Dicen por ahí las malas lenguas…
No fue extraño que el primer día se pasara rápido, además, el primer día tampoco era el peor, como escuchaba decir constantemente en la televisión a los niños que comienzan la primera jornada de clases.
De hecho, el primer día de clases siempre se terminaba perdiendo porque los maestros siempre alentaban a sus nuevos alumnos a conocerse y presentarse… tampoco estaba de más decir alguna cosa que le gustara a cada uno.
-"Solo uso Chanel"- no había necesidad de presentarse, todo el mundo ya conocía a Diva, estaba repitiendo cuarto semestre, y tenia la fama de ser la típica chica rebelde de la escuela, de coqueta también, y las malas lenguas decían que era una puta y que hacia mucho tiempo había perdido su virginidad con algún hombre mucho mayor que ella, también, por ahí dicen, que había sido con uno de los maestros.
-Una limonada para las señoritas- le había mandado Solomon a una de las empleadas de servicio que se había acercado.
-La mía que este muy fría- Saya, "la nueva". Llamaba mucho la atención, además de ser carne fresca, ahora todos sabían que le gustaban las bebidas heladas, probablemente, las alcohólicas también. Era la chica buena de la escuela, a diferencia de su hermana y el muy común complejo de la gemela buena y la gemela mala. Unos comentan con malas intenciones que es una "nerd" una chica común y otros dicen, que detrás de esa cara de niña buena, había una asesina en serie.
-Si me disculpas, Diva, en verdad me da mucho gusto que estés aquí Saya- Solomon… el casanova, el exitoso, un egocéntrico que se cree Dios griego o algo por el estilo y el de la sonrisa encantadora, asediado por las mujeres y encaprichado con una que otra. También muy conocido y odiado por otras despechadas… como su ex-novia, Diva. No falto en ese instante una mirada asesina por parte de ella, pero el la ignoro.
-"No te pongas así"- Amshel, demasiado maduro como para seguir ahí, muy objetivo y degenerado, un enfermo, pero con mucho dinero. El "niño" rico, aunque le quedaba mas el adjetivo del director de la escuela. Por ahí contaban que lo habían visto atrayendo jovencitas, y que también, se había metido con Diva, y que hasta la fecha mantenían un romance a escondidas.
-"Saya tengo que hablar contigo"- Kai. Recientemente expulsado de la escuela por mal comportamiento. Un busca pleitos, de los que nunca piensan antes de actuar, también, igual de rebelde que Diva, pero creyéndose el bueno del cuento.
-"¡Hagi estoy tan feliz de que estés aquí!"- El odioso niño afeminado, fastidioso, con mal gusto para vestirse pero muy bueno para vestir a sus amigas. La principal de ellas, Diva.
¿James? No existía por mientras… era el… callado, serio, recto, estricto, no permite ni una falta a las normas. El odioso prefecto.
-"¿Y Saya?"- y por ultimo, Hagi. El más serio del salón, formal, ermitaño. El artista que nadie entiende y permanente ensimismado en su cabeza y silencio. No muy aplicado a decir verdad aunque con una gran inteligencia, a veces solo hace lo que le conviene y de vez en cuando tiene problemas con las autoridades. La principal competencia de Solomon. Muy enigmático, mas que suficiente para llamar la atención de las jóvenes del salón. El que aparenta una superflua tristeza real, el enamorado que nunca se atreve a nada pero que cuando se lo propone, puede sorprender incluso a la más descarada, como Diva.
Al menos Hagi así lo consideraba a todos, incluso a si mismo, igual que los demás. Ese lugar parecía más bien una escuela, no muy diferente a un psiquiátrico, y no a una mansión de alta sociedad y monstruos sobrehumanos, aunque en los humanos, sea exactamente lo mismo.
-Hoy dormiremos cada una en su habitación- le comento Diva a Saya, mientras ambas veían la televisión, aunque sin prestarle atención, tanto, que estaban sintonizando las noticias y ellas ni siquiera se habían dado cuenta. Saya frunció el ceño confundida, mirando a la joven mujer de la televisión que estaba describiendo los últimos puntos que la bolsa de valores había perdido. Saya analizo lo que su hermana le había dicho, como si no hubiera entendido sus palabras del todo. Por alguna razón pensó que esa noche seria igual a la anterior, ya que la conversación de ese momento se interrumpió abruptamente por su hermana. Quien sabe, esperaba que se quedaran platicando hasta que se le quedara la boca seca a ambas.
-¿Y eso? Estaba muy buena la plática- comento Saya levantándose de la cama de su hermana, y acomodándose el pijama.
-Es que… esta noche voy a ver a Amshel- le dijo Diva, que se había cambiado el pijama por una diminuta bata de seda, de una ligera tonalidad lila. Saya observo a su hermana. De pronto, le parecía que era otra persona y no su hermana, como si alguien hubiese robado su alma, y por alguna razón, Diva no la volteaba a ver a los ojos, buscando cualquier pretexto para desviar el rostro del de su hermana.
-¿Amshel?- pregunto confundida Saya -¿Y para que lo vas a ver?- la ojiazul se quedo en silencio, pero sonrió, era increíble lo ingenua que podía ser su hermana… no, no era increíble la verdad. Era totalmente creíble.
-Si, Amshel… Sabes a lo que me refiero- Saya se quedo mirándola, analizando su vestimenta, un poco mas… sugestiva. Creyó sospechar algo, pero por hoy era mejor quedarse con la duda. Quizás mañana, solo quizás, si se animaba, podía saber a lo que se refería su hermana.
-Bueno, iré a mi habitación- aviso la joven acercándose a la puerta –Nos vemos mañana- le dijo a Diva, pero no alcanzo a escuchar su respuesta.
Cuando cerró la puerta y volteo el cuerpo rápidamente para irse a su alcoba, choco de frente con una figura familiar que no logro distinguir por momentos en la oscuridad y que la aturdió de una forma tal vez exagerada.
Tenia que admitir que hasta le temblaron las piernas.
-¡Amshel!- exclamo Saya, asustada, ya que el hombre la había tomado de los brazos, como tratando de detener su temblor. A el también le aturdían las jóvenes asustadizas.
-Tranquilízate - le dijo Amshel con voz ronca, recordando también el ultimo incidente donde se habían encontrado de la misma forma –No te voy a comer- le dijo a modo de broma… bueno, mas bien una broma muy seria, mientras la soltaba y la apartaba con cuidado de la puerta, al tiempo que la abría y entraba a la habitación sin más.
Saya se quedo quieta unos momentos, tratando de recuperar el aliento. Seria un poco difícil acostumbrarse a la presencia de Amshel, ya que siempre, ese hombre le había dado un poco de miedo. Pero bueno, se acostumbraría. Tenia que hacerlo.
-Dios. Amshel, ¿No puedes esperar un poco a que mi hermana se vaya?- le reclamo Diva muy molesta y levantándose del tocador, un poco aturdida… tal vez apenada.
-¿Para que?- pregunto, acercándose a la joven, mirándola lascivamente –de todos modos va a enterarse- le dijo descaradamente, mientras con una mano tomaba delicadamente el rostro de la muchacha, acercándolo al suyo.
-Oye Hagi, ¿Te molestaría si vengo por las noches?- le había preguntado Diva en algún momento del día que el caballero no recordaba exactamente. Era extraño, cuando hablaba con Diva, parecía que el tiempo no existía y por más que intentaba, no podía recordar la hora en la que había hablado con ella. Lo mismo pasaba con Saya.
-Depende- le respondió.
-Solo a platicar, depravado- le contesto la ojiazul, riendo por la broma, aunque el caballero no compartió su risa a pesar de haber entendido el comentario –Me gusta platicar contigo. Eres de los que saben escuchar, ¿No? Después de todo no hablas mucho- había dicho, mirándose las uñas –Necesito manicure- susurro distraída, notando una de sus uñas ligeramente rota.
-Esta bien- le contesto. Diva inmediatamente lo volteo a ver, muy impresionada, olvidándose de la uña rota. Realmente no esperaba esa respuesta.
–Solo ten cuidado de que Saya no este aquí, no quiero que nos vea juntos. Ya tenemos suficiente con las llamadas de Kai- e hizo una pausa, pensativo -El sabe que hablamos. Si nos descuidamos Saya terminara sospechando- le recordó el caballero seriamente, sintiéndose algo tonto por aquellos descuidos. Últimamente le parecía que se estaba portando como un inmaduro niño de bachillerato.
-Claro que tendré cuidado. No soy tonta- dijo poniendo los ojos en blanco en muestra de fastidio.
Así había quedado la conversación, pero hasta esas alturas de la noche, Diva no se había aparecido por ahí.
Hagi miro el reloj. Marcaban las tres de la mañana. Aun faltaba para que amaneciera, así que aun había tiempo para que Diva llegara. No sabia porque, pero el también se sentía reconfortado cuando platicaban… bueno, mas bien cuando ella hablaba. Tal vez por eso le hablaba constantemente por teléfono, antes de que llegara a la mansión con Saya. Era agradable tener a alguien ocurrente para escucharlo, como lo era Diva. Después de todo Saya no poseía esa chispa de encanto fastidioso que tenia Diva.
Salio un rato al balcón. Hasta ese momento no le habían dado ganas de salir, pero cuando abrió la puerta, la brisa nocturna, fresca, le azoto el rostro con ligereza. Sentía como el cabello le golpeaba la cara incómodamente, pero no le importo.
Se recargo en el barandal, observando el jardín. Era muy grande, y hasta ahora no lo había notado. También era muy bonito. Las rosas brillaban bajo la luz de la luna, aunque aun fuera cuarto menguante y no luna llena. Los árboles daban un extraño aspecto tétrico a las copas que se movían con el viento, formando rostros de pesadilla que no asustaron a Hagi. Siempre había vivido con esos fantasmas, y entre toda esa ligereza de viento apareció una silueta casi fantasmal, enfundada en una bata blanca y vaporosa, ligeramente brillante. El largísimo cabello también le golpeaba la cara a ella.
Era el remate final para la pesadilla.
-¿Hagi?- pregunto Diva volteándose, mirando hacia arriba del balcón, donde se encontraba el caballero –No te vi- dijo mientras se apartaba unos cuantos cabellos de la cara -¿Puedo subir?- pregunto acercándose y quedando justo debajo del balcón.
-Si, este bien- dijo el caballero. Se esperaba que la muchacha subiera enseguida, usando sus poderes de quiróptero y demás, pero para su sorpresa, la joven trepo entre una de las fuertes enredaderas que tapizaba la pared, sin sentir la picazón de las espinas de las flores. Cuando Diva se encontró cerca, Hagi se asomo, extendiendo los brazos para tomar los de ella y ayudarla a entrar al palco.
-Se supone que debería ser al revés- susurro Diva riendo, mientras ponía los pies descalzos y helados en la pequeña terraza, haciendo referencia a la típica escena romántica del amante subiendo por el balcón de su amada, aunque ellos no fueran ni siquiera amigos.
-Será mejor que entremos. Hace mucho frió y no estas muy abrigada que digamos- dijo observando el corto camisón lila que cubría el cuerpo de la muchacha y la delgadísima bata blanca sobre ella. Diva se aguanto las ganas de reír.
Ambos entraron a la habitación, y Hagi cerro la puerta del palco lentamente. De pronto todo se encontró en calma y el viento apenas se escuchaba soplar desde afuera, aunque habían quedado unos cuantos rastros de frialdad en la habitación. A Hagi le dio la impresión de que había metido a los demonios de las copas de los árboles a su habitación. Pero seguían sin asustarlo.
-Pensé que vendrías más tarde- comento Hagi.
-De echo pensaba venir mas temprano, pero estaba con Amshel- dijo Diva desviando la mirada un poco, e impresionantemente, ligeramente sonrojada. Hagi ahora se daba cuenta de porque la joven llevaba una pijama tan provocativa.
-Sabes a lo que me refiero- añadió, dándose cuenta de la observación del caballero hacia sus ropas.
-Entiendo- dijo discretamente, tratando de evitarle un momento bochornoso a la joven, aun así no pudo evitar mostrar una diminuta mueca de asco. Simplemente por el hecho de ser Amshel, y que sobrepasaba por muchos años a la ojiazul, pero en ese momento ella soltó una carcajada que llamo la atención del caballero.
-¿Es raro, no? Bueno, la verdad no- se retracto Diva -A Amshel siempre le han gustado las niñas- dijo arqueando una ceja, como de complicidad, mirándose al espejo, y al mismo tiempo, mirando a Hagi en el reflejo.
-No me sorprende por parte de Amshel- comento Hagi casi en susurro.
Las malas lenguas dicen que Diva perdió su virginidad con uno de los maestros… unos dicen que es Amshel… y que hasta la fecha, mantienen un romance.
-Solo… no le digas nada a Saya, si? Me da pena con ella- pidió, desviando la mirada de su propio reflejo, que de pronto vio desfigurado, y le dio asco.
Después de todo, Hagi no pudo evitar el momento vergonzoso, pero la noche avanzo, y Diva se quedo un rato más, platicando con el, aunque fuera ella la que mas hablara, pero la sensación reconfortante no tardo en presentarse en ambos.
Era agradable, tranquilizador, aunque Diva le siguiera cayendo mal, según Hagi. Tal vez se tendría que resignar a ser su amigo, y dejar de ser su enemigo, ya que no era suficiente con ser solo conocidos. Saya ya lo había echo, así que… ¿Por qué no el?
-Por cierto…- dijo Diva de pronto. Hagi poso su atención sobre ella -Kai siguió llamando a Saya- le informo, recordando las constantes llamadas del muchacho al celular de su hermana.
-¿No había apagado el celular?- pregunto el caballero.
-Ya vez como es ella- dijo recordando los sentimentalismos de su hermana -Tenemos que hacer algo- sugirió muy seria, demasiado seria. Hagi permaneció en silencio, e hizo un gesto a Diva para que prosiguiera.
-Hay que callarlo- le dijo yendo directamente al grano. Cuando se trataba de ese tipo de situaciones, no le gustaba andar con rodeos.
-Te refieres a…-
-¿Matarlo?- pregunto Diva, mientras esbozaba una malévola sonrisa.
Volví después de un tiempo de haber estado desaparecida, y la verdad no saben cuanto me alegro. Ansiaba ya subir este capitulo pero tenia tantos exámenes que hasta me enferme de tanto estrés, además de que mis aburridas vacaciones siguieron, y no tenia computadora al alcance. Pero aquí esta este nuevo capitulo, y espero que les haya gustado.
Por cierto, quiero agradecer muchísimo a todos los lectores que no se han perdido ninguno de los capítulos de este fic y que siempre dejan review, gracias a ustedes al fin logre los 100 reviews! 101 para ser exactos. Cuando vi el número marcado me puse a saltar de felicidad. También quiero agradecer a las personas que me han hecho saber mis errores, muchos de ellos ortográficos, ahora estoy mucho más atenta a cualquier cosa fuera de lugar, y espero estarlo haciendo bien.
Bueno, tengo que aclarar que están comenzando los primeros enredos de la trama, por lo tantos también las relaciones no muy comunes de los personajes, por lo tanto en estos capítulos es mucho mas fácil llegar a caer en el OcC, solo quiero pedirles que si llegan a notar algo muy extraño o que no concuerda, me lo hagan saber por favor.
Me despido
Agatha Romaniev
