Potter's

Lily permanecía sentada en la mesa casa a la que había sido seleccionada, Gryffindor, como todos en su familia. Estaba entre unas niñas de primero y su prima Rose que parecía dispuesta a enseñarle todos y cada uno de los rincones de Hogwarts. Podía parecer que sus hermanos no le estuviesen echando mucha cuenta a la benjamín de la familia, pero es que Albus estaba discutiendo con Arthur sobre algo y James y su primo Fred parecían tramar algo entre ellos mientras se tiraban de un lado para otro las alas de pollo. La más joven de los Potter parecía fascinada mirando el Gran Comedor, sabía mucho de Hogwarts por culpa de sus hermanos y de su familia, por eso le resultaba tan fascinante poder verlo ella misma, sus ojos marrones café brillaban de alegría.

- Y debes recordar que no hay que echar cuenta a la rivalidad de las casas – escuchaba que su prima decía eso – los Slytherin no son malos, James es amigo de uno, hay gente peor en otras casas, créeme – no sabía por que pero su prima había girado su cabeza hacia la mesa Ravenclaw.

- ¿Lo dices por Scorpius? – comentó la niña haciendo que su prima frunciera el ceño por la mención del nombre – Al me lo presentó en el callejón Diagon, no parece mala persona y es su mejor amigo, tiene una lechuza muy bonita que viene a casa a veces en verano, pero 'Pluff' es mucho más bonita – afirmó la pelirroja.

- Yo no tengo una lechuza, utilizo una del colegio, mamá quería que trajese a Crookshanks pero es muy viejo ya para ir arriba o abajo, no me hace falta lechuza – se encogió de hombros y se tomó un poco de zumo de calabaza.

- ¿Por qué cuando me seleccionaron hubo tanto silencio? – preguntó curiosa, sabía que algunas personas la miraban indiscretamente, pero no entendía muy bien el por que.

- Bueno... creo que es por que eres una Potter, cuando Al fue seleccionado se creó como una especie de vacío, aunque bueno, cuando Malfoy lo fue también... bueno, James me dijo que cuando llegó a Hogwarts todo el mundo le preguntaba sobre tío Harry, como es el 'salvador' del mundo mágico.- ella lanzó una risita – El profesor Binns nos contó un día... bueno... ya conocerás a Binns la mayoría se duerme en sus clases... pues nos contó que cuando fue la batalla aquí los fantasmas ayudaron que fue una de las movilizaciones mágicas más grandes que se llevaron en el siglo pasado, y que todo liderado por el tío Harry y los profesores comenzó la batalla... A papá no le gusta esa historia por que no cuenta aquellos que murieron... como el tío Fred... o los padres de Teddy – negó un poco la cabeza pero medio sonrió al ver a su prima - ¿pero sabes lo mejor?. Es que cuando ganamos se creó una paz que hacía años que no vivía el mundo mágico... y ha llegado a nuestros días.

- Es triste pensar en la Guerra... mamá me dijo que medio castillo quedó destruido y que durante todas las vacaciones de verano de ese año estuvieron magos de todas partes de Inglaterra ayudando a reconstruir Hogwarts como era.- pensó un poco – Papá también nos contó... que unos días después de la batalla, los que murieron fueron enterrados con todos los honores al lado de la tumba del antiguo director de Hogwarts, haciendo una mención especial a aquellos que fueron fundamentales para ella... Él siempre cuenta la mención del tío Fred, y de los padre de Teddy... también habla de Severus Snape, que aunque no murió en la batalla ni en los terrenos, fue fundamental para la caída de Voldemort – al decir ese nombre algunos se giraron hacia ella y otros simplemente lo ignoraron.

- Nuestra familia en general es muy famosa, recuerdo la primera vez que un niño me preguntó si era familia de quien salía en las ranas de chocolate – soltó una suave risa – Albus estuvo como... media hora escondido en los servicios en primer año por que un tal Thomas no paraba de perseguirle... creo que Malfoy le dio una pista falsa de por donde se había ido para ayudarle según me contó... pero luego el primo Fred hizo que lo encontrase, James y él estuvieron días riéndose de la cara de enfadado de Al – miraba a su primo que le sacaba la lengua descaradamente a Arthur.

- Papá no es que le guste estar en las ranas de chocolate, pero dice que ya está acostumbrado – la pequeña pelirroja se encogió de hombros – Tío Ron también sale, pero él está muy orgulloso de ello – rió un poco – tu padre es algo raro.

- Es como es, mamá y él siempre pelea y luego se reconcilian muy fácilmente, no entiendo a los adultos – miró al vaso de su prima - ¿más zumo de calabaza? – preguntó amablemente.

Después de la elección había subido a la torre de Gryffindor junto con los prefectos separándose de su prima y sus hermanos durante un breve tiempo que fue el que tardaron en llegar hasta el retrato de la Dama Gorda, cuya imagen se abrió para mostrarles la Sala de Gryffindor, muchas veces se había preguntado como era aquel lugar, todo lleno de rojo y dorado por todas partes y no parecía haber alumnos de años mayores aparte de los prefectos por el lugar. Miré a mi alrededor, éramos al menos una decena de niños que esperábamos ansiosos las explicaciones de los prefectos, aunque me hubiera gustado poder haberme quedado esa noche con mi prima o alguno de mis hermanos, pero ya no era una niña, además era una Gryffindor, podía ser perfectamente valiente y dormir en una de las habitaciones de Hogwarts con sus compañeras.

- La habitación de las niñas está arriba a la derecha, la de los chicos arriba a la izquierda – dijo el prefecto que estaba delante de los niños -. Vuestras cosas ya están en vuestras habitaciones y los horarios también están, procurad llegad puntuales a las primeras clases que tengáis – todo el corrillo asintió a la par.

Subimos rápidamente las escaleras mirando a los chicos de reojo, algunos parecían incluso más nerviosos que una pequeña niña de cabellos rizados y ojos castaños que estaba delante suya. Llegamos a la habitación y lo primero que hice fue sentarme tranquilamente en mi cama para luego estirarme en ella, había sido un día muy larga desde el tren hasta llegar a la habitación, pero no había habido ningún problema ni nada que preocuparse, es más había sido tranquilo... Pero aún quedaba saber que ocurriría mañana, esperaba no quedarse dormida, James le había dicho que llegar tarde a algunas clases era normal los primeros días, según le contó su padre llegaron tarde a su primera clase de transformaciones porque se perdieron por el castillo.

- ¿Tú eres una Potter, verdad? –escuchó la aguda voz de una niña de cabello castaño que se había asignado la cama de su derecha – He oído hablar mucho de tu familia – sonrió y ella le devolvió un poco la sonrisa.

- Sí, bueno, a mi familia se la conoce mucho, aunque Al se parece más a papá, yo tengo más genes Weasley – se incorporó en la cama.

- Papá me ha contado cosas de tu familia, me llamo Dorea Creevey – extendió la mano -. Mi padre estuvo en Hogwarts a la vez que el tuyo, mi tío murió en la batalla de Hogwarts, pero papá siempre ha estado muy orgulloso de su hermano – la pequeña pelirroja parpadeó un poco.

-¿Batalla de Hogwarts? – preguntó la morena que se había puesto al fondo - ¿qué... que batalla?

- ¿Eres de hijos de muggles? – ella asintió – Verás es que hace muchos hubo una guerra en el mundo mágico, y en este mismo colegio ocurrió una gran batalla, papá dice que hay una parte de Hogwarts donde está un pequeño cementerio para los que murieron en esta batalla – la pequeña parecía algo asustada - ¿Pero sabes qué? ¡Ganamos! ¡Y todo gracias al padre de ella! – señaló a Lily que se avergonzó un poco.

- Papá dice que no es para tanto... mamá dice que es muy modesto y mis tíos que no espere que papá cambie – se encogió de hombros -. Pero la verdad a papá no le gusta demasiado la fama, aunque dice que ya se ha acostumbrado – miró a la niña - ¿Y tú como te llamas? Yo soy Lily.

- Yo... yo soy Gwenda Snips – dijo algo tímida – la... la verdad es que pen-pensé que era rara desde pequeña hacía cosas... extrañas... – empezó a frotarse las manos - ¡Pe-pero cuando recibí la carta de Hogwarts me puse muy contenta! Al fin y al cabo... no hacía cosas raras, sino que era 'magia' – se rió un poco.

- Claro que no eres raras, a veces los muggles me sorprenden, y eso que mis abuelos son muggles y a veces paso las vacaciones con ellos – dijo Dorea -. Son lecheros, y tienen una pequeña granja, yo y mi hermano Colin a veces ordeñamos a las vacas con mi abuelo.

- Yo también tengo unos primos que son muggles, mi hermano James nunca deja a mi primo en paz y allí vemos la televisión, películas o ellos se ponen a jugar a unos juegos raros en la tele, jaja, pero nada como el Quidditch – hizo un gesto con la mano.

- ¿Quiditch? – preguntó Gwenda.

- Sí, creo que es el equivalente al fútbol muggle, es un juego donde los magos van en escoba y tienen que marcar puntos, es muy emocionante, mamá fue jugadora profesional y a veces vamos a ver los partidos con ella y tío Ron, aunque el tío Ron siempre eche pestes contra su equipo favorito.

- A mi no me apasiona mucho volar, pero lo tenemos este curso de asignatura ¿verdad? – miró a Lily que asintió emocionada.

- ¿Vo-volar? ¿En-En escoba?

- ¡Sí! ¡Es muy divertido! – Gwenda parecía bastante nerviosa – No te preocupes, no es peligroso una vez has aprendido lo básico, yo llevo desde los siete años aunque papá decía que era muy pequeña, mamá decía que ella siempre jugaba con sus hermanos, así que yo también ¡el año que viene seré cazadora, como James!

- Debe estar bien eso de tener familia en Hogwarts... – dijo meditando Dorea -. Espero que Colin entre en esta casa, le echo un poco de menos.

- A mi me pasaba eso cuando Al y James vinieron, pero tenía a mi primo Hugo que entra el año que viene – sonrió -. Además aquí tengo muchos primos y primas, casi todos en Gryffindor, así que no creo que deba preocuparme.

- Una camada de Poter's y Weasley's – rió la castaña -. Espero que mañana no nos quedemos dormidas, sería muy malo si el primer día de clase estamos perdiendo puntos para nuestra casa.

- Mamá dice que James ya pierde puntos con su sola presencia en un aula... –murmuró la pelirroja en voz baja haciendo que las otras dos rieran - ¡Es un busca pleitos!

- Tu hermano debe ser muy divertido, yo... soy hija única – Gwenda se pasó la mano por la cabeza.

- No es tan bueno tener hermanos, compartir los juguetes, pelearte, echarle la culpa a otro cuando este es más pequeño... – lanzó un bufido.

Continuaron hablando cerca de una hora antes de caer completamente rendidas con sus pijamas puestos, Lily ahora estaba bastante más tranquila, al menos sus compañeras no la trataban de forma extraña a la normal de otra chica, y eso la hacía sentir bien. A la mañana siguiente pasó algo que había temido bastante, Gwenda había desaparecido de la habitación junto con las otras dos chicas que no habían hablado la noche anterior, y en el reloj marcaba una hora que tenía que estar irremediablemente equivocada. Llamó a Dorea con fuertes golpes consiguiendo sacarla de su estado de sueño, dándose cuenta de lo que significaba eso se vistieron lo más rápido que pudieron y pasaron por el gran Comedor únicamente para coger un par de tostadas y comérselas a toda prisa buscando el aula que le tocaba... transformaciones. Cuando llegaron ambas pequeñas tragaron en seco y entraron viendo que la profesora estaba escribiendo y que Gwenda las miraba como pidiendo disculpas silenciosamente. La profesora se giró lentamente y las miró de arriba abajo.

- Cinco puntos menos para Gryffindor por llegar tarde, siéntense en sus asientos – y tras decir eso volvió a darse la vuelta y seguir escribiendo.

Lily bajó la cabeza y dejó sus libros encima de la mesa sacando las plumas y el pergamino, miró a Dorea con cara de soslayo y soltó un suspiro. Primer día llegando tarde y perdiendo puntos para su casa, sí, sin duda era una Potter.

Continuará...