Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.
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Ella no dejaría de ser una joven reservada con sus sentimientos y él jamás superaría sus maneras arrogantes. Pero estaban juntos y con suerte les quedaba toda una vida que compartir por delante. Y ambos no podían pensar en otra persona con la cual quisieran hacerlo. Ese viaje era apenas el comienzo de algo maravilloso.
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Día 5
Prompt: Luna de miel
Género: Romance
Palabras: 947
Rating: T
Propuesta de: Aurora Auror
Para toda la vida
Las aguas cristalinas del río Moldava le devolvieron la mirada a Elsa, apenas se asomó para mirar por uno de los barandales de piedra del pasadero que lo atravesaba. Era el primer día de una larga luna de miel junto a su marido, y con el cielo que comenzaba a oscurecerse encima de los históricos cimientos de la ciudad de Praga, ella no podía sentirse más feliz.
Estaban en el Puente de Carlos, uno de los monumentos más emblemáticos y hermosos del lugar. Hacía un par de horas que habían llegado, pero ante la insistencia que había mostrado la rubia por salir a hacer un pequeño recorrido en vez de quedarse a desempacar en el hotel, yacían allí admirando una vista única.
—¿Sabes lo que dicen acerca de esta estatua?—al escuchar la interrogación, la joven se volvió para mirar al pelirrojo que se encontraba a su lado.
Hans no pudo contener la sonrisa que afloró en sus labios, al contemplar la expresión de ilusión en los orbes azules de su esposa. Estaba muy consciente de lo mucho que anhelaba visitar aquel sitio, que se destacaba por sus edificaciones antiguas y leyendas, de los que ella tanto había leído en los libros sobre historia y romance que guardaba desde su infancia.
Aunque por fuera pareciera una persona reservada y fría, él sabía mejor que nadie que su pequeño copo de nieve tenía un espíritu soñador.
Ante la mirada expectante que recibió de Elsa, sus ojos verdes señalaron una de las muchas figuras que adornaban el puente y junto a la cual se hallaban. Era la primera de la construcción.
—Se dice que si pones tu mano izquierda encima de ella y pides un deseo, este te será concedido—sus dedos cálidos se cerraron con delicadeza en torno a la pálida palma de la muchacha, para posarla sobre la estatua.
En silencio, Elsa observó de nuevo hacia el río por unos segundos antes de cerrar sus párpados, sintiendo la caricia que Hans le hacía con su pulgar en los nudillos y la leve brisa que agitaba sus cabellos. En su interior deseo que ambos recordaran ese instante para siempre y que permanecieran juntos por lo que les restaba de vida.
Nunca había sido su ilusión casarse, al creer en un inicio que el amor verdadero era algo que solo sucedía en la ficción.
Pero el hombre que sostenía su mano le había hecho cambiar drásticamente esa visión que tenía acerca de los sentimientos románticos. Incluso con su habitual arrogancia y la manía que tenía de querer llevarle la contraria en muchas cosas. Como por ejemplo, su vieja creencia de que lo detestaba y de que ellos eran tan incompatibles como el hielo y el fuego. Porque hasta en eso, Hans tenía que desafiarla y negarle la razón.
Y lo había logrado llevándola hasta el altar.
Abrió sus ojos de nuevo, topándose con el último rastro de atardecer que se escapaba a lo lejos.
—¿Qué fue lo que pediste?—Elsa sonrió con aire misterioso al oír la pregunta.
—Es un secreto—le respondió con suavidad—. Pero espero que de verdad se haga realidad.
—Estoy seguro de que lo hará—el cobrizo la atrajo hacia él y le soltó la mano para rodear su cintura con ambos brazos—. ¿Está disfrutando de su luna de miel, señora Westergaard?—inquirió inclinándose hasta apoyar su frente contra la de ella y disfrutando del leve sonrojo que apareció en las blancas mejillas.
—Esta ciudad es preciosa—musitó a modo de contestación, al tiempo que rodeaba el cuello de Hans con sus brazos—. Hay tanto que me muero por conocer. La Ciudad Vieja está al otro lado de este puente y el Reloj Astronómico también, y la Torre de la Pólvora…
El ojiverde dejó escapar una risa grave ante la emoción que mostraba su mujer, antes de agachar la cabeza y besarla en los labios de modo profundo.
Parecía una niña pequeña emocionada por ir a ver todos los lugares de los que hablaba.
Coloco una mano en su rostro para acercarla más al suyo y sintió como Elsa le correspondía tímidamente. Cuando estaban a solas y en la intimidad, ella no tenía inconvenientes en demostrarle cuan apasionada era realmente, pero ante las miradas de los demás prefería mantenerse más recatada en cuanto a sus muestras de afecto.
—Iremos a ver todo eso y más—le dijo Hans después de despegarse de su boca—, pero será mañana. Porque esta noche te quiero solo para mí—añadió en voz baja, acariciando la línea de su mandíbula y consiguiendo con ello que su sonrojo aumentara.
Esa era tan solo una de ciertas reacciones decorosas que continuaba exteriorizando la blonda y que a él no dejaban de enternecerle. Desde luego, no sería la primera vez que mantenían relaciones íntimas, pues ya las habían tenido incluso antes de casarse el día anterior. Pero ni siquiera eso cambiaría el carácter tímido de su amada, quien prefería hacerle ver lo complaciente que podía ser en la alcoba con sus acciones antes que hablar de ellas.
El solo hecho de recordarlo lo hizo sentirse ansioso.
Su mano gruesa volvió a deslizarse gentilmente sobre la tersa mejilla de su esposa.
—Te amo, Elsa—murmuró depositando otro beso en su frente—, más de lo que te puedes imaginar. Y quiero estar contigo todos los días de mi vida.
La aludida lo observó con ternura para ponerse de puntillas y devolverle el gesto en los labios, esta vez de un modo más discreto que el anterior pero con el mismo cariño.
Ella también amaba a Hans. Y quería acompañarlo cada día que le quedaba por delante.
Nota de autor:
¡Lunes de Helsa, snowflakes! :D La viñeta de hoy fue súper azúcarada, así que espero que les haya alegrado el día. Este es el primer prompt de la pequeña Aurora Auror, quien me consta que gusta de los momentos fluff entre nuestra parejita. Espero haber cumplido con sus expectativas y que lo hayan disfrutado. :3
Créanme, estuve buscando en Internet muchos destinos interesantes para una luna de miel que fuera romántica. Estuve a punto de enviarlos a Reikiavik, en Islandia, por eso de que a Elsa le encanta el frío y es un lugar relativamente cercano a Noruega y Dinamarca. Pero al final vi unas fotos de Praga y me pareció un sitio ideal para escribir una escena cursi y todo. Los lugares que mencioné arriba; el Puente de Carlos, el Reloj Astronómico, la Ciudad Vieja y la Torre de la Pólvora, son reales y también muy famosos como atracción turística allí. ¡Algún día los visitaré! xD
Respecto a lo de "pedir un deseo", les comento. El Puente de Carlos está lleno de estatuas y la primera de ellas es la de San Juan Nepomuceno. Algo que se dice por allá es que si pones tu mano izquierda sobre ella y deseas algo, supuestamente se cumplirá. Me pareció interesante y bonito para incluirlo dentro de la viñeta. :)
Guest 1: Me inspiraste con lo de "princesa de las Islas del Sur y rey de Arendelle" y ayer escribí un drabble con esa temática, aprovechando que hace tiempo me habían pedido algo similar para esa sección. Ya la verán en estos días. ;D
NIAD: Gracias por tu hermoso comentario. :3
Guest 2: ¡A mi también me encanta que Hans sea un maldito! Es tan sexy cuando se comporta como una rata rastrera. *w*
F: En el Helsa hacen falta fics de todas las temáticas. xD Buscaré los vídeos que me dices, pero espero no asustarme, jajaja.
Guest 3: Tienes razón, ya taché en mi perfil las que he publicado. ;)
Ahora un aviso. La viñeta que sigue será más oscura (jejejejeje e.e) y por motivos de contenido explícito, este fic se moverá a rating M a partir de mañana, para que no lo vayan a perder de vista ¿eh? ;)
¡Los dejo, pásenla genial! :D
