Konnichiwaaaa lector s! ya sé, tenia siglos sin aparecerme pero es que con las clases lo he pasado fatal, en fin al menos me di tiempo de subir algo y aqui esta, jejeje...
Sin más, os dejo la entrega número tres!
Capítulo 3
EL INICIO DEL CAOS
Sakura oía el castañeo de unos pasos en medio de la densa hierba del bosque. No, no pasos… zancadas.
Zancadas hechas no con pies… sino con garras.
Un golpe. Hueco y corto… como si algo se hubiese desplomado alrededor suyo.
Un gruñido entrecortado escapaba de sus labios y sus pies desnudos rozaron contra algo húmedo. El sólo contacto le despertó, y casi saltó de la cama, como si le hubiesen electrificado…
En un reflejo condicionado, había gritado entrecortadamente.
Entonces Sakura oyó la voz de su madre:
—¡Sakura!
Seguido de uno de los comentarios de su padre y el molesto resoplido de la cafetera, en la cocina.
Sakura se quedó muy quieta, dejándose inundar por la realidad, aun jadeando inexplicablemente.
Viernes, finalmente viernes de una larga semana. El sol brillaba ya muy alto. Sakura miró el reloj y vio que eran casi las ocho. Su madre le había dejado dormir... probablemente a propósito.
Normalmente, ello le hubiera irritado, pero no esta mañana. Respiró profundamente, satisfecha por el momento con estar allí, con aquel sol que entraba por la ventana, palpando la inconfundible textura del mundo real. Motas de polvo bailaban en aquel rayo de sol.
—¡Saaaakura! —gritó su madre desde abajo—. Ya es hora de que bajes.
El sueño, aquello fuese lo que fuese, empezaba a diluirse, a perder coherencia.
—¿Estás despierta, Sakura?
Y al parecer su madre no le escuchó gritar… mejor aún, menos explicaciones incómodas.
—Sí —dijo la chica sentándose en la cama.
—¿Un huevo o dos?
Sakura apartó la ropa de la cama y puso los pies en la alfombrilla de ganchillo y ya iba a responder que nada de huevos, sólo un tazón de cereales antes de salir corriendo..., cuando las palabras se le ahogaron en la garganta.
Tenía los pies sucios de tierra y agujas de pino.
No sólo eso… la sábana estaba enganchada en uno de sus pies aun… entre sus dedos, cómo si éstos hubiesen desgarrado la tela.
El corazón le hizo una pirueta. Con un movimiento brusco, los ojos desorbitados y los dientes clavados en una lengua insensible, Sakura arrancó la sábana de encima de un puntapié, aun quedando unos cuantos hilillos entre la uña del pulgar. La parte baja de la cama estaba sembrada de agujas de pino y las sábanas, manchadas de barro.
Y había huellas…
—¿Sakura?
…no humanas. Algo más acercado a zarpas de algún cánido… muy grandes para ser de algún felino… más bien parecían…
—¡Sakura! ¡No me hagas subir a sacarte de la cama!
Su madre estaba subiendo la escalera. Sakura se irguió, sintiendo un hormigueo en los brazos y en la planta de los pies…
¡¿Qué rayos?…!, susurró su mente mientras continuaba mirando confusa hacia la sábanas, la alfombrilla y el resto del piso. No había marcas más que ahí… si había tenido un episodio de sonambulismo, había sido dentro de su habitación, entonces… ¿cómo rayos había ido a parar todo ese lodo? ¿Y ésas huellas? No había rastros de haber salido, ya que la puerta estaba perfectamente cerrada tal y como la había dejado y la ventana…
—¡Sakura!
—Estoy despierta —gritó alzándose por completo hacia la puerta—¡Ya voy, ya voy!
—¿Un huevo o dos? —Mebuki se había quedado inmóvil en el segundo o tercer peldaño.
—Dos —respondió la chica de pelo rosa casi sin darse cuenta—. Con tocino.
—Así se habla —dijo su madre, volviendo a la cocina.—Date prisa o perderás el autobús.
—No, me iré en mi bici. No quiero atragantarme con el desayuno de nuevo por alcanzar el bus…
Su madre lanzó un bufido… parecía que todavía estaba de pie en la escalera, al menos Sakura pudo oírla al mismo nivel que hacía un minuto atrás.
—Si no durmieras de más, no tendrías estos problemas, niña.
—Voy. –Sakura echó un vistazo rápido hacia la ventana.
Todo en orden. Abierta de par en par, pero límpida y seca… entonces, ¿de dónde rayos salió el barro y las ramas de bosque y tierra y cómo fueron a parar a su sábana?
Esto es ridículo…
Quitó las sábanas. Las mantas estaban bien. Hizo un ovillo con las sábanas, salió al pasillo y las arrojó por la trampilla de la ropa sucia.
Casi corriendo, entró en el baño, conectó la ducha manual y se limpió pies y piernas con un agua que casi le escaldó, pero ella ni se preocupó de graduar la temperatura. Terminó de ducharse, se vistió en un apurado fútil silencio, que hubiera sido enteramente incriminatorio si no fuese por el ruido de fondo auspiciado por el televisor en la planta baja.
—…y con esto, se suman ya dos tres cuerpos de ganado mutilado, en las zonas rurales de Konoha…La policía cree que puede tratarse de actos de vandalismo o…—La voz del conductor del noticiero local clamó en medio de la estática, para luego sucumbir ante el canal de otra emisora—…¡Y ahora el clima…!
—Como si hiciera falta decirlo –Kizashi Haruno gruñó mientras cambiaba el canal del televisor empotrado en la pared del comedor—…calor y más calor por el resto de la semana. Será una mala temporada hasta que comiencen las lluvias.
—Pero accediste a que nos mudáramos desde Iwa –corroboró su esposa.—Así que no te quejes.
—No me quejaba. De todas maneras, hubiéramos terminado yendo desde Iwa hasta aquí si es que "eso" llega a pasar y dudo que el Consejo de Manada quisiera…
El resto de la oración se cortó abruptamente cuando Mebuki le lanzó una mirada represiva y tajante, convenientemente al tiempo en que Sakura entró en la cocina.
Ésta apenas había saludado casi en un susurro –y aun desconcertada por el incidente de las sábanas-, cuando su padre se levantó para darle un efusivo abrazo.
—¡Buenos días, mi pequeña cerecita! ¡Y cómo iba a olvidarlo… feliz cumpleaños!
—Gracias, pá… pero es hasta mañana… —musitó la pelirrosa, azorada.
—Técnicamente si, pero no hay nada de malo adelantarlo, después de todo, naciste…
—…el primer minuto después de la medianoche –completó Sakura al unísono con su padre—Pá, lo dices todos los años, y todos los años, siempre terminamos festejando mi cumpleaños al día siguiente.
Su padre espetó una risa entrecortada a modo de respuesta.
La chica se sentó a desayunar, y miró de reojo el reloj de pared; casi las ocho de la mañana. Antes de que su mente le rebatiera que quisiese o no, tendría que terminar el desayuno en menos de diez minutos y lanzarse a toda velocidad a la escuela, notó el abrupto silencio que se cimbró de pronto.
Y claro, a juzgar por la expresión pensativa de su madre, algo ahí no encajaba. Ésta miró a su esposo, con un silencioso ademán que bien podría interpretarse como un "¿Se lo digo yo o se lo dices tú?"
—¿Ocurre algo? –inquirió Sakura.
Su padre se aclaró la garganta.
—Ehm… no…
—Si –atajó Mebuki antes que su marido eludiese el tema, y antes de que su hija se levantase—Sakura, tenemos que hablar…
Lo primero que vino a la mente de la chica era el incidente de la escuela, claro, bastante inusual sería que el consejero estudiantil no hubiese llamado para reportar la hora extra en el salón de detención. Lo otro podría ser el "inusual episodio de sonambulismo" o el porqué de las sabanas llenas de tierra (claro, quien podría haber salido asi sin que nadie mas se diera cuenta, musitó su mente); fuese lo que fuese, ella sólo asintió en silencio y a la expectativa.
—¿Sobre qué? ¿Hay algún problema?
Notó a su madre forzar una sonrisa; ése gesto de "todo esta bien, pero No lo está" que tanto Sakura conocía.
—Oh, no hija… sólo…— Mebuki miró a su marido, alentándolo a continuar; éste se pasó una mano por la barbilla como dando a entender que no sabía qué decir.—…sobre tú cumpleaños…
Y antes de que pudiese decir algo más, el timbre de la puerta resonó dos veces consecutivas, para luego dar pie a los intempestivos gritos de la única amiga de Sakura Haruno.
—¡Saaakuraaa! –clamó Ino desde el otro lado de la puerta hasta que la pelirrosa abrió—¡Vámonos! ¡No quiero llegar tarde a la primer hora!
—Ehmn, Ino, iba a irme sola y aun no termino de desayunar.
—¡Pues te lo terminas en el camino!
—Qué remedio –Sakura accedió a regañadientes.
Empacó su almuerzo, tomó su mochila, se despidió escuetamente de sus padres y salió con medio emparedado de huevo en la boca.
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Los pasillos estaban abarrotados, pese a ser el último receso de la jornada escolar. La mente de Sakura Haruno aun estaba embotada y la saturada mañana de clases no ayudó mucho a despejarle; y eso que sólo quedaban tres materias para terminar el día.
Sin contar la afortunada ventaja de que no había visto ni por asomo a Tayuya o a Kin en el transcurso de todo el día; eso al menos era un buen augurio… y rogaba porque permaneciese así hasta que volviese a casa.
Aun así, caminaba lentamente entre la multitud de estudiantes que pululaban en el pasillo general que daba hacia los casilleros. Llegó al suyo, para encontrarlo nuevamente atascado. Desde el primer día, aquel viejo trasto no hacía más que atorarse ya fuese de la cerradura o de la oxidada puerta, y siempre, justamente siempre, en el momento menos propicio. Ahora con sólo dos minutos de tiempo entre el laboratorio y el aula de literatura, la condenada cerradura se había quedado atascada entre la manija y la llave… por segunda vez.
—Estúpida cosa… —Sakura empujó inútilmente la portezuela sin que ésta cediera ni hacia dentro ni hacia afuera—¡Ábrete de una vez!
—Dudo que sirva negociar con ese trasto…—rió Ino a sus espaldas, para luego pasar a gritar en uno de sus habituales tonos estereofónicos, que casi dejan sorda a la pelirrosa—¡Tienes que ver esto!
Sakura apenas miró por sobre su hombro, aun aturdida, para terminar casi con el rostro estampado en una hoja, garabateada con el apurado pulso de alguien que no escatimaba en plumones de color.
—¿Qué rayos…?
—¡Shion del grupo B! –Ino gritó tan estridentemente que Sakura sintió que casi le rompía los tímpanos— ¡Va a dar una fiesta esta tarde! ¡Y todos los de nuevo ingreso están invitados!
Sabiendo lo que seguiría, la pelirrosa esbozó una tenue sonrisa fingida.
—Ehm… creo que paso… —suspiró volviendo su atención a la odiosa puerta del casillero—No estoy de humor para salir después de clases…
—¡Pero es viernes! –la rubia alzó aun más la voz—¡¿Acaso piensas quedarte en casa en viernes?!
—Ino, siempre estoy en casa después de clases…
—¡Y es Shion, ella nunca hace fiestas en su casa!
—…yo ni siquiera la conozco.
—Y habrá chicos… ¿Y si Sasuke va?
"Como hablarle a la pared", pensó la pelirrosa abrumada.
Sakura estuvo a punto de decirle que sí –con tal que o se callara o bajase la voz antes de que le estallase la cabeza- decirle que lo consideraría, o un rotundo "no" o lo que fuese, y lo único que brotó de su boca fue:
—No creo que mis padres me den permiso.
Ah, brillante excusa y casi irrebatible; pero Ino Yamanaka era más terca que la maldita puerta del casillero.
…y condenadamente astuta.
— Como si eso fuera problema, dices que te quedarás a dormir en mi casa, mi padre estará de guardia toda la noche en la jefatura… iremos y regresaremos de la fiesta y nadie lo notara.
…corrección; condenadamente astuta, ladina y pérfida.
—Ino, no sé si… —Sakura seguía forcejeando con la puerta—…sea … buena idea…
—¡Si lo es!
—Ino…
La rubia hizo un mohín.
—¡Andaaaaaa! ¡¿Siiiii?!
Sakura le lanzó una mirada enfurruñada, a punto de argüir algo, y la puerta del casillero finalmente cedió… con todo y goznes y la cerradura. Uno de los tornillos de la chapa cayó al piso, mientras que Sakura seguía sosteniendo la puerta con su mano derecha.
—Vaya… cuando dicen que esta escuela se está cayendo a pedazos, realmente es muy literal –aludió Ino, pese a tener aún el semblante algo sorprendido.
Y Sakura estaba a la par de sorprendida. Bien, algo que estaba atascado al grado de tener que abrirlo con pinzas y soplete… y ahora ella lo había arrancado de tajo como una simple hoja de papel…
"…¿Y si recordamos el incidente de la mañana?", ahora su mente volvió a traer de vuelta las sábanas cubiertas de lodo y aquellas huellas en la duela de su habitación…
Y la agudeza de los sentidos… y ni mencionemos el buen y certero golpe que fue directo a la cara enfurecida de Tayuya… ¿no serán ya muchas coincidencias?
—Ejem… señoritas… —desde el marco de la puerta del salón de literatura, el profesor Kakashi Hatake había alzado una mano a modo indicativo y severo—…no quisiera interrumpir su "silenciosa" conversación pero, tenemos una clase que empezar.
—Si, sensei –respondió Ino por ambas, mientras Sakura seguía casi estupefacta con la puerta en la mano. Tomó a su amiga por el dorso de la blusa—¡Vámonos, frentesota!
Ésta simplemente dejó la puerta contra el casillero, mientras tomó sus libros y su mente sólo repetía una simple y clara decisión…
…definitivamente voy a quedarme en casa!
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Claro…
Quedarme en casa… ¡DEBÍ HABERME QUEDADO EN CASA!
Y ya era demasiado tarde como para lamentarse. Había accedido de mala gana (igual que en la mañana… ¡ah, condenado poder de convencimiento Yamanaka!) teniendo la supuesta alternativa de que al llegar a casa, aun con la coartada tramada por Ino, sus padres se negasen…
…y habían estado demasiado serios esta mañana, Sakura confiaba en que tal vez ése sería un pretexto loable. Pero no; nada de lo augurado por la pelirrosa resultó.
Había llegado en compañía de Ino, esperando encontrarse a su madre preparando la cena, y siendo viernes por la tarde, la cocina entera ya debería estar oliendo a rollo de carne; sin embargo la casa estaba sola, salvo por su padre, quien estaba en la cochera, más ocupado en cambiar las bujías de la camioneta que en escuchar la escueta petición de permiso de su hija, a la cual simplemente accedió sin reparos.
Ni modo, así pasa cuando sucede, y ahora, aquí estaba.
Afortunadamente estaba a casi diez minutos de distancia de su casa; había que agradecer que el domicilio de la tal Shion compartía parte del área límite del mismo barrio de los Haruno –y los Uchiha- sólo que éste en dirección al oeste y no al norte. De cualquier manera, no había mucha distancia por atravesar más que la irregular zona boscosa.
Y aun así, ésta no hacía mella en el ajetreado ambiente, en una casa llena de adolescentes, música, alboroto, y alcohol, mucho alcohol…
Casi las doce de la noche, de un cielo despejado e irradiado sólo por el despuntar de una luna llena grande y redonda como un agujero de plata. La música sonaba con el estrépito necesario. El volumen alto y sin distorsionar de un grupo occidental remarcaba la letra de sus estrofas bajo el ritmo de los sonidos bajos.
Aquello simplemente comenzó a resonar como un repiqueteo constante y molesto en su cabeza.
Y el barullo apenas estaba en pleno apogeo. Había perdido contacto con Ino desde hacía veinte minutos y estaba casi segura que no la volvería a ver… al menos en un buen rato. Así que decidió hacer caso de su impulso de irse… suficiente convivencia forzada por el día de hoy.
Estuvo a punto de darse la vuelta para salir, cuando entonces lo vio. Sasuke Uchiha estaba apoyado contra el marco del portón que daba al jardín, aparentemente ensimismado en sus pensamientos… o quizá tan aburrido como ella en ese momento.
Bueno, tal vez pueda quedase un poco más, decidió un poco menos fastidiada.
Apenas dio unos cuantos pasos, tratando de abrirse paso entre un grupo de chicas, cuando una mano cayó sobre su hombro.
Sakura gritó.
Hubo risas. Giró en redondo encogiéndose contra la barandilla blanca que dividía el interior de la casa hacia el jardín y vio a Tayuya y a Kin detrás suyo. La voz burlona y hosca de la chica de pelo magenta hizo un eco casi odioso, a pesar del estruendo.
—Así que te dignaste a venir… bien, vas a pagar por lo de ayer ¡"Fenómeno"!
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Mebuki Haruno dejó la cesta de la ropa sobre una de las sillas del comedor, mientras regresaba por tercera vez de la sala.
—Cielo, vas a hacer un agujero en el piso a como sigas así –resolló Kizashi desde el sofá, notando el silencioso nerviosismo de su esposa—. Va a estar bien, deja de preocuparte.
Ella miró nuevamente hacia el reloj de pared sobre la encimera.
—Sigo pensando que no debiste dejarla salir, precisamente hoy.
—Sólo iba a quedarse a dormir en casa de su amiga, no creí que fuese problema. Además, no es seguro que "eso" tenga que ocurrir… digo, no es probable…
Antes que Kizashi dijese algo más, o que ella recriminase otra cosa; terminó de sacar la ropa, para volver a doblarla… incluyendo la sábana que Sakura había dejado esta misma mañana. Limpias y blancas… y con el reborde completamente desgarrado por algo que no podía haber hecho la máquina de lavado y mucho menos la secadora.
—¡¿Y qué me dices de ésto?!
Kizashi apenas y espetó un murmuro corto. Vio a su esposa ir directo hacia el teléfono.
—Sólo voy a asegurarme de que esté bien… —apenas y estuvo a punto de alzar el auricular, cuando el aparato sonó—¡Espero que sea ella!
Su esposo esperó en silencio, denotando que, a juzgar por la expresión de Mebuki, quien estaba al otro lado de la línea no era su hija. Aguzó el oído, escuchando fútilmente la voz preocupada de Mikoto Uchiha.
No, las cosas no parecían estar nada bien…
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…más bien, iban de mal en peor.
Y si nadie más en la escuela había recordado el incidente, la misma chica de Otogakure sería quien lo hiciera. Aun estaba con el ojo levemente amoratado y con las leves magulladuras obtenidas el día anterior y que le habían obligado a llevar su suéter deportivo para cubrirlas…
…y ahora, cinco surcos cruzaban el hombro del suéter de Tayuya. Cinco marcas producidas por un zarpazo…
—¡TE VAS A MORIR, "FENÓMENO"! –Tayuya clamaba, echando chispas por los ojos hacia una estupefacta chica de pelo rosa, inmóvil frente a ella…
…temblando y jadeante. El terror de Sakura hizo explosión, cuando la otra chica casi se le lanza encima, mientras ella echó a correr como alma que lleva el diablo.
Sintió una fuerte y descomunal sacudida... su mano punzaba. Sudaba… sudaba a mares toda ella y era porque sentía cómo algo calcinaba en su interior. Había salido de la casa, casi al jardín, escuchando los gritos furiosos de Tayuya cerca, y el eco de las risotadas histéricas de Kin…
—¡VUELVE ACA! ¡ME LAS VAS A PAGAR! ¡FENÓMENO!
A partir de ese momento las cosas se precipitaron pero para Sakura fueron muy lentas; todo ocurrió en una serie de instantáneas, como en los ensayos fotográficos de una revista. Su pánico había desaparecido. De pronto descubría algo dentro de ella. Como el pánico no tenía ninguna utilidad, ese "algo" se la comió entera.
En la primera instantánea, Tayuya casi le había alcanzado, tocando la tela del hombro –de la blusa que Ino le había prestado- y parte de ésta se desgarró por la fuerza. En la segunda, algo en su propia piel comenzó a quemar y al mismo tiempo le dio el impulso de correr aun más y más fuerte.
"Tengo que retroceder. Sólo así podré escapar."
A pesar de la orden de Tayuya, Kin se había apartado, horrorizada.
Sakura chocó contra la barandilla que separaba el jardín del terraplén hacia la carretera frente al bosque. Al hacerlo, levantó el pie derecho y lo plantó en el costado de la furibunda Tayuya. No era un acto de venganza, Sakura sólo quería aumentar su impulso hacia atrás. Y entonces, al ver la expresión de sorpresa en la cara de Tayuya, se sintió colmada de una alegría salvaje tan intensa que, por una fracción de segundo, tuvo la sensación de que la cabeza le iba a estallar.
Entonces se oyó un chasquido.
Quemaba… su piel quemaba y un gruñido animal brotó de su garganta. Sintió un escozor agudo que le recorría la espalda y las piernas, incrementándose más en éstas, haciéndole perder equilibrio y cayendo de rodillas sobre la grava del asfalto. Tenía ganas de gritar pero no podía hacerlo, sentía como si sus cuerdas vocales estuvieran congeladas, además de una extenuante presión en el pecho, impidiéndole respirar. Un extraño hormigueo le escocía en la parte baja de la espalda y esto le obligó a quedarse a cuatro patas...
Lejos ya de Tayuya y Kin, si… pero justo en medio de la carretera, a unos cuantos palmos del bosque…
El faro de un vehículo le dio de lleno en el rostro. Su primer impulso fue el de ponerse de pie, pero el cuerpo le traicionó. Había algo extraño con sus piernas, el resto del cuerpo no respondía y…
Una sombra ágil y hosca le empujó, hacia el otro lado, hacia el abrigo del bosque, justo a centímetros de que un camión-cisterna le pasase por encima.
Golpeó contra el terraplén con la espalda. Fue una suerte haber caído más abajo. De lo contrario, bien podría haberse roto la columna. Se hundió en un espeso almohadón de hierbas y apenas sintió el impacto. Dando tumbos, acabó sentada y siguió deslizándose por la cuesta, hacia atrás, sus manos lanzaban zarpazos en busca de apoyo, pero no hacían sino arrancar manojos de pasto, hasta detenerse y notar que sus manos ahora eran dos inmensas zarpas lobunas...
Igual que aquello que le había empujado. Un lobo; un macho de denso pelaje negro y ojos rojos.
"¿Estás bien?" —inquirió o al menos ella supuso eso, pudiendo escucharle y entenderle perfectamente.
Casi, similar a la escueta voz de…
¿Sasuke?
Sakura intentó contestarle, pero había algo diferente y perturbador con su voz, y que al igual que el resto de su cuerpo, ya no era del todo la misma.
Escuchó una respiración agitada, pasos… no… zancadas. Igual que en aquel raro sueño. Giró detrás suyo y se dio cuenta de que alguien la observaba detenidamente.
Una loba de pelaje rubio ambarino y brillantes ojos jade –como los de ella- se había quedado al pie del terraplén.
"¡Sakura!" –clamó en un tono aliviado que la pelirrosa reconoció al instante. se giró sobre su flanco izquierdo levemente—"¡Cielo, aquí esta!" –volvió su atención a la peculiar "lobezna" de pelaje rosa—"¿Hija, estás bien?"
"¡Mi pequeña cerecita!" –resolló un enorme aunque desgarbado lobo de pelaje rosáceo oscuro. Se detuvo jadeando y con media lengua de fuera—"uff… creo… que te debemos una explicación, hija…"
Sakura sintió que el corazón le dio un vuelco. Por un momento su mente sólo le transmitía el breve mensaje de volver a cerrar los ojos y olvidar todo lo que había pasado hasta este momento; un recurso demasiado infantil, pero aun así una forma de escapar de la realidad. Y sin embargo, no pudo sino inquirir lo más obvio:
"¡¿Mamá?! ¡¿Papá?! "
Continuará!
Siguiente Capítulo: "Un poco de Historia Familiar"
Notas de la Autora:
Jejeje, bien tras siglos de no actualizar y les vuelvo a dejar con un final tipo cliff-hanger jejeje, no soy mala, solo me gusta dejar en suspenso al lector.
Ok, creo que este es el punto en que no puedo seguir llamando a mi fic como una adaptación sino como un "homenaje" tanto a la pelicula original como a la serie; aunque esta última, no me gustó mucho por tantos cambios, pero bueno... es parte de "adaptar" y no hacer las cosas tan a rajatabla como las odiadas transcripciones de libros que se suelen ver por aqui. Como he mencionado, me quedé sólo con parte del concepto original, vamos, que eso de la variante consanguínea lobuna no es algo que he visto que muevan mucho en los fics de licántropos... y bueno, yo quiero darle algo más de prioridad... ya el resto, es cosecha mia, jejeje.
Sin más, como siempre, si tienen algo que decir-comentar-criticar etc, para eso esta el apartado de reviews.
Nos vemos en la siguiente entrega, espero no tardar más de dos semanas, jejeje, si la escuela me lo permite.
