Hola, antes que nada gracias por los comentarios. Aquí les vengo a dejar el punto de vista de Usui luego del capítulo Enferma. Que lo disfruten.
Capítulo 7: Cuidados parte 1
Punto de vista de Usui
-¡Misaki!- dije, aun sosteniéndola.
-humm…mm- hiso un ruido de molestia.
Subí mi mano hacia su frente y se la toque. Diablos, sique estaba ardiendo. Le di la vuelta lentamente, para que quedara frente mío; ya que ella estaba de espaldas de mí. Podía sentir su respiración irregular.
Lleve mi mano hacia su mejilla y la acaricie. Es realmente hermosa, no sé porque, pero sin siquiera conocerla he llegado a preocuparme por ella. Debo estar hechizado.
Lentamente, baje mi mano hacia su barbilla para levantar su rostro. Tenía los ojos cerrados. Y, aun en la oscuridad, podía notar su rostro realmente pálido. Mire con preocupación y pude notar que, muy lentamente, fue abriendo los ojos, hasta encontrarse con los míos. Entonces, ella me empuja para que la soltara, pero fue inútil. Ella estaba enferma hasta el punto de perder toda su fuerza.
-S…u…suéltame- dice, con una voz casi inaudible, pero lo suficientemente fuerte para que yo lo escuchase.
-No – dije y ella me miro. Podía ver como sus ojos brillaban en la oscuridad.
-Po…Por favor-dijo, ya con voz quebrada- suéltame.
-No – le vuelvo a decir. Entonces, ella agacha la cabeza.
- ¿Por qué? ¿Porque haces esto?- podía sentir que su respiración era cada vez más irregular.
-Porque me preocupas- le digo y puedo casi afirmar, que ella abrió los ojos como platos.
-¿Preocuparte?- dice como si no lo creyera- ¿cómo puede alguien preocuparse por una persona que ni siquiera conoce?
No le digo nada, ni yo sabía la respuesta a esa pregunta. Entonces, vuelvo a sentir que ella se quiere soltar de mi agarre y lo logra. Pero yo con un movimiento rápido agarro sus dos manos y las bajo. Fue entonces que ella vuelve a subir la cabeza para mirarme.
-solo...- y no termina la frase ya que se volvió a desmayar.
Con un movimiento la volví a abrazar y la sostuve con fuerza aferrándola a mi pecho. Podía sentir su respiración caliente sobre mí. Como no sabía qué hacer, la cargue estilo nupcial y la lleve hasta la avenida, en donde nos tomamos un taxi.
Mientras pensaba que hacer con ella, le dije al taxista que nos llevara al hospital. Fue entonces que mi hermano me llamo. Sique era molesto en algunas situaciones.
-Hola Takumi- dice Gerard quien sonaba más alegre que de costumbre.
-Hola- le digo secamente- Me puedes llamar luego, estoy algo ocupado ¿sabes?
-¿Con quién? ¿Con una chica?- dice y me quede mudo. Qué bueno que era el para saber lo que yo estaba haciendo. Al ver que yo no contestaba continuo- por lo menos me la pudo haber presentado. ¿Quién es? ¿Es de la escuela?- podía sentir que su curiosidad traspasaba el celular- Dime quien es- dice como un niño.
-Gerard- digo- llegare tarde. No molestar por el resto de la noche- al terminar de decir eso le corto.
Sabía que con esa reacción mía ya le había confirmado todas las sospechas a mi hermano, pero, ¿qué le iba a hacer? Con la única persona que no podía mentir, ni siquiera por teléfono era con él.
Ante este pensamiento me acomode en el asiento, sabía que le tendría que dar una explicación cuando llegara, pero intentaría evadirla a toda costa.
Salí de mi pensamiento cuando mi acompañante empezó a moverse y a balbucear cosas inentendibles, dándose vuelta para donde yo estaba, ya que ella tenía apoyada la cabeza por el lado de la ventana izquierda. Abrió los ojos muy lentamente y al terminar de abrirlos observo a su alrededor, confundida de donde estaba y luego me observo a mí. Su ceño se frunció.
-¿Dónde estamos?- pregunto confundida y furiosa a la vez.
-En un taxi, nos dirigimos directo al hospital- dirigí mi mirada a ella y la pude notar horrorizada.
-¡¿Qué?!- dijo exaltada- no por favor, cualquier otro lugar menos al hospital.
-¿por qué no?- la mire curioso. ¿Acaso le tenía miedo a los hospitales? Eso sería completamente absurdo.
-Porque…- y agacho la cabeza, sin terminar lo que iba a decir. Estaba cada vez más intrigado, quería saber más sobre ella, sobre Misaki. Entonces, se me prendió una lamparita por encima de mi cabeza dándome una gran idea.
-Está bien- ella levanta la cabeza mirándome esperanzada sin dejarme terminar de hablar- con una condición- su ceño se volvió a fruncir.
-¿Con que condición?-me miro con una venita que le sobresalía por su cabeza. Vaya, es impresionante como puede cambiar de humor en tan solo unos segundos.
- Que te lleve hasta tu casa y me dejes cuidarte- digo riendo para mis adentros, pensando que era lo que iba a hacer a continuación.
-Ni loca- dijo. Tendré que usar otra táctica.
-Bueno, entonces chofer- me inclino hacia su asiento- llévenos al hospital
-¡¿Qué?!- aparece su aura demoniaca.
-Y no creas que estas fuerte como para escaparte de esta- le digo y se queda congelada. Bingo, ahora sí que tendrá que aceptar.
-Está bien, acepto que vayamos a mi casa, pero cuando termines te diriges directo a la tuya ¿ok?- dice frustrada.
-trato echo- y estrecho mi mano con al de ella.
Después de eso fuimos en silencio hacia nuestro destino.
Al cabo de media hora llegamos hasta su casa. Sique vivía lejos. La ayude a bajar y le pague al chofer. Mientras ella empieza a buscar las llaves yo observaba detenidamente el frente de su hogar. Era simple, con una puerta en el medio y 2 ventanas que sobresalían. Pintada de un color amarillo pálido. Bastante lindo, diría yo.
Lo único que me llamo la atención fue que tenía una reja de hierro de hasta 2 metros, llevándome una cabeza a mí. No entendía para que exagerar tanto con la reja, era inmensamente enorme. Entonces, noto que ella ya había abierto la puerta y me hace seña para que pase; la sigo.
Entre y pasamos por un pasillo que daba a la cocina, y en el medio había otro pasillo en el cual, en sus costados habían 2 habitaciones; una de cada lado. Y, al final del pasillo, estaba el baño. Observe con determinación y vi que estaba bien equipada de muebles; en la cocina tenía la mesa, con 6 sillas a su alrededor, la cocina completa, un televisor plasma, un reproductor de música, y un sofá con una mesita en el medio que está del lado de una de las ventanas.
Mire un poco más a ver si había alguna foto de su familia o de ella misma, como para ir conociéndola, pero no había nada. Me sorprendió, ya que por lo general se tienen fotos en las casas, ¿o no?
-¿Tu familia?- le pregunte y al parecer se sorprendió.
-No tengo- dijo de espaldas a mí.
- ¿Como que no tienes familia?- estaba confundido por su respuesta.
- Mis padres murieron y quede a cargo de mi abuela, ella me permitió vivir sola luego de una discusión, y no tengo hermanos, asique me pasa bastante dinero para que sobreviva sola.
No dije nada, sabía que no tenía que haber preguntado. Pero, ¿qué le iba hacer?. Cada vez me sentía más y más curioso por esta chica.
Vi como ella se dirigía hacia al parecer, su cuarto. La seguí y vi como ella estaba apoyada en su escritorio, con las manos atrás. Tomo una respiración profunda y luego estaba a punto de decir algo, pero al parecer las palabras se esfumaron de su boca.
Me dirigió una última mirada y se sentó en su cama. Yo me puse de cuclillas frente a ella y le toque la frente. Estaba ardiendo, necesitaba bajarle la fiebre lo más rápido posible. Sin avisarle me fui directo a la cocina. Ella no dijo nada, lo más probable es que sabía para donde me iba.
Saque del refrigerador una jarra con agua. Busque en donde poner el agua y me dirigí al baño. Ahí encontré un balde y algunos paños pequeños. Tome dos y salí de ahí. Puse el agua en el balde y me dirigí hacia el cuarto de Misaki.
Ella me mira interrogante y luego se acuesta boca arriba. Yo me acerco y de cuclillas, le empiezo a poner el paño ya humedecido sobre su frente. Ella al tacto cierra los ojos.
-¿Cómo te sientes?-le pregunto
-…- no responde, pero pude notar que su respiración se estaba regulando. Volví a intentarlo
-¿Tienes hambre?, si quieres te puedo cocinar- digo y ella se ríe un poquito, luego tose. Ella, con un movimiento suave de cabeza asiente, embozando una pequeña sonrisa.
Me levanto y me dirijo hacia la puerta cuando ella me pregunta:
-¿Qué vas a cocinar?- ella pregunta poniéndose de costado y acomodando el paño para que no se cayera.
-Sorpresa- digo y salgo.
Me dirijo de nuevo hacia su refrigerador y observo que lo único que tenía era muchas papas, cebollas y alguna que otra remolacha, entonces me decido en hacer gachas sinceramente no me acuerdo mucho de los ingredientes que lleva). M prepare y empecé a hacer la comida.
Al cabo de media hora ya tenía la comida echa. La pongo en un plato hondo y se lo llevo a Misaki. Cuando entro, veo que ella está sentada en el piso con unos libros, al parecer, del concejo estudiantil.
-¿Qué haces?- le pregunto.
-Nada, adelanto el trabajo del concejo- dice y mira el plato en mi mano-¿es para mí?- dice señalando el plato con una lapicera que tenía en la mano.
- Si- le digo y me siento en posición indio- toma-se lo entrego.
-No vas a comer- dice ella poniéndose el primer bocado en la boca.
-Está bien, yo ya comí en el café.
-Hum…- dice mientras seguía comiendo.
-Asique- digo para iniciar una conversación- ¿Por qué mandaste a que me investigaran?- dije y vi como sus ojos se abrían en estado shock y continúe- porque, además de ver cómo te doblabas la muñeca escuche tu conversación, diciéndole a alguien que me investigara.
- Bueno- come otra cucharada- la verdad es que me aterra la idea de que alguien sepa que trabajo en un café. Si la gente del colegio se enterara que trabajo en un café cosplay, ellos, además de dejar de tenerme miedo, me humillarían.- come otra cucharada- Y, respondiendo a tu pregunta, mande a un amigo a que te investigara a ver si tenías alguna debilidad, cosa de que si se te ocurría decirle a los demás en donde trabajo, yo te amenazaría con tu supuesto secreto- come otra cucharada.
-Eso es cruel.-digo fingiendo inocencia- yo jamás haría algo así- le explicó- no te conozco, por eso, no ganaría nada. Además- me acerco un poco a su rostro y le toco la mejilla logrando que se ruborizara- eres demasiado interesante para dejar que te enojes conmigo por eso- sube 3 tonos de rojo y sonrió por el hecho.
-Acércate un poco más e iras a conocer Marte ¿entendiste?- me alejo riéndome un poco. Ella ante esto se enoja- ¿Qué es tan gracioso?- pregunta.
-Que nunca te cansas de amenazar- le digo y continuo- no importa lo que haga, me amenazas igual.
-…- ella no dice nada y sigue comiendo.
- Ah y sobre tu trabajo, no diré nada- estaba por decir algo pero le interrumpo- porque será de mi gozo personal.
-¿Gozo personal?- pregunta confusa- que gozo personal.
-Ya lo veras- digo y veo que ella terminaba de comer. Entonces, le toco la frente y veo que la fiebre había disminuido y que había vuelto a tener color.
Me levanto y la ayudo a levantarse. Vamos a la cocina y la ayudo a lavar el plato. Mientras todo esto pasa ella dice:
-Perdón - dice y mis ojos se abren- Tenía miedo de que dijeras algo y por eso le pedí a mi amigo que te siguiera para averiguar algo para amenazarte.- me doy la vuelta para estar4 frente a ella- Y al final no ibas a decir nada, y yo me estaba por meter en tu vida con intenciones impuras y…- no la deje continuar porque puse mi dedo índice sobre sus suaves labios. Ante esto ella se vuelve a sonrojar.
-No hay problema- le digo y saco mi dedo de sus labios- Se el porque te da miedo que se enteren y a eso lo respeto- ella agacha la cabeza y yo, pongo mi mano sobre su barbilla y se la levanto- Ey, no te tiene que avergonzar tus causas de porque haces esto.
Le termino de decir eso y continúo lavando los platos. Luego observo la hora, eran las 23:10. Ya era hora de irme. Llamo un taxi para que me venga a buscar y en 5 minutos ya estaba aquí. Salgo y me despido de ella.
Cuando estaba llegando al auto escucho un "Gracias" proveniente de ella y cierra la vuelta. Subo al taxi con una estúpida sonrisa en mi rostro. Le digo al taxista donde quiero que me lleve y me recuesto en mi asiento.
Tenía muchas dudas sobre ella, pues sabía que lo que me había dicho en parte es mentira. No me juzguen, pero yo sé muy bien cuando alguien miente o no. Tenía muchas preguntas, pero hoy no era el tiempo para sacármelas, aun no. Me recosté en el asiento y me quede dormido, pensando en ojos de color ambar.
