Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.
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El plan era arriesgado pero necesario para Elsa. Se disfrazaría de chico para entrar a ese exclusivo internado de varones en el que se encontraba su hermano mayor y tener la oportunidad de hablar con él. Desgraciadamente no contaba con que cierto pelirrojo la encontraría antes, poniendo en peligro su pequeño secreto.
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Día 4
Prompt: Gender Bender
Género: Romance
Palabras: 1028
Rating: K+
Propuesta de: JDayC
El engaño imperfecto
Con una sonrisa torcida y satisfecha en sus labios, Hans observó al "jovencito" frente a él, que lo taladraba con una mirada frustrada en sus grandes ojos azules y sus pálidas manos cerradas en puños. Debajo del sombrero estilo inglés podía apreciar a medias unos cuantos mechones de cabello platinado, que muy hábilmente había ocultado debajo de dicha prenda. El enorme uniforme escolar masculino escondía un cuerpo al menos dos tallas más pequeño que aquella ropa y el cual, sabía de sobra, carecía por completo de la dureza y la musculatura de un hombre.
En cambio, deseo poder ver una vez más las suaves y delicadas curvas que en realidad poseía la anatomía del engañoso intruso, al que había encontrado en uno de los salones vacíos del internado para varones en el que pasaba tanto de su tiempo.
Un brillo malicioso acudió a sus ojos verdes.
—¿Quién diría que a la indiferente reina de hielo del colegio para señoritas, le gustara jugar a los disfraces y meterse donde no la han llamado?—dijo con socarronería—. Podrías meterte en un serio problema, copo de nieve.
Su acompañante se quitó el gorro que llevaba puesto con exasperación, dejando caer una larga trenza rubia y terminando de delatar por completo su género.
—¿Y entonces qué esperas para ir a delatarme, Westergaard?—le espetó la recién descubierta muchachita, observándolo con desdén y provocando que soltara una risa arrogante.
Negó con la cabeza.
—No me interesa hacer tal cosa, Elsa—le aseguró cruzándose de brazos, consciente de tener pleno control sobre la situación—. Al menos no por el momento. Alguien como tú debe tener una buena razón para colarse en este lugar. Cuéntame copito, ¿qué te trae por aquí, eh?
—Eso no es de tu incumbencia—respondió ella fríamente.
—¿Tiene que ver con tu hermano?—aventuró él, disfrutando de cómo arrugaba el ceño.
Elsa maldijo internamente su suspicacia. En efecto, había tenido a bien escaparse del refinado instituto en el que residía y que estaba tan cercano al internado solamente para hablar con su hermano mayor; tal y como llevaba haciendo un par de semanas en las que todo había ido sin contratiempos, pues nadie la había visto.
Ella nunca desobedecía las reglas, pero desde que sus padres habían decidido recluirlos en lugares tan estrictos "por el bien de su educación", había comenzado a sentirse más sola que nunca.
Era muy introvertida y no se le daba bien hacer amigas con facilidad. Kristoff siempre sabía lo que tenía que decir para levantarle el ánimo. Tan solo quería estar un momento con él.
Pero tan mala era su suerte que en lugar de encontrarlo, se había topado con el ser más manipulador y engreído que tenía la desgracia de conocer.
Hans Westergaard era un acérrimo rival de su hermano y un verdadero tormento para ella. Las pocas veces que se habían cruzado con anterioridad, habían sido suficientes para saber que lo detestaba. Y ahora la tenía en sus manos.
—¿En serio pensabas que ibas a pasar desapercibida así?—inquirió el pelirrojo con burla, señalándola sin el menor reparo.
Además de lo sueltas que le quedaban aquellas ropas, bastaba con echar un vistazo a su rostro para dejar que sus delicadas facciones la delataran por sí mismas. Aunque debía reconocer que la chiquilla había resultado tener más agallas de las que se imaginaba.
—Dime que es lo que quieres, Westergaard—Elsa lo enfrentó con decisión, yendo al grano.
Si el tipo no la había arrastrado hasta la oficina del director apenas se había percatado de su identidad, era por alguna razón. Y aunque le pesara, mientras más pronto se la revelara con más presteza podría ponerse a negociar para salir del apuro. Claro que presentía que no iba a ser sencillo.
Nada lo era cuando se hablaba con esa astuta serpiente.
Ensanchando su sonrisa, Hans caminó lentamente hasta ella con un brillo predador en sus ojos. Eso la hizo retroceder hasta toparse de espaldas con el escritorio de aquella solitaria aula de clases. Por un par de segundos, permaneció de pie muy cerca de la chica y después, repentinamente se inclinó hacia adelante apoyando ambas manos en la mesa que tenían detrás con un golpe seco, de tal manera que la tuvo rodeada y sin escapatoria.
Elsa se sobresaltó, esforzándome por sostener la mirada de los orbes verdes que se habían clavado en ella con fuerza, enmascarando lo alterada que estaba con su habitual frialdad. Apretó los labios cuando sintió como él se inclinaba para quedar a solo un par de centímetros de su cara. Se odió a si misma por ruborizarse inevitablemente.
—Quiero que salgas conmigo—musitó el cobrizo, sin dejar de sonreír de un modo que a ella le parecía simplemente demoníaco.
—¿Cómo dices?—consiguió preguntar con marcada indignación y para su desgracia, nerviosismo.
—Sal conmigo, Elsa—repitió el muchacho con un tono de voz en el que se mezclaban la seducción con un velado tono de amenaza—, o me encargaré de sacar a la luz tu "pequeño secreto".
La blonda tragó saliva. Ese maldito embaucador.
No tenía de otra. Sabía de sobra que hablaba en serio y si quería seguir viendo a Kristoff sin inconvenientes, tendría que acceder a su tramposa propuesta.
De modo que asintió con la cabeza, observándolo gélidamente.
Hans volvió a reír, triunfante. El sonido se le antojo a Elsa como uno proveniente de las profundidades del mismísimo averno.
—Veo que eres inteligente, copo de nieve. Eso me gusta.
Rápidamente coloco las manos en la diminuta cintura de la adolescente, para levantarla y sentarla encima del escritorio. Vio como sus pálidas mejillas se arrebolaban e intempestivamente, eliminó la distancia entre ambos para oprimir sus labios contra los suyos. La besó con voracidad, ahogando una exclamación proveniente de su garganta.
Elsa cerró sus ojos con fuerza, ignorando el extraño cosquilleo que apareció en su estómago. Resistió el impulso de empujar a su no grato compañero para apartarlo de ella y este se separó, transcurridos un par de minutos.
Los dedos de Hans acariciaron un mechón de cabello platinado que había escapado de su trenza francesa.
—Creo que tenemos un acuerdo, preciosa.
Ella suspiró derrotada.
Nota de autor:
Yisus, cuanto amo a esa sabandija tramposa y arribista, siempre aprovechando todas las oportunidades que se le presentan para hacer el mal. *w*
Cuando JDayC propuso lo del Gender Bender, me enlistó 3 posibilidades: La de hacer un AU en donde los personajes fueran del género opuesto, otro donde simplemente se despertaran en el cuerpo del otro o uno donde Elsa se disfrazara de hombre para entrar a un colegio de varones. Es claro cual de las posibilidades terminó por ganarme. Y es que me fascinó esa idea. xD
De hecho ella me comentaba aparte que le gustaba pero para un long-fic, cosa que yo también considero irresistible. ¡Pero tengo proyectos en puerta aun, así que no cederé a la tentación! D: Si alguien gusta tomarla para hacerlo por su cuenta, bien por mí, seguro que a JDayC tampoco le molestará. x3
Como ven este AU es tan AU que cambie las cosas radicalmente y hasta mencioné a Kristoff como el hermano mayor de copo de nieve. Les confieso que esa es otra posibilidad que me hace ojitos; quizá la incluya en un oneshot o algo. :D
F: La cabeza de ese pelirrojo es como el sótano que podrías encontrar debajo de la casa de cualquier criminal siniestro... o al menos yo lo imagino así. e.e
En fin, cuéntenme que les ha parecido esta nueva viñeta. ;)
