Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.
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Se suponía que fuera el día más feliz de su vida, pero Elsa sabía en su interior que estaba a punto de cometer una equivocación. Todo por su obstinación y su orgullo. No obstante, al verlo a los ojos comprendió que no era demasiado tarde. Parte de hacer las cosas bien, era retractarse de las decisiones que se tomaban equivocadamente.
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Día 19
Prompt: Día de boda
Género: Romance
Palabras: 998
Rating: K+
Propuesta de: JDayC
Hacer lo correcto
Elsa se miró al espejo con una expresión insegura en su rostro. El hermoso vestido de novia estilo princesa que llevaba puesto, resaltaba su delicada figura. La parte superior se ceñía perfectamente a su torso, ajustándose en la cintura con un cintillo de brillantes mientras que la falda bordada en tul se alejaba del cuerpo dándole una apariencia de ensueño. Sin embargo ella no se encontraba precisamente soñando con caminar hacia el altar.
Era el día más importante de su vida y no estaba feliz. Estaba a punto de compartir su vida entera con un hombre que no la hacía sentir especial. Recién ahora se daba cuenta de que se había precipitado en su elección, a causa de su enorme orgullo.
El sonido de la puerta abriéndose detrás de sí le hizo voltear. Sus ojos azules se abrieron con sorpresa al encontrarse con un pelirrojo, enfundado en un esmoquin negro.
—Hans, ¿qué estás haciendo aquí?—preguntó, ruborizándose al ver como los orbes esmeraldas del aludido se la quedaban observando con embeleso.
—Te ves hermosa, Elsa—le dijo él y el color en sus mejillas aumentó—. Siempre imaginé que te verías muy bella vestida de novia. Nunca me equivoco.
—Tienes que salir de aquí—repuso la rubia dándole la espalda. Verlo solo volvía más difícil todo aquello—, ya casi empieza la ceremonia—busco su ramo con los ojos, nerviosa.
—No voy a dejar que hagas esto, Elsa—la joven volvió a mirarlo confundida—. No dejaré que arruines tu vida.
—¿Qué sabes tú acerca de lo que hago o no con mi vida?—inquirió la muchacha con frialdad.
La irónica carcajada que soltó el cobrizo provocó que tensara sus labios.
—Sé que no amas a mi hermano—le dijo él arqueando una de sus cejas pelirrojas—. Sé que él no te ama a ti. Al menos no como lo hago yo—agregó como no quien no quiere la cosa, metiéndose una mano al bolsillo del pantalón—, ¿a quién quieres engañar, Elsa? ¿Haces todo esto por el bien de tu empresa? Sabes que hay otras opciones.
—Estoy siendo práctica, como tú al engañar a mi hermana para quitarle su herencia—la mirada cerúlea de la platinada se clavó con dureza en el rostro del hombre—. ¿O ya te olvidaste de eso también?
Hans se encogió de hombros y ella tuvo ganas de abofetearlo por su descaro.
—Cometí un error—repuso seriamente—. No quería enamorarme de ti, Elsa. Me ha costado casi todo lo que tengo hacerlo, echaste a perder todos mis planes. Pero ¿sabes qué? Ya no me importa—añadió negando con la cabeza—. No me importa la empresa, ni tu hermana, ni si sigues odiándome por lo que hice. Me importas tú—dio un par de pasos hacia ella hasta que quedaron a tan solo un palmo de distancia—. No hagas esto, Elsa. No vale la pena.
—Tienes mucho valor para venir a hablarme después de cómo arruinaste las cosas. Todo esto es tu culpa, Hans—le recriminó la novia, cruzándose de brazos—. Tus acciones fueron las que me orillaron a esto. Anna confiaba en ti y pusiste en riesgo lo único que nos dejó nuestro padre. Voy a hacer lo que sea con tal de no perderlo.
—Lo perderás si te casas con mi hermano. Él no es una buena persona—la chica hizo ademán de esquivarlo para salir y Hans la detuvo tomándola por la cintura—. ¡Demonios, Elsa!—masculló—Sé que lo hice todo mal, pero créeme, no querrás estar atada a él de por vida. Te arrebatará todo lo que tienes. ¿Es eso lo que quieres para ti y para tu hermana?
Las pupilas celestes de la mencionada se humedecieron y el cobrizo quiso estrecharla contra sí para protegerla.
—Ya es muy tarde…
—No, nunca es muy tarde—Hans le acunó el rostro entre las palmas de sus manos, limpiando con los pulgares las lágrimas que salieron de sus ojos—. Aun estás a tiempo. Olvídate de todo esto. Vámonos juntos.
La platinada se mordió el labio inferior, sintiendo su corazón acelerarse.
—Te amo, copo de nieve—no había rastro de arrogancia en la mirada verdosa—. Eres lo único bueno que me ha pasado en la vida. Y lo arruiné, como todo lo que llega a mis manos—sus palmas pequeñas fueron hasta las de él con intención de apartarlas, pero en lugar de eso solo se quedaron allí, estáticas—. Soy un estúpido. Renunciaría a todo con tal de tenerte a mi lado.
—No sigas, Hans…
—A todo. La maldita empresa, el maldito dinero, mi maldita familia—lo vio inclinarse hasta posar su frente sobre la de ella—. No hagas esto, Elsa. Te lo pido por favor. Te lo ruego.
Como ella dudara, volvió a colocar las manos sobre su talle, esta vez con ademán posesivo.
—No me importa si tengo que sacarte a la fuerza de aquí—murmuró el pelirrojo amenazadoramente—; haré que de verdad no tengas opción. No permitiré que seas de él.
Elsa se estremeció al ver la decisión con la que hablaba. Dentro de sí sabía que lo amaba también, aun con todo su egoísmo y lo que había hecho antes. Desvió la mirada hacia el costoso anillo de compromiso en su mano izquierda… y lo arrojó al suelo.
¿Qué más daba ya? No lucharía por su legado a costa de su propia felicidad. Lo haría sin pretensiones, como debió haber sido desde un principio. Por ahora no quería pensar en reproches. El pasado estaba en el pasado.
Sintió que se quitaba un peso de encima al tomar la mano de Hans y devolverle la misma mirada brillante a sus ojos verdes.
Le iba a llevar tiempo poder perdonarlo. Pero estaba dispuesta a correr el riesgo.
Su vestido de novia se agitó cuando ambos corrieron fuera de la iglesia, bajando la escalinata de la entrada. Ahora si era el día más feliz de su vida.
Nota de autor:
Sí, seguro que todos esperaban una boda entre copo de nieve y el pelirrojo arrogante, JDayC me dijo que quería que los niveles de glucohelsa subieran. Pero ayer de la nada se me ocurrió esto y pensé que sería genial ver a Hans robándose a la novia, con el consiguiente intercambio dramático de palabras y toda la cosa. xD ¡Pero oigan! Terminaron felices. ;)
¿Qué hay más romántico que dos enamorados escapando de una iglesia y de una boda que no debía ser? Jojojojo. :3
F: Seguro que Hans no se convirtió en espuma de mar en la viñeta anterior. D: ¡Piensa positivo! Jajajaja, me hiciste el día con la imagen de Weselton como la bruja del mar, ese viejecillo gay. xD
HiCookieMonster: Bueno, al menos te entretuviste con la viñeta de ayer. La verdad es que mis musas no me dejaron opción que escribirla así.
Helsa fan: Sí, aun me acuerdo de ti, jajaja. xD ¿Cómo crees que me olvidaría? Sí extrañaba tus reviews. Hey ánimo, espero que todo este mejor en tu vida. ;) Y sí, ¡hasta que Hans hizo algo bien! Pero eso no le quita lo arrogante, jajaja.
Les dejo la imagen en la que me inspiré para describir el vestido de novia de Elsa. *w*
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