Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.
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Elsa tenía que admitir que Hans sabía muy bien como complacerla y en todos los aspectos. Solo su esposo podía hacer que hasta algo tan sencillo como tomar un baño se convirtiera en una experiencia de lo más placentera.
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Día 22
Prompt: Tomando un baño
Género: Romance
Palabras: 1000
Rating: M
Propuesta de: Almar-chan
Burbujas y lavanda
Elsa tembló ligeramente al sentir el frío del ambiente sobre su desnudez. Le encantaba el invierno, pero sin duda alguna en ese momento se habría echado a temblar si no fuera porque estaba en brazos de su esposo. Sus ojos azules contemplaron el baño que él había preparado especialmente para ella, después de haber hecho el amor.
Con agrado vio la tina llena de burbujas y reconoció el aroma de la esencia de lavanda que tanto le fascinaba. Hans sabía muy bien cuáles eran sus gustos.
El pelirrojo sintió su estremecimiento y sonrió de lado.
—¿Siente frío, Majestad?—preguntó abrazándola con más fuerza e inclinándose para besarle la sien—Yo me encargaré de eso—añadió antes de que pudiera responder y cuidadosamente la bajo para introducirla en el agua.
La rubia suspiró de satisfacción al sentir la agradable temperatura del agua. Enseguida se relajó y su mirada brillante se posó en los ojos verdes del hombre a su lado. Sus labios se curvaron en una sonrisa al contemplarlo. Tenía el cabello cobrizo revuelto y la bata de dormir algo abierta y desarreglada, permitiéndole vislumbrar la dureza de sus pectorales por debajo.
Él supo distinguir la expresión deseosa que cruzó por su semblante y ensanchó su sonrisa arrogante.
—Es hora de tu baño, princesa.
Metió su mano en la tina para extraer una esponja y delicadamente, comenzó a frotar la espalda nívea de Elsa. Ella se concentró en el tacto cálido de sus dedos rozando su cuerpo y descendiendo lentamente en movimientos circulares.
Aquellos dedos masculinos se deslizaron de nuevo hacia arriba, acariciando su nuca y luego su clavícula. Dejo escapar un gemido cuando los mismos se cerraron en torno a sus pechos, dejando breves rastros de jabón y ocasionándole placer. La parte más secreta de su cuerpo se humedeció debajo del agua.
—¿Estás disfrutándolo, mi amor?—el suave susurró que acarició su oído le erizó de nuevo la piel.
—Quiero que entres conmigo—le dijo la joven, volviéndose hacia él y llevando una de sus palmas hacia la abertura de su bata, indicándole lo que deseaba.
El pelirrojo soltó una breve carcajada.
—Pero yo preparé esto para ti—replicó con toda intención, buscando molestarla—. Solo para ti—besó uno de sus hombros.
—Entra conmigo—murmuró la platinada haciendo un puchero—. Es una orden—agregó con tono exigente.
Hans volvió a reír, sabiendo que más valía obedecer a su querida reina. Desanudó su bata, sintiendo los orbes de cielo que tanto adoraba recorrer su silueta desnuda con intensidad. Un leve rubor apareció en las mejillas blancas de su mujer, haciéndolo enternecer. Aun con los muchos encuentros íntimos compartidos, ella seguía siendo como una niña inocente en algunos aspectos.
Con cuidado se colocó detrás de ella en el agua, posicionándola entre sus piernas y acunándola hacia su pecho. Le encantaba sentirla tan cerca.
Todavía con la esponja en la mano retomó su labor de enjabonar a Elsa, frotando su delicado abdomen y volviéndose cuidadoso cuando rozó su intimidad; deleitándose con el sonido sensual y gutural que salió de la garganta de su esposa. Toda ella era perfecta para él.
Su mano libre se cerró en torno a uno de sus muslos y levantó ligeramente su pierna, esparciendo el jabón con movimientos pausados antes de hacer lo mismo con la otra.
Emitiendo otro suspiro, Elsa dejo caer su cabeza en el hueco de su hombro, temblando cada vez que Hans rozaba su femineidad. Solamente él sabía cómo incrementar cada una de sus sensaciones.
A sus espaldas, el pelirrojo movió su melena platinada dejando al descubierto el cuello de cisne que tanto amaba acariciar. Sus labios bajaron sobre un punto sensible de su nuca, mordisqueando y succionando hasta dejar una marca sobre la piel de porcelana; al igual que las que yacían esparcidas sobre rincones secretos de su figura. La joven era demasiado irresistible para él, hasta el punto de que nunca podía contener las ansias por probarla e impregnarse de ella con todos sus sentidos.
Elsa volteó por encima de su hombro, provocando que despegara su boca y llevando una de sus manos hasta su mejilla. Sus dedos acariciaron el pelo rojizo de una de sus patillas, haciéndolo estremecerse.
Hasta con una caricia tan sencilla como aquella era capaz de hechizarlo por completo.
Ansioso, se inclinó hacia su rostro y capturó esos labios rojos entre los suyos, usando sus dientes y su lengua para intensificar el contacto. Podía sentir su virilidad despertando de nuevo a causa del beso húmedo y la cercanía de aquel cuerpo delicado y perfecto entre sus brazos.
El gemido ronco que brotó de Hans le indicó a la muchacha que había llegado el momento de agradecerle por prepararle tan espléndido baño. Se dio la vuelta en medio de su abrazo, sintiendo contra sus muslos la ya más que evidente erección que había ocasionado en él. Sus pezones erectos rozaron el pecho musculoso, obteniendo con ello otro gruñido placentero.
Sin prisa, Elsa descendió encima de la intimidad masculina para recibirla en su interior. Una corriente eléctrica la recorrió de pies a cabeza al ser consciente de como la llenaba por completo.
Los dos empezaron a moverse, buscando acrecentar su proximidad y moviendo sus caderas en sincronía, mientras las burbujas resbalaban por sus cuerpos y el eco de sus jadeos llenaba la habitación.
A esas alturas, el objetivo principal del baño había quedado olvidado.
Tan pronto como alcanzaron el clímax, la ojiazul se derrumbó encima de Hans, aun teniéndolo dentro de sí. Este aprovecho para acariciarle las mejillas con sus manos húmedas, retirando los mechones platinados que cubrían su frente y observando sus pupilas cerúleas, adormecidas por la satisfacción de haber tenido intimidad.
Elsa se recargó en su hombro, moviendo su dedo índice en círculos encima de sus pectorales mojados. Como le gustaba poder estar entre sus brazos, sabiéndose deseada y protegida.
—Creo que tendré que ofrecerme a darte un baño más seguido, copo de nieve.
Ella rio. Tan solo esperaba que cumpliera con su palabra.
Nota de autor:
Creo que podría acostumbrarme a esto de los rating M. ¡Oh criaturas, ya solo nos quedan 8 días de Helsa! Cuantas cosas hemos vivido hasta ahora con este reto :3 Y las que faltan todavía. Ojalá hayan disfrutado con otro momento subido de tono entre nuestra parejita. ;D
Laloo: Gracias por tus palabras y por el apoyo que me has mostrado recientemente. n.n La verdad es que también me gusta conocer sus opiniones, sean buenas o malas pero constructivas, porque al fin y al cabo escribo para todos ustedes. ;)
F: Muchas gracias chérie, me alegra de verdad que estés disfrutando de cada viñeta. :D
rose: THG no son precisamente un fandom que me atraiga, pero que bueno que hayas podido disfrutar de la viñeta de ayer. :3 Gracias por tu sincera opinión.
Ahora que lo pienso, no hay muchos indicios de que la escena de hoy sea un Modern AU, pero no sé porque yo lo imaginé así. xD Supongo que porque un universo alterno hace más creíble que estén casados. En fin.
¡Nos leemos mañana, copitos de nieve!
