Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.

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Fue en ese momento perfecto, en el que se habían vuelto uno solo, que Elsa se dio cuenta de que había nadie más con quien quisiera estar de esa manera. Amaba la manera en que se sentía deseada por él y como podía hacerla temblar con la forma en que la tocaba. Y juraba que nadie más sería capaz de hacer lo mismo en su vida.

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Día 9

Prompt: La primera vez

Género: Romance

Palabras: 999

Rating: M

Propuesta de: JDayC


A tu lado


Elsa mantuvo la mirada fija en esos orbes verdes que la miraban con deseo, sintiendo como sus mejillas se arrebolaban. Las manos hábiles del pelirrojo terminaron de soltar el listón que ataba su breve camisón de noche por delante, dejando a la vista sus senos blancos y coronados por capullos erguidos. Vio como él los contemplaba, desviándose también hacia el valle existente entre sus pechos y vagando por el vientre liso hasta detenerse en el borde de su prenda interior, consistente en unas braguitas que hacían juego con la camisola.

Con algo de timidez, hizo ademán de cubrirse con los brazos, expectante ante la falta de palabras de su compañero. Él parecía estar en medio de un trance.

Las manos masculinas sujetaron sus muñecas con delicadeza, colocándolas a ambos lados de su cabeza e impidiendo que continuara ocultándose. Un suspiro brotó de los labios de Hans al posarse de nuevo en su recién descubierto escote.

—Eres hermosa—musitó y las mejillas de ella se encendieron con más intensidad.

Jamás había sido mirada de esa manera por ningún otro hombre.

El pelirrojo terminó de retirar su camisón, inclinándose sobre su cuerpo y permitiéndole sentir su pecho desnudo contra el de ella. Llevó su boca hacia su clavícula nívea y una de sus manos se introdujo dentro de las bragas de encaje, acariciando su intimidad con destreza y haciéndola gemir de placer. Era la primera vez que alguien la tocaba de una forma tan íntima.

Y le gustaba.

Hans descendió para atrapar uno de sus pezones entre los dientes, haciendo que se arqueara ante él. Inconscientemente, llevó una palma hacia sus cabellos para empujar su rostro hacia ella, con la necesidad de sentir más de cerca ese contacto. Su femineidad se humedecía cada vez más con el movimiento pausado que sus dedos provocaban en su interior.

La presión palpitante de su miembro contra su muslo, a través de la ropa interior que aun cubría su pelvis, le indicaba cuan excitado estaba con la situación. El corazón le latió con rapidez al saberse la responsable de dicha reacción.

—Tócame, Elsa—le pidió, despegándose de su pecho para verse en sus ojos azules, con una expresión lasciva que muchas veces le había visto al observarla pero que recién en ese momento, cobraba un significado nuevo para ambos.

Obedeciendo su petición, metió su pequeña mano dentro de la prenda que ocultaba su virilidad, aferrándola con suavidad y mostrando cierta dubitación. El gemido entrecortado que soltó Hans la tomó por sorpresa e hizo que lo mirara con semblante turbado.

El joven esbozó una sonrisa de lado, enternecido ante su inexperiencia y la manera considerada en la que lo tocaba. Ver la actitud tan inocente que mantenía su copo de nieve le inspiraba aún más lujuria.

Pero aquella era la primera vez que tenían relaciones y sabía que tenía que tratarla con sumo cuidado. Quería que lo disfrutara y que no volviera a intimar con nadie más que con él.

—Acaríciame, no tengas vergüenza—murmuró hablándole al oído y lamiendo el lóbulo de su oreja.

Con mayor confianza, Elsa le propició una caricia con sus dedos y volvió a escuchar como gemía, mientras él imitaba la acción dentro de su clítoris. Sus jadeos entrecortados se mezclaban con cada beso y con cada roce que compartían, volviendo aquel encuentro más apasionado.

La muchacha echó su cabeza hacia atrás cuando su amante volvió a descender sobre sus pezones erguidos, atendiendo uno con la lengua y frotando el otro entre su pulgar y su índice, con tierna intensidad. Un rastro húmedo fue dejado en cada uno de ellos antes de que Hans bajara para besar su vientre.

Se sentía tan húmeda que pronto se encontró implorando por ser despojada de la última prenda que escondía su desnudez.

Intuyendo lo que quería, Hans le permitió abandonar su virilidad y enseguida deslizó las bragas por sus piernas esbeltas y largas, a la vez que le besaba el interior de un muslo. Elsa suspiró nuevamente y supo que aquel era un punto sensible al que habría de poner más atención en adelante.

Contuvo la respiración al vislumbrar el pálido monte de Venus de la chica; algo que hizo que la sangre se le calentara. Repentinamente tuvo la necesidad de entrar en ella.

—Elsa… —dijo volviendo a ascender para verse en los orbes cerúleos que lo tenían embrujado.

La aludida le rodeo el cuello con sus brazos. La determinación y cierto miedo se mezclaban con el deseo en su mirada.

—Hazlo—le susurró.

—No quiero lastimarte… —replicó él, consciente de lo mucho que quería penetrarla pero temiendo también por su bienestar.

—Hazlo—repitió la rubia y fue todo lo que necesito para desprenderse de sus pantaloncillos.

Elsa entreabrió los labios y sintió calor en su rostro al observar su erección. Pensar que muy pronto lo tendría dentro de sí, enviaba escalofríos por toda su columna.

Hans entró en ella lentamente y la estrechez de su femineidad lo abrazó. La platinada se curvó hacia él y sintió una punzada que provocó que enterrara sus uñas en la ancha espalda del ojiverde. Cuando un leve alarido de dolor salió de su garganta, él colocó una mano en su mejilla y la beso profundamente, acariciando con la lengua el cielo de su paladar y buscando distraerla de aquella sensación.

No quería lastimarla, pero era inevitable incluso conteniéndose en sus embestidas.

Acostumbrándose a la penetración, Elsa dejó que avanzara hasta toparse con la barrera que limitaba su inocencia. Ella se la entregó, sintiéndose segura de estar a su lado. Hans era el único hombre por el que deseaba ser tocada, el único que la hacía estremecer y sentirse amada en todos los modos posibles.

Ambos movieron sus caderas dejándose llevar por el placer de ser uno solo. El orgasmo golpeó sus cuerpos, erizando sus cabellos y haciendo que gritaran el nombre del otro.

Él se dejó caer a su lado y la atrajo a su pecho. No hacían falta palabras para llenar el silencio.


Nota de autor:

¿Y? ¿Qué tal estuvo eso? Esa sugerencia de JDayC sí que me dio algo de trabajo también, jajaja, pero bueno, ¿a quién no le gusta ver a estos dos teniendo algo de intimidad? Tomando en cuenta comentarios que me hicieron antes, intenté ser un poco más explícita aquí, pero creo que aun me queda mucho por mejorar en esto de los ratings M. Apenas voy empezando. x3

Espero que lo hayan disfrutado. No sé porque visualicé esto en un modern AU, aunque la verdad es que en sí, no hay muchos detalles de la época porque lo importante era ese momento sexy que compartían, jejeje. :D

laloo: La cabeza del pelirrojo es todo un mundo aparte. xD Tomaré en cuenta tu sugerencia para algún drabble, es una posibilidad interesante también. ;)

F: ¿Experta en meterme en la mente de Hans? ¡Gracias! Aunque la verdad es que solo hago especulaciones. A saber que es lo pensará de verdad alguien tan traicionero como él. u.u

Guest: Sí por mi fuera, habría algo Helsa cada día del año. *w* Gracias por comentar.

¡Los leeré después, snowflakes! ;3