Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.

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Aquel viaje de estudios no había resultado ser lo que ella esperaba. Llegar en plena época de carnavales a Brasil no era precisamente idílico para Elsa y en especial con el molesto acompañante que se había colado, entre sus compañeros de la clase de portugués. Sin embargo el ambiente festivo le depararía unas cuantas sorpresas.

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Día 16

Prompt: Extranjeros en el Carnaval de Brasil

Género: Romance

Palabras: 1000

Rating: T

Propuesta de: HoeLittleDuck


Liberando impulsos


La música tocada por instrumentos ambulantes y proveniente de algunos equipos de sonido, había llenado el barrio entero de Copacabana, contagiando con su espíritu festivo a la multitud de personas que llenaban las calles y se apostaban en las entradas de sus casas, siempre bailando y riendo. Era un ambiente alegre al que si bien no estaba acostumbrada, no dejaba de resultarle de lo más interesante.

Elsa se ajustó sus gafas de sol y continúo mirando, desde el balcón del apartamento que alquilaba junto a algunos estudiantes de su clase de portugués. Todos habían convenido en que organizar un viaje a Río de Janeiro, sería una gran experiencia para mejorar con el idioma. De modo que allí se encontraban, haciendo de todo menos aprender. Llegar en plena época de carnavales no era precisamente un incentivo para pulir sus conocimientos de la lengua portuguesa; en especial cuando sus compañeros se la habían pasado casi todo el tiempo alcoholizados o en la playa. Pero ella al menos podía disfrutar de los bonitos paisajes de la capital brasileña.

Suspiró. Su carácter tímido no le permitía ser tan extrovertida como el resto de sus acompañantes. Mientras algunos estaban en el mar y otros habían acudido a mirar más de cerca los carros alegóricos que pasaban cerca del barrio, ella había preferido permanecer como observadora desde un punto discreto.

En aquel instante, la gente que podía mirar abajo había comenzado a cantar y a bailar con más ahínco. Muchos de ellos portaban ropas ligeras o trajes de baño, acordes con el clima caluroso y lo exuberante de la celebración. Unas chicas en la acera se movían escandalosamente, luciendo los bañadores más pequeños que había visto hasta entonces, y eso que en Copacabana le había tocado ver escenas por el estilo.

Azorada, desvió sus orbes azules. Vaya que las brasileñas no tenían complejos.

—Sabía que la iba a encontrar aquí, Su Majestad.

Sobresaltada la rubia se volvió para mirar detrás de sí, encontrándose con un pelirrojo que sonreía arrogantemente y sostenía una bebida en su mano.

La muchacha rodó los ojos y regresó a mirar al frente, ignorándolo deliberadamente. En parte porque no lo soportaba y en parte porque se había ruborizado al verlo tan solo con las bermudas que exhibían su bien marcado abdomen. Un ser tan nefasto no debería poseer un cuerpo tan perfecto.

—¿Por qué te quedaste aquí? Deberías haber salido con los demás—el cobrizo se posicionó a su lado—, puede que sea la única vez que podamos disfrutar de todo esto.

—Prefiero observarlo desde aquí.

—¡Aflójate un poco, copo de nieve! Es el Carnaval de Río, no tienes que ser tan estirada.

—Mi nombre no es copo de nieve, Hans—le lanzó una mirada fulminante—. Y no soy ninguna estirada.

—Entonces no te molestará probar lo que traje para ti—la joven miró con desconfianza el vaso que él sostenía, contemplando el líquido verde en su interior y la generosa cantidad de hielo que había encima.

A Elsa le gustaban las bebidas frías, pero no estaba segura de que debiera aceptar algo que proviniera de alguien como Westergaard, quién no le había dejado de insistir en todo el semestre para que aceptara salir con él. Ni siquiera era de la clase de portugués, pero de alguna forma misteriosa se había acoplado al viaje solo para perseguirla.

Enarcó una de sus cejas rubias al notar las dos pajitas dentro del vaso, sin poder creer que Hans hubiera recurrido a algo así para flirtear con ella.

—¿Te molesta compartirla conmigo?—inquirió él, burlón.

—No tengo sed—repuso, haciendo caso omiso del calor que se sentía incluso estando en el exterior.

—Estirada—Elsa frunció sus labios—. Es una Caipirinha*, es muy popular aquí en Brasil—acercó una pajita a su boca—, anda—insistió.

La platinada suspiró cansada.

—Solo un trago—dijo antes de sentir un agradable sabor a lima que la refrescó.

Un rato después, con el carnaval en todo su apogeo y habiendo tomado por su cuenta la mayor parte del cóctel, Elsa se encontraba risueña y disfrutando de la música que llenaba el ambiente. Comenzó a contonearse levemente, sintiéndose más en sincronía con el ritmo que hacía eco desde las calles.

—No debiste beber esto tan rápido, copo.

Las palabras de su acompañante no tuvieron ningún efecto en ella. En cambio, comenzó a sentirse acalorada y con presteza se desprendió de la camiseta que llevaba puesta, dejando a la vista la parte superior del bikini azul que su hermana había empacado en su maleta a pesar de sus quejas y que se había negado a mostrar hasta ahora.

Hans se quedó absorto ante la visión que tenía ante sí, abriendo la boca ligeramente. Sus ojos verdes contemplaron la esbelta silueta de la chica, deteniéndose brevemente en la piel nívea de su busto, el pequeño ombligo en medio de su vientre plano y las caderas que sobresalían por encima de sus shorts de denim.

Ni en sus más alocadas fantasías se habría imaginado ver a su escurridiza reina de hielo de aquella manera. Sintió como de repente se ponía colorado.

Dándose cuenta de su reacción, Elsa esbozó una sonrisita y se acercó a él con una mirada socarrona en sus pupilas.

—Nunca antes me había divertido tanto—le dijo ella con tono travieso. Había escuchado que el carnaval sacaba la parte más desinhibida de la gente, pero él no habría creído que eso también aplicaría con su pequeño copo de nieve.

—¿N-no quieres ir a recostarte u-un rato? C-creo… que d-de veras lo necesitas—consiguió decir, encontrándose sorprendido y hasta algo tímido ante su extraño comportamiento.

—¿Quién es el estirado ahora?—la rubia le rodeó el cuello con sus brazos y aproximó sus labios a los suyos, terminando con la poca cordura que le quedaba.

Hans puso las manos en las caderas femeninas y ambos se enredaron en un beso hambriento, mientras una lluvia de confeti de colores caía desde el balcón superior. El carnaval era mágico.


*Caipirinha. Bebida tradicional de Brasil. Se hace con lima, azúcar, hielo y cachaza, que es un licor brasileño.


Nota de autor:

Esta ha sido una de las ideas más complicadas, porque hasta ayer no sabía que hacer. xD Anielha me sugirió una cosa, pero mis musas optaron por esto y bueno... perdón si alguien se quedó con ganas de leer sobre carros alegóricos, pero quise enfocarme más en el ambiente y en mostrar a Elsa más... liberada. ;) Esto es lo que consigues al ponerme en apuros, Hoe. e.e

¿Qué piensan de esto? ¿Era lo que esperaban o no? Oh cielos, este reto cada vez me pone más a prueba. D:

F: Jajaja, gracias. El lemmon anterior sí se puso un poquito intenso. Mis queridos Helsa son como perros en celo cuando están en la cama. LOL

TGIF! Pasen un lindo fin de semana rompiendo las reglas. ;)