Explicaciones

No podía creer que Teddy verdaderamente la hubiera besado, aquello desde un principio era improbable. Pero recordaba vagamente después de ello haber ido con él hacia la torre sin dirigirse la palabra, como si no hiciera falta explicar lo ocurrido. ¿Debía tomarlo como una confesión? ¿Existía la posibilidad de que a Teddy le gustase? ¿Qué no la viera únicamente como una hermana? Pero aquello resultaba contradictorio. Él mismo se lo había dicho ese verano, ella era lo más parecido que tenía a una hermana, ¿la había mentido?

-No… -pensó- Teddy no me mentiría, ¿cierto? –aquella pregunta la angustiaba.

¿Acaso el beso no significaba nada? Eso sí que no podía creerlo de él. Pero habían pasado cinco días desde su beso, y durante todo ese tiempo el Gryffindor no había hecho más que evitarla; iba a las cocinas a comer en lugar de al Comedor, se pasaba la mayor parte de tiempo en los terrenos en vez de en la Sala Común, cuando lo buscaba con la mirada este se la rehuía empezando una conversación con cualquier compañero cercano ¿qué diablos pretendía conseguir con eso? ¿Quería hacerle entender que había sido un error? No sabía que pensar, además no tenía a nadie a quien pedir consejo, excepto aquel excéntrico consejero que sabía más del corazón de muchas personas que la chica más cotilla de Hogwarts.

-Entre vosotros ha pasado algo –llevaba repitiéndolo incansablemente una y otra vez-. Teddy lleva cinco días que parece que haya visto a Morgana y tú todo ese tiempo has estado depresiva –ella abrió mucho los ojos ante aquella afirmación.

-Yo no estoy depresiva –se defendió.

-Sólo no comes, te distraes fácilmente, andas con la mirada perdida. Claro, la depresiva es mi tía abuela Isi, que en paz descanse –ironizó-. Y por eso Teddy te ha estado evitando, ya que tu aura exterior espanta a los Metamorfamagos –ante esa clarísima broma no supo si reír o callarse-. Por favor, os conozco y Teddy jamás te evitaría –la miró fijamente- ¿Qué ha pasado?

Se mordió el labio, no sabía si contarle la verdad o no. Podía confiar en él, eso lo sabía pero aquello era muy personal. Bajó la cabeza para seguir mirando al libro que tenía enfrente suya, como distraída por el estudio.

-En serio Cris, no nos pasa nada –dijo-. Teddy siempre anda raro, lo sabes y este año tiene sus EXTASIS, seguro que anda ocupado –vio como el Gryffindor fruncía el ceño- Y yo… bueno, he recibido una mala nota en Historia de la Magia, no es que me importe que Binns me suspenda, pero me hubiera gustado aprobarla… -no pudo continuar porque un largo y poderoso bufido salió de los labios de Cris.

-Esa es la mayor trola que te has inventado –le dio un suave tirón de pelo-. Teddy le echa menos cuenta a los EXTASIS que yo, y mira donde estoy. Y tú no puedes sacar en la vida una mala nota en Historia de la Magia ya que te ayudo yo. Y creo que soy la única persona a la que Binns en su eterna muerte ha felicitado por mi atención en la clase, que de las cuatro casas sólo estamos dos despiertos –le soltó el pelo-. Así que no me mientas, soy vuestro amigo y sé que pescar a Teddy es mucho más difícil que pescarte a tú, no soy idiota –ante eso ella solo pudo mostrar una mueca triste.

-No creo que seas un idiota… -musitó- Es que Teddy… me… -bajó la cabeza- Él me… besó –su rostro se había puesto completamente rojo, y los ojos de su amigo estaban muy abiertos ante esa revelación.

-¿Qué te besó? ¿En la boca? –ella asintió- ¿Y ahora te ignora? –Volvió a asentir sintiendo un escozor en el pecho- ¿Pero como cojones se ha vuelto así de gilipollas? –Preguntó indignado- ¡Pero si le gustas! ¿Por qué te ignora? –Cris estaba bastante enfadado, pero lo que dijo hizo que la cara suya fuera un poema.

-¿Le… le gusto? –Parpadeó- Creo que estás equivocado, a él no le gusto… -ladeó la cabeza- Sólo me ve como una hermana, ya lo sabes –suspiró-. A lo mejor… se arrepiente de haberme besado –se mordió el labio- y por eso… -cerró fuertemente los ojos-. No sé qué hacer – admitió.

-Yo te diré lo que hacer -se acercó a ella-. Vas a buscar a Teddy, vas a empotrarlo contra la pared y vas a maldecirle de mi parte, yo ahora tengo entrenamiento de Quidditch –se excusó-. En serio ¡no lo entiendo! –Bufó- Pero hay algo que sé en esta vida que no viene ni en los libros ni en las guías de Quiddicth –miró a Victoire-. Y es que tú eres una de las personas más valientes y sentimentales que conozco, eres muy orgullosa además de una Gryffindor. Si te gusta Teddy, díselo. Si te está ignorando, pregúntale el porqué. No seas de las miles de cientos de chicas que se callan la boca –aquella palabras tenían sentido, sin embargo un miedo inquietante creía en su interior-. En la vida hay que correr riesgos, aunque duelan –explicó-. Y si no tienes el valor necesario ¡enfádate! ¡Grítale! –Abrió ligeramente la boca para hablar pero él continuó- Uno no puede callarse todo, Vicky. Y tú te mereces sonreír –le dio un suave golpe en el hombro- No es hora de ser cobarde ¡saca tu leona interior!

-Pe-pero… –tartamudeó- Si a él no le gusto le perderé –miró fijamente a Cris- ¡No quiero perderle! ¡No puedo perderle! –Bramó- Sé que suena cobarde pero…. Yo no quiero estar sin él, no lo soportaría –bajó la cabeza derrotada.

-En serio, Vicky… Eres muy sentimental, pero ¿no preferirías estar siempre con él siendo su novia antes que perder la oportunidad? –Preguntó- El tiempo pasa muy rápido, y los hombres no son siempre los que tienen que dar el primer paso –le pasó la mano por el cabello-. Tienes que madurar, porque sino perderás a Teddy. A lo mejor él ya se ha resignado a perderte, a dejarte –sonrió tristemente-. Pero sé que en el fondo tampoco quiere hacerlo, ya te lo dije, duermo con él, se puede aprender mucho de una persona sólo por ver la cara que pone al ver una persona –cerró los ojos-. Ahora ve, Teddy debe estar dirigiéndose a las cocinas.

-Pe-pero… -su voz sonaba torpe y temblorosa, se fijó en Cris, tenía una sonrisa cargada de confianza. Por primera vez desde que Teddy la besó se sintió segura de sí misma- Gracias –musitó antes de salir corriendo.

Tenía que ser valiente, como cualquier Gryffindor, y no tener miedo al resultado. Su tío Ron siempre le decía que lo importante no es el resultado, sino el partido, aunque los Chudley Cannon nunca ganasen siempre iban a dar juego. Además su madre le decía que no tenía que ser débil ante nadie, ni siquiera ante la persona amada, lo primero que se va al creer perderlo todo es el miedo, y ella se juró a sí misma no tener miedo ante lo que sucediera en un futuro, pero lo quebrantó cuando supo que le gustaba Teddy. Su fortaleza se rompió cuando la acorralaron en el baño, no obstante, aunque le hubieran dicho que aquello no había sado malo, que el tener miedo era algo natural, su orgullo había quedado demasiado herido en ese momento para enfrentarse a eso. Bajó corriendo por las escaleras hasta llegar al piso que estaba debajo del Gran Comedor, su pelo estaba revuelto por la carrera, su rostro completamente rojo, y en su mente sólo resonaban una y otra vez las palabras de Cris, sino tenía suficiente valor para enfrentarse a él ¡tenía que enfadarse! ¡Enfadarse de verdad, porque la ignorase, convertir todo ese temor en rabia! Al girar la esquina pudo ver a la lejanía una melena de color turquesa, se detuvo cerrando los puños, la tarea que antes le había parecido una odisea ahora parecía tremendamente sencilla. Sintió como subía su voz por su garganta y casi sin pensarlo un grito de ira salió de su boca nombrando al chico.

-¡Ted Remus Lupin! –bramó con toda sus fuerzas haciendo que su voz resonara por el pasillo captando inmediatamente la atención de su objetivo. Teddy se la quedó mirando anonadado unos segundos antes de voltear la cabeza para no mirarla- ¡Deja de ignorarme! –aquello sólo había hecho que se enfadase más. Se acercó a él dando grandes zancadas- ¡He dicho que dejes de ignorarme!

-No te ignoro –fue lo único que pronunció sin darse la vuelta, lo que provocó una sonrisa irónica en el rostro de Victoire.

-Y yo soy estúpida y me lo creo –sentenció-, vamos por favor, Teddy, que nos conocemos. –Era un tono hosco, que jamás había utilizado en contra de ningún chico, únicamente con las chicas que solían meterse con ella-. Llevas evitándome desde ese día, ¿qué pasa? ¿Tan mal beso? –inquirió en tono hiriente- Porque si es así, te recuerdo que fuiste tú quien me besó, así que o lo aclaramos o te paralizo hasta que me digas por qué te comportas así –anunció con voz autoritaria.

-No te evito… -pronunció en tono débil- Y no es por ti –ladeó el rostro para verla de perfil.

-Claro –alargó la 'a' excesivamente dando a entender que no le creía-. Es que ahora tienes cierta alergia hacia las rubias, porque te provocan sarpullido –bufó-. No me fastidies Teddy y dime qué narices te pasa, porque se ve que si me callo me ignorarás todo el curso como hiciste en tercero ¡y no estoy dispuesta a volver a pasar por eso! ¿Me entiendes? –le dio un tirón fuerte del brazo provocando que tuviera que girarse- ¡Y no me mires con esa cara que ambos sabemos que no te pega! ¿Por qué diablos me ignoras? –volvió a insistir, esta vez casi chillando.

En vez de contestar a su reclamo notó como Teddy la cogía del antebrazo y la arrastraba a una de las muchas aulas vacías que existían en Hogwarts, ¿qué quería? ¿Encerrarla? Sus cejas se alzaron ampliamente e hizo fuerza para soltarse del agarre del Gryffindor nada más entrar.

-¡Pero qué mierda haces!

-Baja la voz –hizo un gesto de silencio- ¿No querrás que nadie nos interrumpa, cierto? –iba a discutirle pero optó por callarse cerrando los brazos indignada.

-Vale, 'Don Perfecto' –pronunció irónicamente-. ¿Se puede saber, si usted me hace el favor de contestar, porque me está ignorando? –arrastró las palabras haciendo que Teddy pusiera un rostro extraño.

-Porque te besé –fue lo único que dijo, haciendo que ella se enfadara más.

-¡Eso yo también lo sé! ¡Estaba ahí! –el Gryffindor permaneció en silencio- Bueno, ¿qué tiene que ver eso?

-Todo. –No entendía nada de lo que quería decirle, ya sabía que era por el beso ¿la creía tan estúpida como para no darse cuenta de eso? –Me aproveché de ti –eso hizo que abriese ligeramente la boca sin entender nada.

-¿Cómo? –Preguntó- Tú no te aprovechaste de mí –negó golpeando ligeramente el suelo con el pie-. Si con esto intentas excusarte de ignorarme vas claro –aseguró.

-¡Sí me aproveché de ti! –Esta vez su voz sonaba nerviosa- Tú estabas mal y… yo me aproveché para besarte… No estuvo bien –un sonrojo apareció por sus mejillas-, a ti te gusta Will y eso… -ante esa revelación la rubia no pudo más que sorprenderse.

-¿De dónde has sacado tú eso? –Si había algo que siempre había sabido era que Teddy era un completo despistado, que se hubiera dado cuenta por sí sólo de que Will le había gustado y no se diera cuenta de que ahora quien le gustaba era él era sumamente ridículo.

-Me lo dijo Cris hará un año y medio más o menos… Creí que era mentira, pero recordé como te comportas frente a él, así que tuve que darle la razón –levantó su brazo para tocarse su pelo que ahora estaba naranja-. Aunque Will esté con Rachel no es excusa para que yo haga eso… Eres aún muy pequeña y… -sin esperarlo, Victoire le dio una fuerte patada en las espinilla, provocando que Teddy soltase un pequeño alarido y la mirase confuso- ¡Eso a que viene!

-¡Tú eres imbécil! –le golpeó fuertemente en el pecho mientras él intentaba escudarse- ¿¡Que me gusta Will!? ¡Hace años que me dejó de gustar, idiota! ¡No soy pequeña, sólo tengo un año menos que tú! ¡No tienes derecho a decir que soy pequeña! –chilló. Como pudo Teddy logró sostenerle las muñecas parando el ataque- ¡Idiota más que idiota! –volvió a gritar levantando la cabeza, donde sus ojos titilantes de furia e ira dejaban salir que ni ella misma sabía de dónde venían- ¡Como puedes ser que supieras que me gustaba Will y no que me gustas tú, imbécil! ¡Dónde narices Merlín te puso los ojos, porque en la cara no fue! ¡No sabes nada acerca de los sentimientos ajenos y eres un despistado nato! ¡Me sorprende que me haya enamorado de un imbécil tan grande que no sabría dónde está su cabeza sino la tuviera pegada al cuello! –forcejeó intentando soltarse, apretó fuertemente los dientes haciéndolos rechinar- ¡Suéltame! ¡Te mereces que te maldiga durante toda la vida por lo despistado que eres!

Entonces Teddy volvió a hacer algo que la sorprendió, tiró de sus brazos acercándola a su pecho envolviéndola en un abrazo forzoso, ya que lo que Victoire pretendía era librarse de él, pero tenía más fuerza que él, así que después de unos minutos desistió de luchar. Las lágrimas aún continuaban cayendo por sus mejillas hasta morir en su boca, entonces en un instante fue consciente de lo que le había dicho. Se lo había confesado, que estaba enamorada de él. Quiso hacer el intento de taparse la boca, pero le resultó imposible. Notó un profundo vacío en la boca del estómago, mezcla de alivio y desesperación. Lo había soltado todo en un momento de rabia, no sabía cómo debía reaccionar, únicamente fue consciente del fuerte calor que se había instalado en sus mejillas. El joven Lupin la seguía abrazando para evitar que se moviese, pero no porque quisiera estaba segura de ello, las ganas de llorar permanecían ocultas en sus ojos, escondiendo su rostro en el hombro del muchacho, no tenía ningunas ganas de alzar la cabeza nunca más en su vida. Entonces Teddy empezó a hablar, con voz firme pero a la vez rota.

-Soy imbécil… -se dijo a sí mismo-. Prometí que nadie te haría daño, que te protegería –hizo una pausa-. Pero se me olvidó hacerlo de mí mismo –terminó casi en un susurro-. Lo siento –aquello no hizo nada más que avivar el llanto de la chica.

-Idiota… -pronunció entre sollozos.

-Lo sé –reconoció- creo que peco de despistado, Rachel siempre me lo dice –se hizo un breve silencio en la sala, sólo roto por el llanto de Victoire-. Recuerdo que… cuando estaba en quinto te dejé de hablar, porque me había enfadado ¿recuerdas? Cuando hablé con mi padrino en Navidad me aclaró que era lo que me pasaba –suspiró-. Y con el paso del tiempo sólo he podido darle la razón –volvió a suspirar-. Siempre he intentado cuidarte, Vic… de todo lo que he podido, hacerte sonreír, evitar que nadie te hiciese daño. Incluso si sabía que te gustaba Will aún estando con Rachel… Pero aún así sonreías, eres una persona especial para mí –se separó un poco de ella que se puso las manos en los ojos intentando ocultar sus lágrimas-. Te quiero –murmuró suavemente cogiendo un mechón de su cabello mientras que con la otra mano apartaba las suyas, notando un leve temblor en sus labios- Así… -le limpió el rastro de lágrimas de las mejillas- tal y como eres.

Victoire alzó la vista para mirarle a los ojos, como no creyendo si era verdad lo que le decía, pero toda duda quedó dispersa al ver la sonrisa de Teddy, tan radiante y sincera que no podía estar mintiendo. Intentó articular alguna palabra, pero le resultó imposible, la emoción la consumían además de otro reguero de lágrimas que luchaban por volver a salir. Entonces nuevamente ocurrió, pero esta vez todo era distinto, el tiempo pareció detenerse en ese mismo instante en el que los labios de Teddy se posaron sobre los suyos. Otro beso con un toque agridulce fue lo que notó, no supo cómo responder, sólo se quedó quiera mientras él le pasaba los brazos por detrás de la espalda apoyando su frente contra la suya. Cerró ligeramente los ojos concentrada en aquella hermosa sensación, cuando los abrió pudo notar que el cabello de Teddy había cambiado a rosa, pero no importaba. Su rostro estaba sonrojado y sus ojos de ese color dorado que tanto lo caracterizaban.

-Podemos… ¿estar juntos? –preguntó aún con miedo por la reacción.

-Siempre –contestó él sin dudarlo-. Si tú quieres, siempre que podamos lo estaremos –ante esa respuesta sólo pudo sonreír tímidamente antes de volver a sorberse la nariz.

Después de la tormenta siempre venía la calma, o al menos eso decían. En este caso la tormenta había durado demasiado tiempo, años quizás, pero el resultado nunca había sido tan grato.

Fin

Dios mío de mi vida, por fin he acabado este fic. No es de la manera que quería ni mucho menos pero al menos he cerrado el arco que me interesaba que eran las parejas, ya el resto os lo dejo a vuestra imaginación queridas lectoras. Para los que quieren saber que ocurrirá con Rose-Scorpius, eso es otra historia que únicamente podéis inventar. Yo ando liada con un fics de Assassin's Creed que me queda poco para terminarlo, pero no os negaré que tengo una jugosa historia de Rose-Scorpius en marcha desde hace un tiempo, sé como empieza y como acaba, pero me resulta desesperadamente difícil saber que es lo que irá en el medio... por eso no la he subido al , aunque me gustaría conocer vuestras opiniones.

Muchísimas gracias a todas aquellas personas que han esperado y sufrido tanto como yo en la vida de estos personajes que tanto hemos aprendido a querer. Un beso a todas esas 80,000 personas que me han ido visitando a lo largo de estos años, tantos nombres que no tendría espacio para agradeceros todo lo que os agradezco vuestro incondicional apoyo. Nos vemos en otra historia, puede que en unos meses o en unos años, quien sabe. Muchos besos a todos!