Solo uso Chanel
Cada quien se fue por su lado, sin sorpresas, sin mal entendidos y sin una palabra, y Hagi, al igual que Saya, rogaba porque las cosas siguieran así durante la estancia restante en esa casa.
-Tenemos que ser de la misma talla- afirmo Diva sin mirar a saya, abriendo el par de puertas del closet, aunque, el armario resultaba ser un cuarto gigantesco, perfectamente acomodado, repleto de cajones y mas puertas, cada prenda, accesorio y zapato en su lugar, todo escondido detrás de las puertas… y mas puertas. Saya se quedo babeando. Ese armario era del tamaño –o quizás mas grande- que su habitación, cuando vivía en Omoro.
Pero lo que mas le llamaba la atención, era que esa casa parecía estar llena de puertas sin abrir. Tal vez era mejor que siguieran así, nunca sabes que hay del otro lado. Era mejor guiarse por Diva. Quien mejor que ella para enseñarle su propio mundo de lujosa crudeza.
-¿Qué talla de pantalón eres Saya?- le pregunto Diva abriendo uno de los umbrales, donde dentro se alojaban una cantidad inmensa de blue jeans -¿O prefieres usar falda?-
-No. El pantalón esta bien- dijo acercándose a mirar a las prendas –Uso talla 12- le informo, torciendo la boca. Le impresionaba la enorme talla que usaba.
-Lo sabia, igual que yo- dijo Diva sonriente, comenzando a buscar un pantalón con frenesí, tirando algunos al suelo, pero a pesar de tener montones de ropa, en esos momentos susurro "que no tenia nada que ponerse".
-¿12 te parece una talla muy grande?- pregunto Saya, observando la figura delineada y curveada de su hermana, bajo la pijama. Siempre había tenido la idea de que Diva tenía una figura perfecta, envidiable y deseada por todo el sexo opuesto, y que su propia talla -12- siempre le dio a entender que tal vez estaba un poco gordita.
-Claro que no. Pero es porque tenemos caderas anchas. Asi tiene que ser- le contesto sin detener la búsqueda –No te gustaría tener cuerpo de hombre, ¿O si?- bromeo.
-Que bueno. Comenzaba a pensar que estaba gorda- Saya frunció el seño después de decir aquello. ¿Desde cuando pensaba en eso tan seguido? Aunque más bien, no tenía tiempo de pensar en esas cosas, pero ahora que estaba con Diva, parecía que después de todo, podía tener una vida relativamente "normal", y tenia tiempo de verse por horas al espejo, buscándose defectos físicos que afectaran la obligatoria envoltura de una mujer.
Aun así sentía un alivio de saber que tenia la misma figura que su hermana, que siempre le había parecido perfecta. Ahora ella también se podía sentir perfecta.
-Eres igual a mí, así que no estas gorda- dijo con un fuerte tono de vanidad, mientras tomaba dos pantalones y enseguida abría el armario donde se hallaban las blusas. Con rapidez busco un par, y como hacia algo de calor opto por buscar alguna que fuera fresca pero bonita para ambas y termino optando por una color blanco para si misma –¿Te gusta esta?- pregunto la ojiazul sacando una de las prendas, color púrpura, con mangas flojas pero muy ceñida a la cintura. Se imagino que le quedaría perfecto a su hermana por la estreches de su talle.
–Supongo que te gusta Dolce & Gabbana- supuso mientras Saya tomaba la prenda en sus manos. La tela era realmente suave y lisa. En realidad, era seda. Seda autentica.
Dolce & Gabbana… hace mucho tiempo que no se ponía a pensar en esas cosas. Era muy extraño ponerse a pensar ahora en eso, y saber que tenia todo el tiempo del mundo para pensar… en cosas tan superficiales. Cada vez se sentía mas aliviada. Le recordaba a sus platicas en la torre. Siempre se sentía tan bien cuando hablaba con ella… y parecía que eso no cambiaria aun después de un siglo de lucha.
-Si- dijo aunque jamás había usado ropa tan costosa. Observo como Diva comenzaba a desvestirse, sin importar que estuviera acompañada, pero de todos modos no importaba mucho, ni que tuviera tres senos, pensó Saya, mientras se quitaba la pena de encima y comenzaba también a desvestirse.
-Oye Diva…- la llamo Saya atrayendo la atención de su hermana, mientras se ponía la blusa –En la cocina dijiste algo de que tenias que cumplirle los caprichos a Amshel o algo así- y antes de que terminara la pregunta, Diva respondió, terminando de ponerse su ropa.
-Ah… es que a Amshel no le gusta que ande en pijama durante el día. Dice que una mujer bonita con mas razón debería arreglarle y no se que tantas tonterías- dijo mientras se acercaba, y ayudo a su hermana que tenia problemas para amarrar un delgado lazo alrededor de la cintura, haciéndole un moño al final, prácticamente perfecto.
-Debe ser la costumbre- comento Saya.
-¿La costumbre?- pregunto interesada su hermana.
-Si. Cuando vivía en el Zoológico no se me permitía andar en el día en pijama. Siempre que me quedaba dormida o no quería cambiarme, Joel y Amshel me regañaban. Decían que una mujer tenia que arreglarse- le comento, sin atreverse a formar una sonrisa en el rostro recordando sus días en la mansión y los insoportables vestidos que tenia que llevar. Y que decir de los corsets ajustados que la dejaban sin respiración.
-Los corsets eran un suplicio, ¿verdad? Yo también tuve que llevarlos- comento Diva. Saya sintió un intruso en su mente, ¿Cómo sabia su hermana de lo que estaba pensando?
-¡Que bonita te ves!- exclamo Diva feliz, sin dejar tiempo de que Saya indagara mas en sus sospechas –Mírate al espejo- la animo, y Saya no tardo en encontrar un espejo de cuerpo completo que formaba parte del cuarto, pero cuando vio su reflejo, se pregunto "¿Quién es esa?"
Ver su nuevo reflejo le volcó el interior. Por alguna razón, tal vez la blusa o el pantalón, se veía mas alta. Los jeans le quedaban perfectos, haciendo que sus piernas se vieran mas torneadas a pesar de que le parecían muy flacas. Observo un diminuto grabado en el botón color cobre del pantalón. Calvien Klein jeans. Resultaban ser bastante buenos para sus piernas.
El color de la blusa era ideal a su tono de piel, y resaltaban su figura, que tanto tiempo mantenía escondida. Su cabello era un revoltijo pero eso se podía arreglar. Sin embargo, era otra Saya, era como si apenas estuviera despertando de otro de sus sueños. Era una versión moderna del Zoológico. Todo era tan parecido, que sintió que en cualquier momento se desmayaría.
Extrañamente, se sentía más normal que nunca. Se sentía como cualquier otra chica de su edad.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta como te ves?- pregunto Diva acercándose a su hermana, notando su reacción, o mas bien, la ausencia de ella. Se coloco a su lado, reflejándose también en el espejo. Ahora Saya no podía creer el parecido tan increíble que tenia con su hermana, a excepción de algunas diferencias como el tono de piel o el mas evidente, el color de ojos y el cabello, el de ella largísimo, y en ese momento, aun agarrado con la trenza. Todo parecía tan igual y tan diferente a la vez.
Toda la incongruencia de su vida había aumentado, solo que ahora, esa incongruencia estaba bien vestida.
-No, si me gusta… solo que…-
-No te imaginabas así- se adelanto a responder Diva –Ahí que ir de compras- dijo la ojiazul sacando a su hermana de la habitación –Por ahora te prestare de mi ropa, por mi no hay problema, pero supongo que te gustaría tener la tuya. Después de todo llegaste solo con lo que traías puesto- dijo mientras se sentaba en el tocador y se desataba la trenza.
-¿Por qué no empacaste?- pregunto la joven mientras cepillaba con cuidado su largísimo cabello.
-Tenia que decidirme rápido antes de que me arrepintiera- contesto después de una larga pausa, observando a su hermana, que ya había terminado de peinarse y se había dejado suelto el cabello.
-¿Por Kai?- pregunto Diva mientras se aplicaba en el rostro una delgada capa de maquillaje en polvo.
-Si. Kai es muy… persuasivo- contesto.
-"Igual que Hagi, Saya"- pensó mientras comenzaba a aplicarse una mascara de pestañas rápidamente, con una agilidad y rapidez ya muy practicada.
-"Por eso se le ven tan largas las pestañas"- pensó Saya, mientras veía como la joven terminaba y cerraba el frasco al tiempo que se levantaba de la silla del tocador, y con un gesto le dijo a Saya que se sentara.
-¿Te puedo pintar?- pregunto Diva con una sonrisa.
Era… demasiado normal como para ser normal. Era como un par de hermanas que simplemente se maquillan, pero a pesar de ello Saya se sentó, mientras Diva comenzaba buscar en un cajón quien sabe que cosa. Después de todo le había dicho que si.
-Por aquí tiene que estar. Nunca comparto el maquillaje. Bueno, no tengo con quien hacerlo. Pero tengo infinidad de cosméticos sin usar- dijo mientras sacaba un pequeño estuchito negro –Este color esta bien para ti- dijo mientras esparcía un poco en la esponja y comenzaba aplicarlo en el rostro de su hermana. Saya noto un par de "C" colocadas una sobre otra en el estuche del polvo.
-Solo uso Chanel- dijo Diva dándose cuenta de la observación de su hermana –A veces Lancôme o Estée Lauder- añadió, mientras sacaba otro rimel, también Chanel. –Mira hacia arriba para ponerte el rimel- le pidió. Saya accedió y su hermana comenzó a pintarle con cuidado las pestañas, evitando que el diminuto cepillo manchara la piel y tratando de no dejar grumos. Tomo una pequeña brocha a la cual le añadió una ligera capa de colorete rosa y lo aplico en las mejillas de su hermana a modo de rubor. Después, le pinto los labios con un brillo labial de ligera tonalidad rosada, ella también se puso, al igual que también se puso un poco de rubor.
-Ya termine- dijo Diva sonriendo, indicándole a su hermana que se viera al espejo. Saya volteo, y ahora si, definitivamente no sabia quien era la que estaba frente a ella. Noto como su hermana tomaba otro cepillo y con el peinaba el corto cabello de la joven con mucho cuidado. Saya se quedo anonada con su imagen. Era otra completamente, ahora si podía decirse que parecía una persona normal. El rubor y el brillo labial le daban un aire hasta inocente, al igual que a su hermana que también se veía al espejo.
Seguía llamándose Saya, pero ya no se sentía la misma. Ahora, había pasado de matar quirópteros todos los días y de viajar de un lugar a otro, por maquillarse, vestirse con ropa de diseñador y convivir con la persona que mas daño le había hecho en la vida, y hasta le permitía aplicarle mascara en las pestañas. Si vida daba demasiadas volteretas. Seguía sintiéndose atrapada en la montaña rusa, solo que ahora, el juego se había quedado atorado justo en la parte donde te deja de cabeza y le rogaba al conductor del juego que hiciera algo, pero daba la casualidad de que el conductor era Diva.
-Con un poco de maquillaje te ves todavía mas bonita- le dijo a modo de cumplido –Un día tenemos que salir, si? Me encantaría verte toda arreglada. Le podemos pedir a Nathan que nos ayude, a mi siempre me deja muy linda- dijo vanidosamente, pero aun así, sonaba tan… usual y dulce, como cualquier otra muchacha que quiere verse linda y no como la sádica conductora de la montaña rusa que quería hacerla pasar el susto de su vida.
-¡Casi se me olvida!- exclamo Diva corriendo hacia el armario. Saya escucho un revoltijo, pero no se atrevió a entrar, y para cuando acordó su hermana regresaba con dos pares de zapatos.
-Supongo que te quedan ¿Te gustan?- pregunto enseñándole un par de zapatillas de tacón bajísimo, color púrpura como su blusa, sencillos pero muy bonitos. También noto que los de su hermana eran negros con sutiles detalles en blanco, extremadamente femeninos.
-No traje tacones altos porque que flojera- comento mientras ambas se calzaban los zapatos.
-Si me quedan bien- le dijo Saya caminando un poco, probándolos a ver si sentía cómoda con ellos. Gracias a Dios sabía usar tacones, o si no hubiera hecho el ridículo frente a su hermana, y sin duda, hubiera caído.
-Te ves tan linda- volvió a exclamar la ojiazul.
-Tu también- le respondió ella con una calida sonrisa.
-Eso lo se. Somos iguales- reafirmo mientras jalaba a su hermana fuera de la habitación con animo.
"Ahora si, ahora si somos iguales" pensó Saya, saliendo con ella, escuchando atenta el sonido de los tacones bajo sus pies y sobre el suelo. No sabia porque.
Ese era el momento, era el momento final del principio.
Eso es algo que Saya entendería mucho tiempo después. Algo que le costaría muchos sacrificios entender.
Y sigo actualizando a tiempo, estoy tan orgullosa.
Bueno, solo quiero aclarar que tal vez les haya sonado un poco extraño el poner tantas marcas en el capitulo, pero precisamente por eso hice este, para remarcar la superficialidad de Diva y como arrastrara a su hermana a ella, creyendo que es algo inocente y normal, digno de cualquier muchacha de su edad y como eso mismo la distraerá a ambas de las cosas realmente importantes y dramáticas que pasaran mas adelante. Mas bien, las idiotizara y no se darán cuenta de lo que hacen.
No se si este permitido poner marcas en los escritos, así que aclaro que no lo hago con fines de lucro ni nada parecido. Solo por si acaso.
Bueno, solo quiero decir que muchas gracias a todos los que me han mandado sus reviews, ya son casi 80 y deseo llegar a los cien, también gracias a los que se toman su tiempo de leer mi fic, y ya lo saben, cualquier sugerencia, idea o critica será bien recibida.
Por cierto, el capitulo anterior salio al final con algo así como un código que no pude quitar, ¿Por qué? no tengo idea, cosas de la pagina supongo, solo no le hagan caso porque cuando me di cuenta si me dio mucha vergüenza.
Me despido
Agatha Romaniev
