con el cubierto. Irritante; totalmente irritante…hasta que alargó una mano, sujetando la muñeca de Ino repentinamente.
—¿Pero que…?
—¡Deja de hacer ese maldito escándalo! —el aire escapaba de los pulmones de Sakura Haruno con un peculiar siseo. Un par de chicos que pasaban por allí se quedaron inmóviles y callados, luego tras un par de segundos simplemente reanudaron la marcha, a un ritmo mas apresurado. Ino permanecía quieta, abrió la boca, dispuesta a decir algo, y la cerró de golpe. Sakura exhaló un suspiro corto y se movió con todo y silla levemente hacia atrás.—Y-y-… yo…Iré por una soda.
Sintió a Ino asirle por un brazo.
—Sakura…cuidado con…
La frase murió en los labios de la joven. Sakura se levantó empujando la silla como lo hacía siempre y a punto de dirigirse a la máquina despachadora; al menos eso pensaba hacer, de no ser por el empujón y la inercia de una bandeja de almuerzo que no era la suya, precipitarse hacia su hombro derecho.
La pelirrosa podría estar tan desconcentrada como Ino aseguraba e incluso sentir la confusa marejada de comentarios escuchados todos al mismo tiempo pero, por lo menos el sentido de equilibrio no estaba tan bloqueado.
Sakura arqueó la espalda en cuanto vio la sombra de un vaso precipitándose cerca de la mesa del almuerzo. Antes de que siquiera éste rozase el borde de la bandeja, se quedó inmóvil sobre la silla y la trayectoria del vaso siguió su curso, no hacia ella sino hacia los zapatos de aquella chica.
Y la soda se volcó por completo en la parte inferior de la brillante blusa de porrista de Tayuya, como una marejada oscura.
Silencio sepulcral, por un minuto y medio que pudo parecía una eternidad. Y no era para menos. La atención de toda la comunidad estudiantil –e inclusive un par de maestros que transitaban por casualidad— quedó plasmada en el mudo círculo alrededor de ambas jóvenes.
—¿Porqué no te fijas, idiota? –la muchacha de pelo magenta y empapada como sopa barrió a Sakura con la mirada, con una mueca displicente enmarcada en su rostro.
—D-disculpa… fue un accidente –respondió Sakura, tratando de no desvanecer su voz en medio del barullo.
—Aja… ¿Y con eso se arregla todo? ¡Me debes una soda, flacucha estúpida!
Tayuya la sujetó por las solapas de la blusa. Un calor abrazador cruzó entre las miradas de ambas… y Sakura sintió como si algo hubiese despertado en su interior. Los brillantes ojos verdes destellaron como si fuese un instinto de defensa…
Sakura tragó hondo y encaró a la chica.
—Si no hubieras inclinado la bandeja hacia acá, tu soda seguiría en el vaso y no en tu ropa. Baka.
Tayuya; era una de los exiguos alumnos de intercambio arribados a Konoha Gakuen desde el semestre pasado –según las leyendas estudiantiles, era una convicta de una supuesta correccional del condado del Sonido-, de dieciséis años, un despliegue de materias adeudo y un carácter hosco e intimidante; digna de ser apodada como "el terror de los novatos".
…y el hecho de encarar a alumnos de otros grupos no-iniciales no le acobardaba en lo más mínimo
Movió la cabeza hacia abajo, mirando hacia el peculiar público que tenía, y a sus espaldas, a tres sujetos de desgarbada apariencia. Su cotidiano grupillo de esbirros lame-botas; los cuales contemplaban la escena, expectantes y atentos a la más mínima señal de Tayuya.
Ésta exhaló, sin quitarle la vista de encima a Sakura.
—¿Cómo me llamaste?..."pelo de chicle".
Sakura ni se inmutó. Se alzó de hombros y volvió a acomodarse en su anterior postura. Apenas y se había sentado, cuando Ino apuntó con el dedo hacia la enervada y ofendida muchacha de pelo magenta.
—Eh, sólo fue un accidente, Tayuya…
—¡Tu no te metas! —Tayuya interrumpió tajantemente a Ino y como si ésta hubiese escuchado el eco de un trueno a sus espaldas, se sentó al instante. Sin esperar respuesta de la chica, volvió su atención a Sakura— ¿Cómo me llamaste?
El silencio no se apartaba. Un gruñido corto escapaba apenas de los labios de Sakura Haruno mientras que la malencarada muchacha de Otogakure le asía por la blusa, y ahora con la atención de todo el alumnado encima…
—¡¿Cómo rayos me llamaste?!
—Baka.
Sakura sintió un gemido ahogado en su garganta.
Un gruñido seco… fiero… y animal.
0—0—0
Tsunade levantó la vista del folder empotrado entre dos alteros de carpetas, de modo que su rostro quedaba oculto entre éstos, dejando en total discreción la oportunidad de un insignificante e inocente "traguito" matutino.
Claro que con "traguito" no se refería a una taza con sake rebajado en tres cuartos de café y con matutino no implicaba que fuesen cerca de la una de la tarde.
Bueno, vivir un poco es un poco…se remitía mientras miraba hacia el exterior, por aquella ventana que daba directo al patio principal de la escuela de la cual ella había aceptado el cargo de dirección desde hacía diez años atrás.
Y aunque pareciese simple ironía de la vida, en estos últimos diez años que parecía que ya lo había visto todo, siempre ocurría algo notable…aunque sea de vez en cuando; como en ese preciso instante, cuando vio la puerta de la oficina abrirse.
Y por fortuna no se trataba de Shizune -su mano derecha, asistente y doctora oficial del plantel-; sino del prefecto Umino Iruka, y a juzgar por la expresión preocupada y contrariada, la razón era más que obvia.
—Buenas tardes, Tsunade-sama…—enunció, aproximándose al escritorio y notando la taza escondida repentinamente por una carpeta. No dijo nada y depositó la tan usual hoja de control designada al área de detención—Necesito su firma para…
La directora de cabellos largos y rubios espetó un bostezo largo, interrumpiéndolo.
—Rayos, Iruka-san…¿es el primer día y ya con problemas?
El prefecto sólo ladeó la cabeza hacia un lado y hacia otro y su dedo índice señaló el apartado del nombre en la primer boleta.
—¿La chica de nuevo ingreso? —la vista de la directora pasó de ese papel al otro—Hum…de Tayuya no me extraña en absoluto, esa… "señorita" es digna de un campo de concentración, —hizo una pausa, emulando una sonrisa pérfida—¿Defensa propia?
—Al parecer no fue la simple pelea de chicas… Tayuya-san tiene un ojo morado –Iruka asintió, cruzándose de brazos.—Y créame que no quiero averiguar cómo.
—Siempre hay una primera vez para todo –mustió Tsunade, sellando el último papel y aspirando con un tono solemne—Cosas de la adolescencia, ¡qué se yo! Usted presume de conocer a los alumnos, debería saberlo.
Iruka se pasaba una mano por la sien, aun confundido.
—Si, pero las chicas son un universo aparte… Usted explíquemelo a mi, mejor dicho, Tsunade-sama.
Tsunade soltó una risa entrecortada, mirando divertida al exagerado prefecto.
—Bueno, bienvenido al nuevo semestre, Iruka-san —dijo mientras firmaba la autorización de una hora en el salón de castigo—Algo me da la impresión de que este será más agitado que otros.
0—0—0
Ay no… me van a matar… ¡No! No me van a matar… mi madre me dará una tunda y luego me matarán… ¡ay, no, ay no!
Sakura casi volaba entre las calles bañadas ahora por el escaso sol del atardecer, mientras su mente aun se debatía entre lo sucedido en la escuela y el tremendo retraso que llevaba ahora.
Un impulso… claro… eso había sido todo, ¿no?
La tipeja (su nombre era Tayuya, se recordó casi fastidiada) había cruzado la línea y… ¿Qué pasó? La mente de Sakura aun era una maraña en todo aquello.
Reaccioné por impulso… ¡eso debió ser! ¡claro!
Y ni recordemos lo incómodo e incordiante que había sido estar una hora después de clases en el salón de detenciones, con la increpante y acusadora mirada de Iruka Umino, el consejero escolar; mirándole como se mira a un criminal de alto rango.
Yo no hago esas cosas… yo no…
Y un sonido nada alentador apareció sacándola de sus cavilaciones. La mochila se rompió por el tirante y cayó, desparramando sus libros y lápices al suelo.
—Ay no…—bufó— ¡Genial!, ¡¿Ahora qué más?!
—Sólo falta que llueva. —coludó una voz a sus espaldas.
Sakura se giró solamente para encontrarse con el semblante de Sasuke Uchiha, contemplándola casi divertido.
—Vaya… no… no te había visto en todo el dia en la escuela –resumió ella, ocultando el cierto rubor y la timidez en sus palabras tras una máscara de reclamo, totalmente falso—… ¿Me has estado siguiendo o qué?
Sasuke sólo espetó un gruñido hosco, tras una media sonrisa altiva.
—Más o menos. –dijo sin más— ¿Quieres que te ayude o te las arreglas sola?
Sakura sintió su rostro ruborizarse como un tomate. Asintió con la cabeza, sintiendo que sus palabras enmudecían.
Sasuke le ayudó a levantar los libros, mientras ella reacomodaba torpemente su mochila. El muchacho le dirigió una mirada directa e intensa.
—Vi lo que pasó en la cafetería…
Sakura casi se atragantó en una horda de monosílabos que no decían nada.
—Ah… yo… este…
—Ya era hora que alguien pusiese a Tayuya en su lugar. –finalizó el Uchiha.
—Yo… yo no hago esas cosas… no… no es típico de mí –musitó Sakura, para luego eludir el contacto visual con Sasuke y tomando los libros que éste había levantado.—No debí hacerlo, y ahora llego tarde a casa y…
Sasuke miraba distraídamente hacia el horizonte.
—A esta hora seguramente tu madre y la mia estén en su segunda ronda de té, viendo sus aburridas novelas o echando chisme… no creo que se den cuenta. –masculló él—Yo no diré nada, sólo a cambio de algo –volvió a clavar su mirada en la pelirrosa.
Esta pareció titubear un poco. Notó a Sasuke acercarse más a ella. Casi podía sentir su escencia y…
¡Un momento! ¿Lo… lo estaba olfateando?
¡Kami, que me pasa!
—¿Y bien? –clamó él, trayéndola de vuelta a la realidad.
—¿Eh?
—Que si me dejas acompañarte a casa. –respondió el Uchiha.
Sakura asintió, echándose la rota mochila al hombro, mientras caminaba silenciosa y ruborizada al lado del muchacho, quien llevaba sus libros.
No hubo más conversación durante el exiguo resto del camino, que no fueron más de quince minutos.
A lo lejos, una brillante luna creciente se entreveía por el cielo casi azulado del reciente anochecer. Cuando llegaron, tal y como Sasuke había afirmado, la pelirrosa encontró a su madre en casa de su vecina, y ni siquiera se había dado cuenta de que la chica había llegado una hora más tarde. Menos mal.
Sakura no mencionó aquella peculiar coincidencia con el Uchiha, ni en el incidente de la cafetería…
…sin embargo, aquello que encontró al despertarse la mañana siguiente, necesitaría más de alguna explicación.
Continuara
Holis! Bueno las cosas comienzan a ponerse interesantes... jejeje bueno, ya saben... si quieren comentar, con gusto pueden hacerlo mandandome review.
Nos vemos la semana entrante con el siguiente capitulo!
