Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.

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Nunca le había molestado que su padre hubiera vuelto a casarse de nuevo. Tampoco tenía problema alguno con su esposa, que había resultado ser una mujer de lo más agradable. Más había un problema en medio de toda aquella situación. Uno que tenía el pelo rubio y los ojos azules más bonitos que había visto en una persona. Su pequeña hermanastra le estaba afectando más de lo que debía.

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Día 31 - Bonus

Prompt: Hermanastros

Género: Romance

Palabras: 997

Rating: K+

Propuesta de: A Frozen Fan


Bajo el mismo techo


Como si no fuera suficiente con tener que adaptarse a que su padre se casara de nuevo, Hans se veía enfrentando un enorme problema que desde hacía días no dejaba de atormentarlo. Tras salir de los dormitorios universitarios con motivo de las vacaciones navideñas, el pelirrojo había decidido pasar las fiestas con su progenitor, en lugar de volver a casa de su madre donde todavía habitaban algunos de sus numerosos hermanos.

Aquello había sido una pésima idea.

No era como si Adgar Westergaard hubiera cometido un grave error al escoger una nueva pareja. La señora Idun era una mujer muy amable y lo había recibido con los brazos abiertos apenas había arribado a su hogar. Se atrevía a decir incluso, que era más agradable que su propia madre, quien tenía la costumbre de perder la paciencia por muchas cosas.

El inconveniente sin embargo, no era su nueva madrastra, sino su hija.

Aquella chiquilla de grandes ojos azules y cabellos platinados era todo un misterio para él. Sumamente reservada y fría; a sus dieciséis años poseía una madurez de la que ni siquiera podían hacer gala muchos de sus compañeros de Universidad. La mocosa también se comportaba de una manera tan altanera que a veces le daban ganas de apretarle el cuello.

En los días que llevaba en casa, Elsa apenas y le había dirigido la palabra. Su fachada de muchacho encantador no tenía ningún efecto en ella, cosa que lo desconcertaba y frustraba al mismo tiempo.

¿Qué se necesitaba para romper la coraza de hielo que rodeaba a esa jovencita? Su actitud gélida y seria le estaba rompiendo las bolas.

Por si fuera poco, últimamente se había descubierto pensando en ella con demasiada frecuencia. Aunque se negara a admitirlo, su bonita y orgullosa hermanastra era toda una tentación para él.

Y como no le hacía el menor caso había tenido que recurrir a la más simple y estúpida de sus artimañas: molestarla.

Al menos aquello lograba sacarla de sus casillas momentáneamente.

Después de jugar otra partida de Bioshock* en su consola por centésima vez, Hans decidió que saldría de su habitación a ver con que más podría entretenerse. Afuera estaba completamente nevado y no le apetecía mucho salir con semejante clima. Perezosamente bajo las escaleras y sonrió de lado al darse cuenta de la personita sentada en la sala de estar.

Elsa estaba próxima a la ventana, con un libro en sus manos y una taza de chocolate caliente frente a ella. Se había dado cuenta de que le gustaba sentarse allí para observar la nieve, algo que en su opinión era de lo más aburrido.

Sigilosamente se acercó hasta ella, quien inmersa como estaba en su lectura, no se percató de su presencia.

—¿Qué estás leyendo?—la súbita pregunta que escuchó cerca de su oído la sobresaltó y le hizo voltear para encontrarse a un palmo de distancia de su rostro, con sus orbes esmeraldas fijándose en los zafiros de ella.

La adolescente enrojeció violentamente antes de bufar y desviar su mirada con fastidio.

—"Orgullo y prejuicio"—respondió con frialdad.

Hans enarcó una de sus cejas al tiempo que se sentaba a su lado en el sofá, demasiado cerca.

—¿Una novela de romance? ¿Quién diría te gustaban?—habló con sarcasmo—Eres toda una caja de sorpresas, ¿eh, copo de nieve?

—¿Y por qué no me iban a gustar?—contestó Elsa a la defensiva, molesta al escuchar el estúpido apodo que el cobrizo le había puesto.

Lo vio encogerse de hombros.

—Por tu personalidad uno diría que no eres de leer novelas rosas, sino más bien alguna de terror… o de no ficción—tomó la taza que descansaba en la mesa de café y le dio un sorbo, ganándose una mirada asesina de la muchachita.

—Tú no sabes nada sobre mí, Westergaard—le dijo la rubia y a continuación le dio un empujón en el hombro con la mano—¡Y respeta mi espacio personal! Estoy harta de que te acerques a mí.

—¿Sabes, Elsa? Creo que ya he comprendido porque tienes tanta hostilidad conmigo—volvió a dejar la taza en su sitio, sin inmutarse ante los empujones que la chica le estaba propinando—. Yo te gusto ¿no?

La ojiazul frunció el ceño con indignación.

—Claro—Hans dejó salir una suave carcajada—. Es tan obvio. Y eres tan tímida que por eso no te atreves a acercarte a mí, ¿verdad?

—Eres el inútil más nefasto y arrogante que he conocido en mi vida. ¡Nunca podría fijarme en alguien como tú!—exclamó ella por toda respuesta, volviendo a ponerse esa máscara de indiferencia que la caracterizaba.

Hans se inclinó hacia ella e intempestivamente presionó su boca contra la suya, sin darle tiempo a reaccionar. Los ojos de la chica se abrieron de sorpresa, quedándose inmóvil mientras asimilaba lo que estaba sucediendo.

En un instante se encontraba leyendo tranquila mientras veía la nieve caer y al siguiente volvía a ser acosada por ese insufrible y apuesto muchacho que se había convertido en hermanastro suyo. La había puesto nerviosa desde el primer día en que lo había conocido. Odiaba la manera en que se esforzaba para derribar su impasible comportamiento.

Tan pronto como se vio obligada a compartir aquel contacto, así se vio liberada de él. La sonrisa de Hans al observar sus mejillas encendidas le molestó.

—No me digas que fue tu primer beso—adivinó con petulancia, haciendo que temblara internamente.

Elsa apretó los labios antes de mirarlo con resentimiento y salir disparada hacia su habitación. Él dejo escapar otra risa leve, sintiendo un cosquilleo en sus labios y un extraño revoloteo en el estómago, al que no le concedió importancia.

Tomo entre sus manos el libro que había dejado olvidado en su precipitada huida, hojeándolo con interés.

Más tarde subiría a entregárselo y seguro compartirían otro momento encantador.

Parecía que las vacaciones de Navidad iban a valer mucho la pena. Su pequeño problema se había tornado en un desafío de lo más interesante.


* Bioshock. Por si alguien no lo conoce es un videojuego. Yo no lo juego (no soy de videojuegos, honestamente xD), pero una amiga sí, así que por eso lo mencioné. Aunque la verdad es que no tengo ni idea de lo que se trata. D:


Nota de autor:

Así es copos de nieve, Frozen Fan ha vuelto para cerrar este reto con una viñeta bonus muy especial que se me ocurrió hace poquito. ;D Es adorable ver a mis queridos Helsa como hermanastros, extraño pero adorable. n.n No me pregunten porque puse a Adgar como padre del pelirrojo, se me hizo fácil. xD Digo, ya he leído fics donde le enjaretan a Anna como hermana, qué daño hace hacer lo mismo con el papá ¿verdad?

Y como mencionó acertadamente Hoe en su último comentario, Enero tiene 31 días y yo tenía a fuerzas que meter alguna ocurrencia mía por aquí para completar el mes. x3 Con un prompt de mí para mí. :D

Helsa fan: Jajajaja, pero que confesiones. Respecto al susodicho, que se joda, él no se sabe lo que se pierde. ;) Gracias por tus felicitaciones atrasadas chiquilla, yo también te quiero. :3

F: ¡Fuera la vergüenza! ;D Un millón de gracias por tus comentarios querida, yo no sé que haría sin una fiel seguidora como tú. :3

Ahora sí criaturas, doy por oficialmente finalizado este maravilloso reto Helsa. ¡Que lluevan los confetis! *Alguien desde arriba verte una cubeta con confeti barato encima de la cabeza de Frozen*

Pienso que me gustaría repetir esta experiencia en un futuro, pero antes debo terminar con todos los pendientes que tengo. Me he propuesto cumplir con varias sugerencias que tengo desde hace meses y por supuesto, terminar "Pasión de Invierno". ;) Sin embargo, eso no significa que nadie más no pueda llevar a cabo su propio reto de los 30 días, ¿eh? ¿Eh? *Levanta sus cejas sugestivamente*

Ahora les toca el turno a ustedes, panquecitos. Anímense a intentarlo. :D Es más, ¡yo les desafío a cumplir con este reto! e.e ¿O qué? ¿Temen no poder llegar a los 30 días? ¿Les da cosita escribir en M? ¿Acaso tienen miedo, eh? ¿Eh? *Se vuelve intimidante*

Esos no son copos de nieve, ¡son gallinas! Ay sí, no quiero escribir mis 30 días de Helsa, buuuu, buuuuu...

...

Ok, disculpen mi breve lapsus de bravucona. Este proyecto me ha afectado demasiado. xD Pero en serio, si alguna de ustedes se anima (y me incluye en sus prompts, jajajaja), sería genial para hacer crecer el fandom. ¡Y podríamos sugerirnos más cosas entre todas las que lo formamos! *w*

Me despido no sin antes agradecer a quienes siguieron este reto desde sus inicios y estuvieron comentando. ¡Sus reviews son lo máximo! Agradecimientos especiales también a HoeLittleDuck, Anielha, Almar-chan, JDayC y Aurora Auror, las mentes maestras detrás de toda esta locura. Chicas, sin ustedes esto no habría sido posible. :D

Hasta la próxima mes chéries, pórtense mal y que el Helsa los acompañe. ;)