Hola Diva
Había estado el resto de la noche ahí, hasta que los últimos borrachos salieron ya cerca del amanecer del bar, y junto a ellos también se había ido el, aunque no en las misma condiciones, y a ver que explicación le daba a Saya, bueno, a ver con que le salía ahora el hermano de esta.
De todos modos no le importaba, pronto se terminaría.
-Repítemelo de nuevo por favor. ¿El estaba hablando con alguien, con mi celular, verdad?- pregunto Saya por quinta vez, sin comprender aun lo que se hermano trataba de explicarse sobre su caballero.
-Si, así es. Saya, no es por ser entrometido, pero, ¿no te parece que Hagi actúa un poco raro desde hace un par de días? Creo que trama algo- le advirtió el muchacho.
-Ay, Kai. Por favor… escucha lo que dices- le respondió sonriendo -¿Hagi tramando algo? Parece que no lo conoces. Se que es callado y puede parecer hasta raro, pero creo que estas exagerando- argumento recargándose cómodamente en el sillón, sonriendo aun con la cara de incrédulo que estaba poniendo su hermano.
-Pues yo estoy seguro de lo que vi- afirmo y casi de inmediato, como si por arte de magia lo hubieran llamado, la puerta del departamento se abrió, provocando que Kai se levantara, como si alistara para una invasión, mientras Saya reía discretamente, y sin levantarse, observo como su caballero entraba al lugar tan serio como siempre lo había sido. Eran tonterías de Kai, la verdad, es que no había razón para sospechar de alguien como Hagi, pensó la muchacha muy tranquila, sin quitar la sonrisa de su rostro.
Fue impresionante la verdad, pero tampoco algo como para morirse cuando se dio cuenta de algo demasiado fuera de lugar que acompañaba al recién llegado. Saya podía percatarse de un inusual olor con el que llegaba su caballero, impregnado en su ropa. Un olor a humo de cigarro y un ligero aliento alcohólico, aunque el caballero hasta para eso era discreto y el olor, apenas podía notarlo ella, pero tomando eso de lado, pregunto a Hagi donde había estado apenas lo vio entrar por la puerta, aunque temía que su pregunta sonara mas como una orden que una simple pregunta solo por curiosidad, quien sabe como le sonaría a Hagi, y no era que el caballero estuviera enojado, solo que parte de las ganas de la noche anterior de tomarse unos tragos y fumar, algo que no había echo hace mucho tiempo, era llegar justo en el estado en que se encontraba, a las ocho de la mañana y si hubiera podido a las tres de la tarde y solo quería esperar que Saya se le pudiera enfrente y le dijera "¡Donde barajo estabas!" Pero no, tenia que preguntar de linda manera, quería hacer que Saya se diera cuenta de que el también podía tener una vida sin depender de ella y sus largos sueños, por una vez quería sentirse libre, pero no, Saya tenia que preguntar un simple ¿Dónde estabas? Y no mentarle la madre como a el le hubiera gustado, por que eso le hubiera dicho que tal vez el era importante para ella.
Pero Hagi fingió, Hagi mantuvo la expresión inquebrantable, Hagi quería gritarle que había visto a Diva y que conspiraba contra ella, Hagi no mostró su enojo y se lo trago todo de forma humillante, Hagi solo respondió que había estado "por ahí" y su cortante respuesta no le sirvió de nada pues Saya decidió no preguntar más a pesar de saber que la respuesta era una mentira, pero sin sospecha alguna mas que las especulaciones de su hermano que a ella le sonaban a tonterías del típico hermano celoso, pero Kai aun así desconfiado y viendo descaradamente la docilidad de su hermana, suspiro fastidiado y en un claro gesto puso los ojos en blanco mientras se retiraba a su habitación dando a mostrar su enojo dando un portazo a la puerta, la cual con el golpe hizo retumbar todo el viejo departamento. Ahora Hagi tenia ganas de reírse y soltar una carcajada para que el muchacho pudiera escucharla y se retorciera del coraje, pero el era Hagi, y era especial.
Que mas daba, Kai ya estaba lo bastante enojado como para provocar el silencioso regocijo del caballero, y se sintió con las ganas de darse un baño porque el olor a alcohol en su ropa ya lo tenía mareado y la irritación de su garganta por el humo lo molestaba como el demonio.
Al final, y de forma inesperada, el día había pasado en un ambiente muy tranquilo, aunque sabia que eso se quebraría en cualquier momento, pero en un santiamén pasaron cinco tranquilos y calmados días desde el encuentro de Hagi con Diva en el bar. Cinco días en los que el caballero solo hablo una sola vez más con la reina contraria, pero cinco días en los que Hagi no hablo más de aquel tema con su propia reina. Si bien el plan no había caído aun, el caballero sentía las ganas de reunir el valor de volver a retomar esa platica con ella, y convencerla de tomar la decisión que a el mas le conviniera, sabia que Saya a la larga estaría mejor si estaba con los suyos por mucho que la hubieran echo sufrir, porque aunque le dolía decirlo, Saya jamás seria recibida en el mundo de los humanos y si ella quería, tampoco en su propia raza, pero precisamente era eso lo que el quería cambiar, por el bien de Saya.
A veces se sentía como un idiota, ¿De verdad serian reales las supuestas buenas intenciones de Diva? Claro que no, siempre había un haz bajo la manga y mas si se trataba de ella, pero… quizás no era Saya el objetivo de aquella reconciliación, si no otra cosa que no sabia cual era exactamente aun. Podía sentirlo, era capaz, desde hace mucho tiempo, de saber si alguien planeaba hacerle daño a su ama, y Diva no estaba incluida en esa lista por ahora. Los caballeros eran lo de menos, ellos no podían dañar a Saya mientras su reina no se los ordenara, así que solo eran unos comodines.
Los días, siguieron pasando, pero en el día numero cinco, esa serenidad, estaba apunto de romperse, era una tranquilidad demasiado frágil. Hagi lo sabía.
Cuando le dio la noticia a Amshel sobre su sorprendente y bien planeada maldad, era poco decir que exploto, pero Diva, lejos de asustarse, le explico muy a su modo que solo tenia buenas intenciones, intenciones que ni Amshel, ni James, ni Nathan creían, pero bueno, ella era su reina, así que no les quedaba otra alternativa mas que aceptar la propuesta que Diva le había echo a su hermana, mientras esta le correspondiera. Sobraba decir que Solomon había apoyado en todo momento a la ojiazul, por obvias razones que hicieron reír a Amshel el cual lo tachaba de un inútil y tonto enamorado, también causaron repudio en James y una risa sarcástica de parte de Nathan.
-Solomon entiende que Saya jamás te hará caso- le había comentado en algún momento de la conversación al rubio, a lo cual este se defendió diciendo que Saya no merecía morir porque después de todo no era su culpa estar de parte de los humanos ya que ellos la habían criado.
-Y Diva no tiene la culpa de que Saya quiera matarla- no supo si eso lo había dicho James o Amshel. Pero eso seguía siendo culpa de los humanos al final de cuentas, argumento Solomon, y en algún momento de exasperación de esos que le daban de vez en cuando a Diva, dijo, o mas bien ordeno, que no le importaba ninguna de las opiniones de ellos, y que se haría lo que ella decía porque estaba aburrida y quería de vuelta a su hermana, que porque Amshel era aburrido y siempre estaba ocupado, que porque James era muy lineal y que Solomon muy soñador y Nathan muy afeminado, y necesitaba divertirse con alguien de su edad porque todos ellos eran unos inútiles en ese aspecto.
Entonces, nada más así, se callaron y se resignaron a lo que les dijera Diva.
Durante ese tiempo Hagi estuvo esperando el momento perfecto para retomar con Saya el tema de su hermana, pero conforme avanzaban los días simplemente ese momento no llegaba porque Kai se había pegado a Saya como un chicle y prácticamente cualquier palabra que el cruzara con ella, el chico la escucharía, pero el momento perfecto que había estado esperando llego como por arte de magia, cuando Saya, poniendo pretextos que Kai no le creyó, le dijo a Hagi que quería hablar con el, y el caballero sabia de que, pero se aseguro de alejarse lo suficiente de Kai para que este no interrumpiera como acostumbraba hacerlo, así que ambos con el mismo propósito de privacidad, apenas entrando la tarde, se dirigieron a Central Park y no a un café o alguna plaza como Hagi pensó que irían a petición de ella.
En algún momento de la caminata por el enrome parque, Saya se puso frente a el y apenas susurro sus palabras, llenas de miedo y duda -Sabes de que quiero hablarte- le dijo torciendo un poco la boca, como si se le fuera a quemar.
-¿Ya tomaste una decisión?- No, le respondió ella. Me lo imaginaba, pensó el caballero.
Los días pasaban y ella simplemente se sentía incapaz de pensar en algo lógico y que estuviera fuera de su hermana, pero ahora, parecía que su mundo, y en realidad así era y siempre lo había sido, pero su mundo giraba sobre Diva. Se sentía como en una constelación desconocida donde daba vueltas alrededor de un astro que la quemaba y que no le permitía acercarse y que de pronto se había enfriado pero ella no era capaz de quebrantarla porque ahora era un hielo frió y duro como acero. Y era un astro que la seguía burlando como siempre lo había echo con un montoncito de lunas también girando a su alrededor, casi insignificantes, porque Diva era la reina y ella era también lo era pero una reina sin corona que se rebajaba a ser una simple estrella extinta que no alumbraba, así se sentía y ahora que se daba cuenta era algo realmente patético, quizás por el echo de que se había dado cuenta ya muy tarde y tenia miedo de no despertar y no hacerse grande y caprichosa y altanera como su hermana porque en realidad la admiraba y eso la hacia odiarla mas y odiarse a si misma.
Y Dios, cuanto se odiaba.
Y tenia que hacer algo, tenia una promesa y un pasado que remendar pero… ¿De verdad podía hacerlo? O la pregunta era, ¿De verdad quería hacerlo? Porque Diva tenia algo así como un justificante medico que decía que su locura por matar humanos era comprensible porque era un delirio y un odio que ellos le sembraron en la cabeza, sin embargo ella sin razón, había matado impunemente humanos y seguía tratando de ir contra los suyos y la verdad era que estaba sola, sin su raza, y sin los humanos.
Estaba harta de hacer el trabajo sucio y limpiar el desastre de una especie que no era suya y que sin embargo deseaba ser parte de ella pero no podía hacerlo porque simplemente era diferente y sabia bien que ellos jamás la aceptarían. ¿Entonces cual era el propósito de su lucha?
¿Y en realidad quería morir? A momentos deseaba romper esa promesa con Hagi porque quería buscar, por muy difícil que fuera, la manera de ser feliz de nuevo porque estaba harta de pelear y quería gritarlo aunque su propia voz le reventara los oídos y le rasgaran la garganta y estaba harta de sufrir y mancharse las manos de la sangre de los suyos porque simplemente jamás fue su destino existir en ese mundo desconocido y ellos lo habían permitido y al final la culpa había sido de ellos y ella solo fue el detonante de aquella tragedia que recordaba amargamente.
Estaba harta de ser un experimento más de la soberbia de esos seres inferiores y que se creían los amos del universo y que la llamaban monstruo y que sabia huirían de ella tarde o temprano y otra vez quedaría sola porque sus promesas y palabras de cariño no eran mas que una conveniencia cruel que la hacia confundirse y seguir sangrando, manchándose las manos y seguir llorando y seguir gritando en silencio y jamás iban a escucharla, y por eso prefería callarse pero no… no mas.
Sabía que la única persona que podía entenderla era su hermana porque eran iguales aunque ella lo negara mil veces y no tenia caso escapar de si misma.
Pero amaba a su hermano y también amó a Riku y a su papá que había muerto tratando de protegerla aun sabiendo lo que ella era… pero estaba muerto, y todos los que habían querido ayudarla estaba muertos y tarde o temprano lo estarían. Ella no era la última esperanza y jamás lo había sido, solo era una sombra que traía caos y destrucción y se le denominaba "Quiróptero" y aunque tratara de pelear, todos, tarde o temprano, morirían como su papá o como Riku.
No había otra opción mas que desaparecer porque en realidad no era nadie, ni una reina, ni una esperanza, ni una chica fea ni bonita, tampoco una buena amiga, ni buena novia y tampoco buena hija, no era buena hermana, no era buena estudiante y por supuesto no era una buena humana solo era un quiróptero y era hora de aceptarlo, dejarse de juegos idiotas jugando a la casita feliz y aceptar esa realidad que la acompañaría siempre porque estaba en su sangre y no podía hacer nada para cambiarlo.
Aun así, teniendo todos esos argumentos en su cabeza, tenía miedo.
-No se que pensar-
-No pienses nada. Simplemente recuerda que el día en que acabes con todos los quirópteros, siempre quedara uno y esa serás tu- la afirmación fue contundente, fría y dura, cruda, pero real, también triste, pero tenia que aceptarla.
-Y a los que tanto luchaste por proteger te lo agradecerán matándote. No se si quieras seguir desperdiciando tu vida por proteger a una especia que no vale la pena, y que no valen tu dolor- argumento nuevamente el caballero, sonando demasiado cruel como para ser el mismo.
-Yo jure que lucharía-
-¿Quieres parecer humana?- Saya lo miro desconcertada, era la primera vez en su vida que escuchaba hablar de forma tan cruda a su caballero. –Entonces rompe tu promesa, ellos acostumbran hacerlo- Saya bajo la cabeza, lastimada por las palabras, pero tenia que dejar de escapar de la realidad de su existencia y su situación, o eso, la lastimaría aun mas, y con manos temblorosas, busco su celular entre la ropa.
-Llamare a Diva- unas cuantas frases, y Hagi se había demostrado una vez más el poder de las palabras, y el poder que tenía sobre ella aunque nadie podía creerlo. Quería ver la cara de asombro de Diva cuando se enterara de las gastadas frases que le había dicho y con las cuales la había convencido, aun así fueran ciertas, y aun así le dolieran más a el que a Saya.
Sabia que ese día recibiría la llamada, ¿Por qué lo sabia? Porque si y ya. Lo que le sorprendió fue la capacidad de reacción de su hermana cuando Hagi le pronunciara esas palabras crueles y reales que entre los dos habían planeado la última vez que hablaron por teléfono hace unos cuatro días, y se sorprendió también de que todo fuera tan rápido. En cinco, ¿o fueron seis días? Quien sabe, pero Saya había dejado de lado su único objetivo en la vida y había abandonado a aquellos a los que tanto decía amar y proteger.
Ni modo, el mundo es así, se hace lo que se puede para sobrevivir.
El timbre de llamada en su celular la hizo sonreír y con esa misma mueca tomo el celular en su mano y acepto la llamada de su hermana.
-Hola Saya- la saludo Diva a su hermana la cual solo atino a decir un simple "Hola".
-¿Te decidiste?- pregunto bajando por las escaleras y haciendo una señal a Solomon para salir de la mansión, y que ella lo acompañaría, como si supiera de antemano lo que venia.
-Ven por mí a Central Park- pidió Saya, sentenciando el destino agobiante de esa raza que tantos años trato de proteger. Con seis palabras y una llamada había roto para siempre el juramento que alguna vez, mucho tiempo atrás hizo. Las palabras se las llevaron el viento a quien sabe donde y tenía la certeza de que jamás volverían. Lo echo, hecho estaba. Su sangre bullía entre una enfermiza felicidad y una culpabilidad que siempre la acompañaría hasta el fin de sus días. Dos partes de ellas peleaban aun, pero estaba hecho, y estaba harta, y cansada, y también, muerta de miedo.
Adiós Kai. Adiós papá y Riku. Adiós a Mao, a David, Lewis, Joel, y a todo el Escudo Rojo.
Ahora solo le quedaba decirle Hola a Diva.
Otra vez perdón por la tardanza, tuve muchísimos problemas tanto en la escuela y en mi vida personal, el estrés me estaba matando y aun lo hace pero ya me acostumbre, y bueno, en si, fue por eso que no tuve tiempo de actualizar por estas dos semanas.
Por cierto, por cosas personales, me cambie el nombre a Agatha Romaniev, después de haberlo tenido como Agatha de Ita y no se que tantos mas, pero es que no encontraba un nombre que me acomodara y era urgente cambiarlo. No me conviene tener mi verdadero nombre por aquí, y por quien sabe que tontería que no funciona en la pagina, no puedo cambiar mi nombre en los pies de pagina de los capítulos anteriores, así que no les hagan caso.
Bueno, tengo que estudiar, así que ya me voy pero les agradezco a todos los que me han mandado reviews, me levantan muchísimo el animo en estos días tan difíciles por los que estoy pasando, y muchas gracia a los que se tomaron el tiempo de leer este capitulo nuevo.
Me despido.
Agatha Romaniev
