Quizás Algún Día

-Diva- Hagi reconoció la voz femenina, fingiendo indiferencia ante ella a pesar de que su sorpresa se desbordada en la expresión de su rostro que ahora nadie podía presenciar, para suerte de él.

-¡Ah, que lindo! Reconociste mi voz- exclamo Diva entusiasmada, soltando una risilla traviesa, que por alguna razón, puso al caballero en alerta y activo todos sus mecanismos de defensa al mismo tiempo, desde la vista, hasta el olfato, como un perro de caza, como si fuera a aparecer frente a él en cualquier instante.

-¿Qué quieres?- pregunto Hagi con suma seriedad y bajando ligeramente el tono de voz para evitar ser escuchado por cualquiera dentro del departamento, especialmente Saya. Tenia que estar conciente de que las paredes, pueden tener oídos, mientras se aseguraba de vigilar la puerta del baño donde aun podía escuchar el ruido del agua caer al suelo, casi rezando porque Saya tardara un poco más en salir de la regadera. Quería arreglar sólo esa incomoda situación con Diva, de una vez por todas aunque de cierta manera, no fuera de su incumbencia.

-Oh… Nada, solo quería hablar con mi hermana ¿Esta ella?- pregunto despreocupada como si no hubiera ningún problema entre ambas, y al caballero lo estaba tratando casi como a un confiable conocido. La desinhibición de Diva dejo un poco sorprendido a Hagi, pero lo disimulo con gran maestría.

-No te dejare hablar con ella- sentencio él secamente.

-¿Qué?- exclamo Diva haciéndose la indignada.

-No se de que hayas hablado con Saya anoche, pero deja de molestarla o...-

-¿O que?- pregunto desafiante la chica mientras sonreía -¿Me mataras?... Eres tan lindo y tan gruñón- lo halago divertida, mofándose del instinto de protección del caballero para con su hermana. Esa actitud posesiva y de "macho alfa" propio de los hombres, y que se acrecentaba al convertir a algunos de ellos en caballeros le daba una risa tremenda –En lugar de tratar de amenazarme, deberías de ver las ventajas de mi pequeña propuesta con Saya- dijo ella de forma intrigante, apropósito, pudo notar Hagi, ya que enseguida su curiosidad se disparo, como si Diva supiera lo que iba a pasar.

-¿De que hablas?- pregunto con discreción.

-Oh, veo que no te ha dicho nada aun- observo Diva burlona y luego soltó una risilla -Creo que no le hizo bien la bebida… bueno, no importa, pero te recomiendo que hables con ella pronto… el tiempo se acaba…- advirtió la chica. Hagi frunció el entrecejo, sintiendo una extraña y nada agradable sensación al escuchar las últimas palabras. Si algo habia aprendido, y realmente rapido, es a no creerle, ni confiar en Diva ni nada que estuviera relacionado con ella.

-¡Ah, por cierto! Dice Nathan que te ves muy sexy sin el saco pero que deberías peinarte. ¡Au Revoir!- exclamo Diva despidiéndose en francés, mientras el rostro del caballero se vio invadido por una inusual expresión de sorpresa y enseguida corrió a la ventana. Sabia que Diva y ese caballero lo estaban observando desde algún lugar, y alertado, se asomo buscando por todos lados su presencia, pero aunque trato de encontrarlos desesperadamente con la vista, le fue imposible verlos… quizás ya se habían ido.

No sabía de que habían hablado Saya y Diva, no sabía de que propuesta hablaba Diva, pero sabía que no podía ser nada bueno, de hecho, no podía existir nada bueno que pudiese venir de Diva, además, no era común ver que la misma joven, siendo tan consentida y mimada, se ocupara de algún plan o trampa y no uno de sus caballeros como era costumbre.

-Hagi ¿Qué haces ahí?- el caballero disimulo con gran maestría su sorpresa, y volteo al lugar de donde provenía la voz que lo había llamado, encontrándose con Saya, mientras la muchacha salía ya vestida del baño, secándose el cabello con una toalla y algo confundida de encontrarse a Hagi asomado en la ventana como un perro que se asoma por la ventana trasera de un auto. Solo le faltaba que sacara la lengua.

-Nada- contesto el caballero alejándose de la ventana. Saya lo miro un poco desconfiada, dejando a un lado la toalla, sabia que Hagi estaba ocultándole algo, y era fácil saberlo; si no estuviera pasando nada, él simplemente no hubiera contestado absolutamente nada.

-¿Qué pasa? Te ves un poco nervioso- insistió mientras tomaba un peine, comenzando a cepillarse el cabello recién lavado que aun dejaba caer unas pocas gotas de agua de entre las hebras.

Hagi hizo una pausa mientras pensaba en que decir, con suma exactitud.

-Hablo Diva- le contesto mas serio que de costumbre, sin encontrar otra mejor forma de decirlo. Saya miro un momento como dos gotas se escurrían desde la palma de su mano y surcaban su brazo rapidamente. Respiro al fin, detuvo su tarea en seco, y enseguida volteo hacia él. El rostro de sorpresa le demostró al caballero que efectivamente, le estaba escondiendo algo muy grave, y más importante aun, relacionado directamente con Diva.


-¡Tengo mucha hambre!- reclamo Diva mientras se estiraba con pereza en el auto de Nathan.

-Ni empieces- contesto Nathan con su afeminada voz -¿No quieres mejor que consiga a alguien?- pregunto este recordando la ultima ocasión que se alimento de él y casi lo deja seco y arrugado, y no estaba dispuesto a pasar por la misma situación.

-No, no quiero sangre. Tengo ganas de algo dulce, comida de humanos. Llévame a algún café o algo así, y que sea bonito- exigió la joven con un pequeño puchero.

-Nueva York esta lleno de ellos, y conozco el lugar perfecto- dijo Nathan sonriente mientras daba una vuelta para dirigirse al lugar mencionado.


-¿De que hablaron anoche?- pregunto Hagi, o más bien, le ordeno sutilmente que se lo dijera. Por primera vez, le ordenaba algo a Saya, claro, muy a su manera, y ciertamente jamás había hecho eso antes, ni siquiera cuando se trataba de beber sangre. Quizás, aquella ocasión en Francia en donde acorralo a Saya contra un árbol, pero en lugar de mantenerse firme para que ella se alimentara, solo había logrado que se asustara y después estuviera enojada con él el resto del día. No, ahora era diferente, ahora este asunto podía resultar ser aun mas grave que el hecho de que Saya se negara a comer la mayoría de las veces.

-De nada importante- contesto ella tratando de evadirlo sin éxito, mientras salía rápidamente de la habitación, seguida por Hagi quien estaba dispuesto a alcanzarla y saberlo todo de una vez.

Saya caminaba deprisa, y el caballero se dio cuenta de que estaba huyendo de él, pero tenia que saber que era lo que estaba sucediendo, no podía permitir que algo le sucediera a su ama y le sacaría la verdad aunque fuera por la fuerza, y en cuanto ella apretó el paso, el caballero la tomo bruscamente del brazo, obligándola a voltearse y mirarlo.

-Saya tienes que decirme de que hablaron- exigió nuevamente, con seriedad pero seguridad mientras esta trataba de zafarse de su agarre.

-¿Hey, que pasa?- pregunto Kai levantándose de la mesa y dirigiéndose a ambos.


-¿Esto fue lo mejor que pudiste encontrar?- comento Diva con decepción mientras entraba al "perfecto y lindo" lugar del cual había hablado Nathan, mientras observaba con detenimiento la decoración del café, de un estilo un tanto romántico y ¿Cuadrado? que a decir verdad no era del suficiente agrado para Diva. No, a ella le gustaban las cosas mas cargadas y quizás mas ostentosas, mas gráciles, pero exactas.

-Que exigente- contesto él despreocupadamente mientras caminaban hacia una mesa.

-No, en realidad es lindo…- se retracto -…solo que ese caballero me puso de mal humor- se excuso mientras se sentaba en una mesa sobre una pequeña terraza con la que contaba el lugar.

-Con que te puso de mal humor, ¿Eh? Es raro que alguien además de Saya pueda hacerlo- comento con un extraño tono que la muchacha no supo interpretar, mientras veía como tomaba el menú.

-Ese caballero es muy insolente y mal humorado- dijo tomando también la carta -Demasiado serio diría yo- y abrió la sección de los postres, justo lo que buscaba.

-Nunca lo llamas por su nombre- observo Nathan mirando a Diva con detenimiento disimulado.

-¿Enserio? No me había dado cuenta- contesto sin quitar la vista de la descripción de un trozo de pastel de chocolate con nieve.

-Oh… yo creo que si-

-No digas tonterías- lo reprendió –No se como Saya lo eligió para caballero. Recuerdo que me hablaba de él en el Zoológico, pero lo imaginaba diferente, y me caía mal. ¿Siempre ha sido así?-

-¿Así de lindo? Si, mucho, desde niño era una ternura- contesto Nathan con una sonrisa juguetona, mientras que una de las meseras se les acerco, pidiendo amablemente la orden.

-Yo solo quiero un café, tengo que cuidar la figura- dijo Nathan a modo de broma ampliando su sonrisa, provocando una risilla casi sarcástica de Diva -¿Qué pedirás?- pregunto.

-Mmmm… un pay de queso… con fresas- contesto entregando la carta a la mesera que los atendía. La misma anoto la orden de ambos y se retiro. Al fin, Diva levanto la vista a su caballero.

-¿Y bien? No me has respondido- dijo él, haciendo referencia a su última pregunta.

-Es solo que su nombre es difícil de pronunciar- contesto con simplicidad mientras se asomaba un poco por la terraza -¿Crees que lo asustamos?- pregunto emocionada recordando la llamada al celular y su ultima frase.

-¡Ay, claro que no! Solo lo pusimos alerta- exclamo el rubio haciendo un ademán con la mano.

-Y… ¿Crees que apoye a Saya con lo de mi propuesta?- Diva torció la boca ante la aburrida idea de la aburrida opinión del aburrido caballero de su hermana.

-Lo que le diga Hagi a Saya no es más que su absurda opinión. No importa que haga ella, él la seguirá como un perrito faldero- aseguro Nathan con malevolencia. Siempre había que tener en cuenta el margen de error, pensó Diva


-Saya- Hagi había pronunciado su nombre, sí, pero sabia que este venia acompañado por un regaño en su tono de voz, y conocía lo suficientemente bien a su caballero como para saber que este se desesperaba cada vez mas aunque su expresión dijera lo contrario, pero aun así, no puedo evitar quedarse callada y desviar la mirada con vergüenza, después de todo, ¿Que podía decirle?

-¿Qué pasa con ustedes?- Kai volvió a preguntar por tercera vez, pero ninguno de los dos hizo caso al muchacho.

-Saya, sabes bien que esto es importante. ¿De que hablaste con ella?- repitió la pregunta que la había asediado desde hacia rato. ¿Por qué se buscaba tantos problemas por una simple pregunta y su respuesta? ¿Qué podía pasar? Sabia que Hagi no le reclamaría nada, entonces ¿Por qué estaba tan errada en guardarse el secreto? En guardarle un secreto a la única persona con la que no podía tener secretos… o eso era lo que ella había creído hasta ese momento. Quizás le costaba contestar en ese momento, por que se había dado cuenta de que si podía guardarle secretos a Hagi. Quizás era más humana de lo que le habían dicho que no era.

-Nada Hagi, de nada- la confianza, en realidad, era relativa.

-¡Hey!- grito de nuevo Kai, ya enfurecido por ser ignorado de forma tan descarada, exigiendo una explicación a lo que parecía ser la pelea entre ambos. Mao estaba apunto de rogarle que no se metiera entre ellos. Si era una "pelea de enamorados", lo mejor en esos casos era no meterse y mantenerse lo mas alejado posible.

-¿¡Que, Kai!? ¿Qué quieres?- respondió la joven tan enojada o más que él, y aun sostenida por Hagi, acción que ya le estaba causando una especie de claustrofobia.

-¡Que me digas que rayos pasa contigo! Desde anoche te portas extraño- exclamo el muchacho desesperado.

-No se de que me habla ninguno de los dos- respondió evasivamente mientras se soltaba a regañadientes del agarre de su caballero.

-Sabes bien de que hablo- insistio su hermano.

-¿Por qué tanto escándalo?- David entro por la puerta principal deprisa, había escuchado la pelea desde las escaleras y había irrumpido junto a Lewis en el departamento, enfurecido. Si había algo que odiaba un militar como él, era mezclar los sentimentalismos y peleas de ese tipo con el trabajo, y por lo que había alcanzado a escuchar de Hagi, sospechaba que era algo relacionado con Diva, y peor había sido que Kai se metiera.

Saya lo miro apenada, sabía que David ya había detectado sin mucho esfuerzo a la causante de tanto alboroto. Luego miro a Kai, el cual le devolvía una mirada inquisitiva, y que decir de Hagi… ¡Y que decir de su maldita resaca! Algo la hizo pensar que ese no seria su día.

-Esta bien… pero hablemos a solas- pidió Saya en voz baja mirando a su caballero, el cual accedió a la petición sin problemas. Notó como Kai se sintió desplazado, pero sabía que esta vez se callaría y en realidad, pensar en lo que sentía su hermano en ese momento era lo que menos le importaba, tenia que arreglar las demás cosas antes de que se salieran de control.

Sin una palabra, Hagi y Saya salieron del departamento y la joven dirigió a su caballero hasta las escaleras, donde lo detuvo para contarle todo, ya no tenia caso esconder nada.

-Está bien… te diré lo que me dijo Diva. Pero no se lo digas a nadie-


-Nathan… la hora se acerca- comento Diva con una enorme sonrisa y unos ojos dulcemente traviesos, mientras mordía una de las fresas del trozo de pastel frente a ella.

Nathan no pudo evitar sonreír como Diva. Le costaba un poco creerlo, y se había mostrado bastante escéptico con respecto a lo que Diva estaba haciendo, pero como ella misma dijo, había que tomar en cuenta, siempre, el margen de error, y ciertamente esta vez Nathan se había equivocado con ello, pero el saber que las cosas estaban funcionando, lo habían hecho sentir un tanto extraño, como con una mezcla rara entre ironía y ansiedad.


-Anoche, Diva apareció de pronto- comenzó a hablar Saya e hizo una pequeña pausa antes de atreverse a continuar, con algo que estaba tratando de olvidar - …Me dijo muchas tonterías sobre mi. Según ella que ya estaba harta de esta guerra entre nosotras… y que yo también lo estaba, y mucho- y ante lo último bajo la cabeza mientras pensaba rápidamente en las siguientes palabras que le diría para explicar lo peor.

–¿Y sabes que? Tiene razón- aseguro Saya, pero a pesar de la seguridad con la que había pronunciado esas palabras, no se atrevió a levantar la cara, estaba avergonzada aun así, pero tenia que seguir.

-Hablamos de muchas cosas… me dijo que… jamás encajaría con los humanos- el caballero sintió una punzada en el pecho, las palabras crueles de su enemiga tenían el significado que tanto le había pesado desde que conocía la realidad de Saya, después de todo, ambos sabían que eso era verdad y nada podía cambiarlo, no importa que tanto lo intentara la joven. La naturaleza de su raza siempre seria una sombra entre ella y la vida que deseaba llevar.

–Me dijo que yo seria aceptada en mi verdadera familia… -hizo una larga pausa para asimilarlo -…me propuso que… dejara al Escudo Rojo, y… me fuera con ella- estaba hecho. Toda la noche anterior la había resumido en unas cuantas palabras que en ese momento le resultaron realmente insignificantes pero a la vez incomodas… y lo peor era que se lo había escondido a Hagi, y si no hubiera sido por su insistencia, jamás se lo habría contado hasta que tomara una decisión… Pero en realidad ¿Por qué estaba pensando en tomar una decisión?

-Hagi- la muchacha lo miro al fin, con ojos desesperados y llamándolo -…dime que hacer, por favor- rogó recargándose cansada en la pared, aun asediada por el dolor de cabeza y toda esa ajetreada mañana y ni hablar de la noche anterior.

En lugar de hacer o decir algo, Hagi guardo silencio, como siempre, analizando apenas lo que Saya no entendía aun. Sabía que podía tratarse de una trampa, pero ¿Y la llamada? Tal vez una trampa muy elaborada… pero si no lo era… claro que estaba esa posibilidad, después de todo no la había atacado en el bar, de hecho, no había percibido agresividad de parte de ella a excepción de la llamada y su pequeña e insignificante amenaza. La verdad, él no era la persona indicada para guiar a Saya en una decisión que solo ella podía tomar.

Así que guardo silencio, como siempre.

-¡No te quedes callado! ¡Odio que hagas eso! ¿¡Porque demonios eres así conmigo!?- grito Saya encolerizada, así de pronto, mientras le daba la espalda estresada, dándose cuenta apenas de sus palabras, arrepintiéndose.

–No, lo siento… es que realmente ya no se que pensar, no puedo ni siquiera entenderme- se excuso desanimada y apenada. Iba a decir algo más, pero Hagi la interrumpió.

-Cuando me quedo callado…- hablo de repente Hagi -…es por que se que solo necesitas que te escuchen. Se que puedes tomar una decisión. Además, es tu vida, y yo no tengo derecho a interferir en ella- sus palabras obligaron inconcientemente a Saya a verlo a la cara.

-Sí, sí tienes que interferir en ella- y se sentó pesadamente sobre uno de los escalones –Necesito saber por una vez que es lo que realmente deseas. Ya te he hecho suficiente daño- dijo dando un suspiro y mirando hacia arriba, como esperando que la ayuda le cayera del cielo.

-Sabes que yo te seguiría hasta el infierno- contesto él, sentándose a su lado.


-¿Ahora entiendes? Por eso me cae tan mal. Odio que siempre la haga del buen samaritano- dijo Diva decepcionada, haciendo un gesto de fastidio mientras terminaba de comer su postre.

-Quizás… aun es demasiado humano- comento Nathan también decepcionado de la actitud del caballero.

-Que feo, ¿No?- dijo Diva torciendo la boca, con una mueca de repulsión.


-¿Qué crees que sea lo correcto?- le pregunto Saya. Sus ojos imploraban una respuesta rápida y concreta.

-Juraste pelear hasta que todo esto terminara… pero yo también estoy cansado de verte así. La humanidad poco me importa, solo me importa que seas feliz- el caballero la miro, tratando de sonreír aunque fuera un poco, pero su rostro estaba agrietado y seco de tantos años en silencio, y por mas que trato, su expresión no cambio. Que novedad, se dijo el caballero, extrañamente indiferente incluso a sus propias palabras.

-¿Y realmente crees que pueda ser feliz?- esa ultima pregunta fue como una daga que atravesó a Hagi sin piedad, en el medio de su corazón, y la indiferencia se desvaneció, por que sabía que él, nunca seria capaz de hacer feliz a Saya.

Jamás.


¡Si! Sexto capitulo y siento que hasta ahora le he sacado mucho más jugo que la versión anterior y eso me hace MUY feliz. Me siento satisfecha con este capitulo aunque mi forma de narrar no sea del todo mi agrado, pero mas que nada por no haber tardado tanto esta vez.

Nuevamente les agradezco a todos los que me han dejado reviews y me han puesto en favoritos a mi y a mi historia, realmente me alegran el día cuando leo sus comentarios.

Bueno, no tengo mucho que decir, solo que ya saben, acepto criticas –me servirían mucho para saber si voy bien o que necesito corregir- sugerencias e ideas nunca están demás.

Gracias por tomarse el tiempo de leer este nuevo capitulo.

Me despido

Agatha Romaniev