Guinea Pig

-¿Cómo te has sentido?- Saya hizo la pregunta al aire esperando que su hermana, quien se supone estaría dentro de su cuarto, la escuchara, pero cuando entro a la habitación, con una sonrisa de oreja a oreja, parecidas a las que le enseñan a la gente en la televisión por medio de series sobre médicos y películas con protagonistas enfermos y familiares devastados, fuera a ayudar como apoyo moral, se desvaneció al ver que su hermana no movía ni un músculo. Ella estaba recostada en su cama y cubierta de pies a cabeza por las cobijas, incluso el rostro estaba escondido debajo de ellas -¿Diva?...- susurro Saya acercándose lentamente a la cama -¿Estas despierta?- pregunto en voz baja, mientras acercaba su rostro a la silueta de su hermana inerte para ver si podía captar alguna clase de movimiento y saber si dejarla dormir. Pasaron unos segundos, pero no recibió respuesta alguna, y cuando volvió a llamarla -¿Diva?-

-¡Boo!- exclamo la ojiazul quitándose súbitamente las cobijas de encima, haciendo una mueca exagerada, y aunque el gesto travieso de tratar de asustar a alguien no hubiera espantado ni a un ratón, le saco tremendo grito de susto a su hermana, y por la sorpresa prácticamente fue a dar al suelo de espaldas.

-¡Azotó!- grito Diva riéndose de manera triunfante.

-¡Diva! ¡Me asustaste!- reclamo la joven frunciendo el ceño, aun tratando de recuperarse del susto, mientras se levantaba y se sobaba el trasero recién golpeado.

-Esa era la idea- argumento su hermana riendo.

-Vine a ver como seguías- dijo Saya ya mas calmada mientras se sentaba en el borde de la cama –Ayer no vine a verte, pensé que seguirías dormida. Solomon me dijo que habías estado un poco deprimida estos días y te la pasabas durmiendo. Preferí no molestarte- se excuso la joven con una sonrisa fingida, actuada con precisión y ahínco culpable frente al espejo una noche atrás… ¿Preocupada por su hermana? Sí, esta bien, Saya sí estaba preocupada por ella. Aun le caía mal su hermana y no confiaba en ella y mucho menos era capaz de olvidarse de todo lo que le había hecho a su familia y a ella, y la verdad… era que no la había visitado porque, si veía a Diva, no sabia lo que era capaz de hacer, después de darse cuenta del asunto del zapato, así que se aferro a una tremenda fuerza de voluntad y no le dijo nada ni a su hermana ni a su caballero. Al menos no por ahora (aunque se haya desquitado discretamente).

-Bueno… sí estuve un poco mal estos días- dijo la muchacha bajando la mirada un poco. Se notaba aun algo desanimada a pesar de su reciente bromita.

-Diva, yo… de verdad, siento lo que paso- dijo Saya, haciendo referencia al aborto que había sufrido su hermana días atrás. Saya no sabía aun que sentir sobre eso. Es decir, su hermano menor había sido violado y asesinado por su hermana y no podía evitar sentir rencor contra su gemela por lo que había hecho, pero esas bebés, al final de cuentas eran sus sobrinas, hijas de sus hermanos… al final de cuentas eran su familia.

-No te preocupes. Ya estoy mejor. Tampoco puedo detener mi vida, tengo que seguir adelante- dijo Diva sonriendo y mirando su vientre ahora vacío. Saya dirigió la mirada hacia el mismo lugar, y no pudo evitar sentir un pesar de culpa en su propio vientre… Saya estaba preñada de culpa. Le dolía lo que le había pasado a su hermana, aun le tenia la misma compasión que cuando en el Zoológico… pero por mucho que quisiera, tampoco podía compadecerla del todo, y mientras Saya se adentraba en su ola arrolladora culpabilidad y dilema, Diva se mostraba optimista, pensando seriamente en volver a embarazarse.


Por otro lado, en toda la mañana Kai no había parado de caminar de un lado a otro, como últimamente acostumbraba hacerlo casi todos los días durante horas, pegado a su teléfono celular y siempre teniendo cuidado de tenerlo prendido y con la pila bien cargada. A tanto había llegado su obsesión con recibir una llamada de su hermana que incluso dormía con el celular en las manos.

-¿Se han dado cuenta?- pregunto de pronto Okhamura, quien se encontraba sentado en el sofá de la sala, mientras miraba el noticiero del mediodía.

-¿De que?- pregunto David mirándolo. El periodista se volteo hacia Julia, David y Lewis quienes tomaban café, esta vez hecho por Lewis pues prácticamente le habían prohibido a Mao que ella se encargara del café después de que a Kai le hubiera dolido el estomago la ultima vez que tomó un café hecho por la chica.

-De las noticias. Desde que Saya se fue, los asesinatos en las discotecas cesaron de pronto- observo Okhamura mientras David recapacitaba en lo que había dicho.

-Es cierto. No cabe duda que la autora de esos crímenes es Diva, pero desde hace varias semanas, el tiempo que ha transcurrido desde que Saya se fue…- dijo David, y entonces, Kai presto atención al escuchar por segunda vez el nombre de su hermana, y detuvo su incesante caminar mirando al militar detenidamente –… los asesinatos pararon. Me pregunto si Saya tendrá algo que ver-

-¿Cómo? ¿Crees que ya ha matado a Diva?- pregunto Kai con optimismo mientras él también se servia una taza de café y dejaba el móvil en la mesa.

-La verdad, Kai, lo dudo- argumento Julia -Saya no se veía con intenciones de matar esta vez a su hermana, aunque también esta el caso de la ultima llamada que te hizo, diciendo que en un arranque de furia estuvo a punto de hacerlo, aunque también estuvo a punto de matar a Hagi, no podemos saber con exactitud que ha hecho en este tiempo con respecto a ello- puntualizo Julia objetivamente, aunque con ello le rompiera la esperanza al chico pelirrojo.

-¿Por qué no tratas de llamar a Saya otra vez?- sugirió Mao dirigiéndose a Kai.

-Tiene el celular apagado-

-¿Y por qué no trataras de llamar a Hagi?- pregunto la chica buscando todas las opciones posibles, casi tan desesperada como lo estaba su ex novio, pero de inmediato se arrepintió de haber dicho eso, sobre todo cuando Lewis, Julia y Okhamura la miraron con cara de "¡Ay no!".

-¿A Hagi?- dijo Kai con un dejo de sarcasmo y desprecio –Ni siquiera se si tiene celular, además, si lo tuviera, jamás supe el numero y en caso de que pudiese llegar a hablar con él, me colgaría de inmediato o simplemente se quedaría callado como siempre- exclamo molesto tomando el celular y arrojándolo a la mesa como si con eso pudiera reclamarle en directo al caballero.

-Hagi no es de fiar… es un cobarde, y se los he dicho un millón de veces, que estoy seguro de que convenció a Saya con ayuda de Diva, para que se alejara de nosotros- volvió a decir Kai, tal y como lo había hecho desde que su hermana abandonara al Escudo Rojo, con la misma irritabilidad y seguridad. La versión del chico era muy poco creíble para los demás, quienes habían "conocido" de cerca de Hagi, por así decirlo, pero la seguridad con la que lo afirmaba siempre, era a la vez muy convincente, pero al final de cuentas era la palabra de Kai contra la de Hagi.

-Kai, no te ofendas, pero realmente yo creo que esas acusaciones son producto de tus celos- dijo Mao con desgano y cansada de escuchar mil veces la misma historia, cruzándose de brazos.

-Mao tiene razón. Hagi es un santo. Jamás se vio que tratara de hacer algo en contra de Saya, al contrario, siempre se mantuvo atento a ella. Es callado y serio y todo eso, pero no es razón para que lo acuses por tal cosa, como el de enrollarse o planear algo con Diva para tratar de manipular a Saya- argumento Lewis, convencido al igual que Mao y todos los demás, de que después de todo Kai solo decía eso por celos y a carencia de una mejor opción para saber la razón especifica por la cual Saya se había ido.

-¡Maldita sea! ¿¡Hasta cuando van a creerme!? Les he dicho mil veces que yo escuche a Hagi hablando con Diva sobre Saya, y que coincidencia que poco después de eso, Saya hubiera decidió irse… Hagi solo navega con bandera de inocente, pero yo no soy tonto y siempre me dio mala espina. Yo se que algo hizo o algo le dijo algo a Saya para convencerla- se defendió Kai enérgico, casi tirando al suelo su taza de café al darle un fuerte golpe a la mesa que hizo sobresaltar a Julia en su silla.

-Yo creo que le tienes envidia por que es más guapo que tú- comento Mao con una risilla, cosa que provoco que Kai le mandara una mirada de esas que matan, pero ella no le presto mayor atención.

-¡Es suficiente de tonterías!- vocifero David cansado de la misma conversación. No pensaba quedarse con brazos cruzados esperando que los planes de Amshel se llevaran a cabo sin darle pelea antes y ver como el mundo se infestaba de quirópteros. La situación que fuera y en la que estuvieran, no cambiaba el hecho de que Saya era su única oportunidad para arreglar todo y su única arma para defender al mundo de esos monstruos, y como el militar que era, no se quedaría sentado esperando su muerte sin antes seguir con la guerra y dar un par de golpes aunque tuviera que perecer. Para eso lo habían entrenado, no para aguantar los celos de un adolescente desesperado.

-Sea lo que sea, y quien sea que haya tenido la culpa, no cambia el hecho de que Saya es lo único que tenemos- dijo David levantándose de su asiento autoritariamente –Hay que saber donde esta Saya, buscarla, y tratar por el medio que sea, en que vuelva con nosotros y retome la lucha. Estoy seguro de que Saya se fue sin decir nada mas porque estaba segura de que si nos decía algo, tú, Kai, la hubieses convencido de no irse con Diva, y ella temía eso, por eso simplemente salio un rato y llamo a Diva para irse con ella y no tener que enfrentarte- explico David con vehemencia. Todos los presentes se miraron entre si, y un dejo de optimismo se reflejo en los ojos de cada uno. Parecía que el Escudo Rojo comenzaba a levantarse después del tercer abandono de su carta maestra.

-¿Entonces que tienes en mente?- pregunto Julia serenamente, esperando escuchar el plan que seguramente ya se le había ocurrido a David.

-Rastrearla por todos los medios posibles. La ciudad de Nueva York es muy grande, será imposible tratar de buscarla de casa en casa. Lo que podemos hacer es conectar el celular de Kai a un rastreador de llamadas, así que la próxima vez que te llame, porque estoy seguro de que lo hará, tendrás que mantenerla en la línea por al menos sesenta segundos para poder rastrear la ubicación de la llamada. Lo habrás visto en alguna película de seguro. Trataremos de buscarla también vía satélite tal y como lo hicimos al llegar a Francia, y hay que mantenernos cerca de la zona de Manhattan. Recuerden que Amshel tiene mucho dinero y es la zona de la ciudad ideal para alguien como él y sus negocios, y es más probable que Diva frecuente esas zonas, y por consiguiente Saya, así que Kai, por favor, deja de buscar en el Bronx que hay no encontraras nada- dijo David, a lo cual todos comenzaron a poner manos a la obra. David llamo a Joel para pedirle que les proporcionara el equipo necesario y, comenzaron a dividirse en grupos para ir regularmente a Manhattan y diferentes áreas de la ciudad y distintos distritos, y con algo de suerte, encontrar a Saya o alguna pista que los llevara hasta ella.


Se hizo de noche en un abrir y cerrar de ojos, y Saya no se aparto de Diva ni un solo momento durante todo el día, y es que a decir verdad, Diva no se lo había permitido, y en determinado momento del día a la ojiazul le dio por ponerse a ver una serie de películas que, Saya, jamás imagino que fueran de su agrado, aunque en realidad no le había dejado un buen sabor de boca después de verlas a pesar de que muchas de ellas tenían una trama interesante. Diva la hizo ver películas de Stanley Kubrick como La Naranja Mecánica, hasta películas de Quentin Tarantino como Pulp Fiction y otras mas recientes como la de Hostal (en esta ultima, Saya se vio profundamente perturbada por las escenas explicitas de tortura, y en mas de una ocasión se tapo los ojos, cosa que hizo que su hermana se riera de ella). Por otro lado, Saya ni siquiera sabía que existían tales películas.

-Adoro esa película- comento Diva sacando el DVD de La Naranja Mecánica del aparato reproductor.

-Yo la verdad… no sabia que existía esa película- dijo Saya prendiendo el televisor y dejándolo en un canal al azar.

-Te la pasaste todo el siglo pasado tratando de matarme. No tuviste tiempo de ver películas. A mi me gustan mucho ver películas, no se por qué…- añadió Diva encogiéndose de hombros y guardando el DVD en su respectiva caja –Quizás me gusta ver a los humanos haciendo historias ficticias que ni ellos se creen- agrego sentándose en el suelo con la película de Stanley Kubrick en las manos, y leyó un momento la contraportada, donde decía el año de estreno, y espontáneamente se le ocurrió una buena idea que le lleno el cuerpo de una sensación morbosa.

-Esta película es del 72'- y fue en ese momento que Saya, al escuchar ese año, recordó la Navidad de 1972 y lo que había hecho en Vietnam. Su rostro prácticamente se desfiguro en una mueca de terror hacia si misma, pero tan pronto como apareció, se fue… Que tramposa era su hermana, pensó la chica de ojos marrones dándose cuenta de la treta.

-… Me gusto más la de Pulp Fiction- comento como tratando de cambiar de tema forzadamente, mientras comenzaba a cambiar rápidamente de canal con el control remoto hasta que finalmente lo dejo en el noticiero de la noche. Diva estuvo apunto de gritar "¡Que aburrido!", pero se contuvo al darse cuenta cual era la noticia.

-"La policía esta desconcertada. Hace ya un mes, que los asesinatos de hombres jóvenes en discotecas de la ciudad de Nueva York, cesaron de pronto. Los forenses junto a la policía, lograron encontrar suficiente evidencia, tales como cabello, patrones dentales y huellas digitales en las escenas de los crímenes, pero no pudieron encontrar registro alguno del responsable, y tal parece que el caso esta dando vueltas en círculos. La presunta asesina, a la cual han llamado "La vampiresa de Nueva York", no ha perpetrado más crímenes, aunque el ayuntamiento y seguridad pública, ha obligado a las discotecas a aumentar la seguridad para tratar de evitar más muertes. Los familiares de las victimas exigen justicia y hoy en la mañana hicieron una manifestación frente a…"- el reportero que daba la noticia desde su asiento, detrás de un escritorio solemnemente negro, hablaba con una seriedad y formalidad que a Diva le dio asco, y a Saya, le provoco un profundo sentimiento de vacío y culpa, como si tuviera el deber de denunciar a su hermana a la policía al tener "tanta" información de la presunta asesina.

Ah… esas obligaciones morales de humanos que tanto asediaron, y aun asediaban a Saya… la pobre, tratando de ser humana, usando todos sus medios mentales e incluso engañándose a si misma tratando de adecuar sus sentimientos a los de los humanos. Diva estaba hastiada de ello.

-¿Eras tú, verdad?- pregunto Saya con seriedad, mirándola fijamente.

-Saya, obviamente- respondió después de unos segundos mientras clavaba su mirada en la de su hermana –"¿La vampiresa de Nueva York"? Que nombre tan más ridículo. Y la policía… que inútil, seguramente ni siquiera pudo identificar mi ADN, puesto que, claro, no es humano- comento con una perversa sonrisa y una risita traviesa, como si matar a personas inocentes sin aparente razón fuera un juego más para divertirse momentáneamente y salir impune. Saya sintió una profunda rabia asentarse en su corazón y le dieron ganas de abalanzarse a su hermana… pero…

-¿Y… por qué los mataste?- pregunto dejando de poner atención en el noticiero.

-¿Por qué Alex DeLarge hacia lo que hacia?- comenzó a hablar Diva casi de manera académica -… Por las mismas razones que yo. Para divertirse con estas reglas morales de la sociedad humana. Nunca subestimes el "poder de la ulta-violencia" diciendo que es algo malo, o terminaras con un lavado de cerebro como Alex…- le advirtió Diva a su hermana guiñándole un ojo –O… ¿es que ya te han lavado el cerebro, Saya?- pregunto con sorna. Una malicia descarada podía escucharse en su voz y en la manera en la que le había hecho la pregunta, pero Saya no respondió, y mantuvo la mirada contra la de su hermana, e inconcientemente, su cerebro le dijo que esas palabras, eran una esplendida declaración de guerra, que ella, acepto nuevamente, usando esta vez, las tácticas repugnantes, malditas y a la vez divertidas de las mujeres cuando de pronto, se convierten en arpías despiadadas y ponzoñosas.

-¿Por qué no mejor vemos otra película?- sugirió Saya con serenidad, provocando que Diva se le quedaba viendo atontada, e incluso algo decepcionada por la reacción tan asquerosamente tranquila de su hermana, pero la joven se olvido de ello y se levanto, comenzando a buscar en una torre de madera una nueva película para ver.

-¿Quieres ver esta?- pregunto Diva enseñándole la caja de un DVD, solo que este no tenia portada y simplemente estaba en negro.

-¿Cuál es?-

-Guinea Pig- contesto Diva, y antes de que su hermana le preguntara de que trataba, corrió al reproductor de DVD y puso la película.


Joel puso manos a la obra a petición de David y el Escudo Rojo. De inmediato movió todas sus influenzas y puso todo el dinero necesario para conseguir los más sofisticados aparatos que se necesitaban para rastrear a Saya através de la ciudad de Nueva York. Incluso, esa misma tarde fue a verlos al departamento, sumamente feliz porque la organización, después de su segunda caída con el abandono de Saya, pusiera manos a la obra con más energía que nunca.

-En cuatro días llegaran todos los aparatos necesarios para la búsqueda, y lo del satélite, ya esta arreglado- dijo Joel dirigiéndose a David con una enorme sonrisa, pero sin mencionar algunos cuantos sobornos que tuvo que ofrecer para poder acceder a esa clase de servicios. David le dio las gracias a Joel, y entre el ambiente alegre y optimista que se da con las ganas de ganar, hasta Mao que siempre era tan arisca, le había preguntado a Joel como seguía de las piernas. Este comentó que dentro de poco le harían otra operación, y con suficiente rehabilitación, podría volver a caminar.

-Por cierto, David, había estado pensando en algo…- dijo Joel, adoptando un semblante serio y llamando la atención de todos –Si van a estar buscando a Saya también en la ciudad, como me dices, en Manhattan es mas probable que se encuentre Saya con Diva, creo que deberían mudarse ahí- propuso el joven.

-Vamos Joel, no tienes que molestarte tanto. Podemos ir a Manhattan sin necesidad de estar ahí- dijo Kai, que aunque era un inconciente y terco, le parecía demasiado abuso para Joel, pues incluso hasta la renta mas barata dentro la zona de Brooklyn, significaba un gran despilfarramiento de dinero, después de todo Nueva York era una ciudad muy costosa.

-Pero, si están en Manhattan siempre, y con un poco de suerte, la posibilidad de llegar a encontrarse con Saya es mucho más grande, y creo que tú, Kai, eres el más interesado en eso- dijo Joel, cosa que dejo a Kai pensándolo con más detenimiento, ya que, a pesar de sus esperanzas, jamás había considerado realmente la posibilidad de encontrarse de pronto a Saya en algún lugar de la ciudad. Después de todo, y con ayuda de las pocas llamadas que le hacia su hermana, se había dado cuenta de que Diva la hacia frecuentar lugares de alto nivel socioeconómico, y Manhattan era el lugar ideal.

-Pues yo estoy de acuerdo con Joel sobre lo de irnos a Manhattan. Terminaremos derretidos todos antes de encontrar a Saya si pasamos el resto del verano en este departamento sin aire acondicionado- objeto con energía Mao levantándose de su asiento, cansada ya de vivir en el diminuto departamento sin las comodidades necesarias a las que estaba acostumbrada, además no le era nada lindo ver a los hombres con los pies en ollas de agua fría y hielo.

-Bueno, creo que Joel tiene razón- opino Julia después de escuchar todo, mientras se servia café nuevamente. Todos al final estuvieron de acuerdo, incluso Kai y David, quienes antes se habían resistido a ello por la misma razón de abusar de la generosidad de Joel, pero terminaron por ceder. Tampoco le era nada cómodo a ellos andar con los pies mojados luchando contra el calor.

-Esta bien, mañana mismo me gustaría que buscaran el lugar que gusten para mudarse lo mas pronto posible y mandar ahí todo el equipo- pidió Joel, mientras que el ambiente, frente a los cambios, parecía presagiar buenos tiempos para el Escudo Rojo y su lucha, pero por otro lado, en la misma enorme ciudad, algo pareció llamar la atención de Saya, justo en el momento en que pegó un grito al cielo.


-¡Dios Diva quita esa porquería!- exclamo Saya al ver de que trataba la película, inmediatamente después de ver una de las escenas, donde aparecía una pobre mujer de cabello negro y corto, aterrorizada, drogada y atada a una cama y a un hombre vestido de samurai y con la cara pintada de blanco, quien lentamente la asesinaba torturándola y desmembrándola meticulosamente.

-¿Y ahora que te pasa?- pregunto Diva mirando a su hermana molesta por la interrupción. Saya se levanto de su lugar poniéndole Stop a la película.

-¡Estas loca Diva! ¿Es una de esas películas donde matan a alguien de verdad? ¿Las "snuff"?- pregunto Saya molesta e indignada, casi ofendida por el grado de enfermizo sadismo que disfrutaba su hermana al ver semejantes barbaridades como esas, mientras caminaba al reproductor para sacar el espantoso y sangriento DVD.

-¡No! Es Guinea Pig 2, Flor de Carne y Sangre. Parece snuff pero no es de verdad- argumento Diva, mientras se acercaba a su hermana y trataba de arrebatarle el disco de la película –Tú matas quirópteros. No se de que te espantas, ¡mentirosa! Ni que nunca hubieras visto sangre- contesto caprichosamente la ojiazul.

-Sigue siendo asqueroso- contesto Saya forcejeando con su hermana por la película, pero después de unos segundos, Saya se detuvo secamente y soltó el disco, cosa que dejo confundida a su hermana y con el CD en mano. Saya miro hacia la ventana del cuarto, y camino hacia ella. Aparto la cortina lentamente con manos temblorosas, y noto el espacio del jardín oscurecido ya por la noche, y se quedo mirando fijamente el ahora tétrico lugar, casi alerta, como esperando que cualquier monstruo gigante atacara en cualquier momento, clavando sus enormes patas en el suelo inmenso del jardín, esperando antes, acechando, escondido entre los árboles frondosos, los arbustos y los rosales.

-Nunca me gusto Nueva York… No después de ver Godzilla- comento Saya con voz monótona y sin quitar la vista del jardín.

-¿Eh? ¿De que hablas?- pregunto Diva absolutamente desconcertada por el inesperado comentario. Ya había visto ella también la película de Godzilla, donde una lagartija gigante y mutante en forma de dinosaurio ataca Nueva York, pero lo que no entendía era a que venia ese comentario, el cual parecía carecer de todo sentido de la lógica y cabida en la conversación... Minutos antes se estaban peleando (una pelea típica de hermanos, como en las películas, pensó Diva) y ahora ella le hablaba ¿de Godzilla?

-Si yo me encontrara con un dinosaurio, no podría matarlo, es demasiado grande. Creo que si me encontrara con uno, más bien correría- dijo Saya sin dar explicación alguna de sus palabras, dejando a su hermana desconcertada quien no podía encontrar razones entendibles a lo que su gemela decía, pero esta, sin la menor intención de explicar nada, cerro rápidamente las cortinas, como si quisiera esconderse de algo que estuviera afuera, observándola.

-"Se acerca. Kai se acerca, me esta buscando… como siempre"- pensó Saya temerosa, alejándose de la ventana, frente a la mirada incrédula de su hermana quien la seguía con la vista mientras ella, caminaba de un lugar a otro desesperada.

-Diva… ¿En donde estamos?- pregunto Saya aun caminando en círculos y aparentemente distraída.

-¿Cómo que no sabes donde estamos?-

-En que distrito- explico Saya.

-Pues… en los Hamptons, Long Island- contesto Diva aun confundida. Primero su hermana se quejaba de la película, después se peleaban y después comenzaba a decir cosas sin sentido y a hablar de dinosaurios, y ahora no sabía en donde estaban… aunque a decir verdad Diva nunca le dijo con exactitud…

-¿Esto esta lejos de Manhattan?- pregunto Saya preocupadísima.

-Eso creo…- contesto Diva indecisa –Nueva York esta como a dos horas o algo así- le respondió en voz baja… después, Saya se detuvo, respiro profundamente y miro a su hermana sin emoción alguna en sus ojos entrecerrados.

-Creo que… me iré a dormir- le aviso saliendo con desgano de la habitación y casi arrastrando los pies, mientras su hermana la seguía con la mirada.

-Oye, Saya, no te pongas así…- pidió Diva con una mueca fastidiada, pero Saya no le presto atención y salio sin decir nada ni voltearla a ver -¡Exagerada! ¡Es solo una película!- le grito Diva, pero su hermana no volvió después de cerrar la puerta.


Perdón por la tardanza, después de casi un mes desaparecida, pero espero que el capitulo haya valido la espera.

Con respecto a ello, tengo que hacer algunas aclaraciones. Para quienes no conozcan el termino "snuff"; Snuff son un tipo de películas ilegales, donde generalmente una persona es secuestrada (aclaro, es un secuestro real) y dicha persona es torturada de manera sádica. Mutilada, desollada, golpeada y todas las maneras de tortura que causen un dolor extremo, para finalmente ser asesinadas. Obviamente estas películas son ilegales porque son reales, no hay efectos especiales ni trucos, la persona es realmente torturada y asesina. Hasta ahora son también una leyenda urbana, pero en lo personal no dudo que existan.

Guinea Pig son una serie de películas asiáticas de los 80 con efectos extremadamente detallados de violencia, tortura y asesinato. No he visto las películas, pero me han comentado que parecen muy reales, tanto que cuando el actor Charlie Sheen vio la de Flor de Carne y Sangre, la confundió con material snuff y contacto al FBI, quien tuvo que investigar si eran falsas o reales las escenas, y bueno se armo un escándalo por todo eso pues hasta el FBI creia que era un asesinato real, y más cuando el asesino japonés Tsutomu Miyazaki quien era fanático de Guinea Pig y películas de alto contenido gore, mato a cuatro niñas basándose en escenas de la película 2.

La Naranja Mecánica es una película de 1972 de Stanley Kubrick basada en la novela de Anthony Burgess, donde Alex DeLarge es un joven delincuente que vive en Londres, con un trastorno sociópata de la personalidad y que es fanático de la violencia, o "ultra-violencia" como el la llama y fanático de Beethoven. Cuando finalmente es arrestado por matar a una anciana, para salir de la cárcel, se somete a un experimento de "lavado de cerebro" llamado "Tratamiento Ludovico", y después Alex no puede reaccionar con violencia aunque sea atacado, condenándolo a una existencia infeliz y reprimida. El mensaje moral que deja es que es mejor ser malo por voluntad, a ser bueno por obligación... Bueno, algo así. Por eso Diva le pregunta a Saya "¿Acaso ya te han lavado el cerebro como a Alex?" refiriéndose a su conflicto entre su verdadera naturaleza salvaje y su lucha por mantener una humanidad impuesta y anti-natural, según Diva.

Con lo demás, un error mío. No pensé antes en que parte de Nueva York se ubicaba la mansión de Nathan donde están todos. Me puse a investigar sobre los distritos de Nueva York y me di cuenta de que según las escenas de la mansión en el anime, el lugar no encajaba con ningún distrito de la ciudad a excepción de los Hamptons. Los Hamptons es el lugar preferido para vacacionar de los más ricos de Nueva York. La mayoría de las casas son mansiones con gigantesco jardines y algunas con vista al mar. Los Hamptons se ubica en Long Island, y como es un lugar no muy poblado, pues mas bien es un lugar de vacaciones y algo alejado y además opulento, me pareció ideal. Debí haber explicado esto antes en capítulos anteriores, pero me encargare de editar eso.

Y por cierto, decidí ponerle el hobbie a Diva de ser fanática de películas (la chica no hace nada y tiene mucho tiempo libre, creo que no suena tan extraño), desde películas comerciales hasta películas "raras" y de todos los géneros, pero personalmente creo que a ella podrían gustarle mas bien películas de tipo gore (aunque también creo que las tomaría como de comedia) y películas tal vez de horror, mientras que las románticas y de drama las tomaría como una especie de experimento social sobre los humanos para "tratar" de entenderlos, incluso para entender porque su hermana es como es. No se que les parezca a ustedes, así que si lo desean, déjenme su opinión.

Bueno, me alargue demasiado y seguro los aburro, así que gracias por leer el capitulo, a los que mandan reviews y a mis lectores de planta que siempre me dan ánimos.

Me despido

Agatha Romaniev