Una Propuesta Tentadora

Era una idea excelente, brillante se atrevía a decir, y más para ser de Diva. Decir que no era un poco cruel o despiadada era imposible, pero realmente le daba lo mismo si lo era o no, mientras fuera conveniente para él, y aunque no lo pareciera, también para Saya, y lo mejor de todo era que se quitaría de encima a un gran estorbo y tal vez, al fin, lograría llegar a la meta principal de su vida, cuando esta cambio desde que conoció a su "enemiga" en aquel baile en Vietnam.

En cuanto escucho el plan de Diva, el caballero sonrió afirmativamente dándole a entender que la ayudaría en lo que fuera necesario, y luego, ambos compartieron una sonrisa casi maléfica, como dos niños traviesos tras la idea de una fabulosa diablura.

No habían pensado en nada más, y es que realmente no les importaba. Amshel no lo aceptaría, o quizás sí, pero no podían arriesgarse a pedirle una opinión al "hermanito mayor", además, Diva era quien mandaba en ese momento, pero la chica quería hacerle pasar un mal rato a Amshel y de paso también a James, solo por diversión y ver sus caras cuando todo se completara, así que impulsada por la idea, se levanto enseguida de la cama como un cohete y se cambio de ropa lo más rápido que pudo. Solomon hizo lo mismo aunque guardando la compostura a pesar de estar ansioso, y porque no, ligeramente nervioso. En cuanto estuvieron listos los dos, el caballero tomo su auto y llevo a Diva consigo al bar que ella le había indicado.

-Esto será muy bueno- comento Diva regocijándose y frotándose las manos mientras tomaban camino hacia el club señalado.

-¿Pero estas segura de que funcionara?- pregunto Solomon aun con dudas. Él ya lo había intentado una vez cuando fue a verla al Zoológico hace ya un año, y aunque estuvo apunto de lograrlo, en el momento decisivo, justo en el momento en que Saya iba a tomar su mano para aceptar su propuesta, el aguafiestas de Hagi había llegado para arruinarlo todo.

–Sí Hagi esta con ella tenemos las de perder. Es muy vulnerable a la opinión de su caballero- aseguro Solomon doblando con fuerza una esquina, molesto ante el recuerdo.

-Siempre quejándote. Da gracias a que es tan callado- contesto Diva despreocupada de la posible presencia del caballero –Además esta vez a Saya le da lo mismo la opinión de él. Se acaba de pelear con ese humano llamado Kai... por cierto, si quieres que esto funcione, tendrás que acostumbrarte a su caballero… ¿Como dices que se llama? Tiene un nombre extraño- pregunto fingiendo ignorancia, aunque la verdad le costaba un poco de trabajo pronunciarlo correctamente.

-Se llama "Imbécil"- contesto sarcásticamente Solomon.

-¡Wow! ¿Igual que tú?- contraataco ella mientras se recargaba cómodamente en el asiento de piel y con una sonrisa burlona en el rostro. No lo hacia muy seguido, porque simplemente le daba flojera, pero contestar cosas que sus caballeros no pudieran refutar, le causaba una morbosa diversión.


La gente iba y venia en la barra, y después a la pista de baile, y luego de estar un rato ahí sentada comenzaba a asquearle la cantidad de gente que se juntaba en el lugar, y esas carcajadas de borrachos la estaban volviendo prácticamente loca.

Ya estaba por tomar el quinto tarro, o eso creía, porque al llegar al tercero perdió la cuenta, y a juzgar por los mareos que comenzaba a tener, parece que ya era el sexto, séptimo, quien sabe, no le importaba, lo único que deseaba en ese instante era que ese tipo ebrio sentado a un lado de ella, que se carcajeaba de quien sabe que cosa, se callara de una vez por todas. Era incesante y molesto el sonido de su atontada risa.

Olvidó todo eso en un segundo ya que algo inesperado la hizo sobresaltarse de pronto. Se dio cuenta que a cada minuto que pasaba, sentía la presencia de Hagi peligrosamente más y más cerca. De seguro estaba desesperado buscándola por los alrededores del lugar, pero no le importaba que tan preocupado pudiera estar su caballero, no lo ayudaría en su búsqueda, no, para nada, necesitaba un rato más para pensar y quizás tomarse otra cerveza. Si volvía en ese momento al departamento y veía a Kai frente a frente, temía aventársele encima y matarlo en el acto o decirle todas sus verdades a la cara, o bien desquitar su enojo con Hagi, y eso era lo que menos deseaba. Hagi no merecía ser el blanco de sus frustraciones y Kai, pobre, seguramente estaba muriéndose del arrepentimiento, pensó con un deje de culpabilidad.

Dio un trago más a la fría cerveza, pero en ese momento escucho una voz detrás de ella que casi la hace ahogarse con el sorbo.

-Hola hermanita- una voz un tanto aniñada e infantil, con un característico tono burlón, la saludo detrás de ella, producto de alguna alucinación. Le echo la culpa a la bebida, seguramente estaba adulterada y miro con desaprobación la cerveza.

-Siempre me advirtieron que no tomara nada que no abriera yo misma- se reclamo la joven al recordar los típicos consejos que le daba su padre, mientras miraba desanimada su bebida arrepintiéndose.

Torció la boca, esperando el momento para desmayarse y ser violada por el cantinero, algún mesero o bien cualquier cliente que hubiera mandado poner la droga en su cerveza, sin siquiera molestarse en mirar atrás y comprobar si era real su alucinación.

Diva se quedo esperando como tonta, pero enseguida se dio cuenta de la confusión por la que atravesaba en ese momento su hermana, así que con su mejor sonrisa tomo la iniciativa del asunto y se sentó junto a ella en la barra, no sin antes quitar del lugar al borracho del que momentos antes Saya se quejaba.

-¡Diva!- Saya casi se cae de espaldas en el acto, e instintivamente trato de atacarla, pero para su mala suerte, no había llevado consigo su espada. "Gran idea Saya", se dijo y pensó en atacarla con lo que sea que tuviera a la mano, pero a decir verdad no había nada a su alcance para tratar de matar a su gemela a menos que le rompiera el tarro de vidrio en la cabeza, pero era demasiado absurdo y estaba ya muy mareada, además de que no estaba precisamente de buen humor para hacer realidad tragedias griegas.

-Vaya, a veces puedes ser bastante distraída, ¿Verdad hermana?- apunto la chica de ojos azules sonriéndole a la de ojos cafés, pero esta no le devolvió la sonrisa, si no una mirada de coraje, como siempre… Que novedad, pero no será tan difícil, pensó la ojiazul juguetonamente repasando en su mente cada paso y fase de su plan.

-¿A que has venido?- pregunto Saya mordiendo las palabras, apretando los puños y soportando las ganas de aventarle el contenido de su tarro en la cara.

-A tomar una copa contigo, hermanita…- Saya la miro desconcertada, mientras Diva pedía un Cosmopolitan Martini al cantinero que enseguida se puso a trabajar en el pedido. Diva después miro a su hermana, que la miraba interrogante aun -Vengo a proponerte algo- dijo la chica sin más, recibiendo la roja bebida frente a ella.

-No me interesa nada que venga de ti- contesto tajantemente la otra chica.

-Oh… veo que aun sigues un poquitin enojada conmigo… pero escúchame un momento, esto de verdad va a interesarte- aseguro ella llevándose la copa a la boca. Saya frunció el entrecejo, y por más que trato de evitarlo, la curiosidad de saber lo que su hermana le propondría la tenia ansiosa, así que le dio a entender que prosiguiera, con una expresión inconcientemente curiosa.

-¿Qué? ¿Quieres?- pregunto Diva acercándole su bebida a Saya –Si quieres puede probarlo- le ofreció.

-¡No!... ¡Argh!…- refunfuño ella atosigada –No quiero, solo dime eso que se supone que tanto me interesa- contesto sabiendo de antemano que su hermana lo había hecho a propósito para que ella aceptara que de verdad estaba interesada en lo que tenía que decirle.

-Tanto tú como yo, estamos hartas y cansadas de esta inútil guerra, que como sabemos, los únicos ganadores serán los humanos, y bueno, acéptalo hermanita, tú no lo eres…- dijo con una insensibilidad que sorprendió a Saya, quien casi se le avienta encima aunque fuera solo para darle una buena golpiza, pero otro lado de su ser le ordenaba que siguiera escuchando a la muchacha, así que se guardo los puñetazos y bofetadas para otra ocasión. -… Aparte veo que tú eres la que esta más cansada de todo esto, tu aspecto me lo dice a gritos- recalco la ojiazul. Bueno, en eso Diva tenía razón. Sus ojos cansados y las ojeras que comenzaban a formarse bajo sus ojos no le daban un aspecto muy saludable, además de las marcas brillantes que habían dejado las lágrimas de aun par de horas antes, y su rostro era idéntico al de un desequilibrado mental en plena crisis.

-¿Y eso que? Que te importa si me veo bien o no- respondió Saya tratando de fingir dureza a pesar de su palidez y desanimado estado, sin contar los mareos que estaba comenzando a padecer, cortesía del alcohol.

-Que testaruda… y si me importa. Eres igual a mi, tienes que ser linda como yo- respondió su hermana tomando otra trago y comiendo uno de los arándanos del pinchito. Saya suspiró atosigada.

-Yo nunca quise comenzar esta guerra, fuiste tú… somos hermanas, y aun… te agradezco que me sacaras de esa asquerosa torre- dijo Diva de pronto, sin mirar a su hermana.

-Fue un error- respondió Saya, mirando hacia otro lado sintiendo vergüenza de si misma y preguntándose que rayos hacía hablando como si nada con la desgraciada de su hermana, cuando en realidad debería estar sobre ella tratando de matarla.

-No lo será, si comienzas a ver las cosas desde otro bando- esa ultima palabra en la cual su hermana había hecho énfasis la hizo comenzar a sospechar un poco, pero aun no entendía a que venia eso, y por otro lado, la hizo dudar de sus verdaderos deseos, o los que decía tener. La presencia de Hagi cada vez más cercana la estaban poniendo nerviosa y tenía miedo de contestar alguna estupidez.

-¿Qué quieres decir Diva?-

-Ven conmigo Saya- contesto la chica, dejándose de estúpidos rodeos. Los ojos de su hermana casi se salen de sus cuencas ante la impresión de la propuesta, pero sin procesar exactamente bien la información que acababa de recibir, o más bien, sin creerlo, y solo se limito a una simple pregunta.

-¡¿Qué?!-

-Piénsalo, eres un quiróptero, y somos hermanas… entonces, ¿Por qué matarnos como lo hacen los humanos?... ¡¿Y tu que estas mirando?!- grito sorpresivamente Diva, mirando amenazante a una chica que no pudo evitar escuchar la conversación y se quedo viendo a ambas muchachas, preguntándose que tanto habrían consumido como para decir esa clase de incoherencias. La misma muchacha se levanto y se cambio de lugar apenas murmurando un "lo siento". Era mejor evitarse problemas con gente tan intoxicada como esa, se advirtió.

-Has hecho sufrir a muchas personas…- le reclamo Saya pasando de largo el asunto de la muchacha. Diva se sintió despreocupada, tomando nuevamente un sorbo del martini que estaba apunto de acabársele al igual que los arándanos.

-Personas que se lo tenían merecido- contesto, dejando caer la copa sobre la barra que no falto mucho para que se partiera en dos.

-¿¡Y yo también!?- reclamo de nuevo Saya.

-Tú recibiste todo, absolutamente todo… y yo…-

-Por Dios Diva, yo no tengo al culpa de las ideas de científico loco que tenían Joel y Amshel, no tenía idea de que existías, ¡Y cuando me lo pediste, te libere!... y ese fue mi gran error… aparte de todo… dime una cosa… Riku ¿Merecía lo que le hiciste? Solo era un niño y tú lo… Dímelo ¿Acaso se lo merecía?- dijo tratando de que no volvieran a nacer más lagrimas con el recuerdo, pero le fue imposible que no se le quebrara la voz al hablar de su pequeño y ya muy alejado hermano muerto, asesinado, ante la idea de como fueron sus últimos minutos de vida junto a la enferma de su hermana. Casi la consideraba una pederasta.

-Ay, ese niño… No claro que no, pero yo necesitaba unos bebés, y él era el único que podía dármelas. No creo que te hubiera gustado más que Hagi me ayudara con eso, ¿O si? Después de todo él fue mi novio desde el principio- dijo mofándose, notando con esplendor como los celos corrían a través del cuerpo de su hermana, furiosos como una frenética carrera en el desierto. Podía sentirlo incluso como si ella lo estuviese viviendo.

-A Hagi no lo metas en esto… y no es tu novio- le advirtió la joven ante la sola idea de imaginar a su hermana y a su caballero juntos.

-Vaya… veo que te gusta… pero, volviendo al tema. Tú sabes que es lo que más te conviene. Esta guerra terminaría de una vez por todas, y ese tal Kai ya no estaría presionándote cada vez que puede, vivirías con tu verdadera familia… porque los humanos están muy lejos de serlo-

-Y tú también- respondió llevándose una mano a la cabeza, frustrada por no poder atacarla en ese instante. Una pelea cuerpo a cuerpo era inútil para ellas y solo lograría provocar un gran show ridículo en medio del antro.

-Eso es lo que quieres creer, pero tus verdaderos deseos no quieren eso… Lo se todo, Saya, soy tu hermana. Yo no te odio, aunque tú me odies y estés tratando de matarme- la culpo, tomando el último sorbo de su bebida.

-Tú también quieres matarme- se defendió, haciendo presión con su mano contra su cabeza, como si tratara de mantenerla en su lugar. La tensión que se generaba entre las dos al tocar el tema la estaba matando.

-No, jamás tuve esa intención, pero al ver que querías acabar conmigo, no me dejaste otra opción- explico Diva, y hubo un silencio entre las dos, mientras se miraban fijamente una a la otra. Diva estaba dispuesta a insistir, y su hermana comenzaba a languidecer, y eso era muy mala señal para Saya, pero significaba el rápido y relativamente fácil triunfo de Diva y todos los planes de sus caballeros.

-Ven conmigo, jamás encajaras en el mundo de los humanos porque simplemente no eres uno de ellos… pero si lo deseas, en mi mundo serás bien aceptada- le aseguro la ojiazul sonriendo. Saya vio su sonrisa… tan tierna, casi inocente, sintió como si por primera vez en su vida tuviera una conversación buena con su hermana, como cuando hablaban separadas por la puerta en aquella torre, hablando tan amenamente, sin saber que sus rostros eran el mismo y que eran gemelas, y sabía muy bien que Diva, como la había llamado, sonreía cada vez que ella la visitaba.

Y sí, estuvo apunto de aceptar, pero los últimos deseos como humana aun no se extinguían por completo dentro de su cabeza, provocando una confusión que comenzaba a transformarse en un fuerte e insoportable dolor de cabeza nuevamente.

-Lo mismo trato de hacer Solomon… y no me convenció, y tú tampoco lo harás- respondió mirando hacia otro lado, para no volverse aun mas débil con la sonrisa de la joven.

-Bueno, eso no es lo mismo que te indican tus deseos… pero, es tu decisión- dijo Diva, levantándose no si antes dejar un pedazo de papel arrancado con brutalidad, con un numero anotado en el, adornado con un pequeño corazón.

–Ese es el número de mi celular, si cambias de opinión… estaré esperando tu llamada. Ah, por cierto, puedes llamarme cuando quieras, estoy disponible todo el tiempo… esta en tus manos seguir con esta guerra y seguir con tu sufrimiento, o ser feliz, hermana- aclaro ya dispuesta a irse, pero cuando se volteo choco justo frente a frente con el caballero de su hermana, y al toparse con el pecho de Hagi en el choque, Diva tuvo una sensación electrizante y casi erótica que le dio vueltas en el cuerpo, culminando en su entrepierna, dejándola atontada por una milésima de segundo, pero logro retomar el habla, disimulando su reciente reacción con gran maestría, como si nada hubiera pasado.

-Vaya… mira nada más quien ha venido hermanita, tu Romeo- le dijo a Saya quien aun seguía sentada y mirándola. En ese instante Hagi trato de atacar a su enemiga levantando peligrosamente sus garras, pero su ama lo detuvo con la mirada, indicándole que no era necesario.

–Bueno, ya lo sabes, Sayita… estaré esperando tu llamada, a por cierto, tu lindo caballero también puede venir- y dicho esto, Diva desapareció con un soberbio porte, abriéndose paso entre el tumulto de gente, empujando a uno que otro borracho en su camino.

Hagi la vio alejarse, y no supo que demonios pensar frente a lo que acaba de suceder, y su ama solo sabía en ese momento desviar la mirada de los ojos azules clavados en ella, mientras se levantaba acercándose a él para susurrarle algo al oído.

-Sácame de aquí rápido… no traigo con que pagar y me tome como siete tarros y siento que me caeré en este instante- concluyo mientras comenzaba a perder su lucha por mantener el equilibrio, pero su caballero la agarro a tiempo antes de que esta se desplomara sobre el suelo. La ayudo a caminar entre la gente hasta llegar a las escaleras, pero vio la inmensa cantidad de escalones que se abrían paso para poder salir del lugar, y vio como Saya comenzaba tratar de subir, tambaleándose torpemente.

-Saya te cargare, son demasiadas escaleras- le dijo Hagi, tratando de levantarla, pero ella se negó.

-No, no… sí puedo pararme, so-solo sostenme- pidió mientras el joven la tomaba de la cintura, comenzando a subir los escalones con ella a su lado. El caballero estuvo a punto de preguntarle que hacia con Diva en ese lugar, pero al parecer y conociendo a Saya, esta no le daría una respuesta rápida o al menos, concreta en ese instante… agregando la situación de que estaba completamente alcoholizada.

-Ay… estoy tan… ebria- trato de decir torpemente –Que vergüenza me da que me, que me veas así- dijo al fin tomando valor para mirar a Hagi a los ojos mientras subían.

-No te preocupes… pero, ¿Cuánto tomaste?- pregunto él al ver el deplorable estado de la joven.

-Hum, no estoy segura… me tome como siete… ¿Ocho tarros? Perdí la cuenta en el tercer tarro. De verdad soy terrible para esto… que tonta… que tonta- murmuro reprochándose, totalmente sonrojada de la vergüenza. Se sentía como la chica más estúpida del mundo en ese estado y para colmo, frente a Hagi, que además de todo, tenia que ayudarla a caminar casi a rastras porque ella no era capaz de pararse sin tambalearse como un bebé que trataba de dejar de gatear.

Cuando al fin salieron del lugar, caminaron en la calle solitaria por la cual Saya había llegado a ese bar, pero se vio en la necesidad de detenerse unos momentos, recargando su cuerpo a la pared maltrecha de un edificio.

-¿Diva trato de atacarte?- pregunto el caballero acercándose. La joven se mantuvo con los ojos cerrados, respirando con dificultad, y preparándose para responder sin tener que pasar la vergüenza de tropezar con su propia lengua.

-No… ella solo… nada- se arrepintió volviendo a retomar el camino de regreso al departamento.

-¿Te dijo algo?- pregunto Hagi sosteniéndola mientras caminaban lentamente.

-No… solo nos encontramos, fue una casualidad. Sabes que Diva ha estado matando en los bares, así que solo fue casualidad. Es todo- dijo desviando la mirada y torciendo un poco la boca.

Saya estaba mintiendo, y no podía esconderlo, pensó Hagi observándola silenciosamente, sin saber como sacarle la verdad a la chica.

-Te dejó el numero de su celular- reitero él sin creer una palabra de lo que su ama le decía. La pobre era muy mala a la hora de mentirle a él, además, después de pasar siglos de vida observando a los humanos, era ya un experto en el comportamiento de las personas, y eso incluía a Saya por sobretodos.

-Si, que tontería, ¿No?- dijo ella volteando a verlo y sonriendo forzadamente, como si tuviera luchando contra grietas secas en la cara –Será mejor regresemos… Kai me ha estado llamando- dijo suspirando mientras escuchaba por enésima vez el timbre de su teléfono móvil.


-¿Y bien?- pregunto Solomon mientras Diva subía al auto para regresar a casa.

-Fue todo un éxito- contesto ella con una enrome sonrisa en el rostro mientras cruzaba los brazos de forma triunfal.

-¿Entonces dijo que sí?-

-¿Por qué todos los hombres quieren todo rápido? Todo a su tiempo Solomon, todo a su tiempo- le dijo mirándolo fastidiada por su insistencia.

-¿Entonces te mando al diablo?- pregunto este confundido.

-Olvídalo, ¿Si? Suficiente información para ti en un solo día-

-No me trates como un niño- le exigió el rubio arrancando el auto.

-Pues entonces no te comportes como uno- le contesto. Ese era un defecto en Diva, enorme defecto al menos para personas tan egocéntricas como Solomon. Ella sabía cambiar su aniñada personalidad, al de una autentica cabrona de un segundo a otro, aunque no fuera algo muy común, pero eso si, Diva tenía buenas tácticas para defenderse y contestar con algo lo suficientemente inteligente para callar a quien sea, por eso Solomon, estaba seguro de la respuesta que Saya le daría a su hermana.

Oh, dulce, dulce victoria, pensaron ambos.


Otro capitulo reeditado. Me gusto mucho la verdad, a diferencia de antes, ahora reeleo el fic para corregirlo, y verdaderamente me da miedo.

Lo del Cosmopolitan Martini y que tiene que ver con Diva, pues es una bebida que se hizo muy popular en los años 80's y que la serie, "Sex and the city" popularizo, al igual que lo hizo Madonna. Es el cocktail de la mujer elitista, por eso se me hizo que seria buena idea, relativamente, para Diva, además de que tiene un sabor muy suave, y espero no se haya escuchado muy mamado! Aunque de pronto si me pareció. Como sea.

Bueno, obvio el titulo del capitulo no necesita explicación. Seguiré reeditando el fic.

Me despido

Agatha Romaniev