Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.
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Visitar la capital japonesa estaba siendo toda una experiencia para Elsa. Incluso si estaba acompañada de un molesto pelirrojo que siempre se las arreglaba para meterla en aprietos.
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Día 25
Prompt: Turistas en Tokio
Género: Romance/Humor
Palabras: 1000
Rating: K+
Propuesta de: Aurora Auror
En la tierra del sol naciente
El templo Sensoji se alzaba frente a ellos en todo su esplendor, con sus puertas abiertas y listas para recibir a la enorme multitud de japoneses y extranjeros que estaban dispuestos a conocer la inmensidad de aquel santuario budista. Elsa fijó sus ojos azules con asombro ante aquella construcción tradicional. Aquel sitio era uno de los que más esperaba conocer de Tokio y verlo fuera de las fotografías de libros o Internet, era toda una experiencia emocionante.
—¿Qué le parece, Su Majestad?—volteó a su lado cuando sintió como el pelirrojo que la acompañaba le hablaba al oído; un hábito de él al cual aún no se acostumbraba del todo y que no dejaba de hacer para tomarla por sorpresa cuando estaba inmersa en sus pensamientos.
—Es impresionante—respondió con sinceridad—. Me moría de ganas por conocer este templo. Es uno de los más antiguos de todo Japón.
Hans alzó la vista con apreciación.
—Sí, se ve interesante—concedió—. No es como estar en el Barrio Rojo o en el de Ginza, pero está bien.
La rubia rodó los ojos mientras sonreía de lado. Sabía muy bien que a él no le causaba un especial interés recorrer ese sitio; lo de él eran las zonas más bulliciosas y llenas de diversión como las que había mencionado y no las atracciones históricas como esa. Pero a pesar de eso no había dudado en llevarla para darle el gusto. Después de todo, uno no tenía la oportunidad de viajar hasta la capital japonesa todos los días y había que aprovecharla al máximo.
—Aunque todavía no entiendo porque tuviste que hacerme salir vestida así—dijo Elsa volviéndole a echar un vistazo a su atuendo con cierta incomodidad—. Creo que estaba de más.
El cobrizo sonrío con arrogancia para luego observarla una vez más, con admiración.
Con el sencillo kimono de color celeste que llevaba puesto, su pequeño copo de nieve parecía una hermosa flor de cerezo. Y aunque tenía razón en lo que decía, Hans no había resistido la posibilidad de vérselo puesto desde que lo había encontrado en una de las tiendas visitadas el día anterior.
—Si vienes a un templo tan importante como este, tienes que estar vestida para la ocasión—replicó con un brillo malicioso en sus ojos.
—Tú no te pusiste nada especial—objetó la platinada, señalando sus jeans y su chaqueta.
—A mí no se me vería bien un kimono, cariño.
—Sabes que no me refiero a eso—la aludida se cruzó de brazos—. Me veo extraña.
—Te ves linda—Hans le rodeó los hombros con su brazo—. No como esos raritos que estaban ayer en el Parque Yoyogi jugando a disfrazarse.
—No estaban jugando a disfrazarse, estaban haciendo cosplay—habló la muchacha con su habitual tono de voz de sabelotodo—. Y sí, eran raros—aceptó al recordar dicha escena.
—Pareces una princesa—la halagó el muchacho recorriéndola con sus ojos esmeraldas.
—Basta—alegó ella con timidez, desviando sus orbes cerúleos al tiempo que se arrebolaban sus mejillas.
En los tres años que llevaban juntos jamás había terminado de acostumbrarse a su manera cariñosa de hablarle.
—Iremos al hotel para que te cambies antes de ir a la Torre de Tokio—le prometió él levantando una de las comisuras de sus labios—. Mientras tanto deja que te mire así. Estoy disfrutando de la vista.
—Creo que todos la están disfrutando—musitó Elsa percatándose de reojo de la gente que volteaba en su dirección antes de seguir su camino.
No era precisamente una situación novedosa. Estaba consciente de que ellos llamaban la atención entre la población promedio de la ciudad japonesa, debido al color de su cabello y de sus ojos. Solo que en esa ocasión, la mayoría de las miradas iban dirigidas principalmente a ella, algo que no le agradaba del todo. Siempre había sido de las que preferían pasar desapercibidas.
Cerca de allí, un reducido grupo de chicas adolescentes se fijó en ambos con poca discreción. Las vio cuchichear entre sí y contemplar brevemente a su acompañante con expresión soñadora, antes de darle un vistazo a ella y murmurar con emoción contenida, haciendo ademanes de agrado ante su pelo trenzado y la prenda que llevaba.
—Creí que los japoneses eran más reservados—musitó enarcando una ceja rubia e intercambiando una mirada con Hans, quien a diferencia de ella, no parecía sentir pena de que se fijaran en él.
Siempre había sido un presumido. El joven ensanchó su sonrisa y la atrajo más hacia si.
El sonido de una cámara fotográfica y el breve disparo proveniente de la misma, provocó que Elsa volteara otra vez hacia sus repentinas admiradoras, que no les habían sacado el ojo de encima. Una de ellas sostenía el mencionado aparato en sus manos mientras las demás sonreían con enternecimiento y volvían a los murmullos.
La blonda abrió la boca indignada mientras las veía alejarse con despreocupación, alcanzado a escuchar una de las únicas expresiones japonesas que entendía, "kawaii"*, brotando de una de ellas.
—¿Esas chicas nos acaban de tomar una foto?—preguntó con incredulidad—¡Que desconsideración!
Hans soltó una ligera carcajada.
—Saben apreciar la buena apariencia cuando la tienen enfrente—se inclinó y besó la sien de su novia—, anda, quita esa cara y vamos adentro—dijo estrechándola aún más—. Recuerda que mañana visitaremos Disneyland… y no te haré ponerte ningún kimono—agregó, logrando que la platinada reemplazara su semblante serio por uno alegre sin disimular su emoción.
A pesar de lo fría que aparentaba ser, todavía guardaba ciertas actitudes infantiles y ver el parque del ratón más famoso del mundo en territorio nipón le ilusionaba aún más que estar en Sensoji.
—Aunque la verdad es que me encanta como se te ve este—insistió Hans, acariciando con sus dedos pulgares e índice una de las mangas de la prenda asiática.
Por toda respuesta, Elsa lo tomó de la mano y tiró de él en dirección al santuario.
*kawaii: Expresión japonesa para referirse a algo adorable. Aunque supongo que ustedes ya lo saben. xD
Nota de autor:
El sol brillará, mañanaaaaa, ¿qué te apuestas tú a que mañanaaaaa? Sale el soooool... *Frozen Fan sale de su faceta musical y se concentra en sus copos de nieve*
¿Cómo andan criaturas? Ya faltan solo cinco días de Helsa.
Recibimos el domingo con esta bella propuesta de Aurora Auror, que personalmente, ha sido de las que más me ha gustado escribir (y también de las que más dolores de cabeza me ha causado xD). ¡Nuestros queridos Helsa en tierras niponas! ¿No es emocionante? :D
Yo hubiera estado como las muchachitas esas que les sacaron la foto, jajaja. Una vez más Google me ayudó a buscar lugares para turistear en Tokio; Japón es un lugar muy apasionante. Me la pasé bien mencionando sitios turísticos e imaginando lo que se sentiría caminar por allí. x3 Y hasta vestí a la rubia con kimono (aunque la verdad es que, no sé que tantas personas vayan así a los templos cuando se puede usar ropa normal; pero tenía que hacerlo. LOL)
Espero que sí alguien de aquí hace cosplay no se haya ofendido por lo que se menciono en la viñeta. Todo es para hacer reír y sin ánimo de ofender. n.n
F: Gracias, fue divertido escribir lo anterior.
¡Estoy feliz porque me encontré un par de bellas sorpresitas en el fandom, en las que más tarde iré a dejar mi review! ;) Gracias a todos aquellos que me enviaron sus felicitaciones o detallitos por este medio, todos se agradecen con mucho cariño. ¡Pasen un gran día!
