Bueeeno, tras mucho tiempo de silencio (más del que yo quería TT) por fin me han puesto el maldito internet, así que seguiré subiendo este fanfic ¡Espero que me perdonéis¡Y muchísimas gracias a todos por dejar review y por leerlo!
¡Os dejo con el capítulo, a ver si os gusta!
Capítulo 4
El regreso de Wizardmon
Llegó el viernes, el primero de Octubre. Hacía tiempo que había leído la carta que me enviaron de Odaiba, y me quedé bastante satisfecha, pero cuando Sora me contó lo ocurrido en casa de Ken, volví a preocuparme. Por suerte, hablé también con Yolei, que me aclaró todo.
Me tomé mi tiempo para contestar, ya que tenía que pensar que decirle a Ken, porque tenía razón en lo que me había dicho. Además, quería esperar a mi encuentro con Wizardmon, que iba a ser el sábado. No pude verlo antes, porque Pumpkimon se encontraba en Nueva York, de visita a otro antiguo amigo suyo. El problema iba a ser hacerlo evolucionar, a pesar de que Kira insistiese en que no habría problema alguno.
Después de clase de biología, la última, subí a mi cuarto con Maica, Kira y Lucy.
No sé a vosotras – les dije – pero a mí me resulta muy difícil el tema éste del ADN – Maica sonrió y dijo:
Tienes razón. Además, tú que no eres nativa…
¡Oh! No creas… me entero perfectamente.
Es que Kari es mucha Kari – dijo Lucy. Sonreí y dije:
Tengo unas ganas de ver a Wizardmon,
No me extraña – dijo Kira – Tengo una idea. Mañana podríamos enseñarle a Kari Nueva York ¿no? Éstos últimos fines de semana no hemos podido por la tarea, pero para el lunes sólo hay un ejercicio de matemáticas.
Es una idea excelente – dijo Maica.
Sí – añadió Lucy - ¿y a ti que te parece, Kari?
Muy bien. Muchísimas gracias.
No es nada, mujer - en aquel momento, alguien llamó a la puerta.
¿Quién es? – preguntó Lucy.
Soy yo, Willy.
Pasa. – dijo Maica. Willy se sentó junto a Maica - ¿Qué cuentas?
Nada interesante. Lo interesante ha sido escuchar por casualidad algo sobre una visita a la ciudad, y he pensado que, como yo sé mucho sobre Nueva York podría…
Está bien, puedes venir – dijo Maica.
¡Muchas gracias!
Entonces, si no me equivoco – dijo Kira – éste es el plan: salimos de aquí mañana a las diez, vamos a mi casa y pasamos la mañana con Wizardmon, hacemos la tarea y, a la tarde, vamos todos juntos a enseñarle la ciudad a Kari.
¿Y el domingo? – dijo Lucy.
Nueva York es grande¡tenemos visita para rato!
Un segundo – dije – deberíamos decirles también a Mimi y Michael lo que vamos a hacer, no vaya a ser que se enfaden.
No pueden – afirmó Willy – Michael me dijo en persona que el lunes tenían un examen muy importante, y que tanto él como Mimi, estarían ocupados todo el fin de semana.
De todos modos – continué – tengo que recoger a Gatomon.
No hace falta, Kari – dijo una voz: Mimi acababa de llegar, e iba con Michael.
Efectivamente – continuó ella – tenemos todo el fin de semana ocupado, por eso mismo, me tomé la libertad de enviar a Gatomon a casa de Maica, de hecho, ya habrá llegado a estas horas. Además, Kari, también he mandado tus cosas a su casa, porque el fin de semana lo vas a pasar ahí ¿me equivoco?
No. Muchas gracias, Mimi.
No es nada. Bueno ¿bajamos a cenar?
Tras una cena, que me llenó bastante, subimos a la habitación a dormir. Bueno, yo no dormí mucho, Más bien nada. Estuve toda la noche pensando en Wizardmon. Teníamos mucho que contarnos, pero la que más nerviosa estaría (y con razón) seguro que era Gatomon, aunque no estuviese conmigo en aquel momento.
A la mañana siguiente, tras el desayuno, cogimos el autobús y, al poco rato, llegamos a casa de Kira, donde me bajé junto con ella, Maica, Lucy y Willy. Nada más entrar, Gatomon corrió y
se lanzó hacia mis brazos.
¡Hola, Kari! - exclamó.
¡Hola¿Ha llegado ya?
Sí, mírale – en la puerta del salón, apareció Wizardmon. Tenía muy buen aspecto. Me sonrió y dijo:
Cuanto tiempo sin verte, Kari. Has crecido mucho.
¡Wizardmon! – le abracé fuertemente. No podía creer lo que estaba viendo - ¿Qué tal estás?
Muy bien. Desde que Kira me encontró, de maravilla.
¿Le encontraste? – pregunté a Kira.
Así fue. Un día, iba andando por la calle cuando vi una calabaza en el suelo. Me acerqué un poco más y lo vi: no era una calabaza normal, tenía cuerpo. Lo reconocía enseguida. Era Pumpkimon, la preevolución de Wizardmon. Lo estuve cuidando toda la noche hasta que despertó.
¿Por qué no intentaste contactar conmigo, Wizardmon? – le pregunté.
Bueno, lo pensé, no voy a negarlo, pero no se me ocurrió ningún modo de hacerlo.
¿Dónde has estado todo éste tiempo?
Seguí viviendo como un fantasma en el mundo digital, debería haber renacido, pero no pude, debido a la oscuridad que reinaba. Por suerte, cuando tú y tus amigos acabasteis con el enemigo, el mundo se regeneró, y yo volví a la aldea del comienzo, en forma de digihuevo. Un día, mi huevo se abrió y Elecmon, el que cuidaba la aldea, me cuidó hasta que pude evolucionar al nivel principiante. Entonces, me dijo que tenía una compañera y que debía ir a buscarla. Supe que se refería a Kira. Durante meses, anduve buscando una puerta al mundo real que me llevase a América. Por desgracia, mientras lo intentaba, apareció una manada de Monochromons que me llevó por delante y acabé muy malherido. Por suerte, al fin encontré la puerta que buscaba y llegué a éste mundo, entonces Kira apareció, y yo la reconocí enseguida.
Entonces – dije – sabrás que el mundo al fin está a salvo. Ya no queda ninguna amenaza.
Te equivocas, Kari – me dijo Gatomon – Tanto yo como Wizardmon, seguimos notando peligro en algún lado. Además, el mar oscuro sigue existiendo todavía, y con él algunos seres de la oscuridad, como Dragomon o el mismísimo Demon. – todos nos quedamos muy sorprendidos. Al final, Willy dijo:
¿Significa eso que va a haber que volver a luchar?
No necesariamente, pero es una posibilidad. – dijo Wizardmon.
Esperemos que no ocurra – dije.
Pase lo que pase – dijo Gatomon – tenemos que estar preparados para lo que sea. Yo ya tengo mi anillo, y puedo luchar contra cualquier enemigo, por muy fuerte que sea.
Sí, pero no te precipites – dije.
El resto de la mañana, mientras hacía la tarea en casa de Maica, cuando los demás se habían ido le seguí dando vueltas a todo lo que había contado Wizardmon. Más tarde, hacia la una, comimos, y luego, a las cuatro, salí de casa con Kira, Pumpkimon
(Wizardmon había involucionado) y Gatomon. Juntos, iniciamos un viaje por Nueva York, en el que Willy, fue nuestro guía.
Hemos llegado al Central Park que fue diseñado por Frederick Law Olmstead y Calvert Vaux en la década de 1850. Se hizo tan popular que inspiró una serie de parques urbanos similares a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Con 341 ha de superficie, el parque se sitúa en la isla de Manhattan, y alberga un zoo y centro de vida salvaje y el Museo Metropolitano de Arte. Acoge también cada año numerosos conciertos y espectáculos al aire libre. Ahora, en otoño, comienza a presentar un aspecto más bonito, pero ya veréis cuando llegue le invierno. Entonces, da gusto verlo.
¡Es precioso, Willy! – exclamé - ¿Por qué no nos quedamos un rato? – todos asintieron. Comenzamos a dar una vuelta por el preciosísimo Central Park.
Bueno, Kari – dijo Willy – si tienes alguna pregunta, sólo dímela. Y tú, Gatomon, también.
Yo quiero preguntarte algo, Willy. ¿Cómo definirías ésta ciudad?
Bueno, pues es una ciudad situada en la costa nororiental de los Estados Unidos, perteneciente al estado de Nueva York. Conocida como la 'Gran Manzana', la mayor aglomeración urbana de Estados Unidos es uno de los núcleos comerciales, financieros y culturales más importantes del mundo.
¿Has estudiado para ésta visita, o algo así? – pregunté.
¡Qué va¡Es que soy muy listo!
Permanecimos unos tres cuartos de hora caminando por el parque. De repente, Willy propuso.
¿Qué os parece si vamos a la isla de Ellis? No está muy lejos de aquí.
Es una buena idea. ¿Tú que opinas, Kari?
Opino que ¡vayamos!
Creedme, no estaba tan cerca. Willy era muy optimista. No obstante, por el camino, lo pasamos muy bien. Pasamos por delante del Madison Square Garden, y por el Empire State Building. Willy nos explicó sobre éste que era uno de los rascacielos más importantes de Nueva York (EEUU), situado en la Quinta Avenida, entre las calles 33 y 34. Su construcción finalizó en 1931 y durante muchos años fue el edificio más alto del mundo. Finalmente, y tras pasar por donde estaba el World Trade Center, una barca nos llevó hasta la isla de Ellis, desde la cual también se veía la Estatua de la Libertad.
Bueno, chicas. Ya estamos en la isla de Ellis. La isla de Ellis se encuentra en la bahía de Nueva York, cerca de Manhattan. Famosa porque en ella estaba el centro de inmigración que estuvo vigente entre 1892 y 1954 y por el que se calcula que pasaron 20 millones de inmigrantes. En 1965 la isla pasó a formar parte del Monumento nacional Estatua de la Libertad y en 1990, tras haber sido reformado durante ocho años, el antiguo centro de inmigración se convirtió en un museo. Como podéis ver, es preciosa. ¿Os apetece tomar algo en el museo? Desde su cafetería se ve la estatua de la libertad. Invito yo.
En ese caso – dijo Lucy – de acuerdo.
Sí, vamos. – finalicé yo.
Entramos en la cafetería, y todos, incluidos los digimons, tomamos un zumo de naranja exquisito y un trozo de pastel de manzana. Willy pagó la cuenta, aunque por la cara que puso, se había arruinado.
Bueno – dijo Willy - ¿qué hora es ya?
Son las ocho – respondió Terriermon.
Gracias, Terriermon. ¿Qué os parece si os explico brevemente la estatua de la libertad y volvemos a casa?
A mi me parece bien, ya es tarde. – afirmó Kira. Su digimon también asintió.
Es una buena idea – dijo Lucy.
Estoy de acuerdo – continuó Maica.
Sí, es lo mejor que podemos hacer – concluí.
Bueno, chicas, pues ante vosotras tenéis La Estatua de la Libertad, una de las estatuas más famosas del mundo, es un monumento turístico muy popular en Estados Unidos. Situada en la isla de la Libertad, en el puerto de Nueva York, la estatua de bronce fue un regalo del pueblo francés, en 1876, para celebrar el centenario de la independencia de Estados Unidos. Ahora, que está atardeciendo, se ve de maravilla. Una auténtica preciosidad.
Tras aquella última explicación, cogimos una barca para volver a Manhattan, y luego, volvimos a casa en autobús. Quedamos en ir el día siguiente a ver Queens. Éste, resultó ser un lugar más aburrido que Manhattan, pero también nos lo pasamos bien. Decidí por tanto, escribir una carta la semana siguiente, para contar todo lo ocurrido a mis amigos y, de paso, felicitar a Ken, pues su cumpleaños era el día 31.
Continuará...
