Descargo de responsabilidad: Maid sama no me pertenece.

Capítulo 6: Enferma

Misaki fue directo al Maid Latte, donde la esperaba la gerente para que empezara a trabajar. Esto llego, y luego de saludar a la gerente y a sus compañeras, va directo a su casillero, en donde tiene su vestuario.

Sale y ve a todas sus compañeras en una mesa redonda discutiendo al parecer de algo importante.

-¿Sucede algo?- pregunto ella curiosa.

-Nada que te incumba niñita- dice Honoka, una de sus compañeras ya con un aura negra a su alrededor.

Misaki se le quedo mirando a ella y las demás, estaba por decir algo, pero como veía la situación, si preguntaba iban a terminar discutiendo y ella ya tenía suficiente por un día. Tomo la bandeja y se dirigió a la salida para atender a los clientes, pero entonces, Erika (otra de sus compañeras) la detuvo.

-Misa-Chan, no te lo tomes tan apecho, Honoka no tuvo un buen día hoy- dice sonriéndole- Y no te preocupes, yo luego te contare lo que sucede.

-Gracias Erika. Ahora me voy a tender a los clientes- dice intentado sonreír y se dirige hacia la salida para atender a los clientes.

Una vez allí, empieza a tomarles el pedido a varios de sus clientes.

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Eran cerca de las ocho de la noche, cuando la campanilla de la entrada suena. Otro cliente piensa Misaki y se da la vuelta para recibirlo, pero vio a la persona menos esperada. Era Usui, de nuevo se había aparecido por su trabajo y ahora tenía que atenderlo. Ella palideció un poco cuando lo vio, pero reacciono e hiso una reverencia para recibirlo.

-Bienvenido de vuelta amo- dice ella- por aquí- le señala una mesa donde sentarse.

Este se sienta en una mesa que está al lado de la ventana, donde se podía apreciar la noche de la ciudad. Hermosa vista dice el para sus adentros. No se había dado cuenta que aún estaba la Maid esperando lo que iba a pedirle. Se dio vuelta y dice:

-Quiero un platillo moe moe- dice este sonriéndole.

-E… enseguida amo- dice haciendo una reverencia y se dirige hacia la cocina.

Ella volvió a los 15 minutos con la comida para el muchacho. Hace una reverencia y se dirige a atender a otro cliente, pero entonces, Usui la toma de la muñeca y ella hace una mueca de dolor. Todavía le duele pensó. Entonces, antes de que ella pudiera reaccionar, él la lleva a la cocina donde estaba la gerente.

-Disculpe- dice educadamente- tendrá un vendaje para vendar su muñeca.

La gerente lo mira por unos segundos y luego dirige su mirada a la persona que estaba detrás de él. Era Misaki, y estaba roja. Entonces, como si hubiesen tocado un interruptor, empiezan a aparecer flores moe alrededor de ellos.

-Ahhh, claro que si- dice con una sonrisa infantil y se va a buscar la venda- aquí tienes- se la da.

-Gracias- dice el muchacho y lleva a Misaki a una silla para que se siente.

Él le hace una seña para que se siente y ella lo hace. Entonces, se puso de rodilla y le empezó a vendar la muñeca. Habrán sido unos segundos nomas, pero para Misaki fue eterno. Ver como el chico le vendaba la muñeca, fue vergonzoso; ella estaba al rojo vivo.

Al terminar de vendarla levanto la cabeza y la mira, estaba roja y ella, en el momento que se cruzan sus miradas aparta la vista de él. Él se la queda mirando por unos segundos y luego, de forma instintiva, coloca su mano en su cabeza dándole pequeñas palmaditas.

Misaki, al sentir su tacto, abre sus ojos como platos. Agacho la cabeza para que el muchacho no se diera cuenta, pero fue inútil. Usui, además de darse cuenta de sus expresión en su cara, se dio cuenta que había subido 7 tonos de rojo, esto le había parecido adorable.

Lentamente se fue parando y le dirigió una última mirada antes de retirarse, con una sonrisa en su cara.

Al escuchar la puerta cerrarse, Misaki, que aun trataba de controlar su sonrojo, se miró la muñeca. No sabía porque, pero luego, con la muñeca vendada se tocó la cabeza. Se rio. Se fue levantando lentamente y de vuelta sintió que se mareaba, entonces, se volvió a sentar.

Cerró los ojos por un momento y sintió que alguien le tocaba el brazo, era Satsuki, su jefa.

-Misaki, ¿te encuentras bien?- dice esta con preocupación

-Gerente-se va levantando- no se preocupe, estoy bien- dice está intentando de convencerle, pero no funciono.

-Misaki, sabes que si no te siente bien puedes tomar un descanso, además- dice mirando su muñeca- me tuviste que haber dicho que tenías la muñeca lastimada. Menos mal que estaba tu amigo para curarte- dice con los ojos brillosos, por la felicidad

-No es mi amigo- dice directa, y se podía notar que estaba un poco enfadada- ni siquiera es alguien con quien me lleve bien.

-Pero te ayudo, asique él no debe pensar lo mismo- sonreía Satsuki

- Ni idea- dijo para ponerle punto final a la conversación.

Se dirigió de vuelta a atender a los clientes el tiempo que le quedaba. Estaba por ir a darle las gracias a Usui, pero el ya no estaba, se había ido. Por alguna razón ajena a ella, se sentía sola, no sabía porque, pero la ausencia del chico la había puesto mal.

Maldita sea, creo que tengo fiebre dice en voz baja. Dirigió su mirada hacia la mesa donde se había sentado el chico y siguió con su trabajo.

En el transcurso de la noche, se empezó a sentir peor. Primero, empezó con mareos y dolores de cabeza, pero sin hacerlo notar. En un intento de darle unos helados a un par de clientes, se nubla su vista y se le cae la bandeja al piso, rompiéndose las copas en miles de pedazos. Luego, llevo un pedido equivocado al segundo piso, haciendo enojar al cliente y se retirara. También, llevando un platillo moe moe al segundo piso se mareo y, para no caerse, se apoya en la baranda de la escalera, ya respirando con dificultad.

Al terminar, saludo a sus compañeras y salió por la puerta trasera del café, llevando consigo una bolsa de basura para luego botarla.

Se sentía mal, tenía todo el cuerpo sudado por la fiebre que poco a poco iba subiendo, su pelo un poco desordenado y una terrible jaqueca, además que si se llegara a mirar al espejo se rompería, ya que parecía un fantasma por lo pálida que estaba y por la expresión de cansancio y dolor representado en su rostro.

Tenía la respiración irregular, además que se empezó a sentirse de vuelta mareada. Camino solo unos pasos y sintió que sus ojos se cerraban, sin que pudiera evitarlo. Empezó a sentir que se desvanecía y estaba esperando tocar el frio piso, cosa que nunca sucedió.

Sintió unos brazos musculosos rodeándola con fuerza, evitando su caída. Ella quería saber quién era, pero le costaba abrir los ojos. Estuvo un rato así hasta que, de a poco, empezó a abrirlos, solo para encontrarse con unos ojos esmeralda mirándola con preocupación.

Cuando reacciono, se dio cuenta de quien la había salvado de lastimase, era Usui

-¡Usui!- dijo y sintió de nuevo que sus ojos se cerraban con fuerza.

Nota del autor:

Hola, por fin pude escribir este capítulo. Antes que nada, gracias por sus comentarios :3

¿Qué sucederá con Usui y Misaki? Bueno, lo averiguaremos en el siguiente capítulo.

Nos leemos