Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.

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No importaba que los sucesos que ocurrieran fueran malos o buenos para Elsa. Hans siempre estaría allí para protegerla, aun cuando la extremada reserva de la muchacha le impidiera abrirse del todo a él. Y si lo único que podía hacer era abrazarla y arrullarla en silencio, entonces no dudaría en reconfortarla.

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Día 7

Prompt: "Spooning" o haciendo cucharilla en la cama

Género: Hurt/Comfort

Palabras: 907

Rating: K

Propuesta de: Almar-chan


Aunque haya tormentas


La lluvia continuó golpeteando suavemente contra el cristal de la ventana. Elsa extrajo el amplio jersey masculino de color gris del interior de la cómoda y lo deslizó por encima de su cabeza, sintiéndose abrigada al instante. Había dejado su ropa mojada en un rincón de la habitación. El leve sonido de la puerta abriéndose detrás de sí hizo que se volviera para mirar de reojo a la persona que había entrado.

Los ojos verdes de su repentino acompañante la observaron de arriba abajo, deteniéndose brevemente en las blancas piernas que ahora se encontraban expuestas; pues la prenda que acababa de colocarse únicamente le llegaba hasta los muslos. Eso provocó que arqueara una de sus cejas rojizas y que sonriera de lado.

—¿Hurgando en mis cajones, copo de nieve? No sabía que te tomaras tantas libertades—le habló Hans haciendo uso de su habitual arrogancia, aunque sin sonar molesto en lo absoluto.

El pelirrojo, de hecho, tenía que admitir que estaba disfrutando de la vista que tenía ante sí. Ella por su parte se cruzó de brazos, tratando de ignorar la intensidad de su mirada y desviando sus pupilas azules.

—Tenía que ponerme algo seco—dijo en voz baja e indiferente.

El joven se acercó hasta ella para quedar no más que a un palmo de distancia.

—Y la verdad es que ese jersey se te ve mejor que a mí—la muchacha se ruborizó y agachó la cabeza al escuchar sus palabras, con una expresión entre desanimada y avergonzada.

Hans colocó una mano bajo su barbilla e hizo que alzara su rostro delicadamente hacia el suyo, haciendo contacto con su mirada.

—¿Vas a contarme ahora por qué saliste de casa en medio de esta tormenta?—le preguntó intuyendo que su estado de ánimo, más frío de lo habitual, se debía a un motivo serio—. Espero de verdad que no vayas a atrapar un resfriado.

Por toda respuesta, Elsa movió su cabeza de un lado a otro un par de veces haciéndolo suspirar. Supo entonces que tendría que darle algo de tiempo, antes de que se sintiera mejor para hablar.

—¿Al menos has avisado a tus padres que estás conmigo? Deben estar preocupados—la platinada se mordió el labio inferior—. ¿Tan grave fue su discusión?

Ella no contestó sino que volvió a rehuir de sus orbes esmeraldas.

—¿Qué dices si le envío un mensaje a tu hermana para decirle que estás aquí?—inquirió él.

Elsa se encogió de hombros y se dio la vuelta para ir hasta la cama del dormitorio, en donde se recostó de espaldas a él, observando hacia el ventanal y curvando levemente las rodillas hacia su pecho. No sentía ganas de hablar.

Hans tomó su teléfono y después de mandar un rápido mensaje, dirigió sus pasos hacia su lecho, para acostarse con delicadeza detrás de la rubia.

Sus brazos la rodearon con un ademán protector y hasta posesivo, a la vez que pegaba su pecho contra la espalda femenina. Una de sus manos se cerró alrededor de la pálida palma de la chica, posada sobre la almohada, mientras la otra se entretenía en juguetear con uno de los mechones que se habían escapado de su trenza francesa.

Podía sentir como ella se estremecía y no solamente a causa de la proximidad que compartían. Elsa era una persona reservada y de pocas palabras, pero en esa ocasión, estaba consciente de que su silencio denotaba cuan mal se hallaba por lo que fuera que hubiera ocurrido con sus padres. Él la conocía y antes de que se animara a hablarle sobre ello, estaría un largo rato callada y perdida en sus pensamientos.

Y lo único que podía hacer para reconfortarla era acompañarla de esa manera. Sin hablar y simplemente, sintiendo el ritmo acompasado de su respiración y la tibieza que emanaba de su frágil anatomía.

La escuchó suspirar profundamente y enterró la nariz entre sus cabellos platinados, haciéndole una caricia en la nuca y aspirando la fragancia floral a la que ya se había acostumbrado. Repentinamente ella se puso a temblar y tuvo a bien hacer un poco de presión en su abrazo. Cuando el dorso de su mano se desvió para rozar su mejilla, la sintió húmeda y levantó su cabeza para observarla.

Algo le oprimió el pecho al ver que estaba llorando.

—Elsa…

—No quiero hablar de eso—replicó la ojiazul en un susurro quebrado, para luego ponerse a sollozar.

El cobrizo depositó un beso en su pómulo y después en la comisura de su boca. Cuanto daría por verla siempre feliz, a pesar de que eso implicara el hábito de discutir con él por sus constantes arrebatos de soberbia o lanzarle bolas de nieve en los días nevados.

Elsa era su pequeña princesa, su reina de hielo. Cuando ella sufría, aunque fuera por la razón más mínima, Hans también lo hacía por dentro.

—Shhh… —trató de tranquilizarla, llevando sus labios cerca de su oído.

La chica se encogió aún más, perdiéndose entre los fuertes brazos que la rodeaban. Hans la arrulló cuidadosamente, permitiendo que liberara su llanto hasta que finalmente se dejó vencer por el cansancio y sus párpados se cerraron. Y permaneció allí, vigilando su sueño y haciéndole ver inconscientemente que siempre estaría a su lado para cuidar de ella.

No había nada en el mundo que pudiera mantenerlo alejado de la persona que se había robado su corazón.

Afuera, la tormenta había empezado a amainar.


Nota de autor:

Awww, quería algo dulce después de lo sensual que fue el día de ayer. xD El pequeño pelirrojo es todo un caballero en este escrito. :3 Lo sé, eso es un enorme OoC, ¡pero todo se vale en el Helsa! :D Y hacer que estuvieran acostados de cucharita en la cama ameritaba una muy buena excusa, como para que Elsa no lo empujara a patadas de allí, jajajajajaja. La razón de su tristeza se las dejó a su imaginación.

nekonippon: Ese copo de nieve como súcubo es una loquilla. :p

F: ¡Gracias! Los lime y las historias oscuras hacen buena combinación en el Helsa. *w*

Pitufina: Lo anterior fue mi primer rating M y la verdad no quería escribir nada que cayera en lo vulgar, por eso los eufemismos, jejeje. *se ruboriza* Tal vez más adelante pueda escribir cositas más explícitas, tengo que ir poco a poco. x3 Pero gracias por tu comentario.

Guest: Jejejeje, gracias por recordarme lo de la lista, que luego se me olvida ir tachando cosas. Quedó sensualón el momento Helsa del sexto día, ¿verdad? xD

Aprovecho para agradecer a Anielha por la bonita portada que me mandó para este reto, ¿verdad que está bella? :D ¡Muchas gracias Ani!

¡Sean felices!