Verdades y Mentiras

Las vacaciones de Navidad habían empezado ya, y Rose estaba en su habitación escribiendo una carta mientras que su lechuza, extrañamente tranquila, dormitaba encima de una percha, estaba tan emplumada que parecía una pelota. Desde la ventana se podía ver caer la nieve, y aunque aún no llegaba el día 25 la chica tenía todos los regalos envueltos escondidos en un lugar de su armario para que su hermano pequeño no lo encontrara. Había llegado ayer y notó un aura extraña alrededor de su padre, Al le solía decir que no era demasiado perceptiva en como eran las personas, pero conocía a su padre desde toda una vida, y jamás lo había visto tan huraño como en el momento que llegaron a casa y su madre intentaba sonreír calmada mientras Hugo tenía una pequeña sonrisa de victoria en el rostro, no sabía lo que tramaba ese pequeño castaño que tenía como hermano, pero no era nada bueno. Escuchó como llamaban a la puerta.

- Adelante – dejando la pluma a un lado y viendo a Hugo entrar que estaba muy sonriente - ¿qué quieres ahora? – frunció el ceño, la verdad es que su hermano había estado un poquito insoportable desde que entró a Hogwarts.

- Me manda papá, quiere hablar contigo, está en el salón – su voz sonó con algo de rintintín que no le gustó para nada a la pelirroja, el niño cerró la puerta de un portazo haciendo que la lechuza que estaba emplumada se levantase y ululara.

- Vuelve a dormirte Wing – le ordenó a la lechuza que parecía contrariada, y voló hasta colocarse en el hombro derecho de la chica acurrucada en su pelo, Rose solo sonrió de medio lado y salió de su habitación.

Bajó las escaleras hasta llegar al primer piso, era una casa de tamaño medio, lo suficiente para que viviesen cuatro personas, aunque contaba con un par de habitaciones para invitados. En el salón había un precioso árbol de navidad donde ya había bastantes regalos debajo de él y los calcetines encima de la chimenea, Hugo se encontraba en un pequeño sofá mientras que su padre estaba en el grande, su madre se mantenía en la cocina terminando el almuerzo. Rose alzó una ceja cuando su padre seriamente le señaló al sofá que había frente a él, ella se sentó y esperó callada lo que el pelirrojo quisiera decirle, el cual estaba con los dedos cruzados y la cara sombría.

- Rose... ¿recuerdas que fue lo que te dije antes de que subieses al tren en primer año? – la chica puso una mueca.

- Que sino quedaba el Gryffindor me desheredabas – contestó automáticamente y su padre volvió a mover los dedos nervioso.

- No... lo otro que te dije – Rose esta vez bufó.

- Que sacase mejores notas que Malfoy, que gracias a dios había sacado el cerebro de mamá – aclaró – pero si casi siempre saco mejores notas que él menos en transformaciones y encantamientos, es demasiado bueno en eso – cruzándose de brazos.

- ¡Eso no Rose! – contestó su padre perdiendo la paciencia – Lo que dije 'después' de todo eso – recalcó.

- Que no fuera amigable con Malfoy – recordó – que el abuelito no soportaría que me casara con un sangre limpia ¡yo no voy a casarme con él! – mirando con una expresión extraña - ¿a que viene este interrogatorio?.

- Hugo me ha dicho que eres amiga de Malfoy – el tono de Ron pareció caer varios grados - ¿es eso cierto?.

- Amiga... bueno, nos llevamos bien desde mitad del trimestre pasado, pero amigos... Scorpius es muy raro y ególatra, pero no es mala persona – encogiéndose de hombros.

- ¿Le llamas por su nombre? – la chica abrió un poco la boca para contestar - ¿no te dije que no fueras amigable con él?.

- ¡Pero no es malo!. Vale que sí, es algo creído y a veces puede ser algo borde, pero no es mala persona, no se parece a lo que tú me has dicho sobre los Malfoy, además según tú él debería estar en Slytherin ¡y está en Ravenclaw!.- como si fuera obvio.

- Eso no quita que sea un Malfoy y lo sabes Rose 'sabes' lo que han sido los Malfoy, y 'sabes' que a mí no me gustan, a nadie de la familia le gustan por que son escoria, así que te prohíbo que vuelvas a hablar con él ¿entiendes?. – la niña abrió la boca escandalizada.

Los puños de la chica se cerraron fuertemente y su cara se tornó igual de roja que su pelo, ahora mismo no entendía a su padre, siempre se había llevado bien con él ¡jamás le había contrariado en nada!.¡En todas las acusaciones hacia los Malfoy que recordaba en todos sus relatos!.¡Jamás había sentido tantas ganas de gritar a su padre como en ese momento!. En un pequeño rincón de su mente recordó las palabras que le dijo Scorpius en el tren cuando salieron de Hogwarts ese verano, tan nítidamente que parecía escuchar su voz.

"A mi padre no le gustan los aparatos muggles y al tuyo no le gustan los Malfoy en general, creerá que te maldigo por los pasillos a escondida... al fin y al cabo así es como nos ve la gente la mayoría de las veces – su voz bajó de tono – como escoria..."

Sus ojos se abrieron de sorpresa, ella le había contestado que no lo era, él no era escoria, y él le había dado las gracias, era un buen chico, él no era ni su padre ni su abuelo.

"Muchas personas me ven como la sombra de mi padre, no como Scorpius Malfoy. Mi padre un día me dijo que algún día las personas me verían como yo y no como un 'Malfoy' – se fijó en la chica – es bueno tener amigos así, como Albus y Patrick que no miran tu apellido."

Era cierto, ella ya no le veía por el apellido, ella ya no pensaba en los Malfoy cada vez que hablaba con el rubio. Ella ya no se enfadaba por recordar que su padre le decía que no se amigase con él, a ella le enfadaba que se mofase de que era mejor en encantamientos, que se burlase de su personaje favorito de Star Wars, cuando él le decía que parecía una bombilla roja de la rabia y la vergüenza que le entraba cuando se lo decía. Ciertamente, poco importaba su apellido ahora, él era Scorpius, daba igual que le continuase, era su amigo. Alzó la vista y se fijó en su padre, por primera vez en su vida iba a dejar de ser la niña buena.

- No – dijo firmemente ante la cara de sorpresa de su padre, ella jamás le había contradicho en nada.

- ¿Cómo? – preguntó al no parecer entender lo que quería decir su hija.

- No voy a dejar de hablar con Scorpius por que a 'ti' no te caigan bien los Malfoy – con la misma compostura de antes ante la estupefacción de Ron.

- No te consiento que me hables en ese tono – apretando los dientes.

- Pues no hables tú mal de mis amigos, yo no hablo mal de los tuyos – mirando firmemente a los azules ojos de su padre – puedes prohibirme hablar con él, pero no lo voy a cumplir.

En ese momento la cara de su padre era un poema, estaba rojo, y sus ceño completamente fruncido, anteriormente Rose habría tenido miedo de la cara de su padre, el mismo miedo que parecía asomarse en la cara de su hermano pequeño, pero la joven le parecía en ese mismo instante indiferente lo que opinase su padre, y por un momento pudo entender como se había sentido Albus todos esos años cuando a ella no le caía bien Scorpius por pura cabezonería. Ahora que había conseguido dejar que el apellido de su amigo le importase un pimiento no iba a dejar que su padre lo echase todo a perder, él era una buena persona, si antes lo que decía Ron iba a misa, Rose no parecía echar cuenta ni de la mitad de lo que decía.

- ¡No me hables en ese tono!.¡No hablaras con Malfoy y no lo harás! – levantándose y golpeando fuertemente la mesa de en medio del salón, cosa que fue imitada por su hija.

- ¡Hablaré lo que quiera con Scorpius, tú no estás en Hogwarts para impedirme nada! – en ese momento Wing se sobresaltó y salió volando la salita y sin previo aviso empezó a picotear la cara de Ron que empezó a intentar quitársela de encima.

- ¡Maldita lechuza déjame en paz! – dando manotazos mientras Hugo parecía recuperar la voz y decía algo que consiguió enfurecer más a Ron.

- Lil me dijo que la lechuza te la regaló Malfoy ¿verdad? – mirando a Rose con curiosidad y algo de malicia haciendo aflorar unos instintos asesinos que nunca había sentido por su hermano.

- Bocazas – murmuró intentando controlarse.

- ¿Te la regaló ese? – mirando a la lechuza que seguía en un intento de atacar mientras que algunas plumas del animalito caían al suelo - ¡ven para acá bicharraco!.

- ¡Wing para, deja a papá! – intentando atrapar la lechuza antes de que su padre le arrancase más plumas, eso parecía una rencilla familia, pero de pronto una potente voz sonó de la cocina.

- ¡Petrificus Totalus! – le dio de lleno a Ron que cayó de lleno en el sillón consiguiendo que la lechuza al volver a atacar fuese atrapada por Rose entre sus brazos.

- Gracias mamá – contestó Rose girándose con el pelo alborotado y Hugo con una mueca en el rostro.

- Dijiste que 'solo' ibas a darle una charla Ron, y 'esto' no parece una charla – con la varita en la mano mientras el pelirrojo seguía paralizarle – cuando Rose empezó primero dije que no quería que se enemistasen desde antes de Hogwarts, así que 'me parece bien' que no lo hayan echo tampoco después – miró a su hijo pequeño – tú no tendrías que meterte en los asuntos de tu hermana, vete a tu cuarto, ahora subiré yo – el niño iba a protestar pero no dijo nada y subió a su cuarto.

- ¡Yo no pienso dejar de hablar con Scorpius solo por que él lo diga! – dijo Rose enfadada señalando a su padre mientras sujetaba a Wing en la otra mano.

- Y yo no te digo que dejes de hablar con él, Ginny me ha dicho que es el mejor amigo de Al y Neville que no suele meterse en líos como tus primos – hizo una mueca – pero tu padre es demasiado cabezota para entender eso creo – moviendo la varita deshaciendo la maldición.

- ¡Es un Malfoy!.

- ¡Es mi amigo!.

- ¡Callaos los dos! – gritó la castaña – Por dios, no se puede negar que sois familia – se cruzó de brazos – Ron, no puedes prohibir a Rose que tenga amigos, no seas así de protector con ella.

- ¡Es solo una niña, no sabe lo que es mejor para ella! – Rose le miró indignada.

- ¡No soy solo una niña y tengo derecho a tener los amigos que me de la gana, como si son de Slytherin! – el mayor alzó una ceja.

- ¿Tienes amigos de Slytherin? – la joven abrió un poco la boca.

- ¿Qué?. ¡No!. ¡Ese no es el punto! – miró a su madre – Mamá, Scorpius es un buen chico, es mi amigo y el mejor amigo de Al ¡no voy a dejar de ser su amiga solo por que papá quiera!.

- Lo entiendo cielo, y descuida, tu padre no hará nada para que dejes de ser su amiga, de eso me encargo yo – miró a su marido - ¿crees que si él fuera algo peligroso Fred y James no le hubiesen ya mandado un paquete con una 'sorpresa' Weasley? – poniéndose las manos en la cintura – La verdad, a veces no entiendo como puedes ser tan celoso ¡incluso después de casarnos no podías ver a Victor! – bufó.

- Ese no es el tema Hermione – en un tono serio – conozco a los Malfoy y tú también 'sabes' como son – antes de contestar la mujer la chica lo hizo.

- ¡Scorpius no es su padre!.¡No es Draco Malfoy papá!.¡Ni tampoco es su abuelo!. ¡Él es solo Scorpius! – y al acabar de decir eso salió corriendo hacia su habitación junto con Wing.

El salón se quedó en completo silencio mientras que se oía a la Gryffindor subir las escaleras. Ron se llevó las manos a la cabeza y lanzó un largo y sonoro suspiro mientras que Hermione hizo lo mismo y se sentó al lado de su marido el cual parecía algo derrotado, su hija jamás le había dado un no por respuesta, nunca, siempre había sido obediente en todo, hasta ahora, y no estaba seguro de por que pero sentía como si ella le estuviese traicionando.

- ¿Qué es lo que debo hacer Hermione? –preguntó a su mujer la cual medio sonreía – Rose jamás se ha comportado así.

- Eso es por que tenía que sacar tus genes algún día ¿no crees?.– con una pequeña sonrisa – Deberías dejarlo estar, no creo que el hijo de Malfoy sea como él, ya has oído a Rose, no es su padre... solo debes darle un voto de fe a tu hija, nunca te ha decepcionado – este sonrió cansado.

- En eso tienes razón pero... me da rabia que lo defienda tan ciegamente ¡como si le importase más que la familia! – Hermione le acarició la cabeza.

- Me recuerda a ti, cuando defendías a Harry aunque no fuese de la familia... es importante para ti ¿verdad?. Creo que es lo mismo que le pasa a Rose, es muy... posesiva con sus amistades, aunque sea un Malfoy – Ron bufó.

- ¿Por qué casi siempre tienes razón? – la castaña tan solo rió débilmente.

- Por que soy muy inteligente, y os conozco muy bien ambos – le dio en la nariz – ahora voy a hablar con Hugo, y tú deberías disculparte con Rose – este la miró incrédulo – no me mires así, aunque seas su padre no puedes prohibirle que sea su amiga, así que ve y discúlpate.

- 'Mione – la miró con cara de súplica.

- Nada de 'Mione, Ro-Ro – se levantó del sofá – ahora ve – señalándole las escaleras.

Rose se encontraba tumbada en su cama con la cara oculta en la almohada de haber gritado para desahogarse de lo que aún quería gritarle a su padre. Wing se había vuelto a colocar en la percha, había perdido unas cuantas plumas de la cola, pero no nada grave para el animal. ¡Estaba tan furiosa con su padre!. Entendía que no le gustasen los Malfoy, pero Scorpius no era así, él era amable y simpático, algo creído, pero no era mala persona, y le gustaba que se riese, por que tenía una risa tranquilizadora, algo que no podía explicar, y aunque le tomase el pelo... era buena persona, eso era algo que nadie le iba a quitar de la cabeza. De nuevo escuchó que alguien llamaba a la puerta.

- ¿Puedo pasar? – aunque Rose no dijo nada su padre entró igual.

- Si quieres seguir molestándome sobre mis amistades vete – aún con la cabeza en la almohada.

- No, yo... vengo a disculparme.- la chica entonces levantó la cabeza de la almohada – Sabes que no me gustan los Malfoy, nunca me han gustado, para mi siempre han sido unos niños ricos que solo les gustaba incordiar a los Gryffindor... esa es mi percepción de ellos. Puede que tu... 'amigo' sea diferente, pero no quiero que te lo haga pasar tan mal como yo lo pasé por su culpa, que llame a alguien 'sangre-sucia' o algo peor, me preocupo por ti – terminó de decir esperando la respuesta de su hija.

- Si conocieses a Scorpius... sabrías que no es así – decía débilmente – yo también creía que era así, pero él me ayudó papá, me ayudó cuando yo creo que no le habría ayudado. Él jamás ha llamado a nadie eso, cree que todos los que puedan usar una varita merecen el nombre de magos, su sangre es lo de menos... él nunca me ha molestado, más bien yo soy la que le molestaba... no es como su familia, no es como dices – alzó la cabeza – así que por favor, no lo juzgues.

- Está bien, pero eso no hará que me caiga mejor y lo sabes, no te prohibiré ser su amiga, pero nada más – puntualizó en tono de broma.

- Vamos papá, ni que me fuese a casar con él o algo – rió un poco consiguiendo que su padre también lo hiciera.

Rose Weasley no sabía que acababa de decir una gran mentira, pero dentro de unos años comprendería el por que.

Continuará...

Lo sé, lo sé, se que no tengo perdón de dios por haber estado tantísimo tiempo sin actualizar. La universidad no excusa, la vida social tampoco es suficiente excusa y la falta de inspiración que me lleva encima casi 2 años sería algo... por lo que todas los autores en general pasamos, por lo que no, no tengo excusa en el universo para tenerme encima. Muchos sabréis que normalmente suelo alternar, capitulo de Victoire, Rose y Lily, pero lo siento chicas, no puedo con Lily, aún no he decidido como definir su personalidad y por lo tanto me cuesta la misma vida sacar algo. De Albus, Scorpios, Rose, Teddy me es muy fácil y por eso hice tantos capítulos de ellos. Pero en lo de Lily lo siento, sé que a muchos os gusta pero la verdad es que no sé que hacer con ella, puede que salga exporádicamente en algún que otro capítulo, pero no profundizaré en ella más de lo necesario. Perdonadme -.-

Como sé que no tengo exusa de dios os diré una cosa que puede que os alegre. Voy a acabar este fics, sí, puede que no como lo planee desde el principio, pero lo acabaré, y lo haré en 5 capítulos que ya tengo previstos. Y como no serán de Lily como debéis suponer son de Victoire y de Rose y sí, hay bastantes cosillas entre sus respectivos... Ya me entendeis o eso espero. Subiré un capítulo cada semana hasta hacerlos todos, así que por favor, si habéis esperado tanto para que continuase seguid haciéndolo, por que esto se acaba.

Besitos, Asumi.