Histeria Colectiva

-¡Si yo no hubiera llegado...!- exclamo Diva por enésima ocasión, mientras caminaba alteradísima de un lado a otro, haciendo ademanes de fastidio con las manos. Estaba tan perturbada, que mientras le contaba a Solomon lo que había sucedido, hasta había hecho los "efectos especiales" aun más exagerados de lo que acostumbraba.

-Tranquila Diva. Perdiendo la calma no vamos a poder hacer nada… ¿Estas completamente segura de lo que estaba sucediendo?- pregunto Solomon sentado en un sillón (el más cómodo que pudo encontrar, porque aunque no lo parecía, el asunto del cual le informaba Diva no lo tenía contento), y con las manos entrelazadas.

-¡Sí! Ella estaba ahí vuelta loca con las hormonas dándose vuelo, besuqueándose con Hagi- dijo otra vez la joven -¿Y donde estabas tú?- exclamo, apuntándole -¡Quien sabe! ¡Por ahí, perdiendo el tiempo! ¿No se supone que estamos juntos en esto? Tú quieres a Saya para ti, y estas dejando que te la quite Hagi- lo reprendió la ojiazul plantándose furiosa frente a él.

-Estaba ocupado, y sí quiero a Saya, pero nuestro mayor peligro es Hagi- aseguro Solomon levantándose, ya cansado de los regaños de su ama. A veces dejaba de lado su demencia asesina o su actitud infantil para comportarse tal y como lo haría una esposa furiosa, y no sabía bien cual de todos esos roles le daba más miedo… –Además, ¿No se supone que ibas a hacer algo con él?- pregunto Solomon, mientras se acercaba a Diva y acariciaba su rostro, mirándola con una sonrisa burlona -¿O acaso te esta resultando muy difícil quitarle el novio a tu propia hermana?- le dijo, como reclamándole su actitud desleal y sin vergüenza, y al mismo tiempo, su fracaso. Si había algo que Diva odiaba, era que la rechazaran, como lo hacia Hagi. Diva lo miro fastidiada y quito bruscamente de su cara la mano del rubio.

-No me vengas con tonterías. Me traicionaste por mi hermana, y deberías estar agradecido de que te este ayudando, además, soy yo la que esta haciendo todo el maldito trabajo- reclamo una vez más.

-Como quieras, piensa lo que quieras, al que hay que quitar de en medio es a Hagi. Saya es la razón de existir de él, por eso hay que deshacer esa unión si queremos conseguir nuestro propósito- afirmo Solomon. Diva se le quedo unos segundos viendo, fijamente, como si no entendiera lo que le estaba diciendo.

-¿Qué?- pregunto Solomon, confundido al ver la reacción, o falta de ella de la chica.

-¿Como…? Bueno, dime una cosa Solomon. ¿Como pudiste enamorarte de mi hermana? Es decir… No entiendo de esas cosas, no me interesa entenderlo, pero, he visto, al menos en las películas, que muchas veces los humanos se enamoran después de un tiempo- e hizo una pausa antes de continuar y comenzar a caminar lentamente por la habitación, adoptando una pose como de detective tratando de encontrar la pista definitiva para descubrir al criminal. Una cuestión como el amor, para alguien como Diva, podía resultarle un caso sin resolver -¿Entonces como tú pudiste enamorarte de mi hermana así como así? La viste, ¿Cuántas veces? ¿Dos, tres veces?- pregunto. A cualquiera le hubiera parecido una ofensa, que lo decía con el afán de burlarse, pero Solomon noto, que Diva estaba preguntándole eso con toda sinceridad, e incluso la seriedad que tenía que aplicarse a una pregunta como esa.

-Se supone que no te puedes enamorar tan de pronto. Tienes que conocer a la persona, ¿No? Así lo hacen en las películas. ¿Cómo te enamoraste de Saya?-

Solomon sonrío con algo de ironía, y después de pensarlo, y no encontrar una respuesta a la inusual interrogativa de su ama, la miro confundido. A decir verdad no espera una pregunta como esa por parte de su reina, y no tenía respuesta lo suficientemente satisfactoria.

-Pues… No lo sé- dijo finalmente, encogiéndose de hombros –Simplemente sucedió. Puede que sea puro instinto, ya que Saya, por orden natural, se supone es mi novia. Pero… ¿Cómo decirlo? Es lo que los humanos llaman "alma gemela". Simplemente la encuentras, y sucede. No es algo que puedas controlar. Jamás te traicione con esa intención, sólo sucedió- contesto finalmente Solomon, satisfecho por su respuesta. Diva refunfuño al no encontrarle respuesta a su pregunta a pesar de que Solomon hablo con honestidad y dijo lo mejor que podía decir.

-¡Es que no lo entiendo!- exclamo dándole un zapatazo al piso, como si de ahí fuese a conseguir respuesta.

-Es lo mismo que te pasa a ti Diva. Te sientes atraída por Hagi porque por instinto y orden natural de nuestra especie, él es tu pareja. Y, deberías tener cuidado… puede que termines enamorándote de él- le advirtió Solomon.

-¡Ja, si claro!- dijo con sarcasmo la joven, carcajeándose.

-El poder de la negación no siempre funciona en estos casos, Diva- argumento Solomon. Hubo una pausa, y Solomon se volvió a echar al sillón y cerro los ojos. Diva se le quedo viendo confundida. Parecía tan tranquilo, a pesar de que le había contado lo que había sucedió entre Saya y Hagi, pero era casi como si tuviese la pronta victoria en sus manos.

¿De verdad el amor podía ser así?

Bueno, Diva no estaba dispuesta a experimentarlo. Solomon parecía un idiota.


-No pudimos localizar con precisión a Saya, pero según lo que la señorita Min nos dijo, ella sigue en la ciudad, y al parecer aun sigue con Diva y acompañada de Hagi- Kai sintió como el estomago se le revolvía al escuchar decir a David los nombres "Diva" y "Hagi", e inconcientemente refunfuño y se cruzo de brazos, molesto, cosa que no paso desapercibida por David, pero si por Joel, quien estaba más concentrado en la información. Siempre le era entregado un reporte completo después de cada misión o movimiento de la organización, pero con algo tan importante como eso, había preferido ir a ver personalmente a David y a los demás.

-¿Están… completamente seguros?- pregunto Joel, pues, según David, la joven Min no sabía los nombres de los acompañantes de Saya y su hermana secreta, como la había considerado la joven.

-A pesar de no tener los nombres, la descripción física de ambos caballeros es irrefutable. Solomon estaba ahí, y también Hagi. Siguen con Diva- corroboro David, suspirando un poco al haber estado, prácticamente, tan cerca de Saya, y al final no tuvieran ni la menor idea de donde estaba… Era ya la tercera vez que pasaba eso. Primero en Rusia, luego, se les perdía en Francia y ahora se les iba en Nueva York. Es como si Saya nunca hubiera querido estar con ellos, pero David descarto la idea de inmediato, pero ciertamente, aun le daba vueltas en la cabeza el hecho de que, Saya con toda su furia y sed de venganza, terminara abandonándolos, y no para luchar sola como antes, si no para irse con la principal enemiga de lo que David incluso había dicho, era su escudo… Ciertamente había sido una traición, y la constante interrogante del por qué Saya había hecho semejante cosa lo tentaba a pasar por la licorería, pero aun se mantenía firme, sobretodo, para no decepcionarse a si mismo, y mucho menos a Julia.

-Joel, tú eres como… como… como un pariente de Amshel- dijo Kai de pronto, atropelladamente, sin encontrar mejor palabra para poder hacer mención del parentesco de Joel y Amshel, y a riesgo de parecer imprudente –Tú debes saber donde vive, ¿no?-

-A decir verdad, sí, se cual es su residencia aquí en Nueva York, pero en ese lugar ahora no hay nadie- aseguro Joel un tanto desesperanzado. Obviamente Amshel no era tonto. Sabía que su "sobrino" Joel era el actual jefe del Escudo Rojo. Amshel no iba a quedarse con Diva, en un lugar que él conociera.

-Obviamente están en otra casa o algo así- comento Lewis -¿Pero donde?- pregunto a nadie en especial, mas bien arrojando la pregunta al aire a ver si a alguien se le ocurría alguna respuesta.

-Podría ser la casa de algún otro caballero- dijo Julia atrayendo la atención de los demás.

-Sí, ya había pensado en eso, es lo más seguro… ¿Pero, de cual caballero? Diva tiene varios- menciono Okhamura. Los integrantes del Escudo Rojo, algunos, suspiraron, y Mao miro al cielo como pidiendo ayuda divina. Que perdidos podían estar sin Saya, pensó la chica, pero al ver que los demás parecían no saber que hacer, prefirió intervenir.

-No pongan esas caras- dijo rompiendo el silencio del lugar –Encontraremos a Saya. Tomen en cuenta esto: si encontramos a Diva, encontramos a Saya, y si encontramos a Hagi, ¡también encontramos a Saya!- exclamo Mao tratando de animarlos, pero los integrantes se le quedaron viendo sin el mas mínimo atisbo de emoción.

-¿Y donde encontramos a Diva o a Hagi?- pregunto Kai. La irritabilidad en su voz se escucho claramente al mencionar a ambos, cosa que llamo la atención de todos, sin embargo fue Mao la que se atrevió a preguntar el "por qué".

-¿Por qué siempre te enojas cuando hablamos de Hagi?- le pregunto Mao confundida, pero Kai no reacciono de la mejor manera y lo primero que atino a hacer fue refunfuñar y moverse bruscamente en su asiento.

-¿Aun no lo entiende nadie, verdad?- dijo Kai con desden, mirando a todos los presentes –Podrán pensar que estoy celoso, que estoy loco, pero díganme que por favor se han puesto a pensar en esto; ¿No les parece algo extraño que Saya se haya ido así como así, y que Hagi no la haya detenido?- añadió, creyendo que al hacer esa pregunta, arrojar la duda al aire, al fin podrían tomarlo aunque sea un poco enserio, y no pasar por loco o envidioso.

-¡Y dale con lo mismo!- exclamo Mao.

-Hagi sigue a Saya a donde ella quiera. Si Saya decide irse con Diva, o con quien quiera, Hagi ira con ella- aseguro David.

-¡No, no!- vocifero Kai –Cuando Saya se encontró en el Zoológico con Solomon, y este casi la convence de irse con ellos, Hagi la detuvo… Ella se lo dijo a Mao, ¿Verdad Mao?- pregunto mirando a la chica castaña, haciendo que todos miraran a la joven.

-Bueno, sí, Saya me lo dijo pero…- dijo la muchacha dudosa, aunque inmediatamente fue interrumpida por su ex novio.

-¡Lo juro! Yo escuche a Hagi hablando con Diva, por teléfono, días antes de que Saya se fuera… ¿No les parece extraño? Que casualidad que haya sucedido eso y a los días Saya nos deja. ¡Les digo que es cosa de Hagi y Diva!- repitió enérgicamente el joven, aun más desesperado porque al fin le creyeran, pero Julia solo atino a suspirar profundamente, como una maestra de primaria incapaz de controlar a un pequeño niño problemático, y David negó con la cabeza, mientras los demás lo miraban sin poder creerle nada. No era que no confiaran en el chico, Kai había demostrado ser muy leal a su hermana y a la causa del Escudo Rojo, al igual que había resultado ser un excelente agente a pesar de no tener entrenamiento alguno y ser tan joven, pero… escucharlo decir "Hagi y Diva traman algo y es su culpa", simplemente no les entraba en la cabeza. Es decir… ¿Hagi? El caballero a duras penas cruzaba palabra con la misma Saya, ¿Cómo iba a estar él, hablando con Diva y haciendo una conspiración contra Saya? Era una… tontería, sencillamente. Era imposible, además de todo, Diva nunca pareció estar interesada en Hagi, y eso que el caballero estaba destinado a ser su novio, por algo había preferido a Riku. La idea de que alguno de ellos tuviera una conexión con el otro era simplemente inexistente para el racionalismo de los que rodeaban a Kai.

-¿Todavía no me creen verdad?- dijo decepcionado Kai, al ver que nadie respondía a sus palabras.

-Kai, no lo tomes a mal…- dijo Lewis lo mas suavemente que pudo –Pero… ¿Hagi? ¿Planeando algo con alguien como Diva? Es un disparate- aseguro el hombre encogiéndose de hombros.

Por supuesto, Kai no se lo tomo bien… -Entiendan que Hagi no es quien parece- clamó enérgicamente, pero nadie le respondió, ocasionando que el chico llegara al limite de su poca paciencia -¡Esta bien! ¡Piensen lo que quieran! ¡A mi ese tipo no me engaña! ¡Voy a llegar al fondo de esto y voy a traer a Saya de vuelta!- vocifero caminando con pasos agigantados hacia la salida, dándole un fuerte portazo al cerrarla.


Eso era algo tan típico en Diva. A veces, tenía la mala (y cruel, sea dicho de paso) costumbre de insinuarse e incitarlo a hacer el amor, y de un momento a otro, podía de pronto detenerse y decir: "Ya se me quitaron las ganas. Apártate", cosa que la joven reina acababa de hacer, dejándolo como vulgarmente se diría, como una "novia de rancho", o sea, "vestida y alborotada".

Solomon estaba en la cama con cara de decepción, desanimado, fumando un cigarrillo. Algunas veces, quizás por pura inercia o influencia, fumaba después de hacerlo, pero esta vez se había permitido uno aunque no hubiese pasado nada. Diva estaba a su lado sólo con ropa interior y boca abajo, jugueteando aburrida con la cabecera de la cama, dibujando con los dedos las formas talladas en la madera. Podría estarse divirtiendo, o de perdida, matar el tiempo con Solomon, pero no tenía ganas, sólo tenía ganas de fastidiar. Cuando noto que Solomon estaba fumando, se le acerco, estirando el cuerpo para alcanzar el cigarrillo de Solomon, y, a propósito, encajo el codo en las costillas del caballero, sacándole una mueca de dolor mientras ella le daba una calada al cigarro. Típica manera de Diva de desquitarse sutilmente, mientras le arrojaba el humo a la cara.

Solomon, dispersando el humo de su rostro, algo molesto, decidió contraatacar, al fin que, los dos estaban aburridos. Discutir un poco siempre los animaba -No entiendo. ¿Qué rayos le ves a ese idiota? ¿Y que demonios le ve Saya?- se pregunto Solomon amargamente y haciendo una mueca de fastidio, mirando a Diva. De cierta forma, se le parecía a la pregunta que Diva le había hecho un rato atrás.

-¡Guacala! ¡¿Qué clase de cigarro es este? ¡Sabe asqueroso!- grito Diva con cara de asco, tirando el cigarro al suelo.

-Son los mismos de siempre…- le contesto Solomon con una ceja levantada.

-¿Ah, si? Pues creo entonces que ya no fumo- dijo la chica, para después tomar la cajetilla de cigarros que estaba en el buró, y aventarla por la ventana, que estaba abierta.

-¡Oye! ¡¿Por qué hiciste eso?- reclamo Solomon.

-Porque se me dio la gana- contesto la joven divertida. Solomon refunfuño, y notando entonces que Diva lo único que intentaba hacer era desviar el tema, lo retomo.

-Te hice una pregunta Diva…- le recordó el rubio. Diva bufó fastidiada, poniendo los ojos en blanco.

-Solomon… Soy Diva, no la Doctora Corazón- contesto con desgano, esperando el próximo sermón en contra de Hagi por parte del rubio.

-No te hagas, dime la verdad. ¿Qué le ven? Es un pésimo partido- comento molesto y a la vez realmente confundido por ese aparente sex appeal que el caballero de Saya poseía. Es decir, no era que estuviera realmente celoso o le tuviera envidia (ni en sueños), él también tenia un éxito envidiable con las mujeres, pero Hagi, ¿Qué podía tener de atractivo un cara larga como él? se preguntaba confundido el rubio. Esperaba que su reina pudiera responderle, ya que estaba tan interesada en él.

-Sí, tienes razón. Es pésimo partido- le dio la razón, y Solomon no pudo evitar erguirse en la cama, sorprendido. Diva lo noto, y prosiguió a dar su argumento y de paso fastidiar un poco a Solomon.

-Es decir… sí, Hagi es pésimo. No habla… pero las mujeres eso es lo que queremos. Nosotras somos las que hablamos, y los hombres fingen escucharnos hasta las tres de la mañana para poder llevarnos a la cama. Hagi sí escucha- e hizo una pausa antes de seguir –También es atractivo por mucho que te pese, Solomon- el aludido no pudo evitar soltar un discreto refunfuño, pero Diva no le presto mayor atención y prosiguió.

-Hagi no es para nada romántico, ni detallista, y a las mujeres nos gusta eso, porque también nos atrae que los hombres finjan no ponerlos atención. Aunque también nos enoja…- Solomon se le quedo mirando con cara de "¿Qué demonios habla esta loca…?"- No preguntes.- contesto Diva abriendo los ojos como platos, sin poder tampoco defender su argumento tan extraño sobre como percibía la atracción de las mujeres a los hombres, pero aunque era bastante contradictorio, decidió seguir -Pero una de las mayores cualidades de Hagi es que es totalmente devoto y fiel, en este caso a Saya. La fidelidad es algo que todo el mundo busca, en especial las mujeres, y al mismo tiempo también nos molesta. Un hombre que le es fiel a su esposa, novia o lo que sea, para la "otra" resultara todo un reto, un desafío a vencer el hacer caer a ese hombre y traicionar a su pareja- Diva miro malévolamente a Solomon –Tú, no eres fiel, eres igual a todos, eso al final terminara por espantarnos y fastidiarnos, pero en este caso yo soy la "otra", y quiero hacer caer a Hagi por el puro gusto de joder a mi hermana- Solomon se quedo estupefacto al escuchar los mas profundos pensamientos de la mentalidad de una mujer (como Diva) acerca del amor y los hombres, y como lo dice el chiste, "el hombre que finalmente entienda a las mujeres, terminara muriendo de la risa antes de poder contarlo a alguien más", en este caso Solomon estuvo a punto de carcajearse de puros nervios, pero estaba más impresionado que otra cosa. Después de todo Diva no era una chica común, y su manera de ver las cosas era muy retorcida.

-Pero Say…- pero antes de poder decir algo más, Diva lo interrumpió.

-Mi hermana tiene lo que se merece. Lo tendrá. Ella siempre tuvo todo, todo el tiempo, siempre lo ha tenido… ¿Y yo que? Se merece que la traicionen de vez en cuando, y quiero darle donde mas le duela, con su caballero… y tú ni siquiera trates de detenerme, Solomon- le dijo, mirándolo amenazadoramente –Esto te conviene a ti tanto como a mí… Cuando Saya este desvastada, ¿Quién estará ahí para que la consuele?- le dijo con una mueca de complicidad que agrado bastante al caballero, a pesar de que la idea era cruel, pero en el amor y la guerra todo se vale y un sacrificio de vez en cuando no hacia suficiente mal a nadie.

-Será mejor que actúes rápido Solomon… ¿Quién estará ahí para consolar a Saya…? ¿Tú… o Amshel?- entonces la sonrisa de Solomon se desvaneció completamente.

-¿Amshel? ¿Por qué Amshel?- pregunto el rubio sumamente turbado.


Bueno, aquí esta el capitulo. La verdad lo ultimo, de lo que Diva habla, ni yo lo entendí. Creo que es mi propia forma de ver las cosas, pero no sé, ahora mismo estoy tan estresada y cansada mentalmente que ya ni se lo que digo, y poder corregir este capitulo me costo horrores… De todas maneras, antes que nada quiero avisar que, no sé si pueda seguir actualizando con regularidad por un par de meses, al igual que el del fanfic de Hagi. Como dije antes, no sé ya ni lo que digo. No tienen idea del desmadre que hay en mi casa. Para no hacerles el cuento largo, mi padrastro tiene cáncer de hígado y esta en fase terminal, mientras que yo tengo que viajar con mi madre a mi ciudad natal, pues estoy metida en mil juicios que debo arreglar antes de que termine el año o perderé la seguridad económica que he tenido durante casi diez años (lo que en estos momentos nos mantiene), y bueno, mi mamá esta histérica porque debemos dejar a mi padrastro aquí, ya que no aguantaría un viaje tan largo y esta desconsolada por la culpa (aunque sinceramente, yo estoy rogando porque ya muera mi padrastro. Las condiciones en las que esta son denigrantes, es lo más piadoso que puedo pensar) y me esta pasando su histeria (después de todo esto, me estoy formulando el hecho de dejar de fumar… Aunque terminaría sustituyéndolo por algo peor, seguro).

No debería andar ventilando mis problemas (vamos, soy Agatha, yo no hago eso sin una dosis de sarcasmo), pero las razones que tengo para avisar esto son muy fuertes, y quería avisar por si acaso llego a desaparecer de fanfiction, antes de que mi madre pierda la cordura y nos mate a los dos y después se suicide… (¡Ahí lo tienen! Ni en un momento como este podía dejar de lado mi acidez).

Que mujer mas simpática ¿verdad?…

Bueno, en cuanto al capitulo no tengo nada que aclarar (quizás ya ni me acuerdo) así que si tienen una duda, favor de mandarme review. Ya saben que siempre los contesto.

Me despido

Agatha Romaniev