Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.

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Desde un principio, su plan había sido el de quedarse con el trono de Arendelle y si para eso tenía que acabar con una vida inocente, lo haría sin tentarse el corazón. Pero al observar la pena y el dolor de la reina al creer haber perdido a su hermana para siempre, Hans no podía evitar que ciertos pensamientos asaltaran su cabeza.

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Día 3

Prompt: Pensamientos de Hans al levantar su espada contra Elsa

Género: Drama/Angst

Palabras: 746

Rating: T

Propuesta de: Anielha


Corazón de hielo


La menuda figura de la reina de Arendelle se derrumbó en medio de sollozos. No se había equivocado al presentir que la noticia de la muerte de su hermana, sería un arma lo suficientemente efectiva como para detenerla en su huida. Detrás de esa coraza de frialdad que le mostraba al mundo, había un ser humano después de todo, que sentía tanta pena como amor hacia el único miembro que le quedaba de su familia.

Por un instante, Hans sintió que algo dentro de él se removía con recelo al pensar en esa posibilidad. Él siempre había sido menospreciado por sus hermanos. Ser el menor dentro de una familia numerosa había colocado irremediablemente dentro de él, sentimientos que se habían transformado en un profundo rencor con el tiempo.

Nadie podía culparlo por anhelar algo más. Todos en la vida merecían cumplir con sus sueños, por más descabellados que estos fueran. ¿Por qué él iba a detenerse cuando estaba tan cerca de alcanzar el suyo?

Se aproximó hasta Elsa en medio de la ventisca. El temblor de su cuerpo hacía evidente que no podía controlar su llanto. Algo parecido a la lástima surgió en el pecho del príncipe, pero enseguida lo hizo a un lado. Había aprendido a dominar muy bien sus sentimientos, para que no interfirieran nunca con sus intenciones. Para no ser débil.

Coloco una mano en la empuñadura de su espada con sus ojos fijos en la muchacha, de espaldas a él. Ella no sospechaba de lo que sucedería a continuación… ¿o quizá si lo hacía? Podía ser que sus lamentos le impidieran ser consciente de lo que ocurría a su alrededor, pero su cercanía era más que evidente e incluso la manera en que su sombra se proyectaba por encima de ella, debía advertirle que se encontraba en peligro. Quizá eso no le importaba. Quizá esperaba ser castigada por todo cuanto había provocado.

Si era así, ¿quién era él para privarla de tan merecedora condena?

Deslizó su arma fuera de la funda con determinación. Ya podía sentir el peso de la corona sobre su cabeza.

Era una lástima que una criatura tan bella como ella tuviera que morir antes de tiempo. Incluso después de las desafortunadas circunstancias que se habían desencadenado por su culpa, Hans no podía negar la inmensa hermosura de la soberana. Sería un enorme y fatal desperdicio tener que derramar su sangre. Habría sido más fácil tenerla como esposa, pero su extremada reserva lo había hecho desistir antes de intentar.

Fugazmente, se preguntó que habría ocurrido de haber continuado con sus planes originales. De alguna forma extraña, la idea de imaginarse a Elsa a su lado no resultaba desagradable, incluso teniendo en cuenta sus peligrosos dones.

Que lejos de hacerle temer, lo tenían muy intrigado.

Se obligó a sí mismo a disipar esos pensamientos de su cabeza. Aquello no podía ser. El odio hacia el resto del mundo y la envidia que le despertaba la joven, jamás le habrían permitido compartir un privilegio como el de reinar. Era un egoísta.

Y si alguien merecía gobernar allí, era él y no una chiquilla que se escapaba ante la más mínima señal de problemas. ¿Por qué alguien tan inexperta tenía que ser quien tuviera ese derecho? Tan solo se había hecho con ese poder por haber nacido primogénita, pero no era digna de tenerlo. No merecía contar con la oportunidad que la suerte le había negado a él. La odiaba por eso.

Ya no habría más vacilaciones; tenía que hacer lo necesario para cumplir con su cometido. Era lo justo y Arendelle se lo agradecería cuando detuviera el invierno. Aunque eso no pudiera terminar de derretir el hielo en su corazón.

Contemplar a la frágil jovencita arrodillada entre la nevisca era como verse en un espejo. Le costaba admitir lo mucho que veía en ella de sí mismo. Ambos eran personas que enmascaraban su verdadera forma de ser ante el mundo, que buscaban un lugar al cual pertenecer sin sentirse menospreciados por nadie. La reina pretendía hacerlo en soledad. Y él, usurpando un trono.

Jamás se había dado cuenta hasta ese instante de lo parecidos que eran. A excepción de una cosa. Que él era fuerte y no se dejaba dominar por la debilidad que podían ocasionarle sensaciones como la piedad y la consideración ante los demás.

En eso se diferenciaban y era también lo que jamás les habría permitido llegar a comprenderse del todo.

Hans levantó su espada...


Nota de autor:

¡Hey! :D ¿Qué les ha parecido la viñeta de hoy? Tengo que admitir que es algo complicado meterse en la cabeza de alguien tan psicótico como Hans, porque una piensa en tantas posibilidades detrás de una psique como la suya. x.x Por supuesto, lo que sucede aquí es una interpretación muy personal y de la que muchos pueden diferir. Yo tengo muy claro que el tipo es un sujeto peligroso, pero siempre creí que muy en el fondo podía guardar sentimientos benévolos que se encargaba de encubrir. ¿Por qué lo digo? Pues por una cosa muy simple y es que me fijé en como trataba a su caballo durante la película.

Sí, es una tontería, pero yo siempre he pensado que alguien que es amable con los animales puede tener aunque sea un mínimo potencial de ser alguien mejor, aunque odie al resto de las personas. Osea, ustedes me entienden, ¿no? x3 En este caso yo veo al príncipe muy incomprendido y demasiado consumido por su maldad como para sacar a flote algo de compasión y quise dejar eso claro en este pequeño escrito.

¡Ay Anielha, en que lío me metiste mujer! xD

F: No te apures si no puedes publicar nada pronto, lo importante es que lo hagas cuando tengas oportunidad y que mientras disfrutes de todo lo que lees por aquí, aunque sea de incógnito, jojojo.

¡Los veo mañana! :3