Recién Casados
-¿Porque?- se pregunto en silencio Saya, mirando hipnotizada su reflejo en el espejo del probador. El conjunto de ropa de diseñador colgado en la pared, su ropa, tirada en el suelo, arrojada violentamente, recordándole su miseria, observando su cuerpo, cubierto de un conjunto de ropa interior lila, que nadie iba a ver mas que ella.
-¿Porque?- volvió a preguntarse, pegando su frente al espejo, observando las curvas de su cuerpo. Comparándolas con las de su hermana.
-¿Yo no soy como ella? ¿Tan bonita como ella?… ¿Que es lo que tiene ella?- se pregunto mientras su voz adoptaba un tono de envidia y coraje que luchaba por salir desde hacia mucho tiempo atrás.
-¿Será que estoy gorda?- se pregunto, pero desecho esa idea de inmediato. Era algo absurdo pensar en ello con su escaso peso de 55 kilos.
-¿Será que… a él no le gusta el cabello corto? O… ¿Que ella tiene ojos mas bonitos que yo? Ellos tienen los ojos del mismo color…- y entonces, su voz se quebró en un leve llanto que no la dejaba respirar… porque estaba perdiendo el control.
-¿Ya se tardo mucho, no?- comento Diva mientras escogía otro conjunto, sin necesidad de probárselo. Sabía que le quedaría hermoso, pero no le dio tiempo de pensar en nada mas, porque de pronto, se olvido de la ropa, y dejo caer al suelo el vestido. Sus ojos se tornaron a un punto desconocido, y miro a Hagi con desesperación.
Ve por Saya
Hagi miro también a Diva, sintiendo algo muy extraño en el pecho. Una extraña pesadez se había apoderado de el, una prohibida adrenalina, como la de la ultima vez. Su corazón había palpitado en un violento latido, avisándole. Había sido ya demasiado tiempo, y se había impacientado con la tardanza de su ama y pensando lo peor, y se acerco a tocar la puerta del probador, llamándola.
De pronto Saya escucho su nombre. Hagi estaba del otro lado de la puerta.
-¿Saya?- la llamo una vez mas, preocupado por su tardanza y la sensación en su pecho. La joven, dentro del probador comenzó a temblar. Si no decía algo pronto, Hagi comenzaría a inquietarse y estaba segura de que en cualquier momento tiraría la puerta.
Se apresuro y se miro al espejo, limpiando lo que pudo del resto de las lágrimas, sin poder quitarse de encima el rojo en sus ojos. Sin importarle que estuviera en ropa interior, abrió un poco la puerta, encontrándose con su caballero del otro lado.
-Ven- le dijo Saya, tomándolo del brazo con fuerza y obligándolo a pasar al probador, mientras cerraba la puerta con llave.
-Saya estas…- observo Hagi, notando en seguida que la joven no traía ropa encima mas que la interior, mientras desviaba la mirada hacia otro lado, en respeto a ella, por más ganas que tuviera de verla desnuda.
-No, no te preocupes. No me importa. No tengo nada que no me hayas visto antes- dijo haciendo referencia a su peculiares despertares, donde amanecía totalmente desnuda y con apenas su largo cabello crecido de treinta años para cubrir sus pechos. Era seguro que Hagi ya la había visto toda y eso era algo que ya no le avergonzaba, si no que deseaba.
Que había comenzado a desear de pronto.
Su corazón retumbo.
El caballero, ignorándolo todo, hizo caso omiso y siguió desviando la mirada, así que Saya lo tomo suavemente de la mejilla, mientras lo obligaba a verla.
-¿Estuviste llorando?- pregunto Hagi, olvidándose de lo demás y observando el transparente brillo liquido en los ojos rojos de la joven, aun invadidos de lágrimas que se agolpaban rezando por salir.
-¿Porque haces esto?- pregunto ella con hostilidad, adoptando un duro semblante que contrastaba con sus lágrimas, apartando la mano de Hagi que acariciaba su rostro. Si no se retiraba terminaría abofeteándolo.
-¿Hacer que?- pregunto Hagi confundido, sin entender la pregunta.
-Lo que hiciste con Diva- le recordó, mientras comenzaba a temblar de coraje porque sentía que solo se estaba haciendo el estúpido y quería una explicación pronto con respecto a su inusual comportamiento para con su hermana.
-Pero… si no hice nada- se defendió él, quebrando la coraza de su rostro que se transformo en un gesto de confusión. No era tiempo para formalidades.
-Si lo hiciste- le reclamo casi gritándole.
Hagi noto entonces, que no solo estaba molesta, estaba furiosa, tal vez demasiado y comenzó a entender esa sensación en su pecho.
-Vi como la mirabas- le dijo, mirándolo con frialdad. Sus ojos color tierra adquirieron una crueldad posesiva que el caballero jamás había visto en ella, pero que si había experimentado en si mismo. Y a eso, se le llamaban celos.
-Saya, solo la ayude con el collar- argumento el caballero dándose cuenta de que se trataba todo eso. Podía oler y sentir en su boca el sabor fuerte y amargo de los celos desatados de Saya.
-¿Es porque ella es bonita? ¿Que es lo que tiene ella, que es lo que le ves?- pregunto, sin dejarle al caballero tiempo de pensar. Eran las preguntas mas directas que había hecho en su vida, pero no se detuvo a pensar en ello.
-Saya eso no tiene nada que ver- le afirmo tomando el mismo ímpetu que ella, casi diciéndose, "para que veas lo que se siente", mientras sentia, como ella perdía el control a cada segundo, y no paraba, sin creerle una sola palabra.
-¿Que es lo que quieres?- pregunto de pronto.
-Say…- iba a decir algo, tratando de defenderse de nuevo, pero ella lo interrumpió, acercándose a él como una fiera.
-Ella es igual a mi- murmuro mientras lo acorralaba contra la pared, respirando entrecortadamente sobre su rostro.
-Tómame a mí. Aquí. Ahora- exigió mientras pegaba su cuerpo semidesnudo al de él y tomando con sus manos el rostro del caballero posesivamente, tratando de besarlo.
Hagi se resistió volteando la cara. Sabia que Saya estaba perdiendo el control, pero jamás había perdido el control de esa forma, y sabia que podía ser igual de peligroso que la ultima vez si no tenia cuidado. Los impulsos sexuales de su naturaleza mezclados con celos como esos eran un sentimiento muy difícil de controlar para ella, y tomando en cuenta de que Saya se estaba comportando de esa manera con el, por el miedo de que Diva lo apartara de su lado o cualquier otra persona, lo hacia mucho peor, además, estaba dispuesta a obligarlo a que se quedara junto a ella, de la forma que fuera, así fuera en condición de caballero u hombre.
-Saya ya basta- exclamo con fuerza mientras trataba de detener los brazos de la joven sobre su cuerpo que comenzaban a arrancar su gabán. Quiso detenerla, tratando de medir su fuerza y aunque podía pararla en cualquier momento, no quería asustarla.
-Se que has querido esto mucho tiempo- le susurro al oído entrecortadamente mientras se desabrochaba el sostén, tratando de besarlo nuevamente, luchando contra el y dejando sus senos expuestos.
-Tómame ahora- volvió a decir mientras tomaba las manos de el, llevándolas a su pechos desnudos.
-¡Saya detente!- le grito Hagi, mientras la tomaba bruscamente de las muñecas y la acorralaba contra el otro extremo de la pared, cambiado de papeles.
Saya lo miro un momento, vuelta loca de deseo y celos, y con un gruñido furioso, como un animal en celo con hambre, se arrojo sobre el, clavando sus colmillos en el cuello expuesto de Hagi, desgarrando gran parte de la yugular, mientras bebía el liquido, que parecía hervirle en la boca.
De pronto la sangre le supo amarga y le quemaba la lengua.
Se detuvo, y se separo de el, aun acorralada contra la pared. Hagi se sintió extremadamente mareado y sumamente débil de pronto, y miro hacia el suelo. Se comenzaba a formar un charco de sangre debajo de sus pies. Miro a Saya… pero, ya no era Saya.
Era Diva la que estaba ahí, contra la pared, con su largo cabello desparramado sobre sus hombros, con los blancos pechos al aire, con los ojos azules, como dos glaciares palpitantes en medio de la nieve. Y su boca, roja, llena de sangre, como una rosa escarlata bañada en el líquido rojo, sonriendo como una vil arpía.
Y de pronto era Saya de nuevo… y después de Diva otra vez, y al final, era Saya, solo Saya, mirándolo con horror, temblando bajo sus brazos, y Hagi podía escuchar lejanamente su voz, preguntando desesperada, ¿Que hice?
Hagi ya estaba alucinando.
-¡Hagi!- grito asustada la joven, mientras el cuerpo debilitado del caballero caía sobre sus rodillas y después al suelo.
-Ay no… no… ¿Que hice? ¿Que hice?- se decía desesperada, observando como la herida que le había provocado en el cuello parecía no sanar, y al contrario, se abría mas, como una flor en primavera.
-Estoy bien- susurro, mientras que con cada respiración, emanaba mas sangre de la herida y salían borbotones de sangre de su boca. Sangre que se escurría espesa hasta su pecho y caía a gotas por el suelo.
-¿Que hago?- pregunto ella, poniéndose de rodillas junto a el, dándose cuenta de que no estaba en cualquier lugar, estaba en un lugar lleno de humanos que no sabían la verdad. Y Hagi se estaba muriendo. ¿Cuántas estupideces podía hacer en un día?
-Nada. Solo vístete y ayúdame a salir de aquí- le indico el caballero, mientras ella se levantaba rápidamente y se cubría. Después, ayudo a su caballero a levantarse, y soportando su peso lo ayudo a caminar, con algunos ligeros tropiezos.
La herida seguía, extrañamente, sin sanar, y la sangre no dejaba de brotar como si se tratara de una manguera rota. ¿Qué tan loca se habría puesto como para dejarlo en ese estado? ¿Cuánta sangre le había arrebatado?
Cuando salio, Diva volteo hacia ellos con el escándalo, pero al ver la escena, no pudo evitar dejar escapar un gemido de terror y de furia hacia su hermana.
¿Porque estaba tan asustada? Se pregunto la ojiazul desconcertada como nunca.
-¿¡Saya que hiciste!?- grito su hermana, llamando la atención de las dependientas, que voltearon y al ver el camino rojo y la ropa empapada de sangre del hombre soltaron un grito de terror.
-¡Llamen a una ambulancia!- grito una de ellas, mientras otra de las jóvenes sacaba su celular marcando apresuradamente el 911.
-¡No! ¡Todo esta bien!- grito Nathan, haciendo una seña de que no se preocuparan, mientras Saya, ahora con ayuda de Solomon, ayudaron a Hagi a caminar hasta fuera del lugar. El caballero estaba al punto del desmayo y su vista ya estaba parcialmente nublada, y podía sentir la cercanía de la muerte como aquella vez en que había caído por el acantilado, y hubo un momento, un instante, en que quiso culminar su llegada.
-No se preocupen, todo esta bajo control- termino pro decir Nathan, mientras salía de la boutique junto con Diva. Subieron a Hagi al auto, mientras Nathan ordenaba al chofer que los llevaran a la mansión.
-¿Que le hiciste Saya?- pregunto Diva, muy alterada, mientras la sangre seguía brotando y le mojaba las zapatillas.
-¡Nada! ¡Yo no hice nada!- negó la joven exaltada.
-¡Lo mordiste verdad!- la culpo a gritos -¿¡Desde hace cuanto no bebes sangre estúpida!?- pregunto furiosa empujándola. A veces le desesperaba las estupideces que hacia su hermana.
-¡Cállate! ¡Yo no tengo que beber sangre!- le respondió, mientras el chofer, ya muy asustado, escuchaba la conversación con terror, apenas poniendo atención en el camino.
Vio desde el espejo retrovisor a ese hombre moribundo, a esas extrañas personas para las que trabajaba, y esas dos chicas hablando de beber sangre y esas cosas que no eran parte de la vida de las personas comunes y corrientes... No podía ser, no era una película de terror. Se dijo el pobre hombre tratando de tranquilizarse y limitarse a cumplir su trabajo.
-¡Estúpida! ¡Eres un monstruo! ¿¡Puedes entender eso!?- siguió gritando Diva, mientras Solomon trataba de calmarla inútilmente -¡Entiende que eres un quiróptero, un vampiro, como quieras llamarlo! ¡Deja de fingir que eres humana!- vocifero con toda la fuerza de sus pulmones.
-Dios mió- exclamo el chofer, asustado como nunca en su vida al escuchar eso ultimo. Ahora comenzaba a creer que los vampiros existían, y lo peor, era que los tenía en el asiento trasero.
Bien dicen que nunca sabes para quien trabajas, y con ese pensamiento en la cabeza, el hombre freno en seco, saliendo apresuradamente y lleno de terror del auto mientras los demás automóviles de atrás tocaban el claxon furiosos ante el repentino movimiento que casi provoca una carambola.
Diva lo vio salir, corriendo y metiéndose en un callejón cercano. Gruño llena de rabia. Estaba demasiado estresada por culpa de su hermana y tenia que hacer algo. No podía permitir que se supiera aun la existencia de su raza, y entonces, salio a toda prisa del auto en busca del hombre a pesar de que Solomon trato de detenerla.
El chofer corrió, entrando de callejón en callejón. Ya no le importaba su trabajo, solo salvar su vida y no volver a saber de esas personas, si así se les podía llamar, y de pronto, vio un muro frente a el. Estaba en un callejón sin salida, pero miro hacia atrás asustado. No había nadie, y suspiro aliviado, creyendo haber corrido suficiente, pero cuando miro de nuevo hacia enfrente, esa joven, llamada Diva, la que había dicho esas cosas de vampiros y sangre, estaba parada, justo delante de el.
Lo ultimo que pudo ver en vida, fue como la muchacha, ese monstruo de ojos azules, dejaba ver unos colmillos, afilados como la hoja de la muerte, y se le echo encima, destrozándole la yugular.
Todo fuera por mantener a salvo el secreto de su especie… al menos, por ahora, pensó Diva, mientras escupía la sangre del cadáver seco a sus pies. Lo había matado en diez segundos. Le había drenado la vida en solo diez segundos. Esa sangre, que ahora le sabia tan amarga.
Demasiada diabetes, demasiado colesterol, demasiado estrés, demasiada enfermedad. Odiaba, repudiaba a los humanos y su asquerosa sangre espesa, débil e insípida.
Por un momento también odio a su hermana y su estúpido cariño por esos seres insignificantes.
Este hombre, tenia muy mal sabor, dijo mientras pateaba el cuerpo, para después caminar hacia el auto, sin importarle las asustadas miradas de las persona a su alrededor que vieron su rostro y su pecho ensangrentado.
Saya la vio entrar al automóvil, sentándose junto a ella. Le chorreaba sangre de la boca, y la blusa antes blanca que traía puesta, ahora estaba manchada, empapada de sangre igual que la de ella.
Demasiada sangre para un solo día.
-Maneja tu Solomon- le ordeno la muchacha al rubio, mientras el caballero se sentaba adelante rápidamente, arrancando el auto junto con los gritos y los furiosos cláxones de los autos de atrás.
-¿Diva?-
-Si. Lo mate- respondió, despejando las dudas de su hermana, contestándole con desprecio -Esto es lo que somos, entiendes? Es estúpido que quieras comportarte aun como una humana- la regaño, mientras miraba con aire indignado por la ventana.
Estaba tan, pero tan enojada.
Su hermana no dijo nada, solo siguió presionando sobre la herida en el cuello de su caballero que ya se había desmayado, y aun, la sangre seguía resbalándose por sus dedos. La vida de Hagi se resbalaba entre sus dedos.
-Bueno… creo que el día de compras no fue muy bueno, verdad?- bromeo Nathan mirando a ambas hermanas, y al pobre Hagi, que parecía que estaba apunto de morirse. Seria una lastima siendo que era tan guapo, pensó desilusionado.
-Cállate, quieres?- ordeno Diva, mandándole una mirada asesina al caballero ante el incomodo comentario.
Ahora Saya no tenía hambre, pero cuando coloco la cabeza de su caballero sobre sus piernas, no pudo más que pensar que prefería morirse flaca, sin una gota de sangre en su cuerpo, como una anoréxica, llena de hambre, sin sangre de nadie ni de su caballero en las venas.
No odiaba a nadie, mas que a si misma.
Quería morir.
¡Hola! Aquí traigo el nuevo capitulo, y lo prometido es deuda. Saya no pudo haber estado más celosa, además, de que me tome la libertad de agregar esos peculiares impulsos. Creo que el capitulo no me ha gustado del todo, me parece que quedo muy rápido, o a lo mejor leo demasiado aprisa, pero bueno, espero les haya gustado.
Y muchas gracias a todos los que me dejan reviews, y en especial a "Flyjunior15" Que mostró mucho entusiasmo con la historia, pero los demás no son menos importantes, la verdad cuando veo un review de ustedes me alegran el día, como Milla, Isis Janet, Fernanda, Darisu-chan,Bbkid, XxkarynaxX, Pink Nymphetamine, X.x-Anemone-x.X, etc
Lady Arakawa, claro que tome tus ideas en cuenta, de hecho ya tengo en mi mente como aplicare algunas de tus ideas en la historia. Esas sugerencias me fueron de gran ayuda. ¡Gracias!
Otuzhiita, si, tienes razon, en el capitulo 8 Hagi pierde un poco la escencia, pero era necesario para que pudiera entablar una conversacion con Diva, la que desataria la verdadera trama de la historia. Y que bueno que te haya gustado la historia.
Y a los que piden SolomonxSaya, no se preocupen, habrá algo de eso, pero aun falta un poco, sean pacientes, no puedo poner todo de un jalón porque si no la historia se tornara muy OOC.
También me pidieron que diera pistas o pequeños avances de la historia, así que daré algunos detalles próximos.
Se acerca un poco de SolomonxSaya, y también verán un gran cambio de actitud de Diva para con Hagi. Amshel estará un poco desaparecido, supongo que eso no les molestara ya que a muchos no les cae de todo la idea de que el ande por ahí rondando, pero será de gran importancia en la historia, y esperen unos cuantos capítulos más, habrá más de una sorpresa.
Me despido
Agatha Romaniev
