Bueno, chicos, no tengo perdón alguno por haber dejado esta historia tannnnnto tiempo sin actualizar teniéndola escrita. Ayer por casualidad me acordé de ella y me puse a leerla. Había olvidado gran parte de lo que había escrito, por lo que ni yo misma recordaba lo que pasaría... y sucedió que me gustó. Me gustó lo que aquella adolescente de 14-16 años que fui escribió en su momento. Así que, con alguna pequeñísima corrección, he decidido terminar lo que empecé hace alrededor de una década: este fanfic.
Como ando algo ocupada, puede que tarde un poco en corregir los capítulos pero no va a volver a pasar lo de dejaros colgados durante años. Eso lo juro X_X
Sin más dilación, os dejo con lo que escribió la Lorien del pasado :)
Capítulo 12:
Combate en el Central Park (narrado por Lucy)
Era el principio del mes de Febrero. Más concretamente, el día 7. Caía en viernes, mi día favorito, ya que se acababa la semana escolar. Pero aquel fin de semana, no iba a ser como los demás, para nada. Todo comenzó con un cartel que vi en la misma puerta del colegio al salir al patio en el recreo:
PRIMER CAMPEONATO AMISTOSO
DE DIGIMONS
SI QUERÉIS PARTICIPAR, ID EL DÍA SIETE DE FEBRERO AL CENTRAL PARK ¡TOTALMENTE GRATIS!
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¡SUERTE A TODOS!
- ¡Ya tenemos algo que hacer! – exclamé.
- ¿Vas a participar? – preguntó Kari.
- ¡Por supuesto que voy a participar! ¡Vaya pregunta! Dolphmon es lo suficientemente fuerte como para vencer a todos.
- Sí – dijo Kira – claro que es fuerte pero ¿y si no consigue evolucionar? Yo, no voy a luchar.
- ¡Pero si tienes a Wizardmon! – exclamó Maica.
- Por eso mismo. Si le ocurriese algo, no me lo podría perdonar.
- ¡No le va a ocurrir nada, Kira! – dije – Pero si insistes... ¿y vosotros? ¿Participaréis?
- Terriermon y Kokomon – dijo Willy – no han luchado en su vida. Yo no lo haré.
- Ni yo – dijo Maica – Whitedemidevimon, se encuentra mal últimamente.
- Lo mismo le pasa a Palmon – dijo Mimi.
- A mí, simplemente – comenzó Michael – no me apetece.
- ¿Y tú, Kari? – pregunté.
- Me gustaría - dijo ella – pero sólo si Gatomon está de acuerdo.
- Esperemos que lo esté. Bueno, mañana vamos al Central Park a que Kari y yo nos apuntemos ¿vale?
- ¡Hey! – se quejó Kari – Que yo no he dicho que me vaya a apuntar...
- Bueno, pero yo sí. ¿Os parece bien?
- ¡Sí! – dijeron todos – ¡Estupendo!
Al día siguiente, tras dejar nuestras cosas en casa, Kari y yo fuimos al Central Park, los demás irían más tarde. Había montón de gente allí. Mientras esperábamos en la cola, Kari hablaba con Gatomon.
- ¿Estás segura de que quieres combatir?
- Por supuesto, Kari. Me va a venir bien hacer un poco de ejercicio.
- Bueno, si estás segura, de acuerdo.
- ¡Eh, Hikari! – exclamé - ¡Qué nos toca!
- ¡Vale!
- Buenos días, chicas – dijo la mujer que estaba apuntando a la gente - ¿en qué puedo ayudaros?
- Hemos visto – comencé a decir – el cartel del campeonato en nuestro colegio, y nos gustaría tener algo más de información.
- Muy bien, ahora llamo a mi compañero ¡señor Takenouchi! – exclamó la mujer.
- ¿Takenouchi? – dijimos Kari y yo.
- Igual es el padre de Sora – dijo Kari, ilusionada.
- Hola, ¿en qué puedo ayudaros? – efectivamente ¡era el padre de Sora!
- ¡Señor Takenouchi! ¿Qué tal se encuentra? ¿Y Sora? – preguntó Kari.
- ¿Eh? - dijo sin comprender – ¡Ah! ¡Si eres Kari Yagami! ¡Qué sorpresa!
- ¡Lo mismo digo! – contestó mi amiga.
- Así – dije – que usted es el padre de Sora. ¡Encantada, hombre!
- Lo mismo digo – sonrió el hombre – Y tú eres...
- Lucy Hitomi.
- Encantado. Bueno, habéis venido a apuntaros ¿verdad?
- Primero – señalé – queremos saber algo más sobre el campeonato.
- Eh... – comenzó a decir el hombre – bien, pero mejor que hablemos con más tranquilidad en otro sitio. Un segundo... ¡Evelyn! ¡Sustitúyame!
- ¡De acuerdo, Mr Takenouchi!
Salimos del puesto de información, y nos dirigimos a un tranquilo banco en el que me senté junto a Kari, Gatomon, Seamon y el señor Takenouchi.
- Y bien – preguntó Kari - ¿Qué ha sido de usted todo este tiempo?
- Por favor, tuteadme. Bueno, últimamente, estoy haciendo una gira por veinte ciudades del mundo para hacer campeonatos de Digimons amistosos. El ganador, gana 500 dólares, o el equivalente en cada país.
- ¿En qué ciudades? – pregunté.
- Sydney, Pamplona, Londres, Pekín, Tokio, El Vaticano, Un pueblo de San Marino, París, Ciudad de Mexico, Los Ángeles, Moscú, Liechtenstein, Río de Janeiro, Roma, Kusinagara, Barakaldo, Springfield, Madrid, y Kano, una ciudad Nigeriana. ¡Ah! Y Nueva York, por supuesto.
- ¿Qué es eso de Barakaldo? – pregunté.
- Una ciudad española muy bonita.
- Ah...
- ¿Ha sido ya el campeonato de Tokio?
- Sí.
- ¿Quién ganó?
- Un chico de catorce años, como vosotras, se llamaba Ken Ichijouji. Es de Tamachi ¿le conocéis?
- ¡Sí! – dijo Kari - ¡Es amigo mío!
- Ajá. Un buen chico ese Ken. Y su digimon, Stingmon, era fortísimo.
- Qué yo sepa – comenzó a decir Kari – Stingmon es el digimon de nivel campeón más fuerte del grupo de niños elegidos de Tokio. No me extraña nada que ganase...
- ¿Es tan bueno luchando? – pregunté - ¡Qué guay! Seamon, cuando tú luches tienes que ser tan fuerte como Stingmon.
- ¿Y si pierdo?
- Si pierdes, te...bueno, procura no perder. Y también, intenta evolucionar ¿ok?
- ¡Está bien! Me emplearé a fondo.
- Tú haz lo que puedas, Gatomon – añadió Kari. Gatomon asintió.
- Bueno, ¿queréis saber cómo va a ser el campeonato, o no?
- ¡Sí! – exclamamos mi amiga y yo.
- Pues bien, primero, habrá cuatro grupos, de diez participantes cada uno. De cada grupo, saldrá un ganador, y esos cuatro ganadores se enfrentarán entre sí a la vez. Los dos últimos que aguanten sin debilitarse, ganarán el duelo, y se enfrentarán en una gran final. Todo en un día: mañana.
- Tiene buena pinta – afirmó Kari.
- ¿Sólo buena? ¡Excelente! ¡Nos apuntamos!
- Muy bien. Tomad cada una ficha de estas, y rellenadla.
Así lo hicimos. Rellenamos nuestras fichas, y las entregamos a tiempo. A la tarde, estuvimos paseando por el Central Park.
Al día siguiente, nos levantamos temprano, ya que el campeonato empezaba a las once de la mañana. Cuando llegamos, nuestros amigos y sus digimons se sentaron en los palcos, y Kari y yo fuimos a la mesa de información, para saber en qué grupo estábamos.
- Hola ¿sois participantes? – preguntó la mujer.
- Sí – contestó Kari – nos gustaría saber en qué grupo estamos.
- ¿Nombres?
- Lucy Hitomi y Hikari Yagami.
- Vamos a ver...ya está. Lucy, tú estás en el grupo "A" y tú, Hikari, en el "D". Aquí tenéis vuestras fichas de combatientes.
- ¡Muchas gracias! – exclamé - ¡Adiós!
- Adiós, y suerte a las dos.
- ¡Gracias! – exclamó Kari. Juntas, nos dirigimos al campo de duelo. Era redondo, de unos treinta metros de diámetro y estaba dividido en dos mitades.
- Una pregunta, Lucy, ¿cómo voy a luchar, si el terreno no es acuático?
- ¡La leche! – exclamé. ¡Aquello se me había pasado por completo! ¿Qué haría ahora? Fue entonces cuando apareció el señor Takenouchi.
- Qué – dijo - ¿problemas, Lucy?
- Me da que sí – repuse – Dolphmon, necesita luchar en el agua.
- ¿En qué grupo estás?
- En el "A".
- Pues has tenido suerte. El campo de ese grupo, es acuático.
- Entonces, ¿este cual es?
- El del grupo "D".
- Entonces es mi campo – dijo Kari – Gatomon, ¿cómo lo ves?
- Bien, Kari, tranquila.
- ¡Qué suerte he tenido! Por un momento creí que no podría luchar...
- De todos modos, no te confíes, hay muy buenos luchadores aquí. Bueno, yo me voy. ¡Adiós!
- ¡Adiós! – exclamamos Kari y yo.
- Estoy nerviosa – dijo Kari - ¿Y tú?
- Un poco. – en aquel momento, se oyó una voz femenina a través de un megáfono.
- ¡Atención, atención! ¡Que el grupo "A" acuda al campo acuático! ¡Repito! ¡Que el grupo "A" acuda a su campo!
- Bueno, Lucy – dijo Kari – suerte.
- ¡Gracias! ¡Adiós! – comencé a correr hacia mi campo. El nerviosismo, a pesar de lo que le dije a Kari, me envolvía. Por el camino, saqué mi D-3 verde claro. A los pocos segundos, llegué. Al parecer, fui la última de mi grupo. Kari, se sentó con los demás en la tribuna. El comentarista, comenzó a hablar:
- ¡Bienvenidos al primer torneo regional amistoso entre digimons! ¡Esta es ya la décima sede de este campeonato! ¡Aquí tenemos a nuestros diez participantes del primer grupo! ¡Que comience el combate!
- ¡Adelante, Seamon! – comandé - ¡Digievoluciona!
- Seamon digievoluciona en...¡Dolphmon!
- ¡Vaya! – exclamó el comentarista - ¡una evolución en directo!
El combate en el que luchábamos a la vez los diez participantes, fue bastante reñido. Un digimon de nivel básico, cayó a los pocos segundos, seguido de otros siete principiantes. Por último, sólo quedaban Dolphmon y otro digimon de nivel campeón.
- ¡Dramon! – gritó el chico que lo manejaba - ¡Acaba con él! ¡Huracán final!
- ¡Dolphmon! ¡Tormenta marina! – nuestros ataques, chocaron entre sí. Al final, y tras una gran nube de polvo, todo el mundo pudo ver quien era el ganador ¡Dolphmon!
- ¡Y Dolphmon es el ganador! – exclamó el comentarista - ¿Cómo te llamas, chica? – me preguntó.
- Lucy Hitomi.
- ¡Muy bien, pues pasas a la siguiente ronda! ¡Felicidades! ¡Y a tu digimon también, claro! – me dirigí hacia mis amigos junto a Seamon.
- ¡Muy bien, Lucy! – exclamó Kari.
- ¡Sí! Has estado genial – admitió Willy.
- ¡Gracias, chicos! Bueno, dentro de poco te toca a ti, Kari ¿no?
- Sí, mi combate es en media hora – informó.
- A ver si tú también ganas – dijo Kira.
- Ojalá. No me gustaría que Gatomon resultase herida.
- Tranquila, Kari. Nada de eso pasará. – dijo Gatomon, en tono tranquilizante.
- ¡Atención, grupo "D" a combatir! ¡El combate ha sido adelantado! – gritó una voz por el megáfono.
- ¡Vaya! – exclamé – Suerte, Kari.
- ¡Gracias! – exclamó ella.
A partir de aquel momento, nada más subir Gatomon al campo de juego, lo siguiente que vimos fue una gran luz rósea tras la que Gatomon desaparecía y aparecía como Angewomon. Acabó con sus oponentes rápida y limpiamente. Kari, se quedó flipando. Incluso riñó un poco a su digimon por haber acabado tan pronto con todos.
Del grupo "B", salió un chaval de doce años que tenía un Gabumon, su nombre era John, y del "C", uno de diecisiete con su increíble Leomon, cuyo nombre era Eneko. Los cuatro, nos enfrentamos a la vez en un duelo del que salimos victoriosas mi amiga Kari y yo. En realidad, habíamos acordado previamente que ella atacase a Garurumon y yo a Leomon, con lo cual fue un poco trampa.
Finalmente, a las cuatro de la tarde, tuvo lugar el duelo final: Dolphmon VS Angewomon.
- ¡Los dos digimons ya están en el campo! Han tenido una gran trayectoria, pero la favorita del público, es la radiante Angewomon. ¿Quién ganará? ¡Ahora lo sabremos!
- Ha llegado la hora, Kari.
- Sí. Suerte, Lucy.
- Lo mismo digo.
El combate comenzó. Se dividía en tres asaltos, aquel que ganase más, se alzaría con la victoria del torneo. En el primer asalto, Kari comenzó muy fuertemente y me aplastó (bueno, a Dolphmon, claro) en poquísimos segundos. El segundo asalto, por el contrario, fue para mí. Después de aquel, y tras quince escasos minutos de descanso, el tercer asalto comenzó. Mientras nuestros digimons luchaban, dije a Kari:
- Este, es el decisivo, Kari.
- Casi hubiese preferido haberte ganado o que me hubieses ganado ya...
- ¿No quieres luchar?
- No. Pero tengo que hacerlo.
- No si no quieres. La verdad, esto en el fondo es una tontería. Tengo una idea ¿qué te parece si abandonamos las dos? Así, nadie sale mal parada.
- ¿Estás segura?
- Sí.
- Está bien.
- Vale – hice una señal a Dolphmon para que parase. Kari, hizo lo mismo. El comentarista, sin comprender, preguntó:
- ¿Qué ocurre?
- Abandonamos el combate – dije.
- ¿Abandonáis? Bueno, ya sabéis qué significa eso ¿no?
- Sí, que el premio es para Eneko ¿verdad? – preguntó Kari.
- ¡No! ¡Que las dos sois ganadoras! ¡Felicidades! ¡Nunca se había dado un caso así! ¡Debéis de ser muy amigas!
- ¡Lo somos! – exclamamos a la vez.
En fin, así fue como terminó aquel campeonato. Un final inesperado, sí, pero a la vez bueno para ambas. Esperaba en aquellos momentos que los chicos de Odaiba se lo estuviesen pasando igual de bien que yo...
