Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.

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Noche tras noche, aquel demonio de apariencia virginal aparecía en medio de su habitación para provocarlo con su cuerpo, buscando apoderarse de su alma y de su voluntad. Irremediablemente, Hans había caído presa del encanto de sus ojos azules y la belleza de su figura. Pero sabía que estaba mal desearla. Y sin embargo, estaba muy cerca de ceder ante la tentación...

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Día 6

Prompt: Súcubo

Género: Supernatural

Palabras: 1202

Rating: M

Propuesta de: HoeLittleDuck


Donde hay oscuridad


Hans clavó sus ojos verdes con fascinación en la grácil figura que yacía frente a él. La misma que lo atormentaba desde hacía tiempo, la misma que se aparecía en cada uno de sus sueños y fuera de ellos, llegando a trastornar cada aspecto de su rutina. La que volvía cada noche para tentarlo, riéndose de sus intentos por resistir en vano el deseo que le provocaba y que parecía quemarle por dentro, como un haz de fuego recorriéndole las venas.

Su vida se había convertido en un despojo que cada vez lo hacía caer más bajo. No reía como antes, no tenía la arrogancia con la que solía enfrentar al mundo, ni la frialdad que le permitía no sentir reproche alguno por sus actos. Y ella era la causa.

—¿Qué es lo que quieres de mí?—preguntó en dirección hacia el lúgubre rincón de su habitación en penumbras, desde donde ese demonio con forma de mujer lo observaba.

Una risa melodiosa se dejó escuchar en la estancia, enviando un escalofrío por su espina dorsal. Los ojos azules de su acompañante se clavaron en él con expresión provocativa.

Esa mirada era quizá el rasgo más hermoso de aquel espíritu maligno, aunque toda su apariencia era bella, contrastando con las oscuras intenciones que tenía. Su piel, pálida e inmaculada como la porcelana, parecía relucir con el tenue resplandor de la lámpara de aceite que alumbraba el miserable dormitorio. El cabello de un rubio plateado caía como una cascada en torno a sus hombros y espalda.

La misteriosa joven que hacía acto de aparición con cada puesta de sol debía ser la criatura más perfecta que había mirado nunca. La primera vez que la había visto, había creído que se encontraba frente a un ángel.

Su bello semblante y su aspecto virginal eran engañosos.

Pero tan pronto como había revelado sus verdaderas intenciones, su tortura inició. No se trataba de un ángel. Era un ser enviado de la oscuridad para hacerle pagar por todos sus pecados.

La muchacha dio un paso hacia adelante con elegancia, haciendo que la pesada capa que llevaba puesta ondeara levemente. La prenda era pesada y de un color carmesí tan intenso como sus labios, que se curvaron levemente. Tras ver aquel gesto supo que estaba al borde de la locura.

Deseaba con todas sus fuerzas aproximarse a ella; probar con sus labios la dulzura de su lengua y de su tez y tocarla de las maneras más reprochables. Quería colocarla bajo él y atravesarla con su virilidad para apagar la llama que había encendido en su corazón. Pero una vez que lo hiciera no habría marcha atrás. No tendría salvación.

—Hay oscuridad en ti, Hans—la voz del ente demoníaco era dulce y se le antojo como una gélida caricia—, ¿por qué lo niegas? ¿Por qué rechazas lo que quiero ofrecerte?

Los pies descalzos de la aparición no emitían sonido alguno al desplazarse hacia él. Perdido como estaba en esos orbes cerúleos, no fue consciente de cómo llegó a su lado sobre el borde de la cama, sino hasta que sintió una de sus pequeñas manos acariciando su mejilla. Hans contuvo la respiración.

Era la primera vez que lo tocaba. Por alguna razón, siempre había pensado que su contacto le quemaría, pero se sentía tan helada como el hielo.

—¿Acaso no quieres que cumpla con tus anhelos?—le dijo, ensanchando ligeramente su sonrisa en una mueca maliciosa—. Me deseas.

El manto que la cubría se deslizó hacia el suelo, exhibiendo su blanca silueta. Sintió que la sangre se le calentaba al contemplar con embeleso el vientre liso, las caderas algo pronunciadas y el inmaculado monte de Venus. Los pechos de la joven estaban coronados por capullos rosados y sus largas piernas desnudas parecían invitarlo a un viaje sin retorno.

El pálido pulgar de ella acarició sutilmente la comisura de su labio y cuando volvió a mirarla a los ojos supo que estaba perdido. Estaba cansado de luchar contra la pasión que le provocaba. Y una persona como él, con un corazón tan corrompido, de cualquier manera ya no podría salvarse.

—Soy tuya, Hans. Haz lo que quieras conmigo.

Hambriento, acortó la distancia que los separaba y unió sus labios a los de su visitante, sintiendo el gemido impregnado de lujuria que brotaba de su garganta. Eso lo excitó más.

Había ganado. Su alma le pertenecería en la eternidad.

Ansiosamente se despojó de su camisa mientras aquella diosa fría como la nieve, acariciaba su lengua con la suya, volviendo el beso más húmedo. Estar tan cerca de aquella enviada de los infiernos, irónicamente, se sentía como estar en medio del cielo.

Hábilmente la recostó en su lecho, apartando sus prendas inferiores. Los orbes celestes de la muchacha brillaron codiciosos al posarse en su palpitante masculinidad.

La boca del pelirrojo descendió por aquel fino cuello de alabastro, hasta cerrarse en torno a uno de sus senos. Un alarido de placer volvió a resonar contra las paredes de la habitación y a Hans, el sonido le pareció tan profano como glorioso. Fue consciente de como los finos dedos del súcubo se enredaban entre sus cabellos, empujándolo con más insistencia hacia el pezón, que ahora era presa de sus dientes.

El joven se halló a si mismo extraviado en el sabor que emanaba de su enigmática huésped, el cual era más exquisito de lo que se había imaginado. Abandonó el seno que estaba degustando para acudir al otro, a la vez que su mano se cerraba en torno al anterior, acariciándolo con gesto casi avaricioso.

Ella era capaz de sacar lo más oscuro y primitivo que ocultaba en el interior. Lo había transformado en un esclavo de sus perversos objetivos.

El cuerpo debajo de él se arqueó pegándose contra la dureza de su pecho, incitándolo de modo malicioso y estimulándolo con cada una de sus formas femeninas. Su hombría se ensanchó cuando la chica le rodeo la cintura con sus muslos.

Coloco sus manos gruesas en torno a los delicados glúteos de la aparición, preparándose para embestirla con todo su deseo contenido.

Entrar en ella era como quitarse una pesada carga de encima. Estaba dándole rienda suelta a sus más oscuras fantasías, mancillando la figura sensual de ese demonio de ojos azules que disfrutaba provocándolo.

Echando la cabeza hacia atrás, su compañera volvió a arquearse, ordenándole silenciosamente que aumentara el ritmo de sus movimientos. Él obedeció. Se inclinó sobre aquel rostro de facciones perfectas y la beso de nuevo, siendo sus labios atrapados por los blancos dientes que se habían encargado de dejar su marca en torno a uno de sus hombros. Las uñas de la entidad se clavaron en su espalda.

Sus respiraciones entrecortadas y los jadeos que se entremezclaban, dejaban ver cuán apasionado se había tornado ese encuentro prohibido.

Como en una ensoñación, el cobrizo volvió a mirarse en esos orbes profundos e impregnados de placer. A partir de entonces, estaba seguro de que se dedicaría a complacer a la que se había convertido en la dueña de su alma, de su voluntad y su corazón, hasta que ella lo consumiera por completo.

Y si aquello era estar condenado entonces bien podía arder en los infiernos.


Nota de autor:

Hoe disfruta ponerme en aprietos. Sí, sé que lo disfrutas Hoe. e.e

Aiiiinssss, esta es oficialmente mi primer cosita Helsa en rating M. ¡Y como batallé para escribirla! D: Aunque debo admitir que las escenas sensuales entre esta pareja son de lo más atrayentes. Y es que cuando se juntan, ¡echan chispas! *o*

Pensé en muchas posibilidades para el prompt de súcubo; siempre teniendo en cuenta que debía sacar a relucir el lado más sexy y oscuro de Elsa, quien normalmente es muy recatada y todo eso. ¿Se dan cuenta de mi dilema? xD Para aclarar un poco las cosas, según la sabiduría de Internet, los súcubos son demonios que se alimentan de la energía sexual de los hombres. Osea que lo del corazón y el alma en la viñeta están en realidad de más, pero como esto es Helsa y me vale adornar los detalles para crear un buen momento entre estos dos, pues me tomé ciertas libertades. x3

Entonces, sí... sean honestos y díganme que tan hardcore estuvo este episodio, o si de plano debería enfocarme en solo hacer pelear a este par y escribirles historias tiernas. D:

F: ¿A quién no le dan ganas de ir a Praga luego de la viñeta anterior? :3

Guest: Gracias por comentar.

Los dejo copos, que mañana toca sugerencia tierna para subir los niveles de glucohelsa. ;)