DULCES SUEÑOS


BENJEN

¿Cómo había acabado en la otra punta del mundo? Más al Norte del Muro, lo más al Norte que se podría ir. Vhagar murió hace tiempo, por el frío. Sabía que ella misma no tardaría en hacerlo. Su vida había estado tan vacía desde la muerte de su madre... ¿Qué había hecho con ella? Se había montado en Vhagar, y se había ido. Vagando por los aires sin rumbo fijo. Había perdido la noción del tiempo. Se recostó contra un árbol. El frío helaba su sangre. De pronto, un movimiento imperceptible en la nieve, unos pasos amortiguados, un cuchillo mal afilado en la garganta. Unos ojos grises que la miraban fijamente.

—¿Quién eres? —preguntó el ser, que parecía haber sido humano hace tiempo. Le costaba hablar con claridad.

—Maerys... ¿y tú?

—Ben... Benjen —pareció pensárselo.

Una cálida lágrima le recorrió la helada mejilla.

—Mátame, Benjen —pidió.

—Dulces... sueños —pronunció él, antes de cortar su cuello.