Complejo de Lolita

Saya no esperaba dormir tan bien después de esa pequeña discusión con su hermana, pero resulto todo lo contrario. Durmió muy bien, sin problema, sin frió ni calor, sin sueños ni pesadillas, sin ganas de despertar y volverse a dormir, sin sospechas, sin esperanzas, sin risas ni tristezas, solo sabia que a la mañana siguiente estaría todo el día con su hermana, y de compras, que aunque quería pensar que no era así, estaba ansiosa.

Si, solo eso tenia, ansias.

No hablaría del asunto con Hagi ni con su hermana, no tenía caso, solo tenia que comprar. Bien dicen por ahí que los psicólogos no entienden el poder curativo de un vestido nuevo.

Eso era lo que ella haría, salir de compras como Dios manda. Comprar sin parar, sin remordimiento, sin pena y con descaro, igual que lo haría su hermana, estaba segura. Por primera vez en su vida -desde los tiempos del Zoológico- compraría de nuevo ropa de verdad. De diseñador, no baratijas, aunque claro, a ella todo se le veía bien, pensó.

-Que tontería… me estoy volviendo igual de vanidosa que mi hermana- dijo cerrando los ojos y acomodándose de lado sobre la cama y debajo de las cobijas.

Relájate… mañana será otro día.


Después de una larga noche, al sol pareció darle ganas de salir en el horizonte.

Saya se levanto y los gruñidos de su estomago, gritando desesperados "tengo hambre" fueron los culpables.

Bajo a la planta baja, en busca de la cocina. El lugar estaba completamente solitario. Todo parecía verse tan claro y blanco, y la luz del sol entraba y alumbraba cualquier rincón, y se escuchaba el cantar matutino de los pájaros. Su dulce silbido era capaz de traspasar las paredes Caminó descalza y en silencio, como si no quisiera despertar a nadie, aunque esa casa estaba llena de caballeros y ellos no dormían, así que realmente era una tontería pensar eso, pero lo ignoro y siguió en la misma posición. Se fue despacio, mirando hacia todos lados sintiendo que era una intrusa, quien sabe porque, ya se había acostumbrado a vivir ahí pero...

Fue directo al refrigerador. En realidad no se le antojaba algo para desayunar, más bien tenia sed, pero no precisamente de agua, aunque una vez mas trato de ignorar su naturaleza, y una pequeña batalla interna se desato, entre su lado falsamente humano, y su verdadero "yo", pero no se percato de que alguien la observaba desde la entrada de la cocina, como un depredador vigila y acecha a su presa, ansioso por clavarle las garras y los dientes en el cuello y rompérselo, ansiando la cena.

Amshel nunca se había detenido en un momento como ese a observarla apropiadamente. Era increíblemente parecida a Diva, era obvio, por ser gemelas, pero algo en ella era extremadamente diferente. Esa ingenuidad en su rostro y la inocencia en su mirada. Los rayos matinales hacían ver aun más fresca la joven piel, que dejaba al descubierto el pijama. Podía ver sus piernas casi por completo, los brazos en movimiento. También podía verle casi la mitad de la espalda, y ese cuello largo y delgado lo estaban volviendo loco por encajar sus colmillos, aunque eso significara su muerte. El cabello despeinado le daba un toque sexual.

Si, el cabello despeinado, porque estaba saliendo de la cama.

-Buenos días, Saya- disimulo como si apenas fuera llegando, y afortunadamente parecía que ella no se había dado cuenta de su presencia y hasta se sobresalto, dejando caer unas gotas de agua que escurrieron por su mentón.

-Buenos días, Amshel- le respondió ella mientras se limpiaba el agua con la mano. Parecía que esa niña había nacido para volver locos a toda persona a su alrededor, igual que Diva. Sus manos limpiando los restos de agua de su mentón, casi en cámara lenta, Amshel no pudo evitar sentir un placentero escalofrió que le recorrió el cuerpo.

La muchacha, a pesar de que trataba de esconder el temblor de sus rodillas, tomo otro trago de agua. Amshel no pudo evitar dejar de ver los tirantes de la casi transparente blusa. Esa niña era demasiado tentadora, como si hubiese nacido puta. Se podría decir que se moría por tentar esa fresca y juvenil piel de los brazos, de los hombros, que brillaba aun más con la luz del sol. Entonces, Amshel noto como se marcaban los pezones de la muchacha por debajo de la delgada blusa, y entonces, eso fue lo que lo hizo perder toda cordura. Ella acerco de nuevo el vaso a sus labios, ajena a las reacciones de Amshel, y en ese momento, el caballero pasó uno de sus dedos por su cuello, sobresaltándola, y ella lo miro, con esos ojos asustados, que Diva ya no tenia.

Pareciera un arrebato sin lógica ni razón, se miraron a los ojos y todo el juego parecía consistir en hipnotizar la mirada de la joven para la libertad de manipularla a su antojo, y de nuevo, Saya sintió la penetrante mirada de Amshel, mas fuerte que nunca, sobre su cuerpo, y esta vez, por así decirlo, estaba prácticamente semidesnuda, razón por la cual, no pudo evitar que su piel se tensara.

Sintió miedo, pero algo la jalo a no protestar cuando sintió que el bajó su mano, no supo si fue lento o rápido, en realidad no pensaba en ello, solo se concentraba en el contacto en su piel, que ahora parecía tan delicada y sensible, y sintió la mano de el en su cintura jalándola y haciéndola quedar de espaldas a el. No podía reaccionar, sentía y escuchaba los latidos de su corazón volviéndose loco, como si se quisiera salir, quería gritarle que la soltara, pero su boca no reaccionaba y sus cuerdas vocales no se atrevían a accionarse. Pensar le era imposible, sentir como el ponía su mano en su mentón, como si la dominara con ese gesto. El vaso de agua se había caído al piso, rompiéndose el cristal y dejando alrededor empapado y adornado con puntiagudos vidrios. Ni siquiera se atrevía a levantar los brazos, solo era capaz de sentir la respiración de Amshel en su oído, dándole escalofríos. ¿Qué estaba pasando? Un día llegaba y de repente pasaba esto, ni siquiera sabia como llamarlo, o más bien le avergonzaba pensar tan solo en el nombre. Pero tenía que sincerarse consigo misma en ese momento: le gustaba ponerlo en práctica… veras como son las cosas. Y eso que era la primera vez.

Hagi tiene la culpa

Jamás, ningún otro hombre, se había atrevido a tocarla de esa forma tan posesiva y a la vez, sugestiva.

Sintió un hormigueo en sus piernas, que recorrió su cuerpo, pasando por su cintura, por su pecho, por su cabeza, y no pudo evitar soltar un quedo gemido cuando sintió una de las manos de Amshel posarse sobre uno de sus senos. La delgada blusa era incapaz de minimizar el tacto.

Apretó los ojos, tratando de despertar del transe en el cual Amshel la había dejado, cuando escucho un grito desde la puerta, y no era un grito de furia, ni de enojo, era de Guerra.

-¡Saya!- Hagi había entrado al lugar y pensando que Amshel trataba de lastimar a su ama, estuvo a punto de atacar, pero Saya se separo de Amshel como si nada y le ordeno detenerse. El caballero obedeció, deteniéndose en seco, sin tener idea de que estaba pasando. Cuando entro y los vio, Amshel la tenía agarrada de una forma que… no supo interpretarla, y que no quería interpretar, aunque trato inútilmente de olvidarlo cuando Saya se acerco a el y bajo la mano adornada de garras que estaba en posición de ataque, como si las manos de ella fueran sedantes para su cuerpo.

Ahora le parecían veneno.

-Estoy bien, Amshel no iba a lastimarme, solo me detuvo de caerme porque el vaso de agua se me cayo y se rompió, y estuve apunto de pisar un vidrio- el caballero de Diva se sorprendió como nunca y no pudo evitar mostrar una mueca de confusión, no lo había notado, pero Saya era muy buena para mentir, mañas que seguramente ya había aprendido de Diva, claro que solo faltaba que Hagi se tragara la mentira. Y pensar que lo primero que haría la muchacha era ir corriendo con su caballero para decirle que ese viejo rabo verde la había tocado, pero no… por otra parte, ¿Por qué lo defendería? Simular que no estaba pasando nada, pareciese como si supiera lo que le convenía y lo que no a esa niña, pensó Amshel.

-¡Saya! ¡Aquí estas!- dijo Diva desde la entrada, jalando a su hermana del brazo –Te estaba buscando- le dijo mientras la obligaba a salir de la cocina brazo a brazo, pasando junto a Hagi y en ese instante, Diva miro al caballero, fuera de la vista de su hermana. Le sonrió apenas, y le guiño un ojo con coquetería. Hagi no supo que pensar, simplemente no quería malinterpretar las cosas, y se limito a fruncir apenas el entrecejo, mientras Diva soltaba una pequeña y traviesa risita. Ni Saya ni Amshel se habían percatado de lo que acaba de ocurrir frente a sus narices, y Diva pensó que eran un par de idiotas.

Cuando Hagi se encontró a solas con el caballero de la ojiazul, decidió irse, no tenia caso quedarse ahí aguantando la maldita sonrisa de burla que le mandaba el hijo de perra de Amshel, prefería que Diva le coqueteara lo que quisiera, así que le dio la espalda, dispuesto a irse.

-Estas muy paranoico, no lo crees, Hagi?- dijo Amshel con ese tono de voz que tanto lo molestaba. El caballero se volteo a verlo, con una mirada inquisidora, encolerizada, quizás con furia por verse descubierto, y vio que el desgraciado sonreía, como si le hubiese ganado o algo por el estilo.

Siempre se habían odiado. Por alguna razón a Hagi nunca le dio buena espina ese hombre que lo había comprado, y Amshel siempre lo vio con ojos de envidia, irritación desde un principio, porque el infeliz estaba destinado a tener a Diva, y aparte, como prometido de Saya, a cualquiera hubiese causado celos, y mas a el, que siempre había estado enamorado de Diva… y que siempre había deseado a Saya.

El caballero ignoro el comentario, y sin decir nada salio de la cocina, arrinconándose en un largo pasillo de la planta alta, el mismo pasillo donde se escondió infinidad de veces el día anterior por culpa de Nathan. Quería analizar -aunque inútilmente- que estaban sucediendo a poco más de una semana de haber llegado a ese lugar. El no era estúpido. ¿Amshel protegiendo a Saya? ¡Por favor! Si no había nacido ayer. Lo conocía bien, ese miserable se traía algo entre manos, y que vaya… lo estaba volviendo loco, le molestaba esa sensación… como si fuera… algo como… competencia, aparte de Solomon, pero eso no era lo que mas le incomodaba.

Era algo mas, algo mas profundo, algo que debería estar prohibido para el.

Saya. Ella era lo que lo incomodaba.

¿Por qué defenderlo? No quería ni pensarlo. ¿Será que ella…? No. imposible, seria totalmente repúgnate, pero aun era mas repúgnate èl cavilando en esa posibilidad. Absurdo, era absurdo… o al menos, el quería creer que era así, pero la parte mas primitiva e instintiva de su cerebro le decía a gritos la verdad a medias.

Pero… el era un caballero. No, es mas, era un sirviente, y no debía siquiera pensar en porque Saya hacia lo que hacia, ella podía hacer lo que se le diera la gana, después de todo ella es la reina, el, a su lado, no es mas que un cero a la izquierda.

-¿Que estoy haciendo…?- susurro el caballero, recargándose en la pared, y mirando hacia el techo, esperando ayuda Divina…

… Ah, es cierto, pensó; "yo no creo en Dios" se recordó.

Suspiro una vez mas, tratando de borrar de su mente los recientes sucesos, pero para cuando trato de hacerlo, unas risas provenientes del fondo aparecieron. Automáticamente se volvió, y observo a Saya y Diva, bajando por las escaleras con rapidez.

-Espera, voy por Hagi- dijo Saya volviéndose y subiendo las escaleras, mientras Diva la esperaba en la sala.

-Saya- la lamo Hagi, notando como la joven no había advertido su presencia. Había comenzado a darse cuenta de que Saya ya no estaba percatándose de nada a su alrededor.

-Aquí estabas. Iba a buscarte a tu habitación- le dijo mientras caminaba hacia el -… ¿Hagi, que tienes?- le pregunto confundida, notando como su caballero se empeñaba, de alguna extraña manera, a mantener la mirada lejos de ella, y por supuesto, ahora lo veía mas serio que nunca.

-Hagi…- lo llamo de nuevo Saya, acercándose a el y tocando su brazo, como tratando de llamar su atención, y que la mirara.

-Hagi… no te pongas así, por favor- le rogó la joven tocando su mejilla y obligándolo a mirarla. Ya sospechaba porque su caballero estaba así, y si no se disculpaba en ese instante, se sentiría aun mas culpable con el porque sabia que esas palabras de disculpa no serian sinceras. Ya le había echo suficiente daño en el pasado, pero por fin al fin, Hagi la miro a los ojos.

-Lo siento- dijo Saya dolida, esas palabras eran falsas, pensó mientras abrazaba a su caballero. Hagi correspondió el abrazo… hacia mucho tiempo que no se abrazaban, parecían haber olvidado esa costumbre desde que compensaron nuevamente su viaje desde Okinawa. Pero Hagi… sabia que todo era una farsa, y es que la verdad duele, pero… quien dijo que una mentira te puede hacer feliz?

Diva ya estaba desesperada, no sabia porque Saya estaría tardado tanto, y decidió asomarse discretamente por las escaleras, y contemplo en silencio la escena… Saya abrazando a Hagi… parecían tan

-Cállate- se dijo muy en silencio, mientras la ojiazul volvía a la sala, y lo olvido todo.

Para cuando se dieron cuenta, ya estaban dentro del auto Nathan, Solomon y Hagi, y por supuesto, las gemelas.

Nathan ya le había ordenado al chofer que se dirigiera a la Quinta Avenida.

Saya tenía un mal presentimiento.


¡Hola! Antes que nada quiero disculparme por que en el capitulo anterior, "Manipulación" por alguna razón, mi procesador de texto y el programa de FF para subir los capítulos, hicieron que unos códigos ilegibles aparecieran en medio del capitulo, así entre las frases y todo, y por mas que trate de borrarlos, nunca desaparecieron. Disculpen las molestias, espero que eso no arruine demasiado la lectura del capitulo. Tratare de que no vuelva a pasar.

Solo tengo algunas cosas que aclarar. Creo que a muchos se les hará bizarro el que haya puesto ese "arrimon" entre Saya y Amshel, pero si tienen alguna duda del porque, es solo porque Saya seguía enojada con su hermana y Hagi por lo del capitulo anterior, e inconcientemente quiere hacer algo que moleste o lastime a ambos, así que pueden esperar mas encuentros un poco inusuales entre los personajes. Explico esto porque en la antigua versión a muchos se les hizo extraño que hubiera acercamientos entre Amshel y Saya, y esto es solo para despejar un poco sus dudas y que todo lo que escribo es por una razón y no un capricho. Y bueno… ya se imaginaran que es lo que va a hacer Hagi para cobrárselas…

Por cierto, estén atentos a los próximos capítulos, porque pasara algo muy interesante –al menos para mí- y que causara muchos problemas entre Hagi, Saya y Diva.

También muchas gracias por sus reviews, que ya superan los cien, y estoy feliz porque entre ellos tengo cumplidos, sugerencias y también criticas un poco duras pero que me han servido de mucho.

También quería avisar que pronto, aunque aun no estoy segura, tengo pensado subir otro fic, pero un poco diferente a los demás, que hable sobre los orígenes de Hagi, un tema que a mi me dejo con muchísimas dudas y que creo también a muchas de sus fans, y bueno, es solo un fic que trata de despejar esas dudas desde mi punto de vista. ¿Qué les parecería? ¿Lo publico?

También me gustaría avisar sobre un nuevo fic de Inuyasha que acabo de publicar –por tercera vez- y como saben, soy aficionada a las parejas inusuales, por si alguien quiere darse una vuelta por ahí. Se llama "Love to Hate"

Me despido

Agatha Romaniev