Capítulo 9
Nochevieja: fuera rencores (narrado por Davis)
Era el treinta de Diciembre. El primer trimestre escolar, había acabado hacía una semana, y aún quedaba otra por delante.
Tai, había ido a Kyoto a visitar a unos tíos suyos. Sora, estaba de viaje para una gala en su honor. Matt, tenía una representación musical de su escuela en Osaka. Izzy, se había vuelto a cargar su ordenador, esta vez definitivamente, y tenía que ir a Hong-Kong unos días a buscar uno "apto para curiosos". Joe, tenía ocupadas las vacaciones con un trabajo en Sendai como voluntario en un hospital. Sólo quedábamos T.K., mi fiel amigo Ken y…pff…Yolei.
En aquel momento, acababa de encender el ordenador, para hablar con Ken de una fiestecilla de Nochevieja que, probablemente, tendría lugar en su casa.
Soy el as! dice:
Hola, Ken!
Kenichi dice:
Hola!
Soy el as! dice:
Has preguntado?
Kenichi dice:
Sí. Al final se puede. Os podéis quedar a dormir al final, y todo.
Soy el as! dice:
Guay!!!!!!
Soy el as! dice:
Quienes estamos?
Kenichi dice:
Yolei, T.K. y nosotros dos. Les dejan también.
Ah! Y Lorei, claro
Lleva a June si quieres ^_^
Soy el as! dice:
No, gracias º_º
Kenichi dice:
Jejeje
Soy el as! dice:
Ondia! Yolei ma vuelto a admitir!
Lo akbo de ver
Kenichi dice:
Malegro. Parece que está comenzando a ecapacitar.
Soy el as! dice:
Recapacitar? Esa? Jejejejejjejjejejjejejejjejejjejjejeje!!!!!!!!
Kenichi dice:
Le pedirás perdón otra vez, no?
Soy el as! dice:
Si ella me lo pide a mí, sí. Si no me pide perdón por to lo q se ha pasado, ni de coña, tío.
Kenichi dice:
Tranqui, lo hará. Si no, le pego…(es broma)
Soy el as! dice:
Iwal le pego yo! Q noooooooooo
Soy el as! dice:
Una cosa, si volvéis, ¡HACEDME MÁS CASO!
Kenichi dice:
Ok, y tú ¡DEJA EL CACHONDEO!
Soy el as! dice:
CLARO QUE SÍ, HOMBRE. X CIERTO, HAY ALGUNA POSIBILIDAD DE QUE OCURRA????????????
Kenichi dice:
Haber, hay. Aunque desde que vi a Mayumi…no sé
Soy el as! dice:
MMMMMMMMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMMM MMMMMMMMMMMMMMMMMM
Kenichi dice:
Eh!
Una cosa, xq no APAGAS EL BLOQ. MAYÚS.??????
Soy el as! dice:
AHÍ VA! Ya está.
Te dejo, mi hermana quiere cotorrear un ratico.
Kenichi dice:
Ok, adiós!
Soy el as! dice:
Adiós!
Kenichi dice:
Espera! Qdamos esta tarde un ratico con Yolei y T.K.? a las cinco en el parque de tu barrio.
Soy el as! dice:
Está bieeeeeeeeeennnnnnnnnn adiós!
Kenichi dice:
Adiós!
Cedí el ordenador a mi hermana. La verdad, no tenía ninguna gana de estar con Yolei (y seguro que ella tampoco) pero acepté quedar sólo por mi amigo (por algo tengo el emblema de la amistad).
La tarde, llegó. Salí de casa con Veemon hacia el parque, que estaba a unos cinco minutos andando.
- Davis – dijo Veemon.
- ¿Qué quieres?
- ¿Por qué estás enfadado con Yolei?
- Pregúntaselo a ella…a las chicas no hay quien las entienda – pegué una patada a una piedrecilla. Al seguir su trayectoria con la mirada, vi unas deportivas que me resultaron familiares. Eran las de T.K. Él y Patamon ya habían llegado.
- ¡Hola! – saludó T.K. Veemon y Patamon comenzaron a jugar – Bueno, ¿qué tal todo?
- Psé, bien…supongo.
- Ajá. ¿Sabes? Estuve hablando con Kari por el Messenger el día de Nochebuena – al oír aquello, me alegré súbitamente.
- ¡Qué te dijo!
- Que ME echaba de menos, que estaba en casa de Mimi en una fiesta y que había sacado muy buenas notas.
- Ahhh…yo le escribí una carta junto a Ken, pero aún no me ha contestado – admití, tristemente.
- Tranquilo – dijo T.K., en tono alentador – el correo tarda mucho en llegar aquí desde allá. ¡Mira! Viene Yolei. – en breves segundos, la chica y su digimon llegaron junto a T.K. y yo. Yolei, dijo:
- Hola, chicos. Me ha llamado Ken. Dice que llegará un poco tarde porque ha perdido el primer metro, y no pasa otro por Tamachi que le lleve hasta aquí hasta las cinco y media. Es por eso que he tardado más. Justo ha sonado el teléfono cuando iba salir.
- Entiendo – dijo T.K - ¿Qué hora es, Davis?
- Las cinco y diez ¿por qué?
- Podríamos ir a esperar a Ken a la estación de metro ¿no?
- A mí me parece una buena idea –dijo Yolei.
- Bien, vamos pues – finalicé yo.
Comenzamos a andar. Pasamos por el centro comercial, donde vimos al padre de Sora de pasada. También vimos a la señora Yagami saliendo de una pastelería. Finalmente, llegamos a la estación. Cuando esto ocurrió, eran las cinco y media pasadas.
- Bueno – dije – ahora, a esperar.
- No tardará mucho – dijo T.K. – Los trayectos entre Odaiba y Tamachi son muy cortos y rápidos.
- Sí, uno llega en cinco o siete minutos – afirmó Yolei.
- ¿Por qué no vendrá andando? – pregunté, con curiosidad.
- Buena pregunta, Davis. La verdad, no tengo ni idea de por qué lo hará. Tal vez, simplemente no le apetezca andar.
- Pero Ken es un chico muy deportivo – dijo Yolei, mientras le brillaban los ojos – No creo que sea eso.
- Pos pa mí que ya no juega a nada – de repente, noté una mano en mi hombro: era Ken.
- ¡Hola, chicos! ¡Qué sorpresa! No tendríais por qué haber venido.
- Sois muy simpáticos – dijo Wormmon. Entonces, algo se deslizó por detrás de Ken. Era Louise, su hermana pequeña.
- ¡Hola, Louise! – saludó Yolei – Hey, esto lo explica todo…Ken, ¿a que has venido en metro por tu hermana?
- Sí, pero ¿por qué lo preguntas?
- Nos lo hemos estado preguntando mientras te esperábamos, Ken – dijo T.K.
- Ah…interesante. ¿Qué os apetece hacer?
- Son las seis menos cuarto. ¿Qué os parece si…comemos algo? – propuse.
- ¿No es un poco pronto? – preguntó Yolei.
- Yo quiero comer… - dijo Louise.
- Bueno, está bien…Louise, ¿qué te apetece comer?
- Quiero tarta de manzana.
- ¡Pero si en la hamburguesería no hay de eso! – exclamó Davis.
- De todos modos, podíamos ir a una cafetería, para variar – dijo Ken.
- Es buena idea – dijo T.K. – Así variaremos un poco.
- Una hermana de mi madre – comencé a decir – tiene una cafetería por aquí cerca. Podríamos ir, con suerte nos salga gratis. Además, con el frío que hace, nos vendrá bien zumbarnos un chocolate caliente por el morro.
- Parece una buena idea – dijo Ken - ¿verdad?
- Sí, por mí estupendo – dijo Yolei.
- Por mí, también – finalizó T.K.
- ¡Pos vamos! – exclamé.
- ¿Dónde está exactamente? – preguntó T.K.
- En el centro comercial. Luego, podemos darnos una vuelta por ahí.
- Bien – dijo Ken – Louise ¿te cansarás?
- Yo no me canso. Ya soy una niña mayor – replicó ella.
- Entonces vamos.
Aquella niña, la hermana de Ken, me fascinaba. Era muy inteligente, y eso que sólo tenía tres años. También era tremendamente avispada: no se le escapaba una.
En un cuarto de hora, llegamos a nuestro destino. Entramos en la cafetería. Enseguida vi a mi tía:
- ¡Tía Hiyuki! – saludé.
- ¡Davis! – exclamó ella - ¡Cuánto tiempo! Vienes con unos amigos ¿no? Sentaos, sentaos, en seguida os atiendo. Invita la casa.
- Gracias – dije. Cuando mi tía se alejó, dije:
- ¿Veis? Ya os dije que nos iba a salir por el morro.
- Hola, Daisuke – dijo una voz a mi espalda.
- ¡Jaysuke! – exclamé. Aquel era mi primo Jaysuke, también llamado James - ¡Cuantísimo tiempo! Chicos, este es mi primo James. Él es el hijo de mi tía Hiyuki.
- Hola – saludó James – Bueno, a la chica del pelo morao ya la conozco, Davis, y al chaval del pelo azul, también. Les vi un día que fui a casa del hermano de la chica con Lorei, un amigo mío.
- Ajá… - dije – Bueno, pos el rubiales esta es T.K., y la niña pequeña…
- ¡NO SOY PEQUEÑA! Me llamo Louise, Jaysuke. Encantada.
- Gracias. Yo también lo estoy.
- Bueno, chicos – dijo mi tía, que acababa de llegar - ¿qué vais a tomar?
- Yo tomaré un chocolate caliente – dijo Yolei.
- Yo también – continuó Ken.
- Y yo – siguió T.K.
- Yo quiero un trozo de tarta de manzana y un zumo de naranja, por favor – dijo Louise
- Y yo – dije – un cacho bien grande de tarta de chocolate y un zumo de naranja.
- Muy bien. James, hijo mío. Ya puedes quitarte el delantal, anda, siéntate con Daisuke.
- ¡Gracias! Yo tomaré lo mismo que mi primo ¿vale?
- Está bien. Enseguida lo traigo.
El resto de la tarde, se pasó muy bien. Tras la cafetería, fuimos a una sala de juegos. Jugamos al baloncesto, al ping-pong al futbolín y al billar entre otros. Louise resultó ser un as en aquel último deporte.
Tras salir del centro comercial, acompañamos a Ken a la estación de metro.
- Bueno, chicos, mañana os veré en mi fiesta. Al final sí que se puede. Traeros pijama porque dormiremos en mi casa ¿vale? Por cierto, Yolei, tengo que hablar contigo.
- ¿Qué ocurre?
- Ven un momento – se alejaron un poco. Ken dijo:
- Yolei, por favor, creo que ya basta. Davis está realmente arrepentido y te va a pedir perdón mañana. Por favor, acepta sus disculpas.
- Ken, tranquilo. Ya había pensado en hacerlo. Además, yo también me disculparé.
- Menos mal – sonrió él. En aquel momento, llegó el metro. Ken se fue con Louise tras decirnos adiós.
La tarde siguiente, todos nos reunimos en casa de Ken a las nueve en punto. La cena, fue copiosa y nos gratificó a todos muchísimo, Después, Ken puso música para que bailásemos. En seguida, Ken se puso a bailar con a Yolei.
- En la siguiente canción, hablas con Davis ¿vale?
- Sí, está bien…¡cuidado, que me pisas!
- Perdona, es que soy muy torpe para estas cosas.
- Ya veo… - sonreí.
- A ti se te da muy bien. – en aquel momento, se miraron muy intensamente. Por un momento, creí que iban a besarse, pero no fue así. Al poco rato, la canción dejó de sonar. Y comenzó a hacerlo otra algo más movida. Lorei, comenzó a bailar con la pequeña Louise, que parecía muy hábil para aquello. T.K. y Ken, se sentaron en un sofá. Yolei, se me acercó.
- Hola, Davis. Tengo que hablar contigo.
- Sí, yo también.
- Bueno, empieza si quieres.
- Eh…vale. Bueno, pos…que siento mucho haberos jod…digo fastidiao a Ken y a ti. Lo hacía porque Ken no me hacía ni puñetero caso, no por otra cosa. Nunca fue mi intención fastidiar a nadie. ¿Me perdonas?
- Sí, por supuesto.
- Hombre, no tan supuesto. Las otras veces ni me escuchaste, maja.
- Lo sé. Y lo siento. También siento haberme pasado contigo todo este tiempo.
- ¡Da igual, mujé! Volvemos a ser amigos ¿no? – ella asintió - ¡Ale! ¡un abrazo! – le abracé fuertemente. Bueno, no había sido tan difícil disculparse como pensaba.
- Por cierto, Davis ¿bailas?
- Okis – dije.
Terminó la canción, y comenzó otra. Pisé unas diez veces a Yolei, y la pobre acabó con un dolor de pies…Aquella noche, aprendí dos cosas, la primera, a comprender mejor a mi amiga. La segunda, que, definitivamente, no sé bailar.
Tras el baile, y la llegada del nuevo año, nos fuimos a dormir. A partir de aquel día, me propuse algo. Arreglar lo que deshice hacía ya unos seis meses. Me dedicaría en cuerpo y alma a que mis dos amigos volviesen juntos. Era mi propósito para el año que viene.
Al día siguiente, pillé a Kari en el Messenger, y decidí contarle todo. Se alegró mucho y me dijo que me ayudaría a cumplir mi propósito…¡yo haciendo un proyecto junto a Kari! El año, no pudo comenzar mejor.
