Antes de nada, mis más sinceras disculpas por haber dejado esto tan sumamente descuidado teniendo el fanfic terminado... He estado buscando el CD donde lo tenía para subirlo e iré subiendo los capítulos a medida que los revise, tanto de este fanfic como de Una Nueva Vida. No sé si querréis seguir leyéndolos después del parón tan grande que han tenido pero muchas gracias tanto si lo hacéis como si no, porque sois muchas las personas que me habéis apoyado aquí y os agradezco en serio todo porque de no ser por vosotros no habría seguido en esto.
Con respecto a los otros fics sin terminar, ahí ya sí que no prometo nada porque no sé nunca cuándo me quedaré sin ideas y ahora estoy mucho más centrada en mis obras originales. Pero este y Una Nueva Vida PROMETO que serán terminados.
Ya sin más que decir, os dejo con el capítulo.
Capítulo 7
La final del campeonato (narrado por Sora)
Todo comenzó el diez de Octubre. Bueno, en realidad no. En realidad, comenzó hace tres años. Fue entonces cuando decidí apuntarme a tenis, un deporte que ahora domino bastante bien, o al menos eso dice mi entrenadora…el caso es que ahora, tres años más tarde, conseguí clasificarme para un torneo regional. Hace veinte días, el torneo regional terminó y comenzó el nacional. Ahora, a unos días de la final nacional en el estadio de Hikarioka, mi nerviosismo aumentaba a pasos agigantados. Respecto al tiempo libre, ya no sé que significa. Debéis de comprender que estoy en segundo de bachillerato y, que entre los estudios (tarea, tarea y más tarea) y el tenis, ya no tengo tiempo para mí. Eso es una gran preocupación para mi entrenadora. Ella piensa que, con lo estresada que estoy, no rendiré bien en la final. Es gracias a ella que esta semana no tengo que hacer nada de tarea, ni tampoco entrenar. Todita para mí… Es por ello que el sábado anterior a al de la final decidí quedar con Matt, Tai, Yolei y Ken. Davis no pudo. Bueno, mejor dicho, no quiso. No quería ver a Yolei. T.K., Cody, e Izzy fueron los que se quedaron con él. Volviendo al tema, quedé con mis cuatro amigos. Cuando llegué, a las cinco y veinticinco, ya estaban Yolei y Ken.
-¡Hola! – saludó ella.
-¡Hola! – saludó Ken.
-Hola, chicos… ¿y éstos dos?
-Ahora vendrán – respondió Ken – Por cierto, nosotros nos iremos antes a casa, a las seis y media o así.
-¿Y eso? – pregunté. Estaba realmente interesada. Desde que esos dos habían vuelto a ser amigos, no hacían mas que quedar solos.
-¡Oh! – exclamó Ken – Es que me va a enseñar a componer música en un programa de ordenador. Últimamente, a mi hermana le ha dado por que le enseñe a utilizarlo y como yo no sé,,,
-Ah – dije, bastante incrédula – Bueno, vale, ahora en serio.
-Pero si no te ha mentido – me dijo Yolei, indignada por mi incredulidad.
-Bueno, supongo que será verdad. Es sólo que estaba un poco mosqueada porque ya no quedaseis con Davis, como solíais hacer antes.
-Si no quedamos con él, es porque no quiere – reprendió Yolei.
-¡Pero si eres tú la que no quieres! – dijo Ken, sorprendido.
-Bueno, digamos que no nos queremos ver – admitió la chica – El caso es, que si estamos quedando mucho juntos, es para poder hablar como mejores amigos que somos. No es por ninguna otra cosa. Además, él también queda sólo con Davis. ¿No te habías fijado en eso?
-Sí, claro. – dije – Pero no es lo mismo, tenéis que admitirlo.
-No nos creas si no quieres, Sora – dijo Ken, bastante frío. Entonces, llegué a la conclusión de que, definitivamente, no mentían. Esa seriedad por parte de Ken no era normal, y mucho menos por parte de Yolei. Así se solían poner ambos cuando se enfadaban por algo. Además, Yolei se hubiera puesto nerviosa ante la simple mención de mi pregunta, y no lo hizo. Dejé mis pensamientos a un lado porque entonces aparecieron Matt y Tai.
-¡Sorita! – exclamó Tai - ¡Qué gusto verte! – me dio un beso en la mejilla, aunque no me sorprendió: últimamente, estaba un poco rarito. Bueno, más bien, tonto. Matt saludó, sin más. Luego, preguntó:
-Hey, ¿os apetece ir a la discoteca nueva del centro comercial?
-A mí, la verdad, - comenzó Yolei – no mucho.
-A mí – dijo Ken – tampoco me hace ilusión, pero si queréis…
-Yo no tengo ganas de bailar – admití. Era verdad, quería guardar energías para el partido de tenis.
-¡Da igual, Sorita! – exclamó Tai. Aquel diminutivo me estaba empezando a hartar - ¡Me quedo hablando contigo y ya está!
-Definitivamente –dije – no tengo ninguna gana de ir.
-No será por los enanos – me dijo. Yolei, le clavó una mirada asesina. Ante aquello, Tai se asustó (ya sabéis lo que pasa cuando Yolei se enfada) y dijo – Bueno, sin ánimo de ofender, Miyakita…
-Vuelve a llamarme eso – dijo ella – y verás – Tai tragó saliva y dijo:
-Ale, pos que no se hable más. Vamos a dar una vuelta.
-Será lo mejor – admití.
Comenzamos a pasear por el parque de Odaiba. Casualmente vimos una cafetería y entramos a merendar. Cuando salimos, ya eran las seis y cuarto, con lo cual Ken y Yolei se fueron. Nosotros tres, salimos de la cafetería y proseguimos nuestro camino al centro comercial. No sabía por qué, pero me daba que iba a acabar en la discoteca.
-Me acabo de acordar de una cosa – dijo Tai, al llegar al centro comercial.
-¿De qué se trata, Tai? – preguntó Matt.
-Pos de que tengo que comprar una cosa en la librería de la última planta – guiñó un ojo a Matt. "Lo que faltaba" pensé "Ahora, no sólo es Tai. Parece que Matt también se va comportar igual."
-Bien, vale. ¿Vamos, Sora?
-Está bien – dije, sin poder contener un suspiro.
-Subimos a la última planta. Ocurrió lo que yo pensaba: ni librería ni leches, una discoteca como una catedral. Tai exclamó:
-¡Oh, no! ¡Han quitado la librería! – Matt le imitó diciendo:
-¡Qué tragedia! ¿Qué vas a hacer ahora, Tai?
-No sé… - hizo como que lloraba, pero se veía a la legua que no era verdad – Tal vez, bailar un poco me animaría… - ambos me miraron.
-Adentro… - dije yo. Mientras tanto, Yolei encendía el ordenador en su casa, y Ken, traía una silla para sentarse.
-¿Te ayudo? – preguntó Yolei.
-¡No hace falta! – apareció cargando con una silla que puso al lado de la de Yolei - ¿tu hermano?
-Ha salido con unos amigos suyos. Un tal James y una tal Cassie. En cualquier momento aparecerá con ellos. Bueno, esto ya está…
-¿Y tus padres? ¿Tus hermanos?
-Mis padres y mi hermana más mayor, en el supermercado. Mis otros dos hermanos, en la universidad.
-¿Significa eso que estamos solos?
-Sí – vio que Ken se ponía pálido - ¿te ocurre algo?
-No – mintió él. La verdad era que, siempre que habían quedado juntos en casa de Yolei, cuando sólo eran amigos (por si alguien lo sigue dudando, en aquellos momentos también eran sólo amigos) en el 75% de las ocasiones habían acabado liados, y Ken no quería nada de eso por el momento.
-Ken, si estás pensando en lo que yo creo que estás pensando, tranquilo. No va a pasar nada. – la puerta de la casa se abrió: eran Lorei, James y Cassie. Ken suspiró aliviado. Lorei entró en la habitación de Yolei y la abrazó.
-¡Hola hermana! ¡Hola, Ken!
-Hol… - comenzó a decir Ken. Yolei le interrumpió diciendo.
-¿Tienes complejo de Teletubbie?
No. Es que te quiero mucho, hermana – su mirada se volvió triste.
-¡Era broma, Lorei! – señaló a James y Cassie – ¿Me los presentas?
-¡Sí! Ella es Cassie Yoyie. Tiene 10 años y es muy simpática.
-¡Hola! – saludó la chica. Su pelo era castaño y sus ojos de un azul profundo. Era delgadita y baja. En cambio, el chico que estaba con ella, era más alto. También tenía los ojos azules. Su pelo era rubio y llevaba unas googles en el pelo. Sobre él, Lorei dijo:
-¡Y éste es James Motomiya! – Yolei, se sobresaltó y dijo:
-¿¿¿¡¡¡MOTOMIYA!!!??? ¿Eres pariente de Davis?
-Su primo – dijo él - ¡Hey! Y tú eres la zorr…digo… ¡Yolei!
-¿Tu primo te ha hablado de mí? ¿Qué te ha dicho?
-Que está hasta el gorro de que te cabrees. – respondió él, sinceramente – Bueno, Lorei, ¿vamos a tu cuarto?
-Sí – respondió el niño.
-Conque hablando mal a mis espaldas ¿eh? Como pille a Davis – dijo Yolei.
-No es por nada – contestó Ken – pero tú también te metes con él.
-¿Cuándo?
-¿Acaso crees que no me he fijado en tu nickname del Messenger?
-Eh…bueno, sí. Como de costumbre tienes razón.
-Por cierto ¿cuándo vas a perdonarle?
-No sé. Ni siquiera sé si lo haré algún día pero, ¿por qué siempre me preguntas la misma cosa?
-Me preocupo por ti. Y también por Davis. Por eso lo hago. Los dos sois mis mejores amigos, y me fastidia que estéis enfadados con lo bien que os llevabais antes.
-Bueno, si es por ti, de acuerdo. Mañana hablaré con él.
-Ni se te ocurra. Ni se te ocurra hacerlo por mi, Yolei. Cuando lo hagas, que sea de corazón. No tendría que haber abierto la boca.
-Está bien, Ken. Como quieras. Por cierto, Ken, ¿ya tienes alguna idea de lo que sientes? – negó con la cabeza, y dijo:
-Tal vez, estaría bien que probásemos con otra gente.
-Eso significa que no hay esperanzas ¿verdad?
-¡No! Sólo era una propuesta.
-Yo no puedo aceptarla. Lo siento.
-Bueno, si tú no quieres, yo tampoco.
-Tú haz lo que quieras, Ken.
-La verdad es que yo tampoco quiero. Sólo era para ver si así me aclaraba. Tal vez en otro momento…
-Como has dicho tú antes, no lo hagas por mí.
-No es eso. No quiero hacerlo. Simplemente.
-Como quieras…
Entre tanto, yo me encontraba en el baño de la discoteca. Aquellos dos tenían una energía tremenda, pero yo necesitaba descansar un poco. Al cuarto de hora, salí.
-¡Al fin, Sora! – exclamó Tai - ¿Bailamos?
-No tengo ganas – respondí. Pero ya era tarde. Ya me había cogido una vez más para bailar – Tai – le dije – te he dicho que no quería.
-¿Quéeeee?
-¡Que me dejes!
-¡Ah! Vale. – no sé que entendió que le dije el caso es que, el muy guarro me besó en la boca. Me lo quité de encima como pude, y le pegué un tortazo.
-¡Pero de qué vas!
-¿No habías dicho que…?
-Me largo. Adiós. – salí de ahí, pegando un portazo. Cuando ya estaba abajo, a punto de salir del centro comercial, oí pasos detrás de mí: era Matt.
-¡Hola! Oye, que dice Tai que lo siente.
-Dile que está perdonado – suspiré.
-Vale, mañana se lo diré te acompaño.
-¿Y Tai?
-Se iba a quedar un rato más.
-Últimamente está de un tonto…
Matt sí que era simpático, no como Tai. Era un inmaduro. Y además, sordo. Matt me acompañó hasta casa, y luego se fue a la suya. Vale, tal vez a Tai le siguiese gustando, después de todo, fuimos novios el verano que pasamos en California. Si es que a aquello se le puede llamar ser novios...Yo, le había olvidado ya. Al parecer, él a mí no...
La semana pasó rápidamente. El sábado llegó, y con él el partido. Este, era a las doce de la mañana. Yo, estaba más nerviosa que nunca.
Por suerte, todos vinieron a animarme. De todos modos, el partido no era cosa de risa. Jugaba contra una chica del equipo de Tamachi, una tal Mayumi que tenía catorce años, pero que era una experta tenista. Se había mantenido imbatida todo el torneo. De repente, vi con sorpresa que Mayumi saludó a Ken, que estaba con Yolei, y caminó hacia él:
-¡Hola, Ken! Cuánto tiempo ¿verdad? – la chica sonrió. Era morena, de ojos verdes y baja para su edad, pero tenía buen tipo. Yolei, le clavó a la chica una mirada asesina. Ella, no se dio cuenta.
-Sí, muchísimo.
-¿Qué tal en tu nuevo colegio?
-Muy bien. Caray, Mayumi, has cambiado mucho – dijo mirándola de arriba a abajo. Yolei apretó los puños – Estás muy guapa.
-Voy a por comida – dijo Yolei. Estaba que echaba humo.
-¿Quien es ella?
-Una amiga. Se llama Yolei.
-Ah…bueno, tengo que irme a jugar.
-¡Suerte!
-¡Gracias! – se fue. Ken volvió a la tribuna. Al poco rato, volvió Yolei.
-¿Qué te pasaba? Parecías enfadada.
-Nada…
-No estarás celosa – dijo él, con sorna.
-¡JA! Serás creído – a pesar de aquella declaración, se puso como un tomate. De repente, llegaron Matt y Tai. Para mi sorpresa (bueno, en realidad no me sorprendió, tras lo del sábado, de alguna forma, esperaba algo así) desplegaron un enorme pancarta en la que ponía ¡¡¡ESTAMOS CONTIGO, SORA!!! y una foto mía, sacada de Dios sabe donde, gigantesca. Me puse roja, pero la cosa no acabó ahí. Para colmo, comenzaron a cantar una extraña y absurda canción de ánimo. Sistemáticamente, el resto de mis amigos se alejaron de ellos.
El partido comenzó. Mi rival sacó con fuerza, pero no fue suficiente. Respiré aliviada, había ganado el primer juego. No obstante, había resultado demasiado fácil. Algo en la mirada de Mayumi me decía que aquello sólo era el principio. Entre tanto, mis amigos seguían animándome, y hablando entre ellos, claro.
Ken, esbozaba una sonrisa de oreja a oreja. Yolei le dijo:
-Qué bien juega Sora, ¿verdad? – Ken no hizo caso. Yolei, le pegó un codazo. El chico sobresaltado preguntó:
-¿Qué ocurre?
-Te decía que qué bien juega Sora.
-¡Ah! Si, juega bien… ¡ánimo, Mayumi! – gritó, para sorpresa de todos.
-¡¡¡¿¿¿PERO TÚ DE QUÉ VAS???!!! – gritó Yolei.
-Bueno, es que juega muy bien ¿no?
-Es mucho mejor Sora – Ken se quedó mirando embobado a la joven de ojos verdes y pelo negro – eh ¿me escuchas? ¡Ken! – siguió sin hacer caso. Yolei se hartó y le pegó un tortazo con todas sus fuerzas:
-¡¡¡SE PUEDE SABER QUÉ TE PASA CON LA PIJA ESA!!!
-Hace tiempo que no la veo. Fue compañera mía del colegio. ¿Qué tienes en contra?
-¡La estás mirando embobado!
-No lo estoy haciendo, además ¿qué si lo hiciera?
-¡Estamos aquí para animar a Sora, no a esa tía!
-De eso, Yolei, no puedes hablar mucho – dijo Davis – Hace tres años, en el primer partido de fútbol que jugué contra Ken, te pegaste todo el rato animándole a él, y no a mí, que era a quien se suponía que deberías animar – Yolei se puso roja.
-¡Déjame en paz! ¡Yo no estaba hablando contigo! – Ken la dirigió una mirada de reproche. Seguidamente, dijo a su amiga:
-Te estás pasando mucho con Davis.
-Y tú conmigo.
-¿¿¿QUÉEEEE???
-Sí, Ken. Sabes perfectamente que tú me sigues gustando. ¿Por qué te pegas todo el rato mirándole a esa y no haciéndome caso? – comenzó a sollozar. Ken se quedó anonadado.
-Yolei, lo siento. No tenía no idea de que tú…
-Pues vaya un tonto. Si te lo dije ayer mismo... – Ken la rodeó con el brazo. Yolei, se recostó en él y sonrió ligeramente.
-¿Tú ves, T.K.? – dijo Davis – Esta tía es lo peor…
-Bueno… - dijo el rubio.
-¡Ken! – gritó Davis – Suelta a esa idiota de una vez. ¿No ves cómo te mangonea?
-¡No estoy mangoneándole, Davis! – dijo la chica – Dije lo que pensaba. Nada más. – ante la previsible pelea, Ken dijo:
-¡Callaros de una maldita vez! ¡Estoy harto de vuestras peleas! – el chico estaba visiblemente enfadado. Yolei dijo:
-Está bien, Ken. Tranquilízate.
-Sí, Ken. Ya nos callamos – añadió Davis.
Entre tanto, el primer set acabó. Estuvo muy reñido. La mayoría del tiempo, permanecimos en empate, debido a que teníamos un nivel muy parecido. Al fin, gané. Tras él, vino el descanso. Fui a la máquina expendedora a por un poco de agua. Seguidamente, fui a hablar un poco con mis queridos amigos. Tai exclamó:
-¡Sora! ¡Has jugado de maravilla!
-Sí – continuó Matt – Esa chica no te llega ni a la suela de los zapatos.
-¡Vaya! – exclamé – Gracias, chicos, de todos modos, tiene un nivel muy alto. Por cierto, ¿dónde está?
-Está ahí – contestó Izzy – hablando con Ken. Efectivamente, mi rival estaba hablando con Ken.
-Esa chica es muy buena – dijo Mayumi – Pero no tiene nada que hacer contra mí. Por cierto, Ken, ¿qué haces tú aquí?
-Bueno, es que esa chica es amiga nuestra.
-¡Ah! Es eso… - parecía avergonzada – Dime, ¿qué tal en tu nuevo colegio?
-Bien. Muy bien en realidad – apareció Yolei. Su cara reflejaba ira.
-Hola – dijo, secamente.
-¡Ah! Hola Yolei. Bueno…me temo que no os he presentado…Yolei, esta es Mayumi, una antigua compañera del colegio.
-Mmm – dijo Yolei – encantada…
-Y bueno, Mayumi, esta es Yolei, mi mejor amiga. Va a mi colegio.
-Encantada – las dos chicas se clavaron miradas de ira. Ken, parecía desconcertado.
-Muy bien, Ken – dijo Mayumi – voy a ganar este campeonato por ti. ¿De acuerdo?
-No serás capaz de ganarle a Sora – dijo Yolei – Ella está en mucha mejor forma que tú, que sólo eres un tapón.
-¡JA! Mira quien fue a hablar, la larguirucha esta. Seguro que eres una torpe…
-Eso no te lo crees ni tú.
-Además de larguirucha y torpe, vacilona.
-Olvídame, asquerosa pija – Mayumi, contraatacó, sin pensárselo dos veces.
-¡Fea!
-¡Guarra!
-¡Bruja!
-¡Arpía!
-¡Zorra!
-¡Hija de…! – Ken, llegó a taparle la boca a Yolei justo a tiempo.
-Ya os vale ¿no?
-Ken – dijo Mayumi - ¿cómo puedes ser amigo de esa larguirucha?
-Pues porque me cae muy bien, Mayumi. Mucho mejor que tú, sin ánimo de ofender.
-Ts…allá tú, Ken. Me voy – la chica volvió al terreno de juego.
-Ken, gracias por…defenderme.
-Eso mismo pasó la otra vez… - soltó, sin hacer caso – Es una chica muy orgullosa, Yolei. En otra ocasión, le dije si le gustaría quedar con Davis y conmigo. Pero se negó. Dijo que Davis era demasiado tonto para ella…
-Oh…exactamente ¿cómo os llevabais?
-Psé, nos llevábamos bien, pero no éramos amigos de verdad. Si quieres que te diga la verdad, lleva toda su vida enamorada de mí. Un día me lo confesó, pero le dije que no, que me gustaba otra. Esa eras tú, Yolei. A decir verdad, creo que lo suyo es puro interés, aunque he de reconocer que me atrae físicamente. Soy humano.
-Entonces…vas a salir con ella ¿verdad? – dijo Yolei, triste.
-¡JA! – dijo Ken – Hace falta más que una cara bonita para conquistarme, Yolei.
-Menos mal…bueno, no quiero decir que me pareciese mal. Sólo que…
-No hace falta que sigas, Yolei.
-¿Qué hay de lo que sientes ahora?
-Bueno…sigo sin estar seguro. Lo siento.
-Da igual. Si te puedo ayudar a aclararte en algún momento, tú dímelo.
-Descuida, lo haré. Y tú ¿cuándo te vas a reconciliar con Davis?
-No sé, Ken…ya veré.
En aquel momento, comenzó el segundo set. Mayumi, fue mucho más dura en este. En uno de mis saques, la pelota se fue fuera del campo. El juez de línea, pitó "out". Ante aquello, Tai se levantó de su asiento, y gritó:
-¿¿¿CÓMO QUE "OUT", MALDITO JUEZ??? ¡¡¡YA VERÁS COMO BAJE ALLÍ!!! – seguidamente, le lanzó una lata, que le dio en toda la calva.
El resultado de aquello, fue que vinieron unos guardas de seguridad y sacaron a Tai del estadio. El partido continuó. Perdí el segundo set. Ella me ganó siete juegos a tres. Un auténtico desastre. Tras el descanso, en el que dejaron volver a entrar a Tai (por petición mía) llegó el último set. Este, creo que fue el más emocionante que viví nunca. El primer juego, fue para mí. Tras él, dos fueron para mi rival, pero luego, remonté ganando tres juegos más. Íbamos 4-2. Esto duró poco, ella ganó los tres juegos siguientes. Me ganaba 4-5, cuando yo empaté con ella. Al final, hubo que recurrir al "tie break" (desempate) porque íbamos 7-7. Al fin, tras una estupenda bolea por mi parte, el juego, set y (¡qué bien!) partido fueron para mí. Mi rival, tras sollozar un poco, me dio la mano. Tras aquello, el juez me otorgó la copa. En ella, ponía:
CAMPEONATO DE TENIS NACIONAL JUVENIL AÑO 2005
PRIMER PREMIO A LA SEÑORITA SORA TAKENOUCHI, POR SU TÉCNICA LIMPIA Y SU GRAN HABILIDAD
No me lo podía creer: ¡campeona nacional! Tai y Matt se me tiraron encima (literalmente) y, entre la multitud, pude ver cómo Yolei le hacía un corte de manga a Mayumi. Aquel fue un día inolvidable.
Espero que os haya gustado ^^ Muchas gracias a todos por los reviews, pronto subiré el cap 8 ^^
