Obertura

La ciudad de Nueva York había sucumbido al tan controversial Halloween, como sucedía todos los años, que durante la mitad del otoño retacaba los almacenes con todo tipo de adornos, artefactos, accesorios y extravagancias para usarse sólo por una noche. Un despilfarre de dinero en nombre del "Día de Brujas". El enorme Central Park se tiño de los usuales tonos naranjas, cafés, dorados y ocres, y las hojas de sus árboles caían secas al suelo con la brisa otoñal. El verano había pasado, para alivio de todos aquellos que no tenían aire acondicionado en casa, y aunque la gran manzana era una ciudad sumamente ajetreada, la brisa fresca del otoño calmaba los ánimos que se caldeaban durante los golpes de calor que habían azotado la ciudad durante el verano de ese año, mientras los ambientalistas aseguraban que era el cambio climático la razón de tan tedioso clima y los religiosos una vez más debatían sobre el mensaje satánico que traía consigo el Halloween y las navajas o los venenos introducidos en las golosinas entregadas a los pequeños monstruos que salían de casa en casa.

Y aunque la mayoría de la gente se preocupaba muy por encima de esas cosas, y otros más se convertían en verdaderos fanáticos, Diva no podía estar más desconectada con la realidad y el mundo, aunque este estuviera apunto de sucumbir a una tormenta solar o ser atacada por el mismo diablo, pues la fecha que se acercaba, a pesar de ser nueva para ella, le había maravillado. Halloween estaba cerca, a semana y media de hecho, y Diva no podía estar más ansiosa.

Días atrás no tenía idea de que trataba, sabía de algunas cosas, como que los humanos en muchas partes del mundo se disfrazaban, iban a fiestas, adornaban las casas como "casas embrujadas", con tumbas en los jardines, brujas voladoras en los techos, murciélagos en las paredes y maquinas de humo, y los niños salían a pedir dulces con sus mejores disfraces, usando como objetivo las casas mejor adornadas, en busca de buenos dulces. A decir verdad hasta hace años atrás esas fechas las pasaba de largo porque estaba ocupada en otras cosas, además de que no le interesaban las festividades de los humanos, pero no fue hasta que su hermana Saya le contó que, mientras vivió en Okinawa, celebro una vez (la primera vez) Halloween, pues en su escuela hicieron una pequeña fiesta, y fue por eso que le entro el interés por celebrar también dicha fecha, sobretodo cuando supo que se podía salir a la calle disfrazada de lo que se le diera la gana a uno e irse de juerga.

Imagínate, todo un espectáculo del inframundo, dejando a los más temibles monstruos y a los más oscuros miedos de los humanos como simples payasos de fiesta. Esa era la idea perfecta de Diva de una noche de diversión y humor negro. Ver a los patéticos humanos tratando de reírse de sus propios miedos.

Saya apenas y había notado la fecha cercana, y sólo la recordó gracias a que su hermana le dijo que seria divertido disfrazarse e irse por ahí. Sinceramente a la mayor no le entusiasmaba mucho la fecha. Anteriormente jamás la había celebrado, más que aquella vez en Okinawa y muy por encima (quizás no debió comentarle esa anécdota a su hermana, pensó), además de que la idea de Diva de irse de fiesta por ahí, le traía muy malos presagios. Estaba casi segura de que si accedía, su hermana no perdería la oportunidad de matar a un par de humanos, y definitivamente era lo último que quería.

Sin embargo no se quedo callada. Le dijo que ella no sería cómplice de un asesinato por pura diversión, aun atormentada por sus fantasmas, esa jueza idéntica a ella que poco tiempo atrás la había declarado culpable y la había condenado, y por supuesto su aun persistente empatía por los seres humanos, pero Diva insistió e insistió tanto… que incluso prometió que se "portaría bien".

-¡Ay, por favor Saya! ¡No seas aguafiestas!- exclamo Diva una vez más, tratando de convencer a su hermana.

-No Diva… Te conozco, sé lo que haces cuando sales a "divertirte". El que este contigo, no significa que este de a cuerdo con que mates humanos por diversión- argumento Saya con seriedad.

-No los mato… me alimento- reitero agriamente y rolando ambos ojos. Cómo le molestaba que su hermana sacara a relucir su todavía apego a los humanos… y es decir, ¡sin razón alguna! Porque no tenía pensado matar a ningún humano… sin embargo, sí tenía pensado… hacer algunas travesuritas, que definitivamente a Saya no le gustarían, claro que… no tenía porque enterarse.

Finalmente, y después de un largo rato de discusión, Diva logro convencer a Saya de ir a celebrar Halloween, eso sí, disfrazadas, aunque a Saya no le gusto mucho la idea pero después de todo, ¿Qué chiste tenía celebrar Halloween sin un buen disfraz? Aunque la única condición de Saya era que tendrían que ir con Solomon y Hagi, más como "escoltas" que otra cosa, para evitar que Diva hiciera de las suyas con las inocentes imitaciones de brujas y Dráculas que estuvieran festejando esa noche.

Diva accedió gustosa, después de todo ella también tenía pensado llevarlos a ambos, a Solomon, porque lo necesitaba… y a Hagi también, para dar el golpe.

Finalmente Diva le comento a Nathan sobre eso, y le pidió que las ayudara con los disfraces. Este ni tarde ni perezoso aceptó. Halloween no era una fecha que le gustara mucho, de hecho hasta cierto punto la consideraba vulgar y superflua al ser tan modificada por los americanos, pero Halloween también significaba extravagancia y fiesta, y vestir a Diva era uno de sus hobbies favoritos. Siempre había una nueva faceta de Diva que sacar a relucir, y en una noche como esa podía darse vuelo con su modelo y musa personal.

Al día siguiente las gemelas y los caballeros se dirigieron a la ciudad de Nueva York. Solomon había aceptado gustoso el acompañarlas a celebrar Halloween; una, porque era una oportunidad única para cortejar a Saya; dos, porque él era parte del plan de Diva que ellos mismos habían ideado durante tanto tiempo, y era una oportunidad que difícilmente volvería a presentarse, aunque eso sí, estaba un poco temeroso al saber que Nathan ayudaría a elegir los disfraces. Es decir, no se le fuera a ocurrir sugerirle el disfrazarse como uno de los chicos de Village Boys. Por otro lado, Hagi había ido un poco a regañadientes, más que nada porque, desde que vio a Saya tan feliz con Solomon en la playa, no se sentía con ánimos de nada y tenía la moral por los suelos, y en segunda, ver a Solomon le revolvía las entrañas y en tercera porque también iba Nathan, pero no estaba dispuesto a irse disfrazado y mucho menos con un traje que el rubio fuera a elegir, no se le fuera a ocurrir vestirlo de stripper o a saber cual barbaridad.

Después de un largo camino y de haber sorteado el tráfico, Nathan ubico una tienda que le había recomendado un buen amigo del teatro, que se especializaba en disfraces y lugar a donde acudían algunos de los vestuaristas de los musicales de Broadway, ubicado en Queens.

Diva y Nathan iban muy animados, Solomon… un poco, aunque Saya y su caballero no tanto, y este último se mantuvo todo el tiempo al margen, mirando todo como ausente.

Dentro del lugar había mucho de donde elegir. Saya pasó por la sección de disfraces de diablo, de brujas y hasta de Disney. En un momento dado Diva le dijo con sarcasmo que se disfrazara de la Bella Durmiente, a lo que Saya respondió con mordacidad que ella se vistiera de Cruella de Vil (ya que tanto el personaje como su hermana estaban igual de desquiciadas, aunque en vez de buscar perritos dálmata su hermana buscaba humanos).

-No sé Nathan… no me decido- dijo Diva decepcionada al no encontrar un disfraz que la convenciera. Hurgó en los disfraces de chicas alemanas, de enfermeras, monjas y vedettes, pero ninguno le había gustado.

-Bueno… creo que… ¡Ah, ya se!- exclamo Nathan corriendo hacia una sección al otro lado del lugar, emocionado. Había visto unos disfraces maravillosos de pin-up*, y al cabo de unos momentos encontró uno que le sentaría de maravilla a Diva.

-¿Qué tal este?- dijo regresando con el traje en mano. Diva lo vio un poco dudosa, y observo la fotografía de la modelo. Era una joven en pose coqueta fumando de una boquilla, ataviada con un corto vestido de rayas blancas y negras, con la bandera de Francia bordada en el hombro, y un grueso cinturón rojo acentuaba la cintura. Un par de guantes negros de satén daban el último toque y unas medias negras de ligero sobresalían sobre los muslos y la corta falda. La boina roja se coronaba sobre el cabello corto y negro de la modelo.

-No sé… ¿No te parece un poco atrevido?- inquirió Diva al observar que los muslos estaban casi expuestos, y el vestido sólo tapaba lo estrictamente necesario.

-Ay Diva… como si realmente te importara- contesto Nathan levantando una ceja con picardía. Diva aun así lo pensó un poco… ¿Podría ese disfraz funcionar?... Definitivamente sí, se dijo.

-Está bien- dijo Diva con una sonrisa maliciosa –Me lo llevo- afirmo, y acto seguido, volteo a ver a su hermana, quien seguía un poco baja de ánimos en medio de todos los disfraces, sin encontrar uno que le agradara.

-¿Ya te decidiste Saya?- pregunto acercándose a ella.

-No…-

-¿Qué tal si te disfrazas de vampiresa?- sugirió Nathan a modo de broma, riendo, y Diva lo acompaño con fuertes risotadas.

-Ja, ja… que chistosos- murmuro Saya cruzándose de brazos. Ya de por si el disfraz de vampiro era un cliché, ¿Ella para que quería disfrazarse de algo que ya era? Y que por cierto, le había pesado mucho.

-Que aburrida- espeto Diva, mientras Saya se alejaba en busca de algo que la convenciera. Solomon también se había desaparecido, aunque Hagi lo mantenía bien vigilado de que se mantuviera lejos de Saya, aunque no había mucho de que preocuparse, ya que el caballero también estaba buscando disfraz con insistencia. Al parecer, el "espíritu del Halloween", algo así como una versión oscura del "espíritu navideño" había terminado por poseer a todos, menos a él.

-¡Este!- exclamo Saya, llamando la atención de todos, y después llego corriendo con un disfraz de lo más extravagante… por así decirlo.

-La novia de Frankenstein- dijo Saya con orgullo, mostrando el disfraz, convencida finalmente. Si iba a tener que salir disfrazada, quería que fuera algo original.

-¿Qué? ¿No te parece un poco exagerado? Digo… la peluca y todo eso- sugirió su hermana escéptica. Se estaba preguntando incluso si era una broma. Saya no era una chica a la que le gustara demasiado llamar la atención o que fuese muy atrevida, y esa peluca atraería más de una mirada.

-No, para nada. Creo que es un disfraz muy femenino y original, ¿No creen?- argumento Saya con entusiasmo. Había ya recorrido todo el lugar, no quería algo demasiado clásico, pero tampoco demasiado atrevido, ni combinar ambos, ni mucho menos clichés, y cuando vio el disfraz vaporoso y blanco de la Novia de Frankenstein, y la inigualable peluca, simplemente fue cautivada. A decir verdad sí se imaginaba así misma enfundada en dicho disfraz.

-A mi me parece que está bien- comento Solomon, acercándose y sonriente como siempre. Él también llevaba un traje entre las manos.

-¿Ya te decidiste?- pregunto Diva levantando una ceja, preguntándose que había elegido, lista para soltar una broma si resultaba ridícula su elección.

-Caballero medieval- dijo jugueteando un poco con una espada de plástico, aunque muy bien caracterizada.

-¡Ay esta divino!- exclamo Nathan el ver de cerca el traje. Sin duda le iría de maravilla al caballero.

No muy lejos de ahí, Hagi vio toda la escena. Saya parecía ahora bastante emocionada por su disfraz y Solomon destilaba ego por los poros, al menos desde su punto de vista (desde la escenita de la playa, Hagi toleraba menos que antes a Solomon, y hubiese deseado que la espada fuera real, y que mientras jugueteaba con ella se le clavara en un maldito ojo…). Las cosas con él se hubiesen mantenido tranquilas, y hasta creyó que ya que todos tenían sus disfraces seleccionados, finalmente se irían de la tienda, cuando de pronto Nathan poso una inquisidora mirada en Hagi, quien por dentro, tembló.

-¿No creen que falta alguien?- preguntó Nathan traviesamente. Los otros tres miraron a Hagi.

-Es cierto. Falta el disfraz de Hagi- dijo Solomon, echándole leña al fuego. Si elegía un disfraz ridículo no lo dejaría en paz por el resto de su vida. La mirada de los tres se poso sobre Hagi como auténticos jueces de la inquisición.

-A mi no me vean. No me pienso disfrazar- contesto Hagi, tan serio e imperturbable como siempre, aunque por dentro quería salir corriendo.

-¿Pero de que se podría vestir Hagi?- pregunto Diva, pensándolo bastante intrigada, y justo cuando el caballero iba a reiterar que no pensaba disfrazarse, para su mala suerte Solomon hablo.

-¿Qué tal de árbol? Al fin que siempre esta tieso y parado en un lugar, como un árbol- soltó finalmente, con maliciosa ansia, haciendo que Diva y Nathan estallaran en carcajadas. La imagen de Hagi dentro de una botarga café y con ramas en la cabeza era hilarante. Saya soltó un par de risitas, pero aun así se contuvo bastante bien. No quería incomodar a Hagi.

-¡Oh!- exclamo Nathan de pronto –Ya sé de qué se puede disfrazar…- dijo, mirando fijamente a Hagi. Este casi se pego a la pared, buscando una salida… definitivamente, si tenía que ser forzado a disfrazarse de algo, lo elegiría él, porque estaba seguro de que Nathan saldría con alguna ridiculez.

En ese momento Nathan salio disparado a una de las secciones del lugar, aunque nadie alcanzo a ver cual era. Diva y Solomon se preguntaba cual era ese disfraz que según Nathan era perfecto para el silencioso caballero, cuando repentinamente apareció con uno en mano.

-¿Qué tal?- pregunto Nathan con una sonrisa de oreja a oreja, enseñándoselo sólo al principio a las gemelas y a Solomon. Estos observaron el traje, y al cabo de unos segundos dieron su total aprobación. Hagi se les quedo viendo con una ceja levantada ¿No se supone que fuera él que dijera sí o no?

-¡Mira Hagi! ¿Apoco no te va de maravilla?- comento Nathan alegre. Hagi por un momento no supo que disfraz exactamente era, pues solo veía una especie de gabardina larguísima de color negro y apenas un cuadrito blanco en el cuello… cuando cayo en la cuenta de que traje era negó con la cabeza.

-No. No pienso disfrazarme… y… menos de eso- afirmo. En realidad no tenía problema con el disfraz, la verdad es que si se lo ponía, no se vería demasiado diferente a como habitualmente se vestía, si no que simplemente… es decir ¿Disfrazarse? A duras penas había aceptado ir a la fiesta de Halloween (pues las fiestas no eran su fuerte), como para también ir disfrazado, aunque la verdad que si no aceptaba, estaría muy fuera de lugar, más de lo que ya estaba. Aunque aun así el disfraz le parecía una falta de respeto.

"Ay Hagi, ¿Te vas a disfrazar de "falta de respeto"? No me vengas con esos cuentos"

Apenas dio a conocer su negativa, Nathan y Diva bufaron molestos, mientras Solomon hacia un esfuerzo inhumano por no reírse… definitivamente ver a su rival disfrazado de eso era algo que quería ver, y no pensaba arruinarlo por las risotadas que se estaba aguantando.

-Saya… dile que acepte. A ti siempre te hace caso- pidió Diva. La muchacha lo dudo un poco. No quería obligar a Hagi a hacer algo que no quisiera, ya seguramente tenía suficiente con tener que acompañarlas a la fiesta (porque ella sabía bien que ese tipo de ambientes no eran del agrado de su caballero), sin embargo ella también quería verlo disfrazado, más como curiosidad que otra cosa, y quien sabe, tal vez hasta se podía divertir, ¿por qué no? Incluso pensaba que Hagi necesitaba también un descanso, algo con que distarse, mostrar una faceta más relajada, aunque sabía que eso era casi imposible, ni siquiera el mismísimo Dios sería capaz de sacarle una risa al impávido caballero.

"Aunque ya que Halloween es, a la vista de muchos, una fiesta satánica, quizás, el Diablo sí sea capaz de mostrar una nueva faceta de Hagi, aunque eso no quiere decir que sea del agrado de Saya, o del mismo Hagi"

-Vamos Hagi… es sólo un disfraz- suplico Saya acercándose al caballero, adoptando un gesto que, desde que tuvo a Hagi como sirviente y amigo en el Zoológico, recurría a el para convencerlo. Hagi sabía a que venia toda la cosa cuando vio el rostro suplicante de su ama, con esos característicos ojitos de perro a medio morir a los cuales nunca había podido permanecer indiferente.

Pasaron unos momentos antes de que Hagi respondiera, con muchísimo pesar.

-Está bien- dijo, como si lo hubieran sentenciado a muerte. Nathan salto de felicidad y Solomon termino por soltar la carcajada que se había estado aguantando todo el rato.

-Sólo porque tú me lo pides- le murmuro Hagi a Saya.

A veces el recurrir siempre a la frase "lo que tú desees" podía tener graves desventajas... y consecuencias.


-¡Ándale Kai! ¡No seas aburrido!- chillo Mao saltando alrededor del muchacho, rogándole.

-¡No Mao! ¡No me voy a disfrazar!- reitero el muchacho una vez más –Además, ¿Para que demonios quieres celebrar Halloween? No hay tiempo para esas cosas- argumento irritado por la insistencia de la última media hora por parte de la joven.

-Kai, no se trata de celebrar, ¿Ok? Es para buscar a Saya-

-¡No me digas!- dijo el muchacho con sarcasmo –Llevamos semanas buscando a Saya en los antros, en las discos, ¡Por toda la maldita ciudad de Nueva York!- vocifero –Y no la hemos encontrado…- dijo apesadumbrado por el fracaso, echándose a la silla. Llevaba semanas buscando a Saya en dichos lugares junto a Mao, al menos unas tres veces por semana, pero hasta ahora, ni rastro de su hermana o su terrible gemela. A veces Kai temía que ya se hubiesen ido de Nueva York.

-Kai, en Halloween mucha gente sale a celebrar. Seguramente Diva es fiestera, es obvio que va a salir, y Saya ira con ella- la muchacha puso una mano en su hombro, tratando de animarlo. Sinceramente, ya no tenía esperanzas con el chico, y auque él lo dudara, realmente estaba preocupada por encontrar a Saya, y también del estrés al que Kai había estado sometido durante las últimas semanas. Es por eso que siempre insistía tanto en salir de antro con él en busca de la chica. Era lo único que podía hacer por Kai, para tratar de distraerlo un poco y de paso buscar a su hermana.

–Si Diva sale ese día, tenemos más posibilidades de encontrar a Saya-

-¿Tienes idea de cuantas discos van a festejar Halloween? No podemos recorrerlas todas- argumento Kai a punto de darse por vencido.

-Lo sé, pero aun así, tenemos más posibilidades de encontrarla, ¿No te parece?- Mao le dedico una sonrisa reconfortante –Si la encontraste de casualidad en una ciudad como Londres, ¿Por qué no en Nueva York?-

-Porque en Londres yo estaba detrás de los quirópteros, y Saya también… pero desde que…- Kai no pudo seguir. Un súbito silencio le freno las palabras que tanto le habían quitado el sueño. La traición de su hermana.

El chico guardo un momento de silencio, pensando en la posibilidad. Después de todo, quizás Mao podría tener razón. Si Diva salía ese día seguro Saya iría con ella. La lista de lugares se reducía a las discos exclusivas que festejarían Halloween, con concursos de disfraces y ofertas especiales. Por ahí podían comenzar a buscar. ¿Cuántas podrían ser? ¿Cincuenta en toda la ciudad, o por lo menos en Manhattan? El pensar en el numero su moral fue a dar contra los suelos nuevamente, pero, después de tantas sorpresas, todas las cosas que había pasado en su vida, confiaba en que la misma volviera a jugar con su destino y el de Saya, y hacerlos que se reencontrasen. Quizás la idea no era tan descabellada después de todo.

-¿Y bien? ¿Qué dices?- pregunto Mao, esperando una respuesta positiva.

-Creo que… sí- contesto Kai, con una sonrisa, ya más animado.

"Lo que Kai jamás pensó, fue que el destino seria tan cruel como para hacer que su presencia esa noche, hiciera que terminaran muchas cosas… y terminarían mal, sea dicho de paso"


¿Qué tal? Aquí estoy de nuevo y a tiempo, denle gracias a la escuela. Resulto ser que, al menos por este cuatrimestre, voy a tener muy pocas materias, así que tendré casi todo el día libre para seguir escribiendo y actualizando. En fin, quizás ahora actualicé más rápido de lo usual, pero era como mi "regalo" por mi primer día de universidad (sí, también estoy preparándome un fanfic como regalo de cumpleaños ahora que se acerca... a falta de dinero, ¿pues que más me queda?). En fin, sobreviví al primer día de psicología, ahora espero poder seguir manteniendo un perfil, de perdida, de alguien medianamente cuerdo.

Con respecto al capitulo, ¡prepárense! Ahora sí, ahora sí viene lo bueno (¡vengo diciendo eso desde hace un año!) pero enserio, en estos capítulos situados en Halloween, van a pasar muchas cosas, cosas que muchos han estado esperando y una que otra sorpresa que estoy segura de que mucho no se esperan. Creo que me van a odiar. Espero les hayan gustado los disfraces que elegí para los personajes, con respecto al de Hagi yo creo que muchos ya se imaginan lo que es pero lo dejare en suspenso hasta el próximo capitulo. Por cierto, el disfraz de Diva, "pin-up" se le denomina a modelos ataviadas con ajustados corsés, faldas muy cortas, medias de ligero y tacones altos, en actitud sugerente mas no vulgar, con un aire de ingenuidad pero coqueteando con una sonrisa o un saludo, un estilo popularizado en los años 20's.

En fin, espero les haya gustado el capitulo y los que vengan, que van a estar medio tensos. Muchas gracias a los que han dejado review y nos vemos.

Me despido

Agatha Romaniev